Potenciando la Armada en diez cómodos pasos. Fase II: Modernizar la Flotilla de Aeronaves.

La semana pasada comenzábamos esta serie de artículos dedicada a proponer medidas urgentes para potenciar nuestra Fuerza Naval. Para esta segunda entrega hemos decidido afrontar un reto de vital importancia para mantener la capacidad combativa de nuestra Armada: modernizar la Flotilla de Aeronaves. Y lo hacemos sabiendo que seremos objeto de más críticas, si cabe, que las recibidas la semana pasada, ya que las opciones para convertir nuestro Arma Aérea en una unidad moderna y eficaz son mucho más amplias. Insistimos, es necesario definir la viabilidad económica del plan, pero nuestra intención sigue siendo elaborar propuestas razonables sin entrar en detalles sobre su financiación. Por la misma simple razón: la defensa de España no debería tener precio.

2. MODERNIZAR LA FLOTILLA DE AERONAVES.

Si existe otra unidad dentro de la Armada que necesita una actuación urgente, esa es la Flotilla de Aeronaves. Si uno compara las unidades que existían antes de la redacción del Plan Alta Mar y las que existen hoy en día, encontrará numerosas similitudes. La 3ª, 4ª, 5ª y 6ª escuadrilla parecen haberse detenido en el tiempo. Si existe algún cambio es sólo porque el número de unidades original ha menguado. No por nada la Armada Española tiene el helicóptero Sea King más antiguo en servicio (y el primer SH-3D fabricado), joya que se disputan -a la espera de su retirada- algunos de los museos aeroespaciales más importantes de los Estados Unidos.

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Actualmente la Flotilla de Aeronaves dispone de 7 helicópteros AB-212 en la 3ª Escuadrilla, que están siendo modernizados; 4 aviones Cessna Citation II (3 unidades) y VII (1 ejemplar) en la 4º Escuadrilla; 10 helicópteros SH-3D (3 de ellos en versión de alerta temprana) en la 5ª Escuadrilla; 9 helicópteros Hughes 500 MD en la 6ª Escuadrilla; 13 aviones AV-8B Harrier (1 de ellos biplaza) en la 9ª Escuadrilla; 12 helicópteros SH-60B en la 10ª Escuadrilla; y cuatro drones ScanEagle en la 11ª Escuadrilla.

Con el programa de adquisición del NH-90 naval paralizado, actualmente sólo existen en firme dos programas dirigidos a potenciar la FLOAN: la ya comentada modernización de la 3ª escuadrilla y la adquisición de dos helicópteros SH-60F -en versión de transporte de tropas- para potenciar la 5ª escuadrilla y unificar los modelos en servicio.

AB-212 modernizado. Los cambios con respecto al modelo original son francamente visibles.

AB-212 modernizado. Los cambios con respecto al modelo original son francamente visibles.

Se trata, sin duda, de programas de insuficiente calado para encontrar una solución a la situación de obsolescencia y escasez de medios de la FLOAN. Es cierto que en los últimos años se han tomado decisiones acertadas, destacando principalmente la incorporación de los sistemas Scan Eagle, o del Cessna Citation VII. Pero en general, se ha retrocedido en capacidades: tras la conversión de los Sea King, no disponemos de helicópteros con sonar calable; se han retirado del servicio el 25% de la flota de Harrier; la alerta aérea temprana de la Flota requiere una urgente modernización.

Scan Eagle, el UAV elegido por la Armada.

Scan Eagle, el UAV elegido por la Armada.

En Fuerza Naval consideramos que la Flotilla de Aeronaves necesita un programa completo de potenciación y modernización. Los medios aéreos son un multiplicador de fuerza indispensable de cualquier Armada moderna, que incrementan notablemente la capacidad de proyectar el poder naval. Y por esa razón nos hemos propuesto remozar cada una de las escuadrillas, de arriba a abajo.

La Tercera Escuadrilla.

Los siete “gatos” que componen la 3ª Escuadrilla forman parte de un pedido inicial de 14 helicópteros adquiridos entre 1974 y 1980. Desde 1987, su misión principal ha sido el transporte de tropas. Desde 2013 la escuadrilla está inmersa en un proceso de modernización por parte de las empresas SENER e INAER en Albacete. El programa consiste en la introducción de avances en aviónica y nuevas capacidades como radar, FLIR, AIS y GPS, grúa de carga, sistema de visión nocturna y sistemas de autoprotección (detección de misiles, protección balística y asientos blindados). La Armada ha recibido ya dos helicópteros completamente modernizados.

Cabina de un AB-212 modernizado.

Cabina de un AB-212 modernizado.

Desde Fuerza Naval creemos que si este programa no estuviese ya en ejecución lo más recomendable sería la sustitución de todos los AB-212, quizás por helicópteros del tipo SH-60, por eso de unificar modelos. Pero ahora que el Ministerio de Defensa ha comprometido recursos económicos en esta modernización estamos dispuestos a sacar el mejor partido de estos veteranos. Eso sí, modernizar e incorporar a la 3ª Escuadrilla los 6 helicópteros del mismo tipo que el Ejército de Tierra opera con el BHELMA VI en las Islas Canarias ayudaría a alcanzar una cifra un poco más digna (13) de unidades en servicio.

La modernización permitirá a estos helicópteros cumplir con mayor eficacia no sólo sus misiones como transporte de tropas, sino como unidad aérea embarcada en escoltas y patrulleros de la Armada, especialmente en los Buques de Acción Marítima que ya se han desplegado en varias ocasiones con este modelo de helicóptero en el océano Índico como parte de la Operación Atalanta de lucha contra la piratería.

La Cuarta Escuadrilla.

Aunque esta escuadrilla cumple un gran número de misiones auxiliares, consideramos que su modernización no debe ser prioritaria, si bien es cierto que -con dinero de sobre- debería plantearse la opción de adquirir tres Cessna Citation VII para reemplazar a los Citation II que siguen en servicio.

Cessna Citation en la plataforma de la Base Naval de Rota.

Cessna Citation en la plataforma de la Base Naval de Rota.

En una opinión muy personal de los autores de esta página, y dado que la propia Armada define el apoyo logístico a unidades de la Armada como misión principal de esta escuadrilla, consideramos que tal vez debería plantearse su sustitución por una unidad de mayor porte y versatilidad, bien sean C-295 o los más económicos C-212 que, modernizados, incrementarían la capacidad logística de la escuadrilla y permitirían realizar el resto de misiones encomendadas a esta unidad (desde vigilancia marítima a colaboración con maniobras, pasando por un -más incómodo- transporte de autoridades).

La Quinta Escuadrilla.

Para la quinta escuadrilla, y aunque no hay quinta mala, dada su avanzada “edad” proponemos una medida radical. La baja de 6 de los 7 helicópteros SH-3D de transporte de tropas (que serían utilizados para repuestos), la conversión de uno de ellos para realizar labores de alerta temprana, y la modernización de los tres SH-3W incluyendo la instalación de la versión más avanzada del Searchwater 2000 y, a ser posible, Link 16.

Helicóptero SH-3W con radar Searchwater.

Helicóptero SH-3W con radar Searchwater.

De esta forma, la quinta escuadrilla quedaría reducida a cuatro unidades SH-3W modernizadas, que mantendrían la capacidad de alerta aérea temprana de la flota, con un nuevo radar y un excelente sistema de transferencia de datos, y con seis de los viejos “quintas” como fuente de repuestos. Estos helicópteros podrían, además, cumplir misiones como Target Reporting Units y como unidad conductora de Strike Packages.

La Sexta Escuadrilla.

Otra de las escuadrillas más veteranas, la sexta escuadrilla, cuenta actualmente con nueve helicópteros Hughes 500. Se trata de unidades adquiridas en la década de los setenta, que necesitan una modernización, pero que cumplen a muy bajo coste con un gran número de misiones auxiliares, que van desde el adiestramiento de nuevos pilotos hasta misiones de reconocimiento, pasando por transporte de personal a apoyo a operaciones especiales.

Es en esta última misión donde creemos que la sexta escuadrilla todavía tiene mucho que aportar. Una modernización y la instalación de armamento permitiría convertir a estos helicópteros en una plataforma ideal para la cada vez más capaz Fuerza de Guerra Naval Especial. No en vano este helicóptero es la base del MH-6 Little Bird empleado por el escuadrón 160th SOAR Night Stalkers de operaciones especiales.

Imagen artística de dos MH-6 Little Bird con componentes de un equipo de operaciones especiales a bordo.

Imagen artística de dos MH-6 Little Bird con componentes de un equipo de operaciones especiales a bordo.

Sin lugar a dudas, se trata de una aeronave que por su versatilidad y bajo coste de operación y mantenimiento conviene mantener en servicio, si bien es necesario tener en mente la necesidad de un sustituto a medio plazo.

La Séptima Escuadrilla.

Sí, es cierto, fue desactivada en 1984, tras sólo 12 años en activo. Pero nuestra intención es reactivarla. La Infantería de Marina Española, la más antigua del mundo, es una fuerza potente y capaz, y disponer de helicópteros de ataque le ofrecería una excelente herramienta de apoyo aéreo cercano. Una buena opción para dotar a esta escuadrilla sería la evolución de los AH-1G Cobra que la formaron en 1972. El AH-1W Super Cobra, principal helicóptero de combate del US Marine Corps, es una plataforma versátil y potente, que además ofrece un coste de adquisición reducido: 11 millones de dólares frente a los, por ejemplo, 33 millones de euros (en un cálculo optimista) que cuesta un NH-90. La relación de amor del USMC con esta veterana aeronave da fe de su fiabilidad y su capacidad combativa. Nuestra apuesta pasa por la adquisición de ocho unidades de este tipo.

AH-1W Super Cobra. Sin duda merecen una segunda oportunidad en la Armada.

AH-1W Super Cobra. Sin duda merecen una segunda oportunidad en la Armada.

La Novena Escuadrilla.

Sobre este apartado podemos garantizar que la polémica está servida. Existe un sustituto para el AV-8B Harrier: el F-35B. Pero existe un inconveniente. Es tremendamente caro. La página oficial del F-35 estima el coste de la versión VSTOL -y es muy optimista- en 104 millones de dólares. Evindentemente, nos encantaría ver una novena escuadrilla con 24 F-35B, pero esto saldría, como mínimo, por 2500 millones de dólares. Quizás a medio plazo podríamos encontrar una solución colaborativa con el Ejército del Aire. Pero de momento, pensemos en como sobrevivir con los nobles y ya veteranos AV-8B.

AV-8B Harrier. Apoyo aéreo cercano de la Infantería de Marina y defensa aérea de la Flota.

AV-8B Harrier. Apoyo aéreo cercano de la Infantería de Marina y defensa aérea de la Flota.

Se trata de un excelente avión para misiones de apoyo aéreo cercano. La instalación del APG-65 y la capacidad de lanzar el misil AMRAAM lo convirtió, además, en un vector más -mejorable, por supuesto- de la defensa aérea de la fuerza. Ahora mismo hay en servicio 12 unidades, además de un avión biplaza. Desde Fuerza Naval creemos que el número perfecto serían 24 aviones (sí, quizás parezcan muchos, pero nuestra Fase III explicará porqué). ¿Y como conseguirlos? ¿Cómo mantenerlos en servicio hasta poder encontrar -más bien pagar- un sustituto?. Quizás la solución pase por el stock del USMC, que será dado progresivamente de baja durante los próximos años, pero que hoy en día mantiene 111 aviones en servicio. Por otro lado, esperamos que todavía se puedan rescatar los 4 AV-8B no modernizados retirados de servicio en 2014. De otra de las opciones, el AMARG, ya hablamos en un artículo anterior. En cuanto al mantenimiento, parece necesario llegar algún tipo de acuerdo con Boeing para garantizar el soporte a estos emblemáticos aviones.

Mantener aviación embarcada de ala fija permite a la Armada pertenecer a un selecto club de fuerzas navales capaces de emplear un medio que no sólo permite mejorar la defensa aérea de la fuerza, sino también proporcionar apoyo aéreo cercano a las unidades en tierra o efectuar misiones de reconocimiento de alto riesgo.

La Décima Escuadrilla.

Probablemente la escuadrilla más operativa y eficaz de la Flotilla de Aeronaves. Con 12 helicópteros del modelo SH-60B, creemos que está capacitada para cumplir con las misiones encomendadas, si bien -como veremos más adelante- la guerra antisubmarina necesita nuevas “monturas”. Destacar como único aspecto negativo la tan ansiada y aún no operativa opción de contar con los misiles Hellfire en estas excelentes aeronaves.

Helicóptero de la 10ª Escuadrilla con ametralladora GAU.

Helicóptero de la 10ª Escuadrilla con ametralladora GAU.

La Undécima Escuadrilla.

Nuestra escuadrilla más joven, dotada con un sistema Scan Eagle y cuatro drones. La incorporación de los UAV a la Armada ha llegado tarde, pero ha llegado. Sin lugar a dudas deberá ser potenciada en los próximos años. Desde Fuerza Naval esperamos ver la incorporación de nuevos sistemas UAV, ya sea el Scan Eagle de Boeing o alguno de los interesantes modelos existentes en el mercado, como el Pelícano de Indra o el MQ-8 Fire Scout de Northrop Grumman.

Infografía de ABC sobre el UAV Scan Eagle.

Infografía de ABC sobre el UAV Scan Eagle.

La Duodécima Escuadrilla.

Sí, acabamos de crear una nueva escuadrilla. Pero con una buena razón: potenciar la guerra antisubmarina, una de nuestras grandes preocupaciones. Y para ello hemos decidido optar por un viejo conocido de la FLOAN: el SH-60. Pero esta vez queremos hacernos con 12 ejemplares del modelo F. Y la razón para elegir este modelo es su sonar calable. Como decíamos al principio de este artículo, con la modificación de los SH-3D España perdió esta capacidad, y en un mundo centrado en el combate litoral contra submarinos cada vez más silenciosos, la guerra antisubmarina vuelve a decantarse por la detección activa. Estos 12 helicópteros adicionales permitirían, además, garantizar que cualquier de nuestros escoltas (más tarde hablaremos sobre si tenemos suficientes o no) se desplieguen siempre con una Unidad Aérea Embarcada.

Aeronaves antisubmarinas y sónares calables: una deuda pendiente de la Armada.

Aeronaves antisubmarinas y sónares calables: una deuda pendiente de la Armada.

La Decimocuarta Escuadrilla.

Nos hemos saltado el número 13, y no es por casualidad. Todo el mundo sabe (o debería saber) que los marinos son excelentes supersticiosos. Esta decimocuarta escuadrilla vendría a cubrir el hueco dejado por la quinta escuadrilla tras nuestra remodelación, aportando nuevas unidades aéreas para el transporte de fuerzas de Infantería de Marina y otras labores logísticas. El aparato elegido: de nuevo el SH-60. Como veis estamos comprometidos en la unificación de modelos. En este caso optamos por el MH-60S, una aeronave basada en realidad en la versión terrestre del SH-60, el UH-60, y especialmente adaptada para el transporte. Se trata, de nuevo, de un helicóptero probado y fiable, del que ya conocemos la mayor parte de los secretos de mantenimiento. Convenientemente armado, sería un excelente medio de asalto helitransportado, sin descuidar la posibilidad de realizar labores logísticas entre unidades de la Armada.

Marines de los Estados Unidos realizando Fast-Rope desde un MH-60S.

Marines de los Estados Unidos realizando Fast-Rope desde un MH-60S.

La Decimoquinta Escuadrilla.

¿Otra más? Sí, no nos hemos vuelto locos, aunque esta vez quizás nos busquemos la enemistad de alguien en el Ejército del Aire. Nosotros, los creadores de Fuerza Naval, exigimos la transferencia de las unidades de ala fija de patrulla marítima, como parte de la que sería la 15ª Escuadrilla de aeronaves, con objeto de potenciar un vector de nuestra defensa que ha caído en el olvido, que consideramos indispensable para potenciar la guerra antisubmarina en nuestro país y que bajo control de la Armada realizaría una labor reconocida y eficaz para la defensa de nuestro país.

P-3 Orión, veterana aeronave antisubmarina que modernizada tiene todavía mucho que decir.

P-3 Orión, veterana aeronave antisubmarina que modernizada tiene todavía mucho que decir.

Pero obviamente, necesitamos una inversión en medios. La teoría dice que el Ejército del Aire tiene 5 P-3 (3xM, 1xB y 1xA) en servicio. Los rumores aseguran que son menos. Y ni siquiera se ha completado la transformación al modelo M. Desde Fuerza Naval contemplamos varias opciones:

– Opción más realista: la adquisición de unidades adicionales del modelo P-3 Orión, hasta alcanzar las 12 unidades, modernizados al estándar MIKE y con una revisión completa que garantice la capacidad de patrulla marítima hasta la entrada en servicio de un digno sucesor.
– Opción más optimista: la adquisición de nuevas aeronaves de patrulla marítima, con capacidades similares al P-3 Orión. En realidad, y descartando el prohibitivo P-8 Poseidón, el único modelo que sobrevuela nuestras cabezas es el P-1 japonés, una razonable opción ahora que Tokio ha levantado las restricciones a la exportación de material militar.
– Opción contra el desastre: la adquisición de C-295 MPA. Sí, se construyen aquí y crearían empleo. Su coste no es excesivo. Pero sin embargo se trata de una aeronave de inferiores capacidades a las de sus hermanos mayores. No es, en absoluto, nuestra opción preferida, pero ante la posibilidad -esperamos que remota- de perder la capacidad de patrulla marítima, podría constituir un último recurso.

Avión de patrulla marítima japonés P-1, fabricado por Kawasaki. Una opción moderna, más capaz (sobre el papel) que el P-3 Orión y más económica que el P-8 Poseidón americano.

Avión de patrulla marítima japonés P-1, fabricado por Kawasaki. Una opción moderna, más capaz (sobre el papel) que el P-3 Orión y más económica que el P-8 Poseidón americano.

Conclusión.

Hasta aquí llegan nuestras fantasías. Como en anteriores episodios, estamos abiertos a todo tipo de crítica y esperamos generar un debate constructivo sobre el estado actual y el futuro de nuestra Flotilla de Aeronaves, elemento vital de nuestra Armada para el que urge una solución que modernice e incremente los medios disponibles. Estos medios aéreos constituyen un importantísimo multiplicador de fuerza en la guerra naval moderna. Encontremos los recursos para dotar a nuestra Armada de una FLOAN completa y capaz.

Un repaso rápido a nuestras propuestas dejaría una Flotilla de Aeronaves compuesta por las siguientes escuadrillas:

– 3ª Escuadrilla: 12 AB-212 (Transporte de tropas).
– 4ª Escuadrilla: 3 Cessna Citation II y 1 Cessna Citation VII (Tareas logísticas).
– 5ª Escuadrilla: 4 SH-3W (Alerta aérea temprana).
– 6ª Escuadrilla: 8 Hughes 500 (Operaciones especiales y adiestramiento).
– 7ª Escuadrilla: 8 AH-1W Super Cobra (Apoyo aéreo cercano).
– 9ª Escuadrilla: 24 AV-8B Harrier (Apoyo aéreo cercano y defensa aérea de la fuerza).
– 10ª Escuadrilla: 12 SH-60B (Guerra de superficie y antisubmarina).
– 11ª Escuadrilla: Drones Scan Eagle (Reconocimiento y vigilancia).
– 12ª Escuadrilla: 12 SH-60F (Guerra de superficie y antisubmarina).
– 14ª Escuadrilla: 12 MH-60S (Transporte de tropas y tareas logísticas).
– 15ª Escuadrilla: 12 P-3M Orión (Patrulla marítima y guerra antisubmarina).

MV-22 Ospreys. Se ha especulado con la posibilidad de adquirir este modelo pero, por un lado, limitarían las plataformas capaces de operarlo, y por otro se trata de una aeronave de alto coste de adquisición.

Harrier y MV-22 Ospreys a bordo del Juan Carlos I. Se ha especulado con la posibilidad de adquirir este modelo pero, por un lado, limitarían las plataformas capaces de operarlo, y por otro se trata de una aeronave de alto coste de adquisición.

Obviamente, quedan muchos aspectos por definir. El primero y más habitual ¿Cómo se paga todo esto?. Bien, ya hablamos en el capítulo inicial de esta serie de la necesidad de subir el presupuesto de defensa. En cualquier caso las plataformas que proponemos no son excesivamente caras. ¿Cuantos pilotos hacen falta? ¿Donde se adiestrarían? Además de la Base Naval de Rota ¿Debería habilitarse otra base aeronaval donde dispersar parte de estas unidades (¿Quizás en Alvedro, La Coruña, por su cercanía a Ferrol?; ¿O en San Javier, Murcia, por su cercanía a Cartagena?). Estas y otras muchas cuestiones quedan en el aire. Esperamos, sin embargo, haber plantado una semilla en vuestras conciencias sobre la necesidad de invertir recursos en potenciar el Arma Aérea de la Armada.

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Y en la próxima entrega… Fase III: La necesidad de una segunda cubierta.

Potenciando la Armada en diez cómodos pasos. Fase I: Resucitar el Arma Submarina.

La semana pasada hablábamos del Plan Alta Mar, elaborado a finales de los ochenta y responsable, en gran parte, de la entrada en servicio de las unidades que hoy en día componen la Armada Española. Desde Fuerza Naval concluíamos que era indispensable elaborar un nuevo plan naval, dotado de suficientes recursos económicos y dirigido a convertir a la Armada Española en una marina capaz de proyectar fuerza y garantizar la defensa de los intereses de España.

Y eso es lo que nos hemos planteado hacer. Proponer lo que desde nuestro (a veces experimentado) punto de vista necesitaría la Armada para cumplir con su misión. Y lo hacemos conscientes de que nuestro particular “Plan Naval” será objeto de opiniones -mayormente críticas- de todo tipo. Sin duda, la mayoría de vosotros, tras leer nuestras propuestas, os surgirá una pregunta: ¿cómo se paga todo esto?…

Bien, la respuesta es que ahora mismo NO se puede pagar. España invierte en defensa un exiguo porcentaje del PIB. Las fuentes más optimistas estiman este gasto en un 0.9%, cuando la OTAN recomienda un gasto del 2%. En la visita de Barack Obama a Europa el pasado mes de abril, el presidente americano dijo en Hannover: “Seré sincero. Europa ha sido en ocasiones autocomplaciente con su propia defensa […] Es por ello que cada miembro de la OTAN debe contribuir con su parte proporcional, un 2% del PIB, algo que no siempre ocurre”.

Por esta razón, el plan sólo es realizable si el gobierno que saldrá (o no) de las urnas el 26J decide escuchar la recomendación de Obama y aumentar el gasto en defensa. Sin duda es necesario definir la viabilidad económica del plan, pero nuestra intención es hacer propuestas razonables capaces de solventar las principales carencias de nuestra Armada sin entrar en detalles sobre su financiación. Por una simple razón: la defensa de España no debería tener precio.

España merece una Fuerza Naval dimensionada en concordancia a su estatus como nación marítima.

España merece una Fuerza Naval dimensionada en concordancia con su estatus como nación marítima.

Os rogamos, por tanto, que en las diez entradas que completarán esta serie veáis detrás a los colaboradores de esta página, razonando ilusionados sobre la manera más eficaz de reforzar nuestras capacidades navales, y soñando con la muy remota posibilidad de remover alguna conciencia política, de conseguir llegar a alguien que al leernos llegue a la conclusión de que “hay que hacer algo con la Armada”.

RESUCITAR EL ARMA SUBMARINA.

Y hemos decidido empezar por aquí. Sin lugar a dudas, el Arma Submarina se encuentra actualmente en una situación crítica. En el año 2000 la Armada disponía de ocho submarinos. Hoy en día sólo sobreviven tres. El S-71 Galerna, el S-73 Mistral y el S-74 Tramontana acumulan más de treinta años de servicio en sus cuadernas. Y ante el retraso de la Serie 80, es posible que terminen acumulando una década más.

El Mistral en una reciente visita a la Ría de Pontevedra. Foto de "Pontevedra Viva"

El Mistral en una reciente visita a la Ría de Pontevedra. Foto de “Pontevedra Viva”

Esta es una de las carencias más graves de nuestra Fuerza Naval. La solución no es, en absoluto, sencilla. La Armada está “hipotecada” con el proyecto S-80. La inversión en tiempo y dinero del Ministerio de Defensa en este programa ha alcanzado un punto de no retorno, donde los costes de cancelar el programa son inasumibles. Quizás, una pequeña serie de dos unidades de la clase Scorpene habría servido de transición para adaptar la Flotilla de Submarinos al S.XXI y evitar la situación actual, en la que cualquier retraso del astillero (embarcado en un proyecto extremadamente complejo) se traduce en un perjuicio a la capacidad submarina de la Armada.

El submarino chileno O'Higgins, de la clase Scorpene, construido en Navantia Cartagena. Podrían haber sido unas buenas unidades de transición.

El submarino chileno O’Higgins, de la clase Scorpene, construido en Navantia Cartagena. Podrían haber sido unas buenas unidades de transición.

Desgraciadamente (en opinión de Fuerza Naval), tras el divorcio de Navantia y DCNS, la opción del Scorpene ya no está sobre la mesa. Distintas fuentes barajan 2020 como fecha de entrega de la primera unidad de la Serie 80, pero existen todavía algunas incógnitas que la falta de transparencia sobre el programa no ayuda a aclarar. ¿Funciona el AIP? ¿Lo desarrolla Técnicas Reunidas? ¿Abengoa continúa en el programa? ¿El S-82 pasará a ser el S-81? ¿Se recortará la serie a sólo tres unidades? ¿Hay dinero para asumir los errores de diseño detectados? ¿Saldrá el primer submarino con AIP?. Quizás en la Critical Design Review de este verano obtengamos algunas respuestas a estas preguntas.

Plano del interior del submarino S-80. El diseño ha sufrido un incremento de 7 mts de eslora para solucionar el problema de reserva de flotabilidad.

Plano del interior del submarino S-80. El diseño ha sufrido un incremento de 7 mts de eslora para solucionar el problema de reserva de flotabilidad.

Desde Fuerza Naval presentamos dos alternativas. La primera alternativa pasa por “copiar” el programa de submarinos portugueses. 800 millones de euros que servirían para adquirir dos submarinos tipo 214 a los astilleros alemanes HDW, incluyendo un programa de formación para nuestras dotaciones, que arrastran un importante retraso tecnológico. Se trata de un tipo de submarino moderno y probado, que podría servir como elemento de transición hasta la entrada en servicio de los S-80, con sistemas compatibles con estos (misiles SubHarpoon, torpedos DM2A4, comunicaciones por satélite de INDRA…) y que además mantendría con cierta dignidad -total en materia tecnológica, parcial en cuanto a número de unidades- la capacidad submarina de la Armada dando tiempo a Navantia y sus socios a completar el programa S-80 con éxito.

Submarino portugués Tridente, de la clase 214 (en realidad, 209PN). Sin lugar a dudas, nuestros vecinos han dado un salto de gigante en cuanto a capacidad submarina.

Submarino portugués Tridente, de la clase 214 (en realidad, 209PN). Sin lugar a dudas, nuestros vecinos han dado un salto de gigante en cuanto a capacidad submarina.

Pero los sueños, sueños son. Lo más probable es que simplemente nos limitemos a esperar a la botadura del S-81 (o S-82), ya que aunque prometimos no enfrascarnos en discusiones presupuestarias, 800 millones de euros adicionales para la FLOSUB serían difíciles de conseguir. Por esta razón, nuestra segunda alternativa pasa por acometer una modernización completa de los submarinos de la Serie 70 que siguen en servicio…

Los medios de comunicación se han hecho eco de la posibilidad de que se apruebe una quinta gran carena, lo que significaría que estas veteranas unidades continuarían en servicio hasta 2025. En la última década se les ha dotado de un periscopio optrónico, de comunicaciones por satélite y de nuevos sonares. Desde Fuerza Naval creemos que podría hacerse más: actualizar el sistema de baterías, instalar un sistema de combate, reemplazar parte de su vetusta maquinaria. Muchas de estas modificaciones existen y han sido aplicadas a los submarinos Agosta paquistaníes (incluyendo la capacidad de lanzar misiles Exocet y el sistema AIP francés “MESMA”). Quizás, convertir dos de nuestros S-70 en “S-70 PLUS” facilitaría la transición al S-80, garantizaría la capacidad submarina de la Armada y -quién sabe- daría lugar a plantear la posibilidad de volver a una fuerza submarina de al menos seis unidades.

Cámara de mando de un submarino Agosta paquistaní, que cuenta con un sistema de combate y consolas integradas. ¿Podría adaptarse a los submarinos españoles?

Cámara de mando de un submarino Agosta paquistaní, que cuenta con un sistema de combate y consolas integradas. ¿Podría adaptarse a los submarinos españoles?

En cuanto a los S-80, esperamos su entrada en servicio lo antes posible. Independientemente de que la instalación del AIP se haga antes o después de su entrega a la Armada, ahora que parece resuelto el problema de reserva de flotabilidad, serán unos submarinos dotados de un excelente sistema de combate y tecnología del S.XXI, que sin duda potenciarán las capacidades de un arma submarina que opera unas plataformas diseñadas en los años setenta. No debemos perder de vista la capacidad de ataque a tierra, que todavía depende de la -de momento inexistente- voluntad política de adquirir el misil de crucero Tomahawk, un sistema de armas para el que los S-80 han sido preparados y que reforzaría el papel estratégico de nuestra Flotilla de Submarinos.

Misil Tomahawk lanzado desde un submarino. La discreción de estas plataformas las convierte en unos excepcionales lanzadores y en un elemento estratégico indispensable.

Misil Tomahawk lanzado desde un submarino. La discreción de estas plataformas las convierte en unos excepcionales lanzadores y en un elemento estratégico indispensable.

En conclusión, desde FN creemos que es necesario una solución de transición hasta la entrada en servicio del primer S-80. Creemos también que, bien con el AIP instalado desde un principio o bien tras los primeros años de servicio, es de suma importancia que estos submarinos sean entregados a la Armada a la mayor brevedad, especialmente en la situación actual en la que no se plantea de manera oficial una solución de transición más allá de alargar la vida de la Serie 70. Consideramos, además, que la FLOSUB debería contar al menos con seis submarinos para cumplir con sus misiones, garantizando así la disponibilidad de dos de ellos en cualquier momento (incluyendo averías y otros imprevistos). Por último, creemos que es indispensable que el estamento político dote a estos nuevos buques del misil de crucero Tomahawk, armamento que el S-80 está preparado para utilizar y que sin lugar a dudas supondría un salto en las capacidades estratégicas de la Armada.

Submarino S-80, en una impresión artística. Esperamos tener pronto imágenes de sus pruebas de mar.

Submarino S-80, en una impresión artística. Esperamos tener pronto imágenes de sus pruebas de mar.

Nuestro arma submarina necesita una solución. La Flotilla de Submarinos es parte de la columna vertebral de la Armada y sus submarinistas necesitan nuevas “monturas” que garanticen no sólo la supervivencia del arma, sino el cumplimiento de su amplio espectro de misiones: desde la negación del espacio marítimo al enemigo, pasando por la guerra antisubmarina, la disuasión, las labores de inteligencia o la inserción de equipos de operaciones especiales, hasta llegar, quizás en futuro no muy lejano, a la capacidad de realizar ataques quirúrgicos con misiles de crucero. El pasado año se cumplieron 100 años de servicio del arma submarina. Demos a nuestros submarinistas los medios para defender a España en primera línea otros 100 años más.

Flosub pequeño

¡AD UTRUMQUE PARATUS!

En el próximo capítulo… FASE 2: Modernizar la Flotilla de Aeronaves.

Nikita Khrushchev y su visita a los Estados Unidos.

El pasado lunes, en Documenta2, pusieron un interesante documental sobre un desconocido episodio -al menos para un servidor- de la Guerra Fría. Su título no dejaba lugar a dudas: “KHRUSHCHEV VISITA LOS ESTADOS UNIDOS”.

En septiembre de 1959 el premier soviético fue invitado a recorrer los Estados Unidos por el presidente Eisenhower en un episodio que sin lugar a dudas sirvió para poner una cara humana al líder del gran diablo rojo, un hombre mayor y gruñón que fue capaz de transmitir su carisma al pueblo americano, con episodios tan cómicos como su enfado al enterarse de que Disneylandia había sido eliminado del recorrido de su viaje o su entusiasmo por las cafeterías auto-servicio.

Podéis ver el documental íntegro en castellano en el enlace inferior.

Operación Sea Orbit

En 1964, el Vicealmirante John S. McCain (padre del senador republicano del mismo nombre) propuso formar una fuerza de tareas integrada únicamente por buques de propulsión nuclear, con objeto de circunnavegar el globo, dejar ver el pabellón de las barras y estrellas y demostrar el nivel técnico de la fuerza naval americana.

Con este objetivo, el 13 de mayo de 1964 se creó la Task Force One, en las proximidades de Pollensa, Mallorca, bajo el mando del Contraalmirante Bernard M. Strean. Al USS Enterprise, primer portaaviones nuclear de la US Navy, se unieron los cruceros USS Long Beach y USS Bainbridge, que habían partido de Norfolk el 28 de abril.

Postal conmemorativa de la operación Sea Orbit.

Postal conmemorativa de la operación Sea Orbit.

Esta peculiar agrupación comenzó su crucero el 31 de julio en el Estrecho de Gibraltar, barajando desde ahí la costa occidental africana en demanda del Cabo de Buena Esperanza, que alcanzaron el 10 de agosto. En su tránsito, navegaron por las proximidades de Rabat, Dakar, Freetown, Monrovia y Abidjan y Ciudad del Cabo, invitando a las autoridades locales a bordo y transportándolas mediante aeronaves C-1A Trader. Además, realizaron ejercicios con la marina sudafricana.

A continuación, cruzaron el Canal de Mozambique, realizaron una breve visita para las autoridades kenianas en las proximidades de Mombasa y entraron en el puerto de Karachi, tras adiestrarse con tres barcos de la marina paquistaní. Navegando en demanda de Australia, realizaron un ejercicio con el grupo de combate del HMS Victorius (aquellos maravillosos años en que la Royal Navy todavía podía permitirse mantener grupos de combate en la otra punta del globo) y posteriormente se dispersaron para entrar en tres puertos australianos. El Long Beach lo haría en Melbourne, el Enterprise en Sidney, y el Bainbridge en Fremantle. Posteriormente el Long Beach y el Bainbridge recalarían también en Wellington, Nueva Zelanda.

Derrota seguida por la Task Force One.

Derrota seguida por la Task Force One.

La agrupación cruzó el Pacífico Sur, alcanzó el Cabo de Hornos y comenzó a navegar con rumbo norte a través del Atlántico, organizando visitas protocolarias en Buenos Aires, Montevideo y Río de Janeiro. El 3 de octubre de 1964 concluía el crucero con la llegada del USS Enterprise y el USS Long Beach a la base de Norfolk, mientras que el USS Bainbridge atracaba en su base en Charleston.

La Task Force One completó su crucero en 65 días, 57 de ellos en la mar, navegando un total de 30216 millas náuticas manteniendo una velocidad media de 22 nudos sin necesidad de abastecerse de combustible o víveres. Los buques de la agrupación habían cruzado el ecuador cuatro veces y en su navegación de poco más de dos meses experimentaron dos inviernos, dos veranos, un otoño y una primavera.

Imagen de la Task Force One en formación en columna.

Imagen de la Task Force One en formación en columna.

La US Navy demostraba así que sus unidades de propulsión nuclear podían ser rápidamente reasignadas a nuevas áreas de operaciones sin necesidad de grandes consideraciones logísticas. El crucero había servido, además, para enseñar el pabellón. Las visitas “aerotransportadas” a bordo del USS Enterprise encontraban, tras el nada delicado aterrizaje, una formación de 72 infantes de marina y 230 marineros perfectamente formados para recibirles. El poder aeronaval de esta fuerza era patente y quedaría grabado en la retina de los afortunados invitados de la agrupación. En palabras del ministro de educación, salud y bienestar de Senegal, que acudió en representación de su presidente, “asistimos a una demostración que sólo una gran nación podía ofrecer […] me habría gustado que nuestra juventud pudiera haber visto lo que es trabajar duro”.

En cuanto a los buques que participaron, el USS Enterprise continuó en servicio hasta el año 2012. Los cruceros USS Long Beach y USS Bainbridge fueron dados de baja en 1995 y 1996, respectivamente, en un momento en que la marina norteamericana decidió deshacerse de las unidades de superficie de propulsión nuclear, a excepción de los portaaviones. Sin embargo, ambos buques participaron en las operaciones navales más importantes de los ochenta y comienzos de los noventa, destacando la participación del Long Beach en las pruebas de lanzamiento de los primeros misiles Tomahawk embarcados.

El USS Long Beach tras las modificaciones incorporadas en la década de los ochenta. Destacan las "cajas" de cubierta que alojaban los lanzadores de misiles Tomahawk

El USS Long Beach tras las modificaciones incorporadas en la década de los ochenta. Destacan las “cajas” que alojaban los lanzadores de misiles Tomahawk sobre la cubierta de vuelo

Aquí os dejamos un vídeo conmemorativo de esta histórica operación de la Guerra Fría.

El Plan Alta Mar, 26 años después.

Sobre el Plan Alta Mar se han escrito excelentes artículos. Este análisis se basa en el meticuloso trabajo realizado por Iñigo Puente para la Revista Naval en diciembre de 1997, y por el Almirante Ricardo Álvarez-Maldonado para su libro “Crónica de la Armada Española, 1939-1997”, editado por la entonces Empresa Nacional Bazán. Nuestro objetivo es, sin embargo, analizar la actualidad de la Armada Española en 2016 frente a los planes de sus líderes para reforzarla a principios de la década de los 90.

Comenzaremos a hablar del Plan General de la Armada (PLANGENAR) de 1978, un documento doctrinal que sustituía al PLANGENAR 72/79. Este plan de 1978 incluía entre sus objetivos “La mentalización del pueblo español de la condición marítima de España”, objetivo que aún hoy día está lejos de cumplirse, pero además, recalcaba la necesidad de mantener dos grupos de combate (esto es, dos portaaviones), una fuerza anfibia capaz de poner en la playa dos Batallones Reforzados de Desembarco, un arma submarina de entre doce y dieciséis unidades y entre 30 y 40 escoltas.

El PLANGENAR 78 estaba condicionado por la experiencia de la Marcha Verde, que había coincidido con un periodo de mantenimiento del Dédalo, lo que había impedido a España contar con un grupo aeronaval durante la crisis. De ahí la necesidad de mantener dos grupos de combate, que además permitirían mantener operaciones militares de gran intensidad sostenidas en el tiempo.

El glorioso y breve momento en que tuvimos dos portaaviones.

El glorioso y breve momento en que tuvimos dos portaaviones.

Evidentemente, y a pesar de haber sido redactado durante la Guerra Fría, se trataba de un plan ambicioso, que fue recortado a lo largo de la década de los ochenta por las distintas ediciones del Plan Estratégico Conjunto de la Junta de Jefes de Estado Mayor.

EL PLAN ALTA MAR.

En 1988, el entonces AJEMA, Almirante Nardiz, y su Estado Mayor, elaboraron un plan viable, que fueron adaptando a la realidad presupuestaria hasta su publicación en 1990 tras la firma del Ministro de Defensa, Narcís Serra.

El Almirante Nardiz, padre del Plan Alta Mar.

El Almirante Nardiz, padre del Plan Alta Mar.

Consultando el Jane’s Fighting Ships de 1990-1991, la Armada Española tenía entonces en servicio:

– Los 4 submarinos de la Serie 70.
– Los 4 submarinos de la Serie 60.
– El portaaviones Príncipe de Asturias.
– 4 destructores de la clase Gravina.
– 5 fragatas de la clase Baleares.
– 4 fragatas de la clase Santa María (la F-84 se entregó ese año).
– 6 corbetas de la clase Descubierta.
– 4 corbetas (utilizadas como patrulleros) de la clase Atrevida.
– 6 patrulleros de la clase Lázaga.
– Más de 60 patrulleros menores.
– 2 Transportes de ataque de la clase Castilla.
– 3 LST de la clase Velasco.
– 4 dragaminas de la clase Guadalete.
– 8 dragaminas de la clase Júcar.

Portaaeronaves Dédalo y destructor Churruca, buques de la Armada de los 80, en un cuadro de Aledo.

Portaaeronaves Dédalo y destructor Churruca, buques de la Armada de los 80, en un cuadro de Aledo.

Según el Almirante Álvarez Maldonado, el orden de prioridad a la hora de adquirir nuevos buques era: escoltas, logísticos, cazaminas, buques anfibios, dragaminas y submarinos. Se elaboró un plan de adquisiciones (y su correspondiente calendario de pagos) hasta el año 2002. En palabras de Iñigo Puente, se trataba de un plan posibilista, y no maximalista, como muchos de sus predecesores, que renunciaba a algunas de las “reclamaciones” históricas de la Armada, como eran dotarse de un segundo portaaviones y de submarinos de propulsión nuclear.

ESCOLTAS.

La prioridad asignada a este tipo de buques se debía a dos razones principales: por un lado, se trataba de unidades polivalentes, capaces de cumplir un gran número de misiones; por otro, la OTAN había mostrado su preocupación por el escaso número de escoltas de nuestra Armada, teniendo en cuenta la entonces previsible baja de los destructores de la Clase Gravina.

El destructor Gravina en una estampa imponente, a pesar de que había sido construido en 1944 y tenía 44 años de servicio...

El destructor Gravina en una estampa imponente, a pesar de que había sido construido en 1944 y tenía 44 años de servicio…

Cómo hemos visto, España disponía de 4 destructores, 9 fragatas y 6 corbetas, frente a los 50 escoltas de Reino Unido y Francia, o los 34 de Italia. Aunque el PLANGENAR 78 establecía el requisito en 30 escoltas, los sectores más realistas decidieron marcarse un objetivo que pudiera alcanzarse: 15 fragatas y seis corbetas.

Con objeto de reforzar en un plazo inferior a diez años las escuadrillas de escoltas, se encargaron dos F-80 adicionales, la Navarra y la Canarias, y se preveía la construcción de 4 fragatas clase F-100 (una F-100 mucho más básica que la que conocemos hoy en día) a las que seguiría una serie de 5 NFR-90 (posteriormente, tras el “colapso” del consorcio europeo, denominadas F-110) que relevarían a las ya entradas en años fragatas de la clase Baleares.

La NFR-90, en uno de sus posibles diseños.

La NFR-90, en uno de sus posibles diseños.

BUQUES DE APOYO LOGÍSTICO.

Se trataba sin duda de uno de los puntos débiles de nuestra Armada. La entonces reciente baja del Teide había motivado la construcción del petrolero de flota Mar del Norte, posteriormente denominado Marqués de la Ensenada, que se entregaría en 1991. Además, se había habilitado el petrolero de CAMPSA Campeón. Pero se trataba, sin duda, de medios insuficientes. Es necesario destacar que por aquel entonces todos los planeadores navales tenían en mente la experiencia británica en las Islas Malvinas, donde habían requerido un ingente apoyo logístico, incluyendo la requisición de buques civiles, ¡y esto a pesar de las nada desdeñables dimensiones de su Royal Fleet Auxiliary!.

Una de las primeras maniobras del Marqués de la Ensenada. ¡Por fin teníamos un verdadero petrolero de flota!

Una de las primeras maniobras del Marqués de la Ensenada. ¡Por fin teníamos un verdadero petrolero de flota!

Por esta razón, y en colaboración con la marina real holandesa, se aprobó la construcción del hoy llamado A-14 Patiño.

FUERZA DE MEDIDAS CONTRA MINAS.

España contaba en 1990 con una fuerza de medidas contra minas entrada en años, compuesta por XX dragaminas americanos construidos durante la II Guerra Mundial. El lamentable estado de nuestros dragaminas oceánicos aconsejaba su sustitución por un total de ocho cazaminas. Posteriormente se construirían cuatro dragaminas que sustituirían a los vetustos dragaminas costeros de la clase Júcar.
Finalmente, hubo que esperar hasta 1999 para la entrada en servicio de una única serie de seis cazaminas de la clase Segura.

Dragaminas Guadalquivir, construido en 1956 y dado de baja en el año 2000.

Dragaminas Guadalquivir, construido en 1956 y dado de baja en el año 2000.

ANFIBIOS.

Tras la baja del antiguo L-31 Galicia en 1987, y el mal estado de los LST de la Clase Velasco y de los Transportes Aragón y Castilla, la situación del Grupo Delta era dramática.

El antiguo Galicia, L-31.

El antiguo Galicia, L-31.

Para alcanzar el objetivo estratégico marcado, se planeó la construcción de un buque del tipo LPD (también en colaboración con la marina holandesa), y se alquilaron a los Estados Unidos dos LST de la clase Newport News, el Hernán Cortés (ex USS Barnstable County) y el Pizarro (ex USS Harland County), que entraron en servicio en 1994 y 1995.

Las presiones de los astilleros consiguieron además la construcción de una segunda unidad del tipo LPD (el hoy L-52 Castilla), si bien es cierto que el Plan Alta Mar contemplaba en un principio hasta cinco nuevos buques anfibios.

SUBMARINOS.

En palabras del Almirante Álvarez-Maldonado, la Armada siempre había considerado que el número de submarinos que necesitaba era diez, una cifra que también defendía el Plan Estratégico Conjunto. Sin embargo, el Plan Alta Mar no contemplaba la construcción de nuevas unidades en la década de los 90, época dorada de nuestra Flotilla de Submarinos, con la Serie 70 recién salida del horno y la Serie 60 aún operativa.

Se determinó que debería iniciarse la construcción de una nueva serie a partir del año 2000 para sustituir a los S-60, y se aprobaron una serie de modernizaciones de la Clase Galerna que se tradujeron en el PERCOSUB (periscopio optrónico), el SOLARSUB (sonar remolcado para bajas frecuencias) y en nuevos equipos de guerra electrónica.

ARMA AÉREA.

Un aspecto poco conocido del Plan Alta Mar era su programa de adquisición de aeronaves, que contemplaba la adquisición de un total de 18 helicópteros SH-60, además de los 6 recibidos en 1988, en distintas versiones (6 de ellos para transporte de tropas y 6 con sonar calable, cuya entrada en servicio estaba prevista a partir de 1994). También se contemplaba reforzar la 9ª escuadrilla de aeronaves.

SH-60F calando su sonar. Desde la transformación de nuestros SH-3 Sea King a helicópteros de transporte no hemos vuelto a disponer de sonares calables en helicópteros.

SH-60F calando su sonar. Desde la transformación de nuestros SH-3 Sea King a helicópteros de transporte no hemos vuelto a disponer de sonares calables en helicópteros.

LOS RESULTADOS DEL PLAN ALTA MAR EN LA ACTUALIDAD.

La situación actual de la Armada Española es por (casi) todos conocida. Mantenemos 11 escoltas, 6 de ellos, las F-80, en su último tercio de vida. De las seis corbetas, quedan cuatro, convertidas en patrulleros, lo que ha reducido su capacidad ofensiva y les ha hecho perder el sobrenombre de “hormigas atómicas”. El programa F-110, que debía haberse iniciado en la pasada década, no comenzará hasta 2020. El número de escoltas, con 4 de las 6 fragatas de la Clase Santa María habiendo superado (o a punto de superar) los 30 años de servicio, es muy mejorable.

La F-110, en un diagrama elaborado por el periódico ABC.

La F-110, en un diagrama elaborado por el periódico ABC.

Hay que destacar, sin embargo, que las fragatas F-100 que hoy conocemos son un buque mucho más capaz del que imaginaban los redactores del Plan Alta Mar. Por otro lado, se han entregado cuatro Buques de Acción Marítima, y se están construyendo otros dos, que a pesar de su limitado poder ofensivo permiten a la Armada mantener su presencia naval en zonas de interés como el Índico o el archipiélago canario (ahora que la fuerza de patrulleros ha sido reducida a su mínima expresión).

La fuerza anfibia cuenta con buques modernos y capaces, como el Juan Carlos I y los dos LPD. Sin embargo, el LHD ha terminado por convertirse en el sustituto de los dos LST de la clase Newport y del portaaviones Príncipe de Asturias, dado de baja antes de tiempo por falta presupuestaria y sin haber tenido la más mínima oportunidad de entrar en acción. Además, la Infantería de Marina clama una modernización de sus medios, empezando por los ya vetustos carros de combate M-60 o los obuses autopropulsados M-109.

No es una escena de la película "Patton". Este es el carro de combate de nuestra Infantería de Marina.

No es una escena de la película “Patton”. Este es el carro de combate de nuestra Infantería de Marina.

Se ha construido un segundo AOR, el A-15 Cantabria, y se ha dado de baja el Marqués de la Ensenada. Evidentemente la situación es mucho mejor que en 1990 pero aun así, ahora que nuestras misiones son principalmente expedicionarias (y volviendo a las enseñanzas británicas en la Guerra de las Malvinas) una tercera unidad garantizaría el apoyo logístico de nuestra fuerza.

La Fuerza de Medidas Contraminas ha visto reducida sus dimensiones a las seis unidades de la clase Segura, con la primera unidad entregada con cierto retraso, en 1999. Son buenos buques, basados en la clase HUNT británica, pero tal vez insuficientes para garantizar la libertad de uso del espacio marítimo de un país con 7900 km de línea de costa.

La situación más dramática, sin duda, es la vivida por la Flotilla de Aeronaves y la Flotilla de submarinos. Nuestro arma aérea no es muy distinta a la de 1990. Es cierto que se adquirieron seis helicópteros SH-60, y ocho nuevos aviones Harrier. También se transformaron los veteranos SH-3 en helicópteros de transporte de tropas y últimamente se ha iniciado la modernización de los AB-212. Pero en grandes líneas, la situación es muy similar al momento en que se redactó el Plan Alta Mar. El NH-90 navalizado todavía no ha llegado, y hay quién cuestiona sus capacidades. El Harrier todavía no tiene sustituto. Nuestra alerta aérea embarcada sigue en manos de los vetustos SH-3 Searchwater. Y desde la transformación de los helicópteros de la 5ª escuadrilla, no hemos vuelto a ver sónares calables.

F-35B, el sueño quizás irrealizable de la Flotilla de Aeronaves.

F-35B, el sueño quizás irrealizable de la Flotilla de Aeronaves.

Por otro lado, la Flotilla de Submarinos tiene en estos momentos dos submarinos operativos y uno en gran carena, con más de treinta años en sus cuadernas. Han sido modernizados, pero el retraso de la Serie 80 ha dejado al arma submarina en una situación crítica, sin que siquiera exista una fecha definitiva de entrega del S-81 Isaac Peral. En 1997, como destaca Iñigo Puente, se planteaba la construcción de una serie de submarinos basada en el Scorpene francés. Los contratos chileno y malasio, que garantizaban la carga de trabajo para Navantia – Cartagena, postergaron esa decisión hasta llevarnos a la situación actual.

Submarino clase Scorpene. ¿Oportunidad pérdida? Sin lugar a dudas habrían servido de transición entre los S-70  y los S-80.

Submarino clase Scorpene. ¿Oportunidad pérdida? Sin lugar a dudas habrían servido de transición entre los S-70 y los S-80.

CONCLUSIÓN.

La Armada Española cuenta hoy en día con medios avanzados. La F-100 es uno de los mejores escoltas del mundo y ha colocado a Navantia en la cumbre de la construcción naval europea -de escoltas, al menos-. Dispone de buenos medios anfibios y de dos excelentes buques de apoyo logístico. Sin lugar a dudas, el hecho de que la Armada cuente con estas unidades modernas es en gran parte consecuencia del concienzudo desarrollo del Plan Alta Mar, que aunque sólo cubría hasta el año 2002, todavía ofrece resultados hoy en día (hecho que debe hacernos reflexionar sobre la necesidad de un nuevo plan de potenciación de la Armada).

Quizás una buena idea sería continuar mejorando la serie F-100, en lugar de embarcarnos en el proyecto F-110. Los americanos lo han hecho con su clase Arleigh Burke y no parece que les haya ido mal.

Quizás una buena idea sería continuar mejorando la serie F-100, en lugar de embarcarnos en el proyecto F-110. Los americanos lo han hecho con su clase Arleigh Burke y no parece que les haya ido mal.

Sin embargo, presenta también graves carencias. En general, son necesarias más unidades (más escoltas, más anfibios, más buques logísticos, más cazaminas). Urge la modernización de los medios de la Infantería de Marina. Urge, también, la adquisición de medios aéreos con los que potenciar la FLOAN. Y urge, especialmente, una solución para la Flotilla de Submarinos.

La Armada no puede regirse por las necesidades industriales del país. No puede no existir un programa naval definido. Las necesidades de defensa no cambian según el gobierno de turno. Desde Fuerza Naval desearíamos un nuevo Plan Alta Mar, razonado y realizable, con el componente del PLANGENAR 78 de mentalización de la ciudadanía sobre la necesidad de mantener una Armada fuerte.

Existen decenas de propuestas para hacer de nuestra Armada una Fuerza Naval fuerte: una sexta F-100, una solución para la Flotilla de Submarinos (que incluiría, incluso, la adquisición a Alemania de dos submarinos AIP para garantizar la supervivencia del arma), la compra de nuevos SH-60, la instalación de sistemas de defensa de punto… Pero eso, quizás, merezca un artículo por separado. Y vosotros ¿qué opináis?, ¿qué pasos daríais para potenciar nuestra fuerza naval?.

Desfile de la Victoria de Moscú.

Ayer, lunes 9 de mayo, tuvo lugar en Moscú el desfile de la victoria, que conmemora la rendición de la Alemania Nazi a los generales soviéticos en 1945. Se trata de una tradición que comenzó ese mismo año, aunque en una fecha distinta, por orden del mismísimo Stalin: en su primera edición, el 24 de junio de 1945, participaron más de 40.000 hombres y 1.800 vehículos, procedentes de las unidades más condecoradas de la Gran Guerra Patria, que rindieron frente al mausoleo de Lenin los estandartes nazis capturados. Aquí os dejamos un extracto del desfile, retocado para darle “color”.

El año pasado, en el 70 aniversario del final de la II Guerra Mundial en Europa, Rusia mostró al mundo sus nuevos carros de combate T-14 “Armata” junto con una importante demostración de sus nuevos vehículos (Kornet, MRAP Typhoon, BMD-4M, BTR-MDM, BMP Kurganets-25, T-15 e incluso el vehículo lanzador del nuevo ICBM RS-24 Yars). También fue la primera aparición en un desfile de los cazas Su-30 y Su-34. Este año, sin embargo, las principales novedades han sido otras…

Un ICBM RS-24 Yars sobre su vehículo lanzador.

Un ICBM RS-24 Yars sobre su vehículo lanzador.

Por un lado, es la primera vez que participan oficiales y suboficiales fememinas de las fuerzas armadas rusas.

Mujeres oficiales y suboficiales de las fuerzas armadas rusas en un nada discreto uniforme.

Mujeres oficiales y suboficiales de las fuerzas armadas rusas en un nada discreto uniforme.

Y también ha sido la primera “puesta de largo” de la recién creada Guardia Nacional Rusa y de las Fuerzas Aeroespaciales de la Federación Rusa.

Uno de los aspectos más reseñados por los comentaristas rusos durante el desfile ha sido la participación de una representación de los aviones que, de una u otra manera, se han visto implicados en las operaciones militares sobre Siria. Llama la atención que esta operación ha sido el primer bautismo de fuego de aviones tan veteranos como los TU-95 Bear.

TU-95 BEAR sobre la Plaza Roja de Moscú.

TU-95 BEAR sobre la Plaza Roja de Moscú.

Aquí os dejamos el vídeo completo del desfile de este año (donde por cierto, el desfile de vehículos fue abierto por el “vencedor” de la II Guerra Mundial, un carro de combate T-34):

Y para los nostálgicos, un regalo: el desfile de la victoria de 1984, en el punto álgido de la Guerra Fría.

El rearme australiano.

El otro día hablábamos de la victoria de DCNS para hacerse con el multimillonario contrato australiano de 34.000 millones para la construcción de 12 submarinos. Se trata de una enorme suma de dinero, que sirve como reflejo del interés de Canberra por reforzar su poder militar. El programa de submarinos no es un proyecto aislado, sino una rama más de un ambicioso plan de adquisiciones de material militar iniciado por Australia.

En 2009 el gobierno australiano publicó su libro blanco de la defensa, titulado Defendiendo a Australia en el Siglo de Asia-Pacífico: Fuerza 2030. Desde la crisis de Timor Oriental en el año 1999, Canberra buscaba una evolución en su política de defensa con el objetivo de conseguir unas fuerzas con mayor capacidad expedicionaria. La emergencia de China y la dependencia de los Estados Unidos eran los principales argumentos para defender la potenciación de las capacidades militares australianas.

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ROYAL AUSTRALIAN NAVY.

Por parte de la Royal Australian Navy el plan incluye la construcción de dos series de escoltas llamados a sustituir a las fragatas de las clases ANZAC y ADELAIDE. El más conocido es, quizás, el programa de los destructores HOBART, iniciado antes de la redacción del documento. Este programa, dirigido por el astillero español NAVANTIA, dotará a la RAN de tres destructores (y quizás un cuarto) equipados con el sistema de combate AEGIS. Se espera que estos buques estén equipados con el misil STANDARD SM-6 y misiles de crucero.

El HMAS Hobart en grada.

El HMAS Hobart en grada.

Pero además existe un proyecto para la construcción de nueve escoltas de hasta 7.000 toneladas de desplazamiento, equipados con misiles SM-3 y de crucero, sónares de largo alcance y capacidad de operar aeronaves no tripuladas. Es probable que el ganador de este concurso no se decida hasta 2018 pero entre los “contendientes” están las fragatas Tipo 26 británicas, las alemanas MEKO 400, las IVER HUITFELD danesas o la F-105 española.

En cuanto a capacidades anfibias, Australia ha adquirido dos LHD similares al JUAN CARLOS I, que fueron construidos en el astillero de NAVANTIA en Ferrol. Estos buques, junto con la adquisición de un antiguo buque de la Royal Fleet Auxiliary británica, el LARGS BAY, potencian enormemente las capacidades de proyección de la RAN, que hasta ahora disponía de dos LST tipo Newport modificadas y del HMAS Tobruk.

Comparación del LHD Canberra con los escoltas de la RAN.

Comparación del LHD Canberra con los escoltas de la RAN.

Existen otros programas en desarrollo. Además de la masiva inmersión en potenciar su arma submarina, la RAN va a sustituir su flota de 16 helicópteros S-70B SEAHAWK por 24 MH-60R. Además, tiene en servicio 6 NH-90. Por otro lado, el proyecto SEA 1654 pretende dotar a la RAN de dos buques de aprovisionamiento al combate, un programa que NAVANTIA tiene opciones de ganar con la clase “Cantabria”, después de que el A-15 de la Armada Española pasase un año al servicio de la marina austral. Además, Australia prevé la construcción de hasta 20 buques de patrulla en alta mar. DAMEN, FASSMER y LURSSEN están entre los finalistas para la construcción de estos patrulleros, si bien NAVANTIA podría optar al concurso con sus BAM (Buques de Acción Marítima).

MH-60R del paquete, entregado a la RAN en la factoría de Lockheed Martin.

MH-60R del paquete, entregado a la RAN en la factoría de Lockheed Martin.

Quizás el único aspecto a mejorar de este ambicioso programa de adquisición de armamento es la falta de medios de ala fija para los LHD Canberra y Adelaide, si bien se ha puesto sobre la mesa la posibilidad de adquirir cazabombarderos F-35B y convertiplanos MV-22 Osprey.

ROYAL AUSTRALIAN AIR FORCE.

Otra gran beneficiaria del programa Fuerza 2030 es la RAAF. El programa AIR 6000 prevé la adquisición de hasta 100 F-35, llamados a sustituir a los F-18 Hornet. Es necesario destacar que, además, Australia ha adquirido 24 Super Hornet (que no entran en el plan de sustituciones) y 12 EA-18 Growlers de Guerra Electrónica. Reseñar también que los dos primeros F-35 ya han sido entregados y están siendo operados como aviones de adiestramiento en bases de la USAF.

Wedgetails de la RAAF.

Wedgetails de la RAAF.

Y es que la RAAF lleva ya algunos años inmersa en este proceso de potenciación. Se han adquirido 6 E-7A Wedgetail y 2 G-550 de alerta temprana y mando y control. 5 aviones cisterna A-330 MRTT han entrado en servicio, y se espera que pronto lo hagan otros dos. Su capacidad de transporte estratégico se ha visto potenciada con la compra de 8 C-17 Globemaster. Además, ha adquirido ocho aeronaves P-8 Poseidón, el avión ASW más capaz del mercado, llamado a sustituir al P-3 Orión en la RAAF y en la USN. Se ha aprobado la compra de 10 C-27 Spartan (una decisión que mejorará sus capacidades de transporte táctico, aunque nos habría gustado que la balanza se hubiera inclinado a favor del C-295 de EADS-CASA).

MRTT australiano repostando dos F-18 españoles durante las pruebas. Cabe recordar que estos aviones son adaptados en Getafe.

MRTT australiano repostando dos F-18 españoles durante las pruebas. Cabe recordar que estos aviones son adaptados en Getafe.

En cuanto a UAVs, parece ser que Canberra duda sobre la adquisición de 7 MQ-4C Global Hawk con los que complementar a los dos IAI Heron que ya están en servicio. Los Global Hawk serían empleados en tareas de vigilancia marítima, pero existe además otro proyecto para la adquisición de un número indeterminado de MQ-9 Reapers (adquirido recientemente por España).

ROYAL AUSTRALIAN ARMY.

El ejército de tierra australiano es sin lugar a dudas la unidad menos afectada (para su desgracia) por el programa Fuerza 2030, si bien este incluye la nada desdeñable adquisición de 7 nuevos helicópteros pesados CH-47F, 22 helicópteros de ataque Tigre, 30 MRH-90, UAVs Scan Eagle y RQ-7 Shadow, hasta 1100 LAVs y nuevas piezas remolcadas de 155 mm (35 obuses M-777).

Helicóptero de ataque Tigre australiano.

Helicóptero de ataque Tigre australiano.

CONCLUSIÓN.

Australia, un país con un enorme potencial económico dada su diversidad de recursos naturales y la amplitud de su territorio, está llamada a convertirse en una potencia de la región de Asia-Pacífico, una vez consiga hacer despegar su principal factor limitante: su escasa población.

El programa Fuerza 2030 supone una importante potenciación de sus capacidades militares, convirtiendo a la RAAF es una fuerza aérea con capacidad estratégica y material de primera calidad, y potenciando a la RAN, que sin embargo carecerá, al menos a medio plazo, de las bondades de disponer de aeronaves de ala fija embarcables.

El ejército australiano -si bien ya quisiéramos un programa de modernización así en el ET español- es la unidad menos favorecida por el programa, lo que por otro lado va en consonancia con la peculiaridad de Australia, una nación-continente, que requiere principalmente de unidades proyectables para defender sus intereses en Asia-Pacífico.

Australia, dispuesta a comerse el mundo.

Australia, dispuesta a comerse el mundo.

Nuevo incidente entre un P-8 americano y un MIG-31 ruso.

En los últimos meses se han producido en el Báltico numerosas aproximaciones de interceptores rusos a aviones de espionaje americanos RC-135 Rivet Joint operando en espacio aéreo internacional. Estas aproximaciones han estado marcadas por la agresividad de los SU-27 Flanker. El pasado 21 de abril ocurrió algo similar, pero esta vez en el Pacífico. Un P-8 Poseidón de la US Navy fue interceptado (de una forma mucho más segura a los incidentes del Báltico) por un MIG-31 en el espacio aéreo internacional próximo a la península de Kamchatka.

P-8 Poseidón en la base aérea de Atsugi, Japón, probable punto de partida del avión interceptado.

P-8 Poseidón en la base aérea de Atsugi, Japón, probable punto de partida del avión interceptado.

De esta noticia pueden surgir algunas cuestiones. ¿Qué hacía el P-8 en esta zona? Se trata de un área utilizada habitualmente por los SSBN rusos para sus patrullas de disuasión nuclear, pero también para pruebas de lanzamiento de misiles balísticos. El P-8 Poseidón dispone, además, de una importante capacidad de recolección de inteligencia electrónica, y la península de Kamchatka es una zona fuertemente militarizada, un área de interés para la obtención de información. En cualquier caso, parece evidente que el P-8 Poseidón, una avanzada aeronave ASW llamada a reemplazar a los P-3 Orión y que ha sido adquirida por India y Australia, ha comenzado a realizar misiones reales.

Zonas de operación de los SSBN rusos durante la Guerra Fría.

Zonas de operación de los SSBN rusos durante la Guerra Fría.

Llama también la atención el empleo del MIG-31 ruso, una de las aeronaves soviéticas más emblemáticas de la Guerra Fría y uno de los interceptadores más capaces jamás construidos. A pesar de la obsolescencia de sus equipos electrónicos, es capaz de alcanzar una velocidad de Mach 2.8, lo que combina con una excelente capacidad para el combate a baja cota, ya que fue diseñado para interceptar a los bombarderos B-1 Lancer americanos. Esta intercepción en aguas del Pacífico demuestra que estos aviones todavía tienen un importante papel que jugar en la defensa aérea de Rusia.

MIG-31 despegando de la base aérea de Yelizovo, Kamchatka.

MIG-31 despegando de la base aérea de Yelizovo, Kamchatka.