Operación de castigo sobre Siria.

La noche del 13 al 14 de abril de 2018, una coalición formada por los Estados Unidos, Reino Unido y Francia lanzó una operación de castigo contra el régimen sirio de Bachar Al Assad. El detonante fue la supuesta utilización de armas químicas por parte de Damasco en el área de Douma durante la jornada del 7 de abril, traspasando la línea roja marcada por Washington.

El ataque estuvo precedido de una semana marcada por las advertencias americanas (incluso a través de la cuenta oficial de Twitter del presidente Trump) y del cruce de amenazas entre Washington y Moscú, principal aliado y sustento del régimen sirio. Los profetas del apocalipsis auguraban que una acción americana provocaría irremediablemente una respuesta rusa que nos arrastraría a la III Guerra Mundial. Hoy sabemos que no ha sido así.

El presidente de Estados Unidos publicó este polémico Tweet advirtiendo a Rusia de las capacidades de sus misiles.

Lo cierto es que todo lo que rodea al conflicto sirio es bastante confuso. ¿Por qué usaría Assad armas químicas, exponiéndose a las represalias, cuando tácticamente no le ofrecían grandes ventajas y además va ganando la guerra?. Las teorías de la conspiración sobre un posible ataque de falsa bandera se han alimentado de este razonamiento. Lo cierto es que los rebeldes habían construido una red de túneles reforzados en Douma que permitiría entender la utilidad de estas armas prohibidas por la Convención sobre Armas Químicas de 1993.

No cabe duda que en la semana que precedió al ataque las reuniones en la Casa Blanca, Downing Street y el Elíseo han sido frenéticas. No se trataba únicamente de mantener una posición de fuerza, de demostrar a Damasco que las potencias occidentales harían cumplir su palabra. Se trataba de evitar que el conflicto escalara de forma incontrolada. Y para ello había que evitar cualquier baja rusa. Algo cada vez más difícil, dado que Moscú tiene a más de 4.000 hombres sobre el terreno, cada vez más incrustados con las fuerzas gubernamentales sirias.

También era necesario justificar la intervención. Las últimas reticencias rusas y sirias en cuanto a permitir el acceso de los inspectores de la OPCW a Douma parecen confirmar lo ya expuesto por organismos internacionales y por la inteligencia francesa: el ataque con armas químicas fue real y fue llevado a cabo por las fuerzas de Bachar Al Assad.

Evidentemente, la política es parte del juego. Washington no podía pretender seguir siendo la mayor superpotencia del globo echándose atrás por la firmeza de las amenazas rusas de ofrecer una respuesta. Reino Unido y Francia no sólo eran indispensables para tener una mayoría a favor del ataque en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: también debían participar -aunque fuera de forma limitada- para reivindicar su limitado papel como potencias globales.

El ataque en sí merece un completo análisis. En internet han aflorado en los últimos días numerosas páginas especializadas que, en base a la información proporcionada por el Pentágono y por fuentes abiertas, ofrecen interesantes detalles sobre esta singular operación que ha servido para estrenar nuevos sistemas de armas como el MdCN o el JASSM.

El MdCN es la versión naval del misil SCALP, que a su vez es gemelo del Storm Shadow británico. La relevancia de los misiles de crucero en la guerra moderna se hace patente con acciones de este tipo. Deberíamos preguntarnos ¿para cuando dotaremos a nuestra Armada de este tipo de armas?

Los objetivos elegidos fueron tres, todos ellos íntimamente relacionados con el programa de armas químicas de Damasco, según la inteligencia aliada. Cabe suponer que se eligieron emplazamientos donde se estimaba como poco probable la presencia de fuerzas rusas. Uno de ellos, el centro de desarrollo de Barzah, se encontraba en un barrio de Damasco. Los otros dos objetivos se encontraban alrededor de la tristemente conocida localidad de Homs, en Him Shinshar.

Localización de los objetivos dentro del mapa de Siria.

Durante la tarde del día 13 un Global Hawk de Sigonella, Sicilia, estuvo fisgoneando frente a la costa siria y libanesa, apoyado por un RC-135 que había despegado desde Souda Bay, Creta. La misión de estas aeronaves era la de recoger inteligencia previa al ataque. En este artículo de The Aviationist cuentan como es posible monitorizar estos movimientos en tiempo real desde el sofá de casa.

Las páginas de internet dedicadas al seguimiento “online” de aeronaves mediante ADS-B detectaron este RQ-4 Global Hawk operando a casi 20.000 metros de altura.

El ataque se realizó de madrugada mediante misiles de crucero lanzados tanto desde aeronaves como desde unidades navales. El plan era sencillo, pero había sido estudiado a conciencia. Con objeto de sorprender a las defensas aéreas siria y rusa, gran parte de los misiles se aproximaron desde el sur y desde el este. Tanto Damasco como Moscú esperarían sin duda un ataque masivo desde buques y submarinos de la VI Flota en el Mediterráneo oriental. Pero sin embargo, sólo una unidad americana, el USS John Warner, uno de los submarinos más modernos de la clase Virginia, atacó desde esta posición lanzando 6 misiles Tomahawk.

Infografía presentada por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Los dos destructores situados en el Mediterráneo Oriental, USS Donald Cook y USS Winston Churchill, no tomaron parte en los ataques y sirvieron de cebo.

El resto de unidades navales americanas lo hicieron desde el Mar Rojo (USS Monterey y USS Laboon, 37 Tomahawk) y el Golfo Pérsico (USS Higgins, 23 Tomahawk). En el ataque también participaron 2 bombarderos B-1 basados en Al-Udeid, Catar. Estos bombarderos lanzaron 19 misiles JASSM, ofreciendo el bautismo de fuego a esta nueva herramienta del arsenal americano.

Uno de los dos bombarderos B-1 que participaron en el ataque, operando desde la base de Al-Udeid, en Catar.

Al-Udeid es probablemente la principal base aérea americana en todo Oriente Medio. Pese a la complicada situación política de Catar, la dependencia de los Estados Unidos de esta base ha permitido al régimen de Doha negociar con sus vecinos del Gulf Cooperation Council con el apoyo de Washington.

Pero a pesar de esta maniobra de engaño, en el Mediterráneo no reinaba precisamente la calma. Las fuerzas británicas y francesas lanzaron su ataque desde el sector más probable: el occidental. Reino Unido utilizó un paquete de aeronaves Eurofighter y Tornado que habían despegado de la base de la Royal Air Force en Akrotiri, Chipre, para lanzar 8 misiles de crucero StormShadow. Francia envió un paquete de aviones Mirage 2000 y Rafale desde bases francesas equipados con 9 misiles SCALP (gemelos del StormShadow), y estrenó por primera vez el MdCN, la versión naval de este misil, lanzando tres unidades desde la FS Languedoc (tras un fallo en el buque inicialmente designado para el lanzamiento).

Aviones Rafale franceses lanzaron un total de 9 misiles SCALP sobre los objetivos.

La FS Languedoc lanzó tres MdCN, la versión naval del SCALP, ofreciendo a este arma su bautismo de fuego.

En el Mediterráneo Oriental se encontraban también el USS Winston Churchill y el USS Donald Cook, uno de los cuatro destructores que tienen su base en Rota y que sin embargo no participó activamente en el ataque. Para garantizar que los rusos o la fuerza aérea siria no tomaban represalias contra estos buques (una misión no tan sencilla, dado que son destructores con una gran capacidad antiaérea) ni contra los buques de sus aliados, la USAF mantuvo dos paquetes de F-15C y F-16 realizando patrulla aérea de combate en la zona, lo que supuso un enorme esfuerzo en aviones de reabastecimiento en vuelo. Una situación que tal vez haga reconsiderar al Pentágono la conveniencia de mantener de nuevo en permanencia un grupo de combate de portaaviones en el Mediterráneo…

Aviones F-15C y F-16 de la USAF, operando en paquetes de 8, ofrecieron defensa aérea a las unidades navales situadas en el Mediterráneo Oriental.

Casi una docena de aviones de reabastecimiento en vuelo fueron necesarios para apoyar la operación. ¿Serán suficientes los 3 A-330 MRTT que pretende adquirir el Ejército del Aire para cubrir sus necesidades? Parece una cantidad muy limitada.

Los medios rusos y sirios otorgaron a sus sistemas de defensa aérea unos éxitos no reconocidos por el Pentágono. Moscú dijo haber derribado 71 de los 105 misiles de crucero. Damasco redujo el número a 13. El Pentágono aseguró, por otro lado, que la defensa aérea siria lanzó hasta cuarenta SAM incluso después de que los misiles de crucero aliados hubieran alcanzado todos sus objetivos.

¿Quién dice la verdad? Resulta difícil de determinar. El blog de Análisis Militares cuestionaba la necesidad de lanzar 105 misiles de crucero (una inversión de más de 100 millones de euros en municiones) para atacar tres simples instalaciones. Algunos analistas americanos aseguran que este número tan elevado de misiles cumplía una doble función: asegurar la completa destrucción de las armas químicas almacenadas en los objetivos atacados; y disponer de cierto margen por si la actuación de la defensa aérea rusa o siria era efectiva. Los medios afiliados al Kremlin, sin embargo, teorizan con la posibilidad de que el número de objetivos inicial fuera muy superior pero que sólo sobrevivieran a la acción de la defensa aérea las armas dirigidas contra los tres emplazamientos alcanzados.

El submarino USS John Warner, uno de las unidades más modernas dentro de la clase Virginia, lanzó 6 misiles Tomahawk desde el Mediterráneo Oriental.

Lo cierto es que en las imágenes de evaluación de daños ofrecidas, los objetivos parecen de muy pequeña entidad como para merecer más de un centenar de misiles. Gran parte de los expertos en el conflicto y de los medios especializados concuerdan en que el ataque no ha afectado a la capacidad militar siria. Pero sí es igual de cierto que ha sido un éxito mediático y político para Occidente, donde los Estados Unidos y sus aliados han demostrado su capacidad para atacar objetivos en una zona protegida sin sufrir bajas entre las fuerzas propias y cumpliendo su compromiso de actuar si se traspasan las líneas rojas marcadas.

Aviones no tripulados Global Hawk y satélites de observación realizaron la evaluación de daños de los objetivos.

Siria es un avispero, que sólo Assad era capaz de controlar. Financiar y armar a los artífices de la primavera árabe, muchos de ellos con lazos con el islamismo más radical, ha convertido a una de las naciones más estables de Oriente Medio en el infierno en la Tierra. Intentar deponer a Bachar Al Assad favoreciendo a grupos rebeldes no ha sido, probablemente, el movimiento más inteligente por parte de occidente, y los sirios están pagando caros estos errores. Pero hay líneas rojas que no podemos permitir. Y el uso de armas químicas es una de ellas.

¿Misión cumplida? La capacidad militar siria se ha visto poco afectada y el conflicto no tiene visos de terminar a corto plazo.

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  1. pappagone - 23 mayo, 2018 at 21:22 Reply

    after few days we discovered yhay chemic weapons wasn’t there. white helmet (asset of MI6 and CIA) spoke the world telling bullshit.
    So “our allied” attacked a sovereign country even have NO ONE EXCUSES, THIS WAS A WAR CRIME.
    Whop will pay for that disaster?Mainstream media were as same of the nations that attacked, CRIMINALS!!!
    NOW! what we will must do?
    a new Nuremberg?
    Who’s the first we will put in trial? Trump, Macron and May? THIS WILL MUST BE ONU, put in charge of a trial that criminals, with zionist powers that control all around the world…. Espana militar included.

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