EL GOLFO DE GUINEA: UNA ZONA DE INTERÉS ESTRATÉGICO PARA ESPAÑA.

Una de las regiones del mundo en la que la Armada Española tiene cada vez más presencia es el Golfo de Guinea. El despliegue de un patrullero ha ido aumentando en frecuencia desde hace algunos años, motivado por la creciente inseguridad marítima en la zona puesta de manifiesto por el incremento de las actividades ilícitas, principalmente robo a mano armada en la mar y piratería a partir del año 2011 y 2012.

Los patrulleros de la clase Serviola han participado en varios despliegues en el Golfo de Guinea.
Fuente: Armada

Desde el punto de vista geográfico, la costa del Golfo de Guinea abarca desde Cabo Palmas, en la frontera de Liberia con Costa de Marfil y Cabo López, en Gabón. Si bien, desde la perspectiva de la geopolítica se incluye la región petrolífera de Cabinda (Angola), en la desembocadura del río Congo, incluso desde un punto de vista más amplio se podría considerar la región como el área comprendida entre las Islas de Cabo Verde y Namibia, siendo Nigeria la principal potencia regional.

Por tanto, teniendo en cuenta los intereses españoles que explicaré a continuación, y en consonancia con la “Estrategia para la Seguridad y el desarrollo del Golfo de Guinea” de la Unión Europea de 2014 debemos considerar el Golfo de Guinea el área que discurre desde la costa occidental de Senegal hasta Angola, lo que constituye un total de 19 países ribereños y 5000 millas de costa aproximadamente.

Límites del Golfo de Guinea.

La razón principal de que nuestros buques desplieguen en el Golfo de Guinea es, como no podía ser de otra forma, la defensa de nuestros intereses estratégicos en la región.

Los países del Golfo de Guinea representan un total del 3,2% de las reservas probadas de petróleo del mundo y un 3,1% de las reservas probadas de gas natural (CIA World Factbook 2018). Esta circunstancia ha propiciado que los países de la región se conviertan en suministradores de materias primas energéticas, representando, por ejemplo, para la UE el 10% de sus importaciones de petróleo y el 4% de las de gas natural en 2014.

La escasez de recursos energéticos en España nos obliga a tener que proveernos en el exterior. Es indudable que desde una visión estratégica es conveniente diversificar la matriz de aprovisionamiento de crudo y gas natural ya que, de esta forma, se disminuye el riesgo asociado a conflictos o crisis en determinadas regiones como pudo ser, por ejemplo, la caída del régimen en Libia en 2011.

Uno de nuestros patrulleros clase Serviola en Ghana, en 2019. Fuente: Armada.

En este sentido el Golfo de Guinea se ha convertido en una importante fuente de recursos energéticos para España debido a su proximidad geográfica y a través de rutas marítimas carentes de pasos estrechos. Para hacernos una idea de esta importancia cabe mencionar las siguientes cifras:

  • Los países del Golfo de Guinea han representado una media del 24,4% anual de las importaciones de petróleo y del 13% de las de gas natural en los últimos 8 años.
  • Especial atención merece Nigeria, como dato significativo señalar que representó el 16,9% de las importaciones de petróleo y el 11,5% de las de gas natural en el año 2019.

Otro de los intereses españoles más importantes en la región es la actividad pesquera. España, como miembro de la Unión Europea, no tiene competencia directa en esta materia ya que es una de las políticas comunes y, por tanto, la presencia de los pesqueros españoles se regula acuerdos bilaterales entre la UE y los países de la zona. Actualmente hay en vigor acuerdos con 5 países de la región: Cabo Verde, Costa de Marfil, Liberia, San Tomé y Príncipe y Senegal.

Estos acuerdos ocasionan que el número de pesqueros de empresas españolas (no todos ellos tienen pabellón nacional) presentes en el área diariamente oscile alrededor de 40 (incluidos los buques de apoyo).

El tráfico de pesqueros españoles se concentra, fundamentalmente, entre Costa de Marfil y Senegal y, en menor medida, en las rutas que van hacia Gabón y/o Angola. Los buques españoles en el área son atuneros (congeladores) que, por regla general, realizan campañas de 40/50 días en la mar y proceden a descargar sus capturas a los grandes barcos congeladores de transporte, principalmente en los puertos de Dakar (Senegal), Adbijan (Costa de Marfil) y Luanda (Angola).

Zonas de pesca de la flota española en el Golfo de Guinea.
Fuente: Universidad Complutense.

Los intercambios comerciales, materializados en importación de materias primas y en la exportación de bienes y servicios con los países de la región han aumentado considerablemente en los últimos años.

Desde un punto global del comercio exterior español, hay que señalar que en 2015 el Golfo de Guinea representó el 8,75% de las importaciones españolas y el 2,25% de las exportaciones. Si bien estas cifras se pueden considerar bajas, hay que destacar que desde 2007 a 2013 las exportaciones españolas experimentaron un crecimiento del 225% manteniéndose relativamente estables desde entonces.

Hay que tener en cuenta que el intercambio comercial con los países africanos se realiza, casi en su totalidad, por vía marítima, concretamente alrededor del 95%. Por tanto, se puede concluir que todas las actividades relacionadas con los intereses estratégicos españoles en la región se desarrollan en la mar y, por tanto, la seguridad marítima adquiere un papel fundamental en las mismas.

La piratería y el robo a mano armada en la mar (actos ilícitos de violencia cometidos contra un buque y/o su tripulación/pasajeros en alta mar –piratería- y en el mar territorial o aguas interiores –robo a mano armada en la mar-) representan la principal amenaza a la seguridad marítima en la región.

Dentro de las labores realizadas por nuestras fuerzas en la zona se incluye el adiestramiento en materia de seguridad marítima de las fuerzas locales.
Fuente: Armada.

El aumento de estos actos en la región durante el año 2011, y en menor medida su mantenimiento en 2012 provocó una alarma internacional. Tal fue la preocupación internacional por la inseguridad en el transporte marítimo y la pesca que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó una resolución (Res. núm. 2018 de 31-oct-2011) en la que instaba a los países de la zona a desarrollar una estrategia integral y común mediante acciones bilaterales o regionales.

A pesar de los primeros pasos dados por los países de la zona, los actos de piratería, especialmente violentos y con la intención de sustraer el crudo para venderlo en el mercado negro continuaron, lo que forzó a aprobar una segunda resolución (Res. núm. 2039 de 29-feb-2012). En esta ocasión ya se llamaba a la Comunidad Internacional para que “prestasen apoyo a los Estados y las organizaciones de la región para mejorar su capacidad de luchar contra la piratería y el robo a mano armada en la mar en  el Golfo de Guinea, incluida su capacidad de realizar patrullas regionales y de establecer y mantener centros conjuntos de coordinación y centros conjuntos de intercambio de información”.

La evolución de los acontecimientos obligó a que en junio de 2013 se reunieran más de una docena de Jefes de Estado de países de África Central y Occidental en la cumbre para la “Seguridad Marítima en el Golfo de Guinea 2013”. Durante la misma se aprobó el contenido de la denominada “Declaración de Yaounde” en la que reclamaron un despliegue de una fuerza naval internacional similar a la que combatía desde hacía años a los piratas del Índico.

De la evolución estadística reflejada en el gráfico se pueden alcanzar las siguientes conclusiones:

  • Desde el 2077 al 2012 las acciones de piratería y robo a mano armada aumentaron alrededor de un 22%.
  • Desde el 2012 al 2015 se redujeron alrededor del 45%.
  • Desde el 2015 al 2019 se ha producido un aumento muy significativo, concretamente del 60%.
  • La tendencia desde el 2007 ha ido en aumento.

Buques y tripulaciones españolas no han sido ajenas a esta situación ya que se han producido varios intentos de ataque en los que se han visto involucrados, desde pesqueros a buques dedicados al transporte de gas natural, así como otro tipo de barcos con bandera, armador o tripulación españolas como pueden ser buques de cabotaje, etc.

Ante esta situación, al igual que otros países de nuestro entorno y/o aliados y con intereses similares en la región como Francia, Alemania, Portugal, EEUU, etc. España comenzó a realizar acciones enfocadas a incrementar la seguridad marítima en el área.

Durante los últimos años se han desarrollado diversas actividades de cooperación en el continente africano dentro del marco del Plan de Diplomacia de Defensa (2011) y como contribución de las Fuerzas Armadas a la acción exterior del Estado.

Estas iniciativas se han plasmado en despliegues de unidades navales que desarrollan operaciones de Seguridad Cooperativa. Aquellas misiones de asistencia militar de ámbito bilateral en apoyo de países no necesariamente socios y que abarcan desde acuerdos de cooperación para el fortalecimiento de capacidades, participación en ejercicios, cooperación industrial, etc.

La Armada ha designado para estas operaciones a patrulleros de altura de la clase “Serviola” (Serviola, Centinela, Atalaya y Vigía), clase “Descubierta” (Cazadora, Vencedora, Infanta Cristina e Infanta Elena) y los Buques de Acción Marítima clase “Meteoro” (Audaz) reforzados por un equipo operativo de seguridad (EOS) integrado por personal de Infantería de Marina.

Los Buques de Acción Marítima han sido también utilizados en nuestros despliegues en el Golfo de Guinea.

La frecuencia de los despliegues ha aumentado considerablemente desde el año 2010 en el que se realizaba un solo despliegue de 2/3 meses anual. En la actualidad, y desde el año 2015 se realizan dos despliegues de 3/4 meses por año lo que da una idea de la importancia que ha adquirido la región para los intereses españoles relacionados con la seguridad nacional.

La misión principal de los buques durante los despliegues es luchar contra la piratería en la región ya que es la mejor forma de apoyar a los buques españoles, pesqueros y de transporte de hidrocarburos, y que se sientan a salvo y libre de cualquier amenaza. Tanto es así que en ocasiones alguno de nuestros patrullero ha tenido que intervenir, el más reciente fue el caso del “Serviola” durante su despliegue en el primer semestre de 2019 en el que su intervención evitó el secuestro de dos buques y el hundimiento de un tercero.

Durante los despliegues, además, se realizan escalas en los países de la región (se han visitado un total de 13 países desde el 2010) en los que se llevan a cabo misiones de adiestramiento enfocadas a tareas de vigilancia y seguridad marítima destacando, entre todas ellas, las operaciones de interdicción marítima (MIO), es decir, aquellas encaminadas a poder realizar con eficacia las tareas de visita y registro a buques sospechosos de llevar a cabo actividades ilícitas, ya sean de piratería, tráfico de inmigrantes, pesca ilegal, etc.

Los equipos EOS de Infantería de Marina colaboran en el adiestramiento de las fuerzas locales.

Asimismo, se aprovechan estas visitas para apoyar a nuestra Industria de Defensa, ya que la mayoría de países de la región están desarrollando nuevas capacidades de seguridad marítima y necesitan adquirir nuevo material. Pueden ser desde unidades navales a sistemas de mando y control que les permitan ejercer su soberanía tanto en su Mar Territorial como en su Zona Económica Exclusiva.

En determinados países como son Senegal, Mauritania y Cabo Verde, en los que existen unos acuerdos de cooperación en materia de defensa o de seguridad específicos, se realizan incluso patrullas de sus aguas con personal de sus marinas a bordo de nuestros patrulleros para que puedan llevar a cabo labores de vigilancia y/o inspecciones a buques pesqueros, etc. Durante estas patrullas es normal que se nombre algún oficial de enlace para que permanezca en su centro de vigilancia marítima para realizar las labores de coordinación pertinentes.

También se aprovechan los despliegues para participar en ejercicios internacionales organizados bajo el amparo de la iniciativa “Africa Partnership Station” (APS) desarrollada por las Fuerzas Navales de los EEUU Europa-África, que trabaja en cooperación con sus socios internacionales para mejorar la seguridad marítima en África o en los ejercicios que organiza la marina francesa anualmente en la zona con el mismo objetivo.

Una representación del patrullero Centinela desfiló con la bandera nacional en Guinea Ecuatorial en 2018.

Las maniobras, encuadradas dentro de la serie “Express” en caso de  APS (Saharan Express, Obangame Express, etc.) o de la serie “Nemo” en caso de la marina francesa, van rotando entre los diferentes países de la región y buscan el adiestramiento de las marinas locales en todas las tareas/misiones que se deben desarrollar para ejercer una vigilancia marítima eficaz de las aguas bajo su soberanía. En estos ejercicios es normal contar con la presencia de buques estadounidenses, franceses, alemanes, portugueses, etc. además de los españoles.

Como complemento a estos despliegues desde el año 2014 y 2015 respectivamente también se realizan misiones de asistencia militar por parte de nuestra Fuerza de Guerra Naval Especial en Cabo Verde y Senegal respectivamente, lo que demuestra, una vez más, el compromiso de la Armada Española en esta región.

Como habéis podido comprobar los buques y el personal de la Armada están presentes de una forma muy significativa (7/8 meses al año) en el Golfo de Guinea luchando contra la piratería, apoyando y dando seguridad a los buques españoles que operan en la zona, adiestrando a las marinas locales, cooperando con nuestra industria de defensa y, en definitiva, defendiendo los intereses españoles para garantizar la seguridad y el bienestar de todos nosotros.

El P-45 Audaz suspendió este año su participación en el despliegue en el Golfo de Guinea debido a la crisis del COVID-19.
Fuente: La Verdad

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