DESCLASIFICADO: Operación “Silent Tone”.

Era un secreto a voces. Incluso George W. Bush se había permitido la licencia de comentar en sus memorias la operación israelí que acabó con un reactor nuclear sirio. Pero ayer, 21 de marzo de 2018, Jerusalén desclasificó un jugoso dossier de ocho páginas con todos los detalles de la Operación “Silent Tone”, cuya autoría había negado durante años.

Todo ocurrió el 5 de septiembre de 2007. La inteligencia militar israelí y el Mossad llevaban meses recogiendo evidencias acerca de la construcción de un reactor nuclear en el noreste de Siria, cerca de la ciudad de Deiz Ez-Zor. Se sospechaba que la finalidad del reactor era obtener plutonio para desarrollar armas atómicas. Damasco contaba con la ayuda de ingenieros norcoreanos para llevar a cabo el proyecto.

El reactor, cuya construcción se había demorado seis años, fue descubierto a pocos meses de entrar en servicio, en marzo de 2007. Acabar con él era urgente. Por un lado, una Siria con capacidad nuclear, desestabilizaría todo el Oriente Medio. Por otro, una vez acabado el reactor, el ataque no podría realizarse sin un importante riesgo de provocar un grave incidente radioactivo.

F-15 RAAM y F-16 SUFA, aeronaves protagonistas de esta historia.

Una vez confirmada la información de inteligencia, tanto el gobierno israelí como sus Fuerzas Armadas comenzaron a elaborar planes dirigidos a acabar con el reactor. El asunto se mantuvo bajo el mayor de los secretos.

Los oficiales encargados en planear la operación repasaron los detalles del ataque aéreo realizado sobre un reactor nuclear en Irak en 1981: la Operación Opera. Se realizaron escenarios de ataque a larga distancia simulados, y también se probaron todos los tipos de municiones existentes en la fuerza aérea israelí con objeto de determinar que armamento era el más adecuado. No podía haber ningún error. Los pilotos de caza, que desconocían para que se estaban preparando, no dejaban de hacer conjeturas: la hipótesis que más se repetía es que se avecinaba un ataque aéreo contra Natanz, centro neurálgico del programa nuclear iraní.

Impresión artística de la Operación Opera, llevada a cabo en 1981 con el objetivo de inutilizar un reactor nuclear a las afueras de Bagdad.

Una de las grandes preocupaciones del alto mando israelí era evitar una escalada de tensión con Damasco. La misión debía garantizar la destrucción del reactor, sí, pero debía hacerlo discretamente. Un concepto -discreción- radicalmente enfrentado al plan central de la operación: un ataque aéreo definitivo. Pero no podían humillar a Bashar Al-Assad y empujarlo a una confrontación a gran escala contra un Israel que aún se estaba recuperando de la guerra de Líbano de 2006.

En julio de 2007 empezaron a saltar las alarmas. El programa avanzaba a buen ritmo. El reactor estaría listo para noviembre. No había tiempo que perder, y era conveniente aprovechar las favorables condiciones meteorológicas de la estación estival.

Los pilotos de los F-15 RAAM que participaron en los ataques reciben las últimas instrucciones antes de despegar.

Al mismo tiempo que se alistaban para la Operación Silent Tone, el Estado Mayor de las fuerzas israelíes se preparaba para lo peor: un contraataque sirio a gran escala. Las IDF (Fuerzas de Defensa Israelíes) fueron movilizadas y puestas en estado de alerta el 5 de septiembre. Algo se avecinaba, pero pocos sabían realmente el qué.

Israel ha publicado imágenes reales del día de la operación. Este es uno de los F-16I SUFA que participó en los ataques.

A las 7 de la tarde de ese 5 de septiembre, el verdadero objetivo de todos los entrenamientos que habían precedido a ese momento fue revelado a los pilotos por el General en Jefe de las fuerzas aéreas israelíes: el reactor nuclear sirio de Deiz Ez-Zor. El general Eliezer Shekdi hizo llegar a sus hombres la siguiente carta:

Soldados:

1. Hoy seréis enviados a participar en una misión de gran importancia para el Estado de Israel y el pueblo judío.
2. La misión es destruir el objetivo y regresar sin bajas, de la forma más discreta posible.
3. La intención es que esta acción no pueda ser asociada con el Estado de Israel, al menos inicialmente, con el objetivo de minimizar el riesgo de un conflicto a gran escala.
4. La misión se mantendrá en el mayor secreto, tanto antes como después de su ejecución, hasta nueva orden.
5. Confío en vosotros. Creo en vosotros, y estoy convencido de vuestras capacidades.

Buena suerte.
Eliezer Shekdi.

Carta original enviada por el Comandante de la Fuerza Aérea israelí.

Alrededor de las diez de la noche, un grupo de cuatro F-15 Raam y cuatro F-16 Sufa abandonó la base aérea de Hatzerim. El grupo fue reabastecido en vuelo antes de abandonar el espacio aéreo israelí, en estricto silencio radio. La unidad atravesó las defensas aéreas sirias, ascendió para prepararse para el bombardeo y lanzó sus armas. Los F-15 precedieron a los F-16, y estos últimos evaluaron los daños, transmitiendo al estado mayor israelí “Arizona de todos nosotros”, dejando entender, en clave, que todos las armas habían alcanzado el blanco.

Localización de la base aérea de Hatzerim y el objetivo, al NE de Siria, tras las líneas enemigas.

Detalle de la base aérea de Hatzerim, una de las principales de la IAF.

Los ocho aviones aterrizaron indemnes a las 2 de la mañana del día 6 de septiembre en la base aérea de Hatzerim. Las fuerzas israelíes permanecieron en alerta esperando un contraataque, pero acababan de escribir otra página en la intrépida historia de la Kheil HaAvir.

Análisis de daños por imágenes satélite del ataque sobre el reactor de Deiz Ez-Zor,

¿Que habría pasado si la IAF no hubiese atacado el reactor de Deiz Ez-Zor, situado al NE de Siria, en una zona que ha sufrido un constante cambio de manos entre el ISIS y las fuerzas leales al gobierno de Damasco en los últimos años? ¿Estaríamos frente a una tiranía como el DAESH armado con cabezas nucleares?.

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