DEFENSA ANTIAÉREA SUBMARINA.

¿Una revolución en la guerra marítima?

Imagine que es piloto de uno de los helicópteros SH-60B de nuestra Armada. Se encuentra, en un futuro no muy lejano, escoltando a las unidades de proyección y a los más de mil infantes de marina que transportan frente a la amenaza submarina enemiga. La fuerza a la que protege, incluida la fragata desde la que ha despegado, se encuentra a una distancia considerable, lejos de donde creen que la amenaza submarina enemiga puede estar esperándonos.

Confían en usted. Dirige a bordo a un equipo de tres hombres perfectamente adiestrado. Su aparato lleva una impresionante variedad de sensores, desde un complejo procesador para las 25 sonoboyas que puede lanzar hasta un detector de anomalías magnéticas, pasando por una potente cámara infrarroja, un sensor de detección de emisiones electromagnéticas y un radar que aprovecha la altura de vuelo para ganar cualquier contacto en el horizonte. De cada lateral cuelga un torpedo Mk-46, suficientemente veloz y preciso como para eliminar cualquier submarino enemigo. Se desplaza casi diez veces más rápido que los buques de superficie para investigar cualquier posible contacto. Acústicamente, es indetectable para un enemigo que confía principalmente en su sonar para saber lo que le rodea. Pero además, aporta una ventaja vital frente a las fragatas que protegen a la fuerza: es invulnerable. O al menos lo ha sido hasta ahora.

Helicóptero SH-60B

Helicóptero SH-60B

Para no alertar al submarino vuela con el radar apagado. Su cámara infrarroja busca metódicamente sobre la superficie para detectar cualquier mástil. Es posible que el submarino quiera confirmar, a través de sus periscopios o de sus sensores de guerra electrónica, la presencia de nuestra fuerza naval. Y quizás eso le obligue a ser indiscreto.

Al final, después de muchos vuelos que han requerido un gran esfuerzo y concentración de las distintas dotaciones de los SH-60 que protegen a la fuerza, hay suerte. Parece que la cámara infrarroja ha detectado algo: un punto de calor minúsculo sobre la superficie de las frías aguas del Atlántico. Pone rumbo hacia el punto de calor para seguir investigando. Puede que se trate de un barril a la deriva. Quizás sólo sea una gaviota que ha amerizado para descansar. Inmediatamente, se informa por radio a la fuerza. Están casi a cuarenta millas, pero los torpedos modernos tienen un gran alcance y ante la posibilidad de que hayamos detectado a un submarino, no conviene correr riesgos. Inmediatamente, los buques que transportan a los infantes de marina ponen rumbo de evasión mientras los escoltas adoptan una postura más agresiva y ponen sus sónares a transmitir.

Nuestro helicóptero sigue acercándose. La imagen de la cámara infrarroja no es todavía muy precisa. Podría tratarse de dos mástiles, posiblemente el sensor de emisiones electromagnéticas, que busca los radares de nuestros barcos, y un periscopio para vigilancia. Lo más probable es que si el submarino nos ve acercarnos arríe sus periscopios e intente evadirse. Si da tiempo a identificar sin lugar a dudas los mástiles, el helicóptero lanzará un torpedo. Si no, quizás sea necesario lanzar algunas sonoboyas y confirmar que se trata de un submarino antes de gastar una de nuestras valiosas armas.

Helicóptero SH-60F, con sonar calable. España no dispone de esta versión.

Helicóptero SH-60F, con sonar calable. España no dispone de esta versión.

El helicóptero está ahora a apenas dos millas y no parece haber ninguna duda de que se trata de los mástiles de un submarino. Están perdidos. Casi sin esperarlo, oirán un torpedo entrar en el agua y empezar a transmitir tan cerca que no tendrán tiempo a evadirse. El oficial de guardia en el periscopio ni siquiera habrá visto llegar al helicóptero en acercamiento. El copiloto prepara el lanzamiento del arma. Pero algo inusual ocurre. De repente, la superficie del agua se quiebra. Un objeto acaba de llegar a superficie, y en su parte inferior se aprecia, acto seguido, la ignición de un motor cohete.

En los pocos segundos que preceden al derribo de nuestro helicóptero, la primera impresión es que estamos ante el lanzamiento de un misil antisuperficie, probablemente un Sub-Harpoon. Sin embargo, el misil vira rápidamente hacia la aeronave. Tenemos tan poco tiempo de reacción que las bengalas que intentan captar la atención del misil no sirven de nada. Horas después, otro helicóptero de nuestra Armada encuentra los restos de la aeronave flotando sobre la superficie. No ha habido supervivientes.

IDAS_640

¿Qué ha ocurrido? Veamos las cosas desde la óptica del comandante del submarino enemigo.

Su misión es acercarse, sin ser detectado, a la fuerza naval española. Y a la distancia óptima de lanzamiento de sus torpedos, atacar las unidades más valiosas: aquellas que transportan los contingentes de infantería de marina o los suministros vitales para mantener el esfuerzo de guerra. Bajo su mando tiene una obra maestra de la ingeniería alemana. Un submarino tipo 214 dotado de propulsión independiente de la atmósfera, lo que le permite ser muy discreto. Sabe que su mayor amenaza son los medios aéreos. Los escoltas no le preocupan demasiado, tiene una gran ventaja acústica sobre ellos y si se acercan demasiado, siempre puede poner un torpedo en el agua para ahuyentarles de sus esfuerzos por darle caza.

Los operadores sonar le han informado de la presencia de una serie de contactos que acústicamente parecen buques de guerra españoles. Quiere confirmarlo antes de abandonar su zona de espera para interceptar a los barcos del enemigo. Sube a cota periscópica e iza el mástil de exploración electromagnética. Efectivamente, en esa misma dirección hay transmisiones radar similares a las que podrían esperarse de los buques españoles. Mientras los operadores de guerra electrónica analizan la información, él vigila el horizonte por si se acercase alguna aeronave. Tradicionalmente han sido la principal amenaza para las fuerzas submarinas, y siguen siendo un enemigo temible. Pero ahora tiene otras opciones si apareciera un helicóptero o un avión de patrulla marítima.

A través de la cámara infrarroja del periscopio observa algo que le llama la atención. Un punto de calor que vuela nivelado, lo que descarta que sea un pájaro. Ha sido descuidado. Los mástiles han estado expuestos demasiado tiempo, y ahora un helicóptero les ha detectado. No transmitía con el radar, así que no ha habido alerta previa. No hay duda de que se dirige hacia ellos, y en cuanto tengan claro que se trata de un submarino, lanzarán uno de sus torpedos justo sobre su vertical, lo que les hará muy difícil escapar. Si en sus tubos no llevase cuatro ejemplares de su nueva arma, sólo le quedaría arriar todo, bajar a la cota de evasión e intentar escapar. Pero ahora tiene otra opción.

Misil IDAS

Misil IDAS

Decide permanecer en cota periscópica. Ya le han detectado, y tendrá que intentar acercarse a la fuerza naval española en otra ocasión. Pero ahora, evadirse no es su única opción. Puede pasar datos precisos sobre la posición del helicóptero aprovechando que lo tiene en el periscopio. El oficial de armas introduce los datos en una consola y da la orden de fuego. A los pocos segundos, uno de los cuatro misiles IDAS alojados en uno de sus ocho tubos lanzatorpedos sale hacia la superficie, arrancando su motor cohete. La cámara infrarroja de la parte delantera del misil envía imágenes a través de un cable de fibra óptica conectado con la consola de armas del submarino. El oficial de armas distingue claramente que se trata de un SH-60B y durante la fase de aproximación, da órdenes al misil para evitar las bengalas que intentan distraer su atención. ¡Impacto!. El helicóptero se precipita al mar envuelto en llamas y el comandante del submarino empieza una evasión que puede llevarle días hasta encontrar una nueva posición de lanzamiento. Ha perdido la oportunidad de atacar, pero ha escrito una nueva página en la historia de la guerra submarina.

Defensa activa frente a defensa pasiva.

Hasta ese momento, y desde la aparición del submarino en los escenarios de guerra marítima del S.XX, las aeronaves han sido el adversario por excelencia de los submarinos. Durante la II Guerra Mundial, la presión de los aviones de patrulla marítima basados en tierra y en portaaviones salvó el sistema de convoyes indispensable para el sostenimiento de Gran Bretaña y forzó el desarrollo del snorkel, convirtiendo a los sumergibles en verdaderos submarinos al aumentar exponencialmente el porcentaje de tiempo en inmersión, ya que les permitía cargar baterías sin estar en superficie. El snorkel permitió enfrentar la amenaza aérea con tácticas pasivas. La evasión se convirtió en la principal defensa, relegando al pasado las piezas de artillería antiaérea que poblaban la cubierta de los U-Boat. El desarrollo de la propulsión nuclear, que permite a los submarinos permanecer en inmersión profunda –esto es, alejados de los peligros de la cota periscópica- durante meses si es necesario, no hizo más que convencer a la comunidad submarinista que la mejor defensa frente a las aeronaves era evitar la detección a toda costa. Sin embargo, mientras los submarinos confiaban su defensa a sus posibilidades de evasión en cota profunda, los medios aéreos antisubmarinos evolucionaban en completísimas plataformas de armas guiadas y sensores que aportaban, frente a los buques de superficie, dos principales ventajas: la velocidad y, sobretodo, la invulnerabilidad.

Las aeronaves son la mayor amenaza para los submarinos desde la II Guerra Mundial.

Las aeronaves son la mayor amenaza para los submarinos desde la II Guerra Mundial.

Durante la Guerra Fría, sólo existieron tímidos intentos en proporcionar verdaderas opciones de defensa activa frente a las aeronaves antisubmarinas. Soviéticos y británicos elaboraron complejos sistemas para lanzar misiles de corto alcance desde versiones instaladas en mástiles similares a los periscopios. No es hasta finales de los años ochenta que surge el concepto SUBSAM (Submarine Surface-to-Air Missile), un proyecto de la Agencia de Investigaciones Avanzadas de la Defensa (DARPA, en sus siglas inglesas) que surge para contrarrestar los estudios de la Unión Soviética dirigidos a conseguir la capacidad de lanzar desde cota periscópica versiones de los misiles SA-7 y SA-14 frente a los P-3, SH-3 y SH-60 americanos. El fracaso del diseño ruso basado en el misil de guía infrarroja SA-14 Strela (dadas las condiciones de humedad reinantes en el ambiente marítimo) dirige a los americanos hacia un desarrollo basado en el misil de guía radárica AMRAAM alojado en el cuerpo de la versión de lanzamiento submarino del misil Tomahawk. Esta configuración permitiría aprovechar la autonomía del Tomahawk, haciendo posible al misil orbitar alrededor de una hora sobre la posición del submarino y sirviendo como elemento disuasorio de cualquier aeronave en aproximación. La idea original era conseguir que el AMRAAM se desprendiese del cuerpo del Tomahawk en caso de una detección, utilizando su velocidad de Mach 4 para alcanzar el blanco, eliminando cualquier amenaza para el submarino. La imposibilidad de que el operador pudiese discriminar si el misil atacaba a una unidad enemiga o a una aeronave amiga o neutral acabó con el programa.

Los británicos intentaron instalar, sin mucho éxito, un lanzador de misiles BlowPipe en un mástil para sus submarinos.

Los británicos intentaron instalar, sin mucho éxito, un lanzador de misiles BlowPipe en un mástil para sus submarinos.

En 1992 las empresas Aerospatiale y DASA, comienzan el desarrollo del programa Polyphem. Inicialmente se trataba de un misil con capacidades exclusivamente antibuque, pero en 1996 se añade la posibilidad de dotar al misil de capacidad antiaérea. Surge el proyecto Tritón. A diferencia del proyecto americano basado en el AMRAAM, el Tritón incorporaría guiado mediante un cable de fibra óptica, de forma que el operador podría controlar todas las fases de vuelo del misil. Además, incluía una guía infrarroja para guiado autónomo.

El proyecto fue cancelado en 2007, pero aportó innovaciones que serían aprovechadas para otras iniciativas de defensa activa ante aeronaves antisubmarinas. Disponía de un modo de búsqueda en trayectoria helicoidal, explorando todo el horizonte, lo que permitía atacar aeronaves enemigas aún sin tener datos precisos del blanco (lo que normalmente ocurre si el submarino no tiene ningún mástil izado). Además, utilizaba los contenedores de lanzamiento ya existentes para la versión submarina del misil Exocet, lo que le proporcionaba la ventaja adicional de romper la superficie a media milla de la posición del submarino, evitando revelar su posición exacta.

En 2006 los americanos dan un nuevo impulso al proyecto SUBSAM, esta vez con una versión del popular misil Sidewinder, también conocido como ASRAAM. El desarrollo incorporaba innovaciones importantes: resolvía los problemas derivados de lanzar desde una posición estática un misil diseñado para ser lanzado a las altas velocidades de un avión de combate y permitía su utilización desde los tubos de lanzamiento vertical de los misiles Tomahawk mediante unas cápsulas desechables denominadas SACS, diseñadas para adaptar cualquier tipo de misil a su utilización desde submarinos.

Desarrollos actuales.

Lamentablemente, todos los proyectos anteriores apenas consiguieron pasar de simples prototipos. Pero muchas de estas enseñanzas han sido aplicadas en el desarrollo de la primera promesa de revolución en la guerra submarina: el misil alemán IDAS.

Se trata de un desarrollo conjunto de las compañías alemanas HDW y Dhiel, y de la noruega Kongsberg, basado en el misil aire-aire Iris-T y sus nada desdeñables prestaciones: un alcance de 20 km, un techo de 20.000 metros y una velocidad de Mach 3. El IDAS es el sucesor natural de las investigaciones del proyecto Tritón, y hereda muchas de sus innovaciones. Dispone de un cableado redundante de fibra óptica que permite al operador recibir señal de vídeo normal y de cámara infrarroja, lo que además le permite atacar buques de pequeño porte y objetivos en tierra. Utiliza su trayectoria helicoidal para explorar todo el horizonte si no existen datos precisos del blanco. Y es capaz de navegar en inmersión antes de romper la superficie, evitando delatar la posición exacta del submarino.

Presenta, adicionalmente, otras mejoras. No necesita ser encapsulado, sino que alcanza la superficie por sus propios medios. Los misiles se almacenan en grupos de cuatro en contenedores de tamaño similar a un DM2A4, lo que permite disponer de cuatro misiles ocupando un único tubo de diámetro estándar. Algunas fuentes mencionan también la posibilidad de alojar el arma en un mástil multifunción de la compañía alemana Gabler, tal y como ocurría en los frustrados desarrollos de la Guerra Fría. Además, el sistema ofrece al operador el control de todas las fases del vuelo, permitiéndole seleccionar el blanco más amenazante de entre todos los detectados, destruir el misil en vuelo o incluso elegir el punto de impacto idóneo, si estamos atacando una unidad de superficie.

El sistema ha sido probado desde submarinos alemanes en 2008 y 2011. Noruega y Turquía también han demostrado recientemente su interés por dotar a sus submarinos de este misil.

Pruebas de lanzamiento del misil IDAS

Pruebas de lanzamiento del misil IDAS

Por su parte, las compañías DCNS y MDBA han presentado un proyecto, también derivado del Tritón. El sistema puede ser utilizado desde un lanzador integrado en un mástil (mediante una adaptación del misil tierra-aire Mistral) o utilizando las cápsulas de lanzamiento que usa la versión submarina del Exocet para lanzar una modificación del misil aire-aire Mica. Se trata de adaptar al entorno submarino misiles ya existentes, por lo que el riesgo del proyecto se estima bajo.

Existen además otras alternativas en estudio, que incluyen, por ejemplo, la integración en un mástil de un sistema de láser de alta energía como el embarcado en el USS Ponce para hacer frente a la amenaza de drones y pequeñas embarcaciones. El principal inconveniente de este sistema es su alto consumo de energía, que sin embargo no supone un excesivo problema para los submarinos con propulsión nuclear. El ya mencionado mástil Triple-M de la empresa alemana Gabler ofrece otra interesante alternativa: la instalación de un cañón Rheinmetall de 30mm que, alojado en un mástil estanco, permite enfrentar aeronaves antisubmarinas a corta distancia.

Un cambio en las reglas del juego en la guerra naval.

Hoy en día, las aeronaves antisubmarinas pueden permitirse investigar, clasificar y atacar un contacto submarino sin sentir su seguridad amenazada ni preocuparse de conceptos como la Stand-off Distance (distancia máxima de acercamiento según el alcance de las armas antiaéreas del enemigo). Aprovechan, además de esta invulnerabilidad, las ventajas inherentes a sus plataformas: velocidad muy superior a la de los buques escolta, sistemas de combate que integran una amplia variedad de armas y sensores o la capacidad de barrer grandes áreas en poco tiempo.

P-3 Orion, durante años, el avión antisubmarino por excelencia.

P-3 Orion, durante años, el avión antisubmarino por excelencia.

Las armas antiaéreas submarinas están llamadas a igualar este desequilibrio. Obviamente, la discreción es la principal virtud de un submarino, así que es poco probable que existan enfrentamientos directos o provocados entre las aeronaves submarinas y sus objetivos. La evasión seguirá siendo la primera opción. Pero si un submarino tiene la certeza de haber sido detectado, si aprecia en su sonar las transmisiones activas de sonoboyas o sónares calables que suelen preceder a un ataque, podrá defenderse. Sin embargo, la principal ventaja que aportan estos sistemas es otra: conseguir ejercer cierta disuasión, acabar frente a la tranquila invulnerabilidad de las aeronaves de patrulla marítima que las ha convertido en el arma más eficaz contra la amenaza submarina.

Estos sistemas son especialmente necesarios en submarinos de propulsión no nuclear, dado que su dependencia, en mayor o menor medida, de realizar snorkel en cota periscópica periódicamente y su menor velocidad de evasión les convierte en presas más fáciles. Tal es el caso del S-80, el futuro submarino español, una plataforma que será uno de los pilares estratégicos de la defensa española de las próximas décadas y que podría incorporar opciones antiaéreas como el misil IDAS -que además utiliza contenedores de similares características al torpedo alemán DM2A4, arma que ya está previsto utilizar a bordo de la nueva serie de submarinos- para aumentar exponencialmente sus posibilidades de supervivencia ante una acción antisubmarina enemiga.

Misil IDAS

Misil IDAS

Por otro lado, el progresivo desplazamiento de la guerra naval hacia el litoral, donde las sondas son, por regla general, menores y por tanto se hace más difícil evadirse utilizando medidas pasivas (como la variación de cota), hace patente la necesidad de dotar a los submarinos de un sistema de defensa antiaérea como los que se han expuesto en los últimos párrafos de este artículo.

Por supuesto, la guerra es un juego de evolución, de supervivencia de los más adaptados. Ante la emergencia de amenazas a la invulnerabilidad de las aeronaves antisubmarinas surgen desarrollos como el P-8 Poseidón americano, actualmente en servicio en los Estados Unidos y la India, y que probablemente reemplazará a la flota estadounidense de aviones P-3 Orión. Esta aeronave es capaz de lanzar sonoboyas guiadas por GPS en alturas superiores al techo operativo de los misiles en desarrollo. Incluso se están desarrollando pequeños planeadores no tripulados para transportar torpedos desde grandes alturas de lanzamiento hasta la vertical del submarino amenaza, evitando así que la aeronave de patrulla marítima tenga que entrar en la Stand-off Distance.

El HAASW, destinado a acercar los torpedos lanzados desde 20.000 pies a la superficie del mar.

El HAASW, destinado a acercar los torpedos lanzados desde 20.000 pies a la superficie del mar.

Pero abierto el camino para dotar a los submarinos de misiles antiaéreos, los nuevos retos presentados por la amenaza aérea –como en el caso del P-8 Poseidón- no tardarán en encontrar desarrollos de armas más capaces que intentarán desestabilizar el equilibrio que pronto existirá entre aeronaves y submarinos.

Así es el interior del P-8.

Así es el interior del P-8.

Las cuatro medidas de Cospedal que siembran optimismo en las Fuerzas Armadas.

El pasado 3 de noviembre, el gobierno nombraba a María Dolores de Cospedal nueva Ministra de Defensa. Cospedal asumía el cargo tras un duro varapalo electoral, al perder en mayo la presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha.  Esta Abogada del Estado de amplia experiencia política ha dejado buenas sensaciones en el ámbito militar tras sus primeras declaraciones públicas. En Fuerza Naval hemos decidido resumir sus cuatro medidas principales.

Pedir perdón “en nombre del Estado” a las víctimas del YAK-42.

Han pasado casi 14 años desde una de las mayores tragedias sufridas por nuestros militares. Un avión ucraniano, subcontratado por Defensa para transportar a nuestros soldados desde Afganistán a España, se estrellaba en Turquía. 62 militares perdieron la vida. Y nadie había pedido perdón por ello.  Hasta ahora.

Cospedal ha pedido perdón en nombre del Estado: “oro moral” para los familiares de las víctimas, en palabras de su representante. Y ha hecho una importante promesa: «El Gobierno tomará las mejores decisiones para que estas trágicas y desgraciadas lecciones que nos ofrece la vida no se olviden. Para que el injusto sacrificio de muchos no sea en vano y estéril. Para que, al fin y al cabo, podamos atender al servicio público que debemos desempeñar con la mayor eficiencia, eficacia y calidad, de acuerdo con los medios que los ciudadanos ponen a nuestra disposición. Para que todos podamos vivir con la mayor tranquilidad posible».

El YAK-42, poco antes de despegar.

El YAK-42, poco antes de despegar.

Aumentar el gasto en Defensa.

Es sólo una promesa, pero en la senda adecuada. Tras años viviendo bajo el manto de seguridad de la OTAN, y especialmente de los Estados Unidos, ha llegado la hora de asumir nuestras responsabilidades. Alcanzar el objetivo del 2% no es sólo un compromiso de la cumbre de Cardiff de 2014. Es una necesidad, ahora que el nuevo presidente norteamericano ha mostrado su desinterés por seguir garantizando la seguridad del viejo continente.

Evolución del Presupuesto de Defensa

Evolución del Presupuesto de Defensa

La crisis económica ha hecho mucho daño a las Fuerzas Armadas. El Ministerio de Defensa ha sufrido grandes recortes en los últimos años, lo que ha impedido hacer frente al endeudamiento adquirido con los Programas Especiales de Armamento. Es el momento de aumentar las partidas presupuestarias y de asumir la adquisición de elementos vitales para nuestra defensa (aeronaves de reabastecimiento y de alerta aérea; nuevas fragatas y helicópteros para la Armada; vehículos 8×8… y un largo etcétera). Pero es también el momento de elevar los recursos disponibles para mantenimiento de los medios de los que ya disponemos, y también de aumentar el gasto en ejercicios y operaciones, lo que nos permitirá mantener unas fuerzas armadas bien equipadas y adiestradas.

 

Pacto de Estado en Defensa.

Quizás no sea una idea muy original, pero lo cierto es que es necesario un pacto de estado en Defensa. La seguridad de nuestro país no puede quedar en manos de las derivas ideológicas del gobierno de turno. Aumentar el presupuesto al 2% no tiene ningún sentido si no va a haber continuidad.

Cospedal ha prometido “impulsar el inicio del Ciclo de Planeamiento de la Defensa a lo largo de 2017, en el que se definirá el Objetivo de la Fuerza a largo plazo, así como el Objetivo de Capacidad Militares”. Quizás, con el apoyo de PSOE y Ciudadanos, lo consiga. Sólo así podrá llevar a cabo otro de sus proyectos: crear una verdadera conciencia nacional sobre las virtudes y necesidades de nuestra Defensa.

 

Cospedal para revista a la fuerza a su llegada al Ministerio de Defensa.

Cospedal para revista a la fuerza a su llegada al Ministerio de Defensa.

 

“No podemos tener un Ejército lleno de soldados de 50 años”.

Esta afirmación, probablemente poco popular entre muchos militares con una relación de servicios de carácter no permanente, no puede estar más cargada de razón. Las Fuerzas Armadas no pueden permitirse tener soldados y marineros sin el vigor y la fortaleza únicas de la juventud.

Actualmente, los militares profesionales de tropa y marinería finalizan su contrato con las Fuerzas Armadas al alcanzar los 45 años. Durante su tiempo como soldados o marineros tienen numerosas oportunidades para acceder a una relación de servicios de carácter permanente. Si no lo han conseguido, su relación con el Ministerio de Defensa termina, pues no podemos permitirnos una tropa envejecida.

Ante los múltiples recursos impuestos por la vía judicial, Cospedal ha sido clara: “no podemos tener un Ejército lleno de soldados de 50 años”. Esto quiere decir que aquellos que no hayan superado los requisitos para ascender o adquirir la condición de permanente no podrán continuar en las Fuerzas Armadas, si bien se ha dejado la puerta abierta para su colocación en otros ámbitos de la administración o del sector privado.

LA NUEVA POLÍTICA INTERNACIONAL DE LA ADMINISTRACIÓN TRUMP

Cuando el mundo, y especialmente Europa, aún se encuentra convaleciente de la resaca provocada por el huracán Brexit, la humanidad se enfrenta a otro fenómeno inesperado de la naturaleza, el “tsunami Trump”.

Sería demasiado aventurado vaticinar el devenir de la futura política internacional de la nueva administración Trump, especialmente cuando ésta se ha puesto en manos de Rex W. Tillerson, CEO de la cuarta mayor empresa del mundo, Exxon Mobil, con una agenda personal que muchos países envidiarían. No obstante, y aunque el presidente electo trata de hacer guiños hacia el ala dura de su partido para tratar de conseguir el apoyo de su partido en ambas cámaras del Congreso donde actualmente los republicanos ostentan la mayoría, se puede hacer una valoración de la futura política internacional que llevará a cabo la administración Trump haciendo un análisis de su discurso durante la precampaña y la posterior campaña electoral. Si bien cabe recodar que, como buen hombre de negocios, la improvisación es una de sus características.

1. Asia-Pacífico

Si la saliente Administración Obama se ha caracterizado por su política pivot o rebalance desde Europa hacia Asia-Pacífico, con la intención de buscar el mayor número de aliados en la zona con la que poder ejercer una efectiva contención ante su principal amenaza en la zona, China, la administración Trump se puede caracterizar por perder el liderazgo en esta región de relevante interés económico y comercial, no solo para EE.UU., sino para el resto del mundo.

Trump no llega en el mejor momento, ni parece tener intención de utilizar su principal herramienta soft power, el recientemente firmado Tratado de Asociación Transpacífico (TPP).

paises miembros del TPP

Foto: Países miembros del TPP

Su influencia sobre uno de sus principales socios en la zona, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), se ve amenazada tras los recientes desaires del presidente filipino, Rodrigo Duterte, al presidente Barack Obama y a EE.UU. Así como a los últimos encuentros entre el presidente chino, Xi Jinping, y los presidentes de Malasia y Taiwán, este último de especial relevancia dada la disputa histórica que mantienen ambos países.

No cabe duda de que la ASEAN está virando rápidamente hacia China, lo que puede alterar considerablemente la relaciones estadounidenses con sus principales aliados asiáticos, Japón y Corea del Sur, y el devenir de las disputas territoriales en torno al mar del Sur y de la China Oriental, donde existen unas importantes reservas de gas y petróleo, e importantes bancos de pesca.

Respecto al TPP, el presidente electo ha prometido retirarse del tratado para tratar de buscar acuerdos bilaterales que beneficien más a EE.UU. No obstante, el resto de países, asiáticos, australes y americanos, no están dispuestos a deshacer el camino recorrido, y algunos de ellos han encontrado en China al mejor sustituto para reemplazar a EE.UU. tras su posible salida. De confirmarse, podría suponer una importante victoria para China en el contexto regional e internacional, pues conseguiría la supremacía comercial y política de esta región en auge.

Así las cosas, y sin el favor de sus aliados en el sudeste asiático, la Séptima Flota del Mando Estadounidense del Pacífico (USPACOM) tendría complicado ejercer una efectiva contención ante China, siendo relegado a un mero observador en la zona. Una zona en la que poco a poco dejaría de tener poder de decisión.

Fuerzas EEUU en Asia-Pacífico

Foto: Fuerzas EE.UU. en Asia-Pacífico

2. Iberoamérica
Uno de los puntos centrales del discurso del presidente electo durante su campaña ha sido su desprecio hacia el mundo iberoamericano, y especialmente hacia México.

Esta oportunidad no pasaría inadvertida para otras potencias con intereses políticos, económicos y comerciales en la zona como Rusia, China o Europa. Una disminución del interés estadounidense en la zona favorecería los intereses de los países del nuevo eje bolivariano, quienes encontrarían rápidamente apoyo en China y Rusia.

Con la muerte del dictador cubano, Fidel Castro, una nueva etapa se abre para Cuba. Los esfuerzos realizados durante los últimos años de la administración Obama podrían haber sido en balde, aunque la isla podría encontrar apoyo en Rusia como ya lo hiciera en el pasado, algo en lo que el presidente ruso, Vladimir Putin, ha estado trabajando últimamente.

Los países iberoamericanos pertenecientes al TPP (Chile, México y Perú) ya han manifestado su intención de continuar con el tratado, y coqueteado con la idea de sumar a China a esta importante iniciativa económica y comercial. No sería de extrañar que los lazos de amistad y cooperación se ampliasen a las escenas de política y defensa, lo que provocaría un posible confinamiento de EE.UU. por el Sur y el Oeste.

Con Chile y Perú dentro del TPP, el MERCOSUR podría buscar una integración dentro del anterior para convertir a éstos en el mayor acuerdo comercial del mundo. El posible comienzo del fin de la Doctrina Monroe.

Aún se desconoce la postura de Donald J. Trump respecto a Puerto Rico, quién acaba de elegir nuevo gobernador, Ricardo Rosselló. El político puertorriqueño pretende convertir a esta colonia en el 51º estado de la unión, pero de ver frustradas sus aspiraciones, podría buscar cobijo allí donde su deteriorada economía encuentre algo de calor.

3. Rusia
No hay lugar a duda respecto de la admiración que profesa el presidente electo hacia su homólogo ruso, Vladimir Putin.

La victoria de Donald J. Trump ha sido un soplo de aire fresco para el presidente ruso, quién ha encontrado en la administración del presidente saliente, Barack Obama, a su más acérrimo enemigo.

La llegada de Trump a la Casa Blanca y el nombramiento de Rex Tillerson como nuevo Secretario de Estado puede suponer un viraje en la cuestión siria y ucrania, así como en un levantamiento o flexibilización de las sanciones impuestas a Rusia tras la anexión de Crimea en 2014. Habrá que ver si finalmente el futuro presidente Trump reconoce la anexión de Crimea y la continuidad de Bashar al-Asad al frente de Siria para analizar las relaciones que pueden tener a partir del 20 de enero EE.UU. y Rusia. A sabiendas de que toda concesión a Rusia va en detrimento de los intereses europeos, quienes ven amenazadas sus fronteras orientales tras los últimos acontecimientos en Moldavia y Bulgaria , donde sus nuevos gobiernos se declaran abiertamente pro rusos.

Puesto que Donald J. Trump se ha mostrado defensor de potenciar la capacidad militar nuclear de EE.UU. y su escudo anti-misiles, uno de los principales puntos de fricción entre Washington y Moscú, no sería descabellado pensar en que, a fin de mejorar las relaciones, la nueva administración invirtiera el creciente apoyo de EE.UU. a los países del este de Europa, y especialmente del Báltico, disminuyendo el número de tropas y ejercicios en la zona.

4. Oriente Medio

Una de las proclamas electorales más importantes que ha realizado el presidente electo Donald J. Trump ha sido su manifiesto deseo de combatir con dureza al Daesh, y su antipatía por los musulmanes.

No cabe duda de que tales afirmaciones afectarán directamente a la región de Oriente Medio y a los actores presentes en la zona. Trump, detractor confeso del Tratado de París contra el cambio climático, pretende revigorizar la industria del fracking de EE.UU. para devolver la grandeza a un país que, desde los acuerdos de “seguridad por petróleo” firmados en 1945 a bordo del crucero USS Quincy entre el entonces presidente de EE.UU., Franklin D. Roosevelt, y el rey saudí, Abdelaziz bin Saud, ha sido dependiente del oro negro de sus aliados en el Golfo.

El nuevo presidente sabe perfectamente que la industria del fracking solamente es rentable con un precio por barril superior a los 40$, por lo que si pretende convertir a EE.UU. en el nuevo proveedor de energía del S. XXI solo caben dos opciones, luchar contra las políticas medioambientales impulsadas por el Tratado de París y mantener los precios del crudo por encima de los 40$, algo que únicamente se consigue recortando la producción de los países de la OPEC, principalmente las potencias petrolíferas del Golfo Arábigo, o influyendo sobre los precios que adopten. Ambas dos pasan, ineludiblemente, por mantener la inestabilidad en la zona.

Para ello, tratará de hacer valer su promesa electoral de revocar el acuerdo firmado con Irán. Un asunto para el que cuenta con el apoyo de dos nuevas incorporaciones, Michael Flynn y Mike Pompeo, quién afirmó recientemente que “Extender las sanciones sobre los programas de armamento de Irán es vital para proteger a EE.UU. Volver a autorizar prohibiciones existentes por otros diez años provee al presidente electo Trump y al Congreso una fundación sólida desde la que perseguir una acción adicional contra la República Islámica de Irán. Tengo muchas ganas de trabajar con Trump y mis colegas en las próximas semanas y meses para proteger a nuestra nación”.

5. África

Donald J. Trump ha prometido durante toda su campaña la intención de librar una lucha sin cuartel contra el terrorismo yihadista.

Con Rusia completamente inmiscuida en Siria, e Israel como extensión de la Pax Americana en la región de Oriente Medio, donde recientemente acaba de llevar a cabo su primer ataque contra terroristas del Daesh en territorio sirio , no sería desdeñable pensar que la nueva administración Trump centre su objetivo en África, donde actualmente existen estados fallidos o débiles controlados total o parcialmente por grupos terroristas yihadistas. Estos países, que se extienden desde el Golfo de Guinea hasta el Océano Índico, y hasta el Mediterráneo por el norte, ejercen el control o la presión sobre zonas de trascendente interés energético para Europa, bien por ser zonas de extracción o paso de recursos energéticos.

África es una fuente inagotable de recursos donde EE.UU. ha mantenido una posición privilegiada desde el comienzo de los movimientos descolonizadores que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, pero donde en los últimos años ha ido cediendo terreno a una China sedienta de materias primas con la que alimentar su creciente industria manufacturera.

Es posible que EE.UU. trate de recuperar el terreno perdido en la escena política africana en detrimento de China, quién durante los últimos años ha contribuido a golpe de talonario a financiar infraestructuras civiles que poco han beneficiado a las masas trabajadoras de los países africanos en los que ha desembarcado.

Para conseguirlo, tendrá que combatir los diferentes focos de terrorismo que existen en los distintos países, y fortalecer las estructuras democráticas a través de la colaboración con los gobiernos afectados. Nigeria, Mali, Argelia, Marruecos, Túnez, Libia, Sudán, Níger o Somalia son solo algunos de estos ejemplos.

6. Europa
El viejo continente también ha sido objeto directo en los discursos electorales del presidente electo. No ha dudado en advertir a Europa de que la seguridad tiene un precio, y que ésta debe estar dispuesta a asumir su parte proporcional de los costes.

EE.UU. dejó patente a sus socios europeos en la Cumbre de Gales de 2014 la necesidad de un aumento en el gasto destinado a Defensa. Ese aumento se cifró en un mínimo de un 2% del PIB de cada uno de los países, pero solo han cumplido con sus compromisos tres países europeos pertenecientes a la Alianza Atlántica.

Donald J. Trump no es un defensor de la OTAN, aunque no contará con el apoyo dentro de su propio partido para tratar de desligarse de esta. No obstante, es posible, de fructificar las nuevas relaciones con el Presidente ruso, Vladimir Putin, que disminuya el número de tropas estadounidenses en territorio europeo, especialmente en los países del Este.

Respecto a la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP), es probable que lo deje morir. Más si cabe teniendo en cuenta que el acuerdo suscita el rechazo de algunos países del viejo continente.

En el terreno político, es probable que el presidente electo de los EE.UU. apoye a los nuevos partidos populistas y nacionalistas de extrema derecha del viejo continente. Con las elecciones próximas de Alemania, Austria, Francia y Países Bajos, y con la crisis de identidad europea acuciada por otra crisis, la migratoria, es posible que alguno de estos partidos alcance el gobierno y trate de seguir los pasos del Reino Unido.

A Europa se le abriría una vía de agua en la línea de flotación que podría dar lugar a una inundación de grandes proporciones. Está por ver si las nuevas y apresuradas iniciativas puestas sobre la mesa por la Alta Representante, y secundadas por los principales países de la UE, consiguen calmar los ánimos en el viejo continente.

A Europa se le han abierto importantes frentes por el Sur y por el Este. Sin la ayuda estadounidense en el marco de la OTAN, no le queda otra opción que el fortalecimiento de su estructura de seguridad y defensa.

7. China
Sin lugar a dudas, China ha ocupado el centro de todas las miradas de Donald J. Trump en la escena internacional. Al país asiático, segunda potencia económica del mundo, el presidente electo le achaca gran parte de la decadencia industrial, económica y social que han sufrido durante los últimos años EE.UU.

Si bien una de sus promesas electorales ha sido la imposición de elevados aranceles a las importaciones chinas y la carga impositiva contra las empresas estadounidenses que fabriquen en el país asiático, habrá que esperar a ver qué decisión se adopta a partir del 20 de enero de 2017 con el principal acreedor de EE.UU.. La elevada exposición de la economía estadounidense a los fondos soberanos chinos quizás no faciliten la promesa proteccionista del presidente electo tal y como ha hecho saber a sus electores.

EE.UU. ha ido perdiendo peso en la escena internacional en detrimento del gigante asiático, pero no cabe duda de que el proteccionismo y aislacionismo que pretende llevar a cabo la nueva administración no será más que una herramienta a favor de las pretensiones chinas en el mundo. Este proteccionismo y aislacionismo que pretende llevar a cabo en nuevo presidente dejará vacíos de poder en las diferentes regiones del mundo, que pronto China se apresurará en rellenar.

Cabe mencionar, por su importancia, los acuerdos bilaterales de Seguridad y Defensa con los países de la ASEAN, Japón y Corea del Sur. Los acuerdos con la EU en el marco de la OTAN, o los acuerdos bilaterales contraídos con algunos países del patio trasero estadounidense.

Miembros ASEAN

Foto: Miembros ASEAN

En la región Asia-Pacífico, la cual se postula como eje económico a partir de 2030, se ha visto a Filipinas y Malasia virar hacia su vecino del norte, mientras que Japón acaba estudia reevaluar sus relaciones con Rusia y someter a referéndum el viejo acuerdo con EE.UU. por el que se limitaba su fuerza militar. Con un EE.UU. en retirada, Japón podría ver amenazado sus contenciosos insulares con Rusia y China, lo que le obligaría a reforzar su músculo militar y buscar nuevos aliados como India.

Veremos la presión que se ejerce en el Mar del Sur de China en los próximos meses por parte de China y EE.UU. para poder continuar analizando las intenciones de unos y otros en la región. El reciente apresamiento de un USV norteamericano por parte de la marina de China no alberga muchas esperanzas de paz duradera en la zona.

Mientras, en la región oriental del Pacífico y Latinoamérica, es muy probable que China intentare suplir el vacío político y económico que pudiere dejar EE.UU., y el ya patente perpetrado por Venezuela. Tras el fallecimiento del “Padre de la Revolución”, Fidel Castro, y con una Venezuela mermada por su crisis económica y social, China podría convertirse en el nuevo apoyo de los regímenes bolivarianos de América Latina, así como en el nuevo socio económico y comercial del nuevo TPP.

Volviendo a Europa, tras la derrota de la iniciativa del TTIP impulsada por el presidente saliente, Barack Obama, y la posible retirada de apoyo de EE.UU. en el marco de la OTAN, es posible que la UE pudiera volver sus miradas hacia China y su nuevo proyecto de “La Nueva Ruta de la Seda”.

8. Conclusiones.

Aunque inicialmente se presenta un programa de gobierno que amenaza grandes y profundos cambios en la escena internacional, habrá que esperar al resultado de los primeros 100 días en el Gobierno para ver cuál va a ser el camino real a seguir en la escena internacional, y que grado de aceptación tendrán las iniciativas del nuevo presidente entre las mayorías republicanas de la Cámara de Representantes y el Senado.

El nombramiento del CEO de Exxon Mobil, Rex Tillerson, y su estrecha relación con el presidente ruso, Vladimir Putin, nos deja entrever un posible cambio de importante calado en las relaciones con Rusia y, por ende, con sus aliados y enemigos.

Sea como fuere, parece patente el sentimiento de la nueva administración hacia la comunidad de Iberoamérica, China, Rusia, Oriente Medio y la OTAN.

Un nuevo orden mundial se está gestando desde comienzos de siglo, y Donald J. Trump parece decidido a acelerar esta transición.