Suenan tambores de guerra en el Kurdistán

 

La llegada de Donald J. Trump a la presidencia de EEUU ha sido una auténtica revolución en el contexto internacional. No cabe duda de que el Presidente norteamericano es un hombre eminentemente de negocios, y por ende tremendamente práctico. No es un hombre de política, de protocolos, de relaciones internacionales. El Presidente de EEUU es un empresario de pies a cabeza y por ende ésta, su cabeza, la tiene estructurada en el riguroso esquema que establecen las relaciones empresariales.

El Presidente Trump tiene la empresa más poderosa del mundo a sus órdenes, y lo sabe. Y como está demostrando, no va a vacilar en utilizarla con el mayor pragmatismo que conciba para llevarla a beneficios. Unos beneficios que pasan por erradicar la enorme deuda externa que arrastra fruto de su negativa balanza comercial y excesivo gasto interno durante los últimos años.

Y dado su perfil empresarial y su forma de hacer negocios, lo que esperamos es que utilice los medios y los métodos más incisivos, sus Fuerzas Armadas, en el menor tiempo posible. Quiere resultados, y los quiera ya.

Si analizamos su primer viaje de estado al extranjero y los acontecimientos que se están desarrollando, podremos hacernos una idea de lo viene por la proa.

En su primera salida al exterior, Donald J. Trump visitó dos países clave en su política nacional e internacional. A Arabia Saudí le dejó claro que era su principal aliado árabe en la zona, y a Israel que le prestaba su incondicional apoya con todas las consecuencias. Posteriormente se dirigió a Europa, donde repitió de nuevo que se habían acabado las buenas intenciones. Si los europeos quieren seguridad, tendrán que pagarla en su justa medida. Y por último, se dirigió a Taormina, Sicilia, donde no dudó en presentar sus credenciales para convertir a EEUU en la potencia indiscutible que ha sido desde la desintegración de la URSS.

Así pues, y analizando detenidamente los acaecimientos pasados y presentes en Oriente Medio, es probable que el conflicto por la independencia del Kurdistán dé una vuelta de tuerca.

Situándonos en el contexto histórico, el Kurdistán es una zona geográfica que se sitúa al sur de Turquía y al norte de Irak, Siria y Noroeste de Irán. Sus habitantes son principalmente de etnia kurda y de religión mayoritariamente musulmana, y la posición estratégica y los recursos minerales que alberga son de gran interés para todos los actores involucrados.

Los principales actores implicados son Turquía, Siria, Irak, Irán y el PKK (Partido Kurdo del Kurdistán), todos ellos enfrentados entre sí por los diferentes intereses en esta zona.

El PKK aspira a lograr la reunificación de todos los Kurdos en un territorio independiente llamado Kurdistán. Para ello, debe conseguir la independencia de Turquía, Siria, Irak e Irán, y ninguno de los cuales está dispuesto a concedérsela.

No obstante, cuenta con apoyo de EEUU, quienes ayudaron al pueblo kurdo a librarse del yugo de Saddam Hussein en los 90, y quienes están dispuestos a apoyar la formación de su anhelado estado. ¿Y qué gana EEUU en este proyecto? Principalmente, continuar explotando sus recursos minerales (recordemos que varias empresas petrolíferas de EEUU explotan de facto los pozos petrolíferos de la región del Kurdistán Iraquí sin la mediación del gobierno de Bagdad) y el control de un gobierno títere en una zona geostratégica de vital importancia para el paso de oleoductos y gaseoductos a Europa a través de Turquía.

No es de extrañar, por tanto, que tanto Turquía como Irak y Siria, estos últimos con el apoyo de Irán y Rusia, estén centrando sus esfuerzos militares contra los combatientes kurdos en la zona.

Así pues, tampoco es extraño que recientemente un avión de combate F-18 de EEUU haya derribado a un Su-22 de las fuerzas aéreas sirias en su propio territorio, alegando que estaban atacando a los combatientes kurdos apoyados por EEUU en la lucha contra el ISIS.

Y tampoco nos debe extrañar la reorientación estratégica de Turquía en la escena internacional. Los intereses energéticos y geopolíticos de Donald J. Trump en la zona difieren de los del resto de actores, incluido Turquía. Tras el incidente ocurrido el año pasado entre Turquía y Rusia por el derribo de un avión de combate ruso en espacio aéreo turco y el consiguiente deterioro de las relaciones biliterales entre ambos países, la deriva islamista del Presidente Turco, Recep Tayyip Erdogan, y el supuesto intento de golpe de estado del que el propio Presidente culpa a occidente, quien da cobijo a su principal opositor, Fetula Gulen, Turquía se ha ido acercando a Rusia y alejando de la OTAN. Y esto, en términos energéticos y militares, tiene su importancia.

La deriva turca hacia el este podría alinear su política internacional con los intereses de Moscú y sus socios en la zona, y debilitar las de EEUU y los GCC. Por tanto, es probable que también repercuta en un incremento de las operaciones militares contra los grupos rebeldes kurdos apoyados por EEUU.

Si Donald J. Trump se decide a aplicar su pragmatismo empresarial, no sería descabellado pensar que EEUU se dispusiese a apoyar una declaración de independencia en el Kurdistán. Una opción que perjudicaría gravemente las aspiraciones de Irán, Qatar, Turquía y Rusia en los países afectados, y que beneficiaría la opción del GCC y de EEUU, quiénes podrían abastecer a Europa de energía no solo a través del oleoducto y gaseoducto saudí, sino también por el atlántico gracias a la incipiente industria del fracking que tanto se ha esmerado en potenciar.

Proyecto Islero: cuando España pudo convertirse en una potencia nuclear.

El 29 de octubre de 1947, un miura llamado “Islero” arrancaba la vida del famoso torero “Manolete”. 15 años después, en 1962, el nombre de este toro sería utilizado para bautizar uno de los proyectos militares más secretos de nuestra historia reciente: la fabricación de un arsenal nuclear.

010_Islero

En 1951 se creaba la Junta de Energía Nuclear (JEN). Con una dirección militar, recibiría un fuerte impulso en 1955 bajo el amparo del programa “Átomos para la Paz”, en el que se aprobaba, por parte de Washington, la transferencia de tecnología norteamericana para la construcción de centrales de energía nuclear y la formación de personal clave en sus centros de investigación y universidades: uno de los elegidos para esta excepcional oportunidad de la posguerra sería el entonces Comandante del Ejército del Aire Guillermo Velarde, catedrático de física nuclear, que a su regreso a España sería nombrado Jefe de la División de Teoría y Cálculo de Reactores de la JEN.

Guillermo Velarde, en una reciente entrevista en RNE.

Guillermo Velarde, en una reciente entrevista en RNE.

Veamos ahora el contexto histórico. En 1956 Marruecos conseguía la independencia. Un año más tarde comenzaba la guerra de Ifni, en la que nuestras fuerzas armadas, dotadas mayormente de material de origen norteamericano (cedido tras los acuerdos de 1953), vieron cortadas sus alas al negarnos Washington su utilización contra su principal aliado en el Magreb.

Paracaidistas españoles en Ifni, en su primera acción de guerra.

Paracaidistas españoles en Ifni, en su primera acción de guerra.

Esta situación causó gran alarma en el gobierno de Franco. Su vicepresidente, el Capitán General Agustín Muñoz Grandes, veterano de la División Azul, encargo entonces al Almirante Otero Navascués un estudio sobre la posibilidad de desarrollar un arsenal nuclear sin levantar sospechas en la comunidad internacional.

Aunque el principal objetivo de este arsenal era disuadir a Marruecos de cualquier agresión contra los territorios españoles en el Norte de África, hacerse con armas nucleares permitiría situar a España en el selecto club de naciones con capacidad nuclear, reforzando su papel como potencia regional en el área del Mediterráneo.

El Comandante Velarde recibiría entonces el encargo de desarrollar para España cabezas nucleares basadas en Plutonio. En este proceso, apenas cuatro años después, el proyecto tuvo un golpe de suerte, que no fue tan bien considerado en la localidad almeriense de Palomares… El 17 de enero de 1966 un B-52 cargado con cuatro bombas termonucleares B28RI se estrellaba en vuelo con un avión cisterna. Su preciada carga caería sobre el sureste de España, afortunadamente sin explosionar. Un nutrido equipo de la JEN acudiría entonces al lugar del accidente antes de la retirada del material por parte de personal americano. Allí se consiguió información sobre estructura de las bombas, detonadores, núcleos… que serviría para dar un empujón al proyecto “Islero”, que hasta entonces había obtenido pocos progresos.

En la década de 1970 el proyecto iba viento en popa a toda vela. Incluso se llegó a especular con la posibilidad de realizar pruebas en el Sáhara Occidental.

En la década de 1970 el proyecto iba viento en popa a toda vela. Incluso se llegó a especular con la posibilidad de realizar pruebas en el Sáhara Occidental.

En 1968, mientras España entraba en la sospechosa lista de países con ambiciones nucleares por no firmar el TNP (Tratado de No Proliferación), se instalaba en la JEN el Coral-1, un pequeño reactor con capacidad para producir Plutonio con fines militares. Tres años después, los seis kilogramos necesarios para fabricar la primera bomba estaban cerca de alcanzarse, y había más razones para el optimismo: por un lado, España disponía de unas importantísimas reservas de uranio, de las que extraer el plutonio; por otro lado, en 1972 estaba prevista la entrada en funcionamiento de la central nuclear de Vandellós, de tecnología francesa -enemiga de las inspecciones de la OIEA- y cuyo residuo facilitaba conseguir más plutonio militar. Incluso se especuló con la posibilidad de utilizar nuestra colonia del Sahara Occidental como campo de pruebas. Sin embargo, nuestras ambiciones nucleares empezaban a distar mucho de pasar desapercibidas.

Un informe de la CIA del verano de 1973 enunciaba:

España es el único país europeo que merece atención como posible proliferador de armas nucleares en los próximos años. El país tiene reservas propias de uranio, un extenso programa nuclear con tres reactores operativos, siete en construcción y hasta 17 más proyectados, así como una planta piloto de separación química […] España ha rehusado firmar el TNP, aduciendo que las garantías de protección para los países no nucleares son insuficientes.

Central Nuclear de Vandellós, en Tarragona. De los residuos de esta central de tecnología francesa se planeaba extraer el Plutonio para las bombas.

Central Nuclear de Vandellós, en Tarragona. De los residuos de esta central de tecnología francesa se planeaba extraer el Plutonio para las bombas.

Es necesario mencionar que durante todo este tiempo el General Franco fue muy reacio a los éxitos de este proyecto, temiendo que Estados Unidos, al enterarse, aplicara sanciones económicas a la ya de por sí comprometida situación de nuestras finanzas. Carrero Blanco, sin embargo, era un firme partidario de este programa, en el que depositó sus esperanzas de que la relación entre Estados Unidos y España pasara del vasallaje a una relación entre iguales en la que Washington se comprometiera firmemente en la defensa de los intereses de Madrid.

Carrero Blanco era un político incómodo para Estados Unidos, y son varios los autores que han especulado con la posibilidad de que su muerte a manos de ETA, un día después de su entrevista con Kissinger, fuese facilitada por la CIA por orden de Washington ante la posibilidad de que el probable relevo de Franco tras la muerte del dictador fuese este marino ferozmente anticomunista y patriota.

Carrero Blanco en su reunión con Kissinger, un día antes de su muerte en manos de ETA.

Carrero Blanco en su reunión con Kissinger, un día antes de su muerte en manos de ETA.

Pero la muerte de Franco y su relevo por Carlos Arias Navarro no supusieron el final del proyecto Islero. Apenas un mes después de aquel 20 de noviembre de 1975 se aprobaba la construcción del CINSO (Centro de Investigación Nuclear de Soria), capaz de producir material para una producción de hasta 23 cabezas nucleares al año. El gobierno de Adolfo Suárez mantuvo el esfuerzo investigador para dotar a España de estas armas.

Sin embargo, el gobierno de Jimmy Carter, al conocer los avances del programa, redobló sus presiones para acabar con el Proyecto Islero, incitando a Madrid a la firma del TNP. La amenaza de sanciones económicas por parte de Estados Unidos si no se aceptaban inspecciones de la OIEA y la crisis política originada por el fallido golpe de estado del 23 de febrero de 1981 consiguieron, finalmente, frenar las ambiciones nucleares de España.

El proyecto Islero se mantuvo frágilmente con vida gracias al apoyo del gobierno de UCD de Leopoldo Calvo-Sotelo, que a pesar de su reconocido atlantismo apoyaba la idea francesa de una tercera nación nuclear europea que no dependiera, para su seguridad, de la tutela americana. En 1987, la firma del TNP por parte del gobierno del PSOE, le daría el golpe de gracia.

España renunció entonces a convertirse en una potencia nuclear, en aras de “facilitar” su acogida en la comunidad internacional, especialmente en el seno de la Unión Europea. Se renunciaba así a un proyecto que habría permitido a nuestro país gozar de una mayor independencia en política de defensa, que habría permitido a nuestro país convertirse en un importante actor regional.

A día de hoy, Ceuta, Melilla y los peñones e islas de soberanía española en el Norte de África siguen sin estar bajo el paraguas de la OTAN.

En Fuerza Naval nos hemos preguntado como sería hoy en día una España con armas nucleares. ¿Estaríamos en el Consejo de Seguridad de la ONU? Probablemente no, Israel, Pakistán, India… no han sido aceptados en este selecto club aunque posean armas nucleares. ¿Seríamos una potencia regional? Sin lugar a dudas, las armas atómicas sitúan en una posición de fuerza a su poseedor.  En el caso de Irán, por ejemplo, su programa nuclear es una forma de hacerse valer frente a potencias regionales como Pakistán (potencia nuclear) y Arabia Saudí (potencia económica) ¿Sufriríamos presiones internacionales para deshacernos de nuestro arsenal? Probablemente en un principio. Pero en la UE conviven dos potencias nucleares, Francia y Reino Unido, sin demasiados problemas. ¿Habríamos podido mantenerlo económicamente? Mantener un arsenal nuclear es un gasto extraordinario, inasumible con nuestro actual presupuesto de defensa. La única razón que creemos que haría que el gobierno aceptase este gasto sería mantener una importante posición como potencia regional ¿Y políticamente? En la actualidad política de nuestro país, es difícil ver a España como potencia nuclear. Sin embargo, quizás de haber tenido estas armas a finales de la década de los setenta nuestra historia política habría sido otra. ¿Habría intentado Marruecos “tomarnos el pulso”, como hizo en Perejil? Desde luego, lo habría pensado dos veces. En cualquier lugar, no es un conflicto de la magnitud suficiente para que España -y mucho menos la comunidad internacional- viera legitimado usar armas nucleares ¿Tendríamos ICBMs, SLBMs? Es poco probable que tuviésemos armas balísticas. Nuestro arsenal nuclear sería más parecido al de Israel: armas tácticas, lanzables desde aeronaves (en bombas o misiles) o desde submarinos mediante misiles de crucero.

AGM-142, más conocido como Popeye: el vector lanzamiento nuclear israelí.

AGM-142, más conocido como Popeye: el vector lanzamiento nuclear israelí.

Para más información, os recomendamos acudir directamente a la fuente. Animaros a comprar el libro escrito por el responsable del proyecto, Guillermo Velarde, y conoced a fondo los entresijos de esta interesante parte de nuestra Historia.

Proyecto Islero, el libro.

Proyecto Islero, el libro.

 

 

 

 

 

 

 

 

Cam Ranh: la base que todos quieren.

La bahía de Cam Ranh es un puerto natural de aguas profundas situado en la costa sudeste de Vietnam. Considerado el mejor puerto del Mar de China Meridional, sus costas han conocido la presencia de los mayores imperios de la segunda mitad del S.XX: los Estados Unidos y la Unión Soviética. Ante las crecientes tensiones en la zona, principalmente por el pulso territorial de Pekín con los países ribereños, el interés por utilizar esta base vuelve a estar en alza.

Su historia como enclave estratégico se remonta al S.XIX, cuando entonces Francia, la potencia colonial, utilizaba la bahía como base naval para sus fuerzas en Indochina. Cam Ranh sirvió también de refugio a la flota del Almirante ruso Zinovy Rozhestvensky, en su tránsito hacia el Mar del Japón para enfrentarse con la Armada del Sol Naciente en Tsushima. Los japoneses tomarían ejemplo, y convertirían la bahía en una de sus principales bases durante la 2ª Guerra Mundial, en su imparable marcha hacia Malasia.

En la guerra de Vietnam, Cam Ranh alojó una de las bases aéreas más importantes de la fuerza aérea de los Estados Unidos, convirtiéndose en un importante centro logístico y en uno de los únicos tres puntos de acceso del país para las tropas que llegaban desde el continente americano a apoyar al régimen de Saigón. Inicialmente construida por la marina de los Estados Unidos y sus afamados “SeaBees”, la base también alojaría escuadrones de cazabombarderos F-4C Phantom. La bahía sirvió además como principal puerto logístico para las Fuerzas Armadas americanas, y sería en sus aguas donde se desembarcaría (y reembarcaría) gran parte del material militar utilizado en la contienda.

F-4C Phantoms en Cam Ranh durante la guerra de Vietnam.

F-4C Phantoms en Cam Ranh durante la guerra de Vietnam.

Pero con el transcurso de la guerra, la base caería en manos del Vietcong el 3 de noviembre de 1975.

Las pistas de 3000 metros de la base de Cam Ranh.

Las pistas de 3000 metros de la base de Cam Ranh.

Se abría una nueva era para Cam Ranh, a manos del principal benefactor de la causa comunista de Ho Chi Minh: la Unión Soviética. A partir de 1979, en base a un tratado firmado por 25 años, las fuerzas navales y aéreas de la URSS descubrirían la excepcionalidad estratégica de esta hermosa bahía vietnamita. Además de servir de estación de comunicaciones y de inteligencia electrónica, Moscú decidiría utilizar Cam Ranh como base aeronaval principal para sus operaciones en el Mar de China Meridional y en el Océano Índico.

Nostálgica foto de un miembro del destacamento soviético en Cam Ranh con un TU-95 a su espalda.

Nostálgica foto de un miembro del destacamento soviético en Cam Ranh con un TU-95 a su espalda.

Con claras ventajas climatológicas frente a las bases rusas del Pacífico (con sus accesos comprometidos por el hielo durante el invierno), Cam Ranh sería ampliada y preparada para servir de base avanzada de los submarinos nucleares soviéticos. Poco después de esta ampliación se convertiría en la base naval más importante fuera del territorio de los países del Pacto de Varsovia, y existía una presencia media diaria de veinte buques y seis submarinos en sus muelles. Por otro lado, la fuerza aérea soviética se apropio del aeródromo, destacando aviones de combate MIG-23, aviones de patrulla marítima TU-142, bombarderos TU-95 y aviones de reabastecimiento en vuelo TU-16.

Un submarino nuclear de ataque soviético en Cam Ranh, en 1982.

Un submarino nuclear de ataque soviético en Cam Ranh, en 1982.

Con la caída del muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética, Rusia confirmaría la vigencia del tratado con el gobierno de Vietnam, manteniendo la estación de inteligencia electrónica y retirando a la mayor parte del personal militar. Sin embargo, y aunque el tratado expiraba en 2004, la situación económica de Rusia obligó a Moscú a retirar a todo su personal en 2001.

¿Y qué ocurre ahora?

En 2014, en una visita del Secretario General del Partido Comunista de Vietnam (cuyo nombre es impronunciable) a Sochi, Moscú acordó con Saigón “agilizar” los trámites para las escalas de sus buques en Cam Ranh, lo que viene a significar que a día de hoy pueden entrar y salir a sus anchas, quizás como pago a los seis submarinos Kilo que Rusia vendió a este país del sudeste asiático a muy buen precio. En 2015, Moscú destaco aviones de reabastecimiento en vuelo IL-78 para proporcionar combustible a sus cada vez más frecuentes vuelos de “disuasión”, realizados por los veteranos TU-95 en el Pacífico.

IL-78 repostando a un TU-95 soviético. Estos bombarderos se utilizan también en misiones de reconocimiento sobre la base americana de Guam.

IL-78 repostando a un TU-95 soviético. Estos bombarderos se utilizan también en misiones de reconocimiento sobre la base americana de Guam.

El problema es que Cam Ranh está ahora muy bien situada para un conflicto en ciernes: la disputa por la soberanía del Mar de China Meridional y la amalgama de islas por las que pelean los países ribereños. Rusia no pinta demasiado en este follón, pero hay un antiguo inquilino de la bahía al que no le importaría nada tener acceso a este excepcional puerto natural mientras juega al tira y afloja con su gran rival en Asia-Pacífico: los Estados Unidos.

El buque americano USNS Richard E. Byrd, en una escala logística en la bahía de Cam Ranh, en 2011.

El buque americano USNS Richard E. Byrd, en una escala logística en la bahía de Cam Ranh, en 2011.

No por nada, el entonces Secretario de Defensa Leon Panetta, visitó la bahía en 2012, esperando que Vietnam le abriera sus puertas como supuestos garantes de la independencia del -ahora amigo- régimen comunista de Hanoi frente al gigante asiático. Todo iba bien, incluso algunos barcos del MSC recalaron en las aguas de la bahía para realizar algunas reparaciones de fortuna. Pero Hanoi decidió devolver el favor a sus aliados durante la Guerra Fría y contrato a empresas rusas para remodelar la base y construir un importante puerto comercial en sus orillas.

La base naval de Cam Ranh, remodelada por empresas rusas, aloja los submarinos vietnamitas clase Kilo.

La base naval de Cam Ranh, remodelada por empresas rusas, aloja los submarinos vietnamitas clase Kilo.

Hace sólo unos días, el embajador americano en Vietnam, Ted Osius, negaba que Washington buscara un hueco en Cam Ranh, ni que hubiera ninguna razón detrás del levantamiento del embargo de venta de armas a sus antiguos enemigos vietnamitas, firmado por Obama en mayo de este año. Pero en los últimos años las insinuaciones sobre el interés de los Estados Unidos en proporcionar una base en el Mar de China Meridional a sus barcos no dejan lugar a dudas: volver a disponer de Cam Ranh (con su proximidad a las islas en disputa, a aguas profundas y al estrecho de Malaca) no vendría nada mal, aunque Moscú se haya adelantado. Japón, por su parte, otro de los grandes rivales del expansionismo chino, también ha mostrado su interés en utilizar la base, y ha firmado un acuerdo con Hanoi al respecto.

Cam Ranh y su situación en el Mar de China Meridional.

Cam Ranh y su situación en el Mar de China Meridional.

Hay que destacar que la estrategia de política exterior vietnamita es la del multilateralismo. Aunque parezca antagónico, no verían con malos ojos que la base de Cam Ranh fuera utilizada tanto por Rusia (su principal sumistrador de armamento) como por Estados Unidos, ambos aliados de peso frente a su vecino chino, con el que se disputa las Islas Paracel.

13 horas: los soldados secretos de Bengasi.

La semana pasada cayó en nuestras manos la película “13 Horas”, dirigida por Michael Bay y que narra el asalto al consulado americano en Bengasi en 2012. Se trata de un filme que ha tenido poca difusión en nuestro país, que ha recibido críticas desaforadas, y que narra uno de los episodios más polémicos de la política exterior estadounidense del último lustro.

Personalmente, la película es bastante entretenida. Sus más de dos horas no se hacen especialmente largas para aquellos que disfrutamos no sólo del cine de acción, sino de la narración de sucesos reales y recientes.

En el asalto al consulado americano y al anexo de la CIA, militantes islamistas acabaron con la vida del embajador en los Estados Unidos, Christopher Stevens, de un miembro del Departamento de Estado y de dos contratistas de la CIA (ex Navy SEALs).

f-benghazi-graphic_s640x366

La incapacidad de las fuerzas armadas americanas para dar apoyo durante el ataque a la embajada ha sido ampliamente criticada, y se ha convertido en uno de los principales argumentos del partido republicano para desacreditar la gestión de la candidata demócrata a la presidencia, Hillary Clinton (que ocupaba el puesto de Secretaria de Estado durante la crisis).

El New York Post titulaba "les vieron morir".

El New York Post titulaba “les vieron morir”.

A pesar de disponer de aviones F-16 en la base italiana de Aviano, no había aviones de reabastecimiento que pudieran apoyar a estos cazas en una hipotética misión de apoyo aéreo cercano en Bengasi. La única ayuda que recibieron los “sitiados” provino de un equipo de seguridad formado por miembros de la CIA y del JSOC que se desplazó desde Trípoli a Bengasi en un avión privado por cuyos servicios pagaron 30.000$, y de un UAV que en aquel momento operaba sobre territorio libio bajo el mando del AFRICOM.

La siguientes imágenes muestran el despliegue de fuerzas americanas en el Mediterráneo el día del ataque al consulado de Bengasi.

Fuerzas americanas en las proximidades de Libia. Destaca la presencia de un grupo antiterrorista de los Marines en Rota y los cazas F-16 de Aviano, que no pudieron actuar al no haber aviones cisterna disponibles.

Fuerzas americanas en las proximidades de Libia. Destaca la presencia de un grupo antiterrorista de los Marines en Rota y los cazas F-16 de Aviano, que no pudieron actuar al no haber aviones cisterna disponibles.

Localización de los buques de la US Navy el día del ataque.

Localización de los buques de la US Navy el día del ataque.

En 2013, con objeto de garantizar opciones de respuesta ante nuevos atentados como el ocurrido en Bengasi, y ante un amplio espectro de amenazas, se creaba la SPMAGTF-CR-AF (que viene a traducirse en Fuerza de Tareas Aérea-Terrestre de Propósito Especial de los Marines – Respuesta de Crisis – África).

SPMAGTF-CR-AF_Logo

Desde entonces, alrededor de 600 marines se encuentran basados en Morón de la Frontera, Sevilla. Esta unidad se caracteriza por su excelente movilidad, ya que está dotada con convertiplanos MV-22 Osprey, que junto con los aviones cisterna KC-130J ofrecen una amplía autonomía, una considerable velocidad y la capacidad de aterrizar en superficies no preparadas para insertar a las fuerzas de infantería.

MV-22 en Morón.

MV-22 en Morón.

En estos tres años, la SPMAGTF ha participado en ejercicios de todo tipo junto con las Fuerzas Armadas españolas, y regalando al espectador estampas tan impresionantes como los MV-22 operando desde la cubierta del Juan Carlos I.

MV-22 operando desde el Juan Carlos I.

MV-22 operando desde el Juan Carlos I.

Además, ha participado en operaciones muy diversas, como el apoyo a los países del África Occidental afectados por el Ébola, la evacuación de personal americano de Sudán o el establecimiento de unidades de respuesta inmediata en Sigonella (Italia) ante el empeoramiento de la situación en el Norte de África.

Marines embarcando en un MV-22 del SPMAGTF.

Marines embarcando en un MV-22 del SPMAGTF.

La especial flexibilidad y versatilidad demostrada por este tipo de unidades ha llevado al Pentágono a considerar la creación de nuevas SPMAGTF para operar en Centroamérica y en Oriente Medio.

Operación Sandblast.

Hace unos días hablábamos en nuestra página de Sea Orbit, la operación con la que la US Navy demostró la capacidad de una fuerza de buques de superficie de propulsión nuclear de circunnavegar el globo sin reabastecerse en 1964. Pero existía un precedente: el submarino USS Tritón, que tras rodear la Tierra sumergido en 1960, se había adelantado cuatro años a la gesta de la Task Force One.

La idea original le pertenecía al Capitán de Navío Evan P. Aurand, asistente naval del presidente Eisenhower. Su mayor preocupación era la posibilidad de perder la oportunidad de hacer una demostración tecnológica de ese calibre, tras haber visto como la Unión Soviética adelantaba a los Estados Unidos en la carrera espacial.

Apenas un año antes del comienzo de la operación Tritón, la marina soviética había recibido sus primeros submarinos de propulsión nuclear de la clase November, y todo apuntaba a que intentarían circunnavegar el globo. Dado que en mayo de 1960 estaba prevista una reunión entre Eisenhower y Khrushchev -un momento que sin duda ambas superpotencias aprovecharían para demostrar su capacidad tecnológica y militar-, Aurand propuso al Jefe de Operaciones Navales (CNO), Almirante Arleigh Burke, el “Proyecto Magallanes”. Este último, consciente de los beneficios que completar una misión como aquella aportaría al prestigio de la US Navy y de los Estados Unidos, no dudó en aceptar.

Para la misión se designó al USS Tritón, el submarino nuclear más potente y más caro en servicio en la marina americana. Su planta propulsora, compuesta por dos reactores, le permitía dar una velocidad de hasta 30 nudos en inmersión. Su comandante era además un oficial de renombre, el Capitán de Navío Edward L. Beach, veterano de la II Guerra Mundial y excelente narrador de su experiencia en combate, autor de libros indispensables como “¡Submarino!” y “Run Silent, Run Deep”.

"Run Silent, Run Deep", una de las novelas escritas por Edward L. Beach.

“Run Silent, Run Deep”, una de las novelas escritas por Edward L. Beach.

El Tritón había sido entregado a la marina de los Estados Unidos en noviembre de 1959. A comienzos de 1960 aguardaba la orden de comenzar su crucero de resistencia, que debía llevarle a aguas europeas. Sin embargo, el Capitán de Navío Beach recibió la orden de personarse en Washington para una reunión secreta en el Pentágono el día 4 de febrero. Aquel día nació la Operación Sandblast: el crucero de resistencia del Tritón sería en realidad una navegación alrededor del globo que serviría no sólo para demostrar el potencial de la fuerza submarina de propulsión nuclear de los Estados Unidos, sino también para llevar a cabo experimentos de diversa índole.

El Capitán de Navío Edward L. Beach a bordo del Tritón.

El Capitán de Navío Edward L. Beach a bordo del Tritón.

Su ruta debía emular la primera circunnavegación de la historia, iniciada por Magallanes y finalizada por el marino español Juan Sebastián de Elcano. Se trataba de una operación secreta, de la que no se informaría a la dotación (a excepción de los oficiales y el suboficial más antiguo) hasta estar en alta mar. La derrota se preparó en una sala de cartas secreta en el cuartel general de las fuerzas submarinas del Atlántico. Como el crucero de resistencia inicial tenía prevista una duración menor –y embarcar 35 toneladas de víveres para 120 días de vuelta al mundo no es una tarea que pudiera pasar desapercibida- se “engañó” a los suboficiales y a la marinería diciéndoles que tras visitar Europa harían unas maniobras en el Caribe.

Derrota del Tritón en su circunnavegación.

Derrota del Tritón en su circunnavegación.

A bordo viajarían, desconocedores de la proeza que el Tritón se proponía acometer, un fotógrafo de National Geographic, un psicólogo del Centro de Estudios Médicos de Submarinos, un geofísico, un oceanógrafo, un ingeniero encargado del primer sistema de navegación inercial embarcado en un submarino y un representante de Electric Boat, fabricante del submarino.

Tras realizar un estricto protocolo de pruebas de mar el 15 de febrero de 1960, el 16 de febrero el Tritón se hacía a la mar desde la base de submarinos de New London, Connecticut. 24 horas después de dejar puerto, el Comandante Beach informaba a toda la dotación –que empezaba a preguntarse porque navegaban con rumbo SE si su destino era Europa- de la verdadera naturaleza de su misión.

Es fácil imaginar el entusiasmo con el que la dotación del Tritón asumió su misión. Beach, consciente del esfuerzo que iba a requerir de cada uno de ellos, decidió mantener un nivel de actividad “no muy elevado”, con ejercicios los lunes, martes, jueves y sábados, con limpiezas y mantenimientos los viernes y con los miércoles y los domingos como días de descanso.

Es necesario recordar que nos encontramos en 1960, con submarinos sin GPS, sin navegación inercial (aunque el Tritón llevara a bordo el primer prototipo) y sin generadores de oxígeno. Todas las noches la nave del Comandante Beach debía subir a regenerar la atmósfera interior para garantizar una concentración de gases admisible, pero también a obtener una situación por observación de cuerpos celestes a través de un sextante acoplado al periscopio.

SSRN586_cutaway_1959

El 24 de febrero, el Tritón pasaba junto al archipiélago de San Pedro y San Pablo, punto de partida “real” de su viaje alrededor del mundo. Horas después cruzaba el Ecuador por primera vez, celebrándolo, como buenos marinos, con un banquete y fiesta para el Rey Neptuno.

Ceremonia de paso del Ecuador a bordo del Tritón.

Ceremonia de paso del Ecuador a bordo del Tritón.

Navegando en demanda del Cabo de Hornos, la misión estuvo a punto de fracasar. A nuevas incidencias con la planta de propulsión nuclear se sumaba un serio problema médico. Uno de los suboficiales sufría un fortísimo cólico nefrítico que obligaba a evacuarle. Al empeorar su situación, Beach decidió contactar con su cuartel general, que concertó un encuentro en las proximidades de Montevideo con el crucero Macon. Preocupado por la posibilidad de fracasar en su misión, pero también por la salud del suboficial enfermo, Beach decidió intentar una evacuación sin soplar lastres (es decir, sin hacer superficie), exponiendo únicamente la altura de vela necesaria para permitir la apertura de la escotilla superior.

Tras completar la evacuación con éxito, el Tritón continuo con rumbo al Cabo de Hornos, entrando en el océano Pacífico el día 7 de marzo. Tras perder el sondador por un mal aislamiento del cableado, su única forma de evitar una colisión con una “aguja” no cartografiada era emitir continuamente con el sonar activo para detectar cualquier obstáculo por la proa. Pese a todo, la dotación del Tritón, comprometida con el cumplimiento de la misión, no se rendía, y acometía reparaciones muy superiores a las que correspondían a ese primer escalón de mantenimiento, llegando incluso a fabricar dos prototipos de sondadores artesanales, uno de ellos basado en… ¡una olla de cocina!.

Su derrota les llevaba por las proximidades de la Isla de Pascua, y más tarde, de Hawai. El día 23 de marzo, el Tritón atravesaba la línea internacional de cambio de fecha y el 28 llegaba a Guam. A continuación pondría rumbo a Filipinas, a donde llegaría el 1 de abril, avistando al periscopio el monumento dedicado a Magallanes en la isla de Mactán, último lugar que pisaría con vida el célebre marino portugués.

Ese mismo día, el Tritón fue detectado por un inesperado espectador: un joven filipino subido a una canoa que miraba con atención el periscopio que dejaba una singular estela a apenas cincuenta metros de él. El Comandante Beach, que le observada desde el periscopio de su modernísima nave, comentaría sobre este singular encuentro: “Menudo abismo -siglos de desarrollo científico- nos separaban a él y a mí” (por cierto, la revista National Geographic identificaría meses después a este joven como Rufino Baring, un pescador de diecinueve años que relataría aquel momento como un encuentro con un monstruo marino).

Rufino Baring pasando un mal trago...

Rufino Baring pasando un mal trago…

El 3 de abril el Tritón se adentraba en el océano Índico a través del Estrecho de Lombok, donde el cambio en la salinidad del agua (y por tanto en su densidad) le haría perder 40 metros de cota en apenas 40 segundos. Durante su navegación en demanda del Cabo de Buena Esperanza, se llevó a cabo una prueba de “resistencia” de la atmósfera. Prescindiendo de la renovación de atmósfera nocturna, el Tritón resistió catorce días, generando oxígeno a través de “candelas”, unos artilugios cuya combustión produce este gas necesario para la vida, y eliminando el dióxido de carbono a través de un producto químico. Durante tres de estos días se prohibió a la dotación fumar, en un singular experimento que sirvió al psicólogo de a bordo para determinar los nocivos efectos (psicológicos, al menos) de la abstinencia del tabaco en las personas –argumento que sirvió para, posteriormente, prohibir fumar a bordo de la flota submarina de los Estados Unidos-.

El día 17, el Tritón doblaba el Cabo de Buena Esperanza y entraba de nuevo en el Atlántico. El 25, avistaban de nuevo el archipiélago de San Pedro y San Pablo, completando así la primera circunnavegación submarina. Pero aún quedaba un hito por cumplir: con objeto de honrar la derrota original de Magallanes, el Tritón navegó en demanda de las costas de Cádiz, donde se ubica el puerto de Sanlúcar de Barrameda, punto de origen del viaje de este marino portugués al servicio de la corona española, a cuyo ayuntamiento se le entregó una placa conmemorativa del viaje de este submarino americano.

La vuelta al mundo del Tritón.

La vuelta al mundo del Tritón.

El 10 de mayo, el Tritón hacía superficie en las proximidades de Delaware. El comandante Beach sería helitransportado ese mismo día a Washington para la rueda de prensa que el presidente Eisenhower daría a la prensa anunciado la proeza de la nave y la dotación de este héroe de la II Guerra Mundial. El día 11, con el Capitán de Navío Beach de nuevo a bordo, el Tritón atracaba en su base de New London.

Momento en que un helicóptero recoge al Comandante Edward L Beach para llevarle hasta Washington.

Momento en que un helicóptero recoge al Comandante Edward L Beach para llevarle hasta Washington.

Finalizaba así la Operación Sandblast, en las que el Tritón, manteniendo una velocidad media de 18 nudos, había circunnavegado el globo en 60 días, había cruzado el ecuador cuatro veces, y había alcanzado el record (que aún ostenta) de la circunnavegación más rápida de la historia.

Parche del submarino USS Tritón.

Parche del submarino USS Tritón.

Pero además, la Operación Sandblast serviría para recoger una gran cantidad de datos oceanográficos, hidrográficos y geofísicos. Se recogieron muestras de agua de cada uno de los tramos de su derrota, permitiendo analizar las condiciones de propagación acústica que la fuerza submarina americana encontraría en cada una de sus zonas de operaciones. Se registraron datos de corrientes marinas, de variaciones del campo gravitatorio terrestre, de accidentes oceanográficos no cartografiados.

Por otro lado, se comprobó la bondad del sistema de navegación inercial y de su empleo a bordo de submarinos, y se recibieron por primera vez comunicaciones en la banda de muy baja frecuencia (VLF) a través de boyas de comunicaciones largables. Ambos sistemas serían vitales para el desarrollo de la entonces recién creada fuerza de disuasión nuclear submarina.

Por último, los estudios psicológicos llevados a cabo a bordo sirvieron para determinar los efectos de las durísimas condiciones de aislamiento a las que están sometidos los submarinistas, estudios que sirvieron incluso a la NASA para el desarrollo de su programa de vuelos espaciales tripulados.

Pero por encima de todo, la gesta del Tritón sirvió para reafirmar la superioridad tecnológica –al menos en cuanto a propulsión nuclear y fuerza submarina- de los Estados Unidos frente a la Unión Soviética, a pesar de que la prevista reunión de París entre Khruschev y Eisenhower, así como otros actos dirigidos a publicitar la proeza del Comandante Beach y su dotación, fueran cancelados tras el derribo del U-2 de Gary Powers.

En cualquier caso, la Operación Sandblast recibió una amplísima cobertura mediática. Artículos en las revistas y periódicos más importantes del país, entrevistas en televisión a miembros de la dotación, documentales, libros, conferencias… La dotación recibió diversas consideraciones, siendo quizás la más reseñable la “Presidential Unit Citation” con una pequeña esfera terrestre dorada que distinguiría a los integrantes de la tripulación del Tritón por completar con éxito esta odisea del Siglo XX.

Presidential Unit Citation con el globo terrestre dorado.

Presidential Unit Citation con el globo terrestre dorado.

Para el que quiera ver algunas interesantes imágenes sobre este viaje, os dejamos este documental…

Nikita Khrushchev y su visita a los Estados Unidos.

El pasado lunes, en Documenta2, pusieron un interesante documental sobre un desconocido episodio -al menos para un servidor- de la Guerra Fría. Su título no dejaba lugar a dudas: “KHRUSHCHEV VISITA LOS ESTADOS UNIDOS”.

En septiembre de 1959 el premier soviético fue invitado a recorrer los Estados Unidos por el presidente Eisenhower en un episodio que sin lugar a dudas sirvió para poner una cara humana al líder del gran diablo rojo, un hombre mayor y gruñón que fue capaz de transmitir su carisma al pueblo americano, con episodios tan cómicos como su enfado al enterarse de que Disneylandia había sido eliminado del recorrido de su viaje o su entusiasmo por las cafeterías auto-servicio.

Podéis ver el documental íntegro en castellano en el enlace inferior.

Operación Sea Orbit

En 1964, el Vicealmirante John S. McCain (padre del senador republicano del mismo nombre) propuso formar una fuerza de tareas integrada únicamente por buques de propulsión nuclear, con objeto de circunnavegar el globo, dejar ver el pabellón de las barras y estrellas y demostrar el nivel técnico de la fuerza naval americana.

Con este objetivo, el 13 de mayo de 1964 se creó la Task Force One, en las proximidades de Pollensa, Mallorca, bajo el mando del Contraalmirante Bernard M. Strean. Al USS Enterprise, primer portaaviones nuclear de la US Navy, se unieron los cruceros USS Long Beach y USS Bainbridge, que habían partido de Norfolk el 28 de abril.

Postal conmemorativa de la operación Sea Orbit.

Postal conmemorativa de la operación Sea Orbit.

Esta peculiar agrupación comenzó su crucero el 31 de julio en el Estrecho de Gibraltar, barajando desde ahí la costa occidental africana en demanda del Cabo de Buena Esperanza, que alcanzaron el 10 de agosto. En su tránsito, navegaron por las proximidades de Rabat, Dakar, Freetown, Monrovia y Abidjan y Ciudad del Cabo, invitando a las autoridades locales a bordo y transportándolas mediante aeronaves C-1A Trader. Además, realizaron ejercicios con la marina sudafricana.

A continuación, cruzaron el Canal de Mozambique, realizaron una breve visita para las autoridades kenianas en las proximidades de Mombasa y entraron en el puerto de Karachi, tras adiestrarse con tres barcos de la marina paquistaní. Navegando en demanda de Australia, realizaron un ejercicio con el grupo de combate del HMS Victorius (aquellos maravillosos años en que la Royal Navy todavía podía permitirse mantener grupos de combate en la otra punta del globo) y posteriormente se dispersaron para entrar en tres puertos australianos. El Long Beach lo haría en Melbourne, el Enterprise en Sidney, y el Bainbridge en Fremantle. Posteriormente el Long Beach y el Bainbridge recalarían también en Wellington, Nueva Zelanda.

Derrota seguida por la Task Force One.

Derrota seguida por la Task Force One.

La agrupación cruzó el Pacífico Sur, alcanzó el Cabo de Hornos y comenzó a navegar con rumbo norte a través del Atlántico, organizando visitas protocolarias en Buenos Aires, Montevideo y Río de Janeiro. El 3 de octubre de 1964 concluía el crucero con la llegada del USS Enterprise y el USS Long Beach a la base de Norfolk, mientras que el USS Bainbridge atracaba en su base en Charleston.

La Task Force One completó su crucero en 65 días, 57 de ellos en la mar, navegando un total de 30216 millas náuticas manteniendo una velocidad media de 22 nudos sin necesidad de abastecerse de combustible o víveres. Los buques de la agrupación habían cruzado el ecuador cuatro veces y en su navegación de poco más de dos meses experimentaron dos inviernos, dos veranos, un otoño y una primavera.

Imagen de la Task Force One en formación en columna.

Imagen de la Task Force One en formación en columna.

La US Navy demostraba así que sus unidades de propulsión nuclear podían ser rápidamente reasignadas a nuevas áreas de operaciones sin necesidad de grandes consideraciones logísticas. El crucero había servido, además, para enseñar el pabellón. Las visitas “aerotransportadas” a bordo del USS Enterprise encontraban, tras el nada delicado aterrizaje, una formación de 72 infantes de marina y 230 marineros perfectamente formados para recibirles. El poder aeronaval de esta fuerza era patente y quedaría grabado en la retina de los afortunados invitados de la agrupación. En palabras del ministro de educación, salud y bienestar de Senegal, que acudió en representación de su presidente, “asistimos a una demostración que sólo una gran nación podía ofrecer […] me habría gustado que nuestra juventud pudiera haber visto lo que es trabajar duro”.

En cuanto a los buques que participaron, el USS Enterprise continuó en servicio hasta el año 2012. Los cruceros USS Long Beach y USS Bainbridge fueron dados de baja en 1995 y 1996, respectivamente, en un momento en que la marina norteamericana decidió deshacerse de las unidades de superficie de propulsión nuclear, a excepción de los portaaviones. Sin embargo, ambos buques participaron en las operaciones navales más importantes de los ochenta y comienzos de los noventa, destacando la participación del Long Beach en las pruebas de lanzamiento de los primeros misiles Tomahawk embarcados.

El USS Long Beach tras las modificaciones incorporadas en la década de los ochenta. Destacan las "cajas" de cubierta que alojaban los lanzadores de misiles Tomahawk

El USS Long Beach tras las modificaciones incorporadas en la década de los ochenta. Destacan las “cajas” que alojaban los lanzadores de misiles Tomahawk sobre la cubierta de vuelo

Aquí os dejamos un vídeo conmemorativo de esta histórica operación de la Guerra Fría.

El Plan Alta Mar, 26 años después.

Sobre el Plan Alta Mar se han escrito excelentes artículos. Este análisis se basa en el meticuloso trabajo realizado por Iñigo Puente para la Revista Naval en diciembre de 1997, y por el Almirante Ricardo Álvarez-Maldonado para su libro “Crónica de la Armada Española, 1939-1997”, editado por la entonces Empresa Nacional Bazán. Nuestro objetivo es, sin embargo, analizar la actualidad de la Armada Española en 2016 frente a los planes de sus líderes para reforzarla a principios de la década de los 90.

Comenzaremos a hablar del Plan General de la Armada (PLANGENAR) de 1978, un documento doctrinal que sustituía al PLANGENAR 72/79. Este plan de 1978 incluía entre sus objetivos “La mentalización del pueblo español de la condición marítima de España”, objetivo que aún hoy día está lejos de cumplirse, pero además, recalcaba la necesidad de mantener dos grupos de combate (esto es, dos portaaviones), una fuerza anfibia capaz de poner en la playa dos Batallones Reforzados de Desembarco, un arma submarina de entre doce y dieciséis unidades y entre 30 y 40 escoltas.

El PLANGENAR 78 estaba condicionado por la experiencia de la Marcha Verde, que había coincidido con un periodo de mantenimiento del Dédalo, lo que había impedido a España contar con un grupo aeronaval durante la crisis. De ahí la necesidad de mantener dos grupos de combate, que además permitirían mantener operaciones militares de gran intensidad sostenidas en el tiempo.

El glorioso y breve momento en que tuvimos dos portaaviones.

El glorioso y breve momento en que tuvimos dos portaaviones.

Evidentemente, y a pesar de haber sido redactado durante la Guerra Fría, se trataba de un plan ambicioso, que fue recortado a lo largo de la década de los ochenta por las distintas ediciones del Plan Estratégico Conjunto de la Junta de Jefes de Estado Mayor.

EL PLAN ALTA MAR.

En 1988, el entonces AJEMA, Almirante Nardiz, y su Estado Mayor, elaboraron un plan viable, que fueron adaptando a la realidad presupuestaria hasta su publicación en 1990 tras la firma del Ministro de Defensa, Narcís Serra.

El Almirante Nardiz, padre del Plan Alta Mar.

El Almirante Nardiz, padre del Plan Alta Mar.

Consultando el Jane’s Fighting Ships de 1990-1991, la Armada Española tenía entonces en servicio:

– Los 4 submarinos de la Serie 70.
– Los 4 submarinos de la Serie 60.
– El portaaviones Príncipe de Asturias.
– 4 destructores de la clase Gravina.
– 5 fragatas de la clase Baleares.
– 4 fragatas de la clase Santa María (la F-84 se entregó ese año).
– 6 corbetas de la clase Descubierta.
– 4 corbetas (utilizadas como patrulleros) de la clase Atrevida.
– 6 patrulleros de la clase Lázaga.
– Más de 60 patrulleros menores.
– 2 Transportes de ataque de la clase Castilla.
– 3 LST de la clase Velasco.
– 4 dragaminas de la clase Guadalete.
– 8 dragaminas de la clase Júcar.

Portaaeronaves Dédalo y destructor Churruca, buques de la Armada de los 80, en un cuadro de Aledo.

Portaaeronaves Dédalo y destructor Churruca, buques de la Armada de los 80, en un cuadro de Aledo.

Según el Almirante Álvarez Maldonado, el orden de prioridad a la hora de adquirir nuevos buques era: escoltas, logísticos, cazaminas, buques anfibios, dragaminas y submarinos. Se elaboró un plan de adquisiciones (y su correspondiente calendario de pagos) hasta el año 2002. En palabras de Iñigo Puente, se trataba de un plan posibilista, y no maximalista, como muchos de sus predecesores, que renunciaba a algunas de las “reclamaciones” históricas de la Armada, como eran dotarse de un segundo portaaviones y de submarinos de propulsión nuclear.

ESCOLTAS.

La prioridad asignada a este tipo de buques se debía a dos razones principales: por un lado, se trataba de unidades polivalentes, capaces de cumplir un gran número de misiones; por otro, la OTAN había mostrado su preocupación por el escaso número de escoltas de nuestra Armada, teniendo en cuenta la entonces previsible baja de los destructores de la Clase Gravina.

El destructor Gravina en una estampa imponente, a pesar de que había sido construido en 1944 y tenía 44 años de servicio...

El destructor Gravina en una estampa imponente, a pesar de que había sido construido en 1944 y tenía 44 años de servicio…

Cómo hemos visto, España disponía de 4 destructores, 9 fragatas y 6 corbetas, frente a los 50 escoltas de Reino Unido y Francia, o los 34 de Italia. Aunque el PLANGENAR 78 establecía el requisito en 30 escoltas, los sectores más realistas decidieron marcarse un objetivo que pudiera alcanzarse: 15 fragatas y seis corbetas.

Con objeto de reforzar en un plazo inferior a diez años las escuadrillas de escoltas, se encargaron dos F-80 adicionales, la Navarra y la Canarias, y se preveía la construcción de 4 fragatas clase F-100 (una F-100 mucho más básica que la que conocemos hoy en día) a las que seguiría una serie de 5 NFR-90 (posteriormente, tras el “colapso” del consorcio europeo, denominadas F-110) que relevarían a las ya entradas en años fragatas de la clase Baleares.

La NFR-90, en uno de sus posibles diseños.

La NFR-90, en uno de sus posibles diseños.

BUQUES DE APOYO LOGÍSTICO.

Se trataba sin duda de uno de los puntos débiles de nuestra Armada. La entonces reciente baja del Teide había motivado la construcción del petrolero de flota Mar del Norte, posteriormente denominado Marqués de la Ensenada, que se entregaría en 1991. Además, se había habilitado el petrolero de CAMPSA Campeón. Pero se trataba, sin duda, de medios insuficientes. Es necesario destacar que por aquel entonces todos los planeadores navales tenían en mente la experiencia británica en las Islas Malvinas, donde habían requerido un ingente apoyo logístico, incluyendo la requisición de buques civiles, ¡y esto a pesar de las nada desdeñables dimensiones de su Royal Fleet Auxiliary!.

Una de las primeras maniobras del Marqués de la Ensenada. ¡Por fin teníamos un verdadero petrolero de flota!

Una de las primeras maniobras del Marqués de la Ensenada. ¡Por fin teníamos un verdadero petrolero de flota!

Por esta razón, y en colaboración con la marina real holandesa, se aprobó la construcción del hoy llamado A-14 Patiño.

FUERZA DE MEDIDAS CONTRA MINAS.

España contaba en 1990 con una fuerza de medidas contra minas entrada en años, compuesta por XX dragaminas americanos construidos durante la II Guerra Mundial. El lamentable estado de nuestros dragaminas oceánicos aconsejaba su sustitución por un total de ocho cazaminas. Posteriormente se construirían cuatro dragaminas que sustituirían a los vetustos dragaminas costeros de la clase Júcar.
Finalmente, hubo que esperar hasta 1999 para la entrada en servicio de una única serie de seis cazaminas de la clase Segura.

Dragaminas Guadalquivir, construido en 1956 y dado de baja en el año 2000.

Dragaminas Guadalquivir, construido en 1956 y dado de baja en el año 2000.

ANFIBIOS.

Tras la baja del antiguo L-31 Galicia en 1987, y el mal estado de los LST de la Clase Velasco y de los Transportes Aragón y Castilla, la situación del Grupo Delta era dramática.

El antiguo Galicia, L-31.

El antiguo Galicia, L-31.

Para alcanzar el objetivo estratégico marcado, se planeó la construcción de un buque del tipo LPD (también en colaboración con la marina holandesa), y se alquilaron a los Estados Unidos dos LST de la clase Newport News, el Hernán Cortés (ex USS Barnstable County) y el Pizarro (ex USS Harland County), que entraron en servicio en 1994 y 1995.

Las presiones de los astilleros consiguieron además la construcción de una segunda unidad del tipo LPD (el hoy L-52 Castilla), si bien es cierto que el Plan Alta Mar contemplaba en un principio hasta cinco nuevos buques anfibios.

SUBMARINOS.

En palabras del Almirante Álvarez-Maldonado, la Armada siempre había considerado que el número de submarinos que necesitaba era diez, una cifra que también defendía el Plan Estratégico Conjunto. Sin embargo, el Plan Alta Mar no contemplaba la construcción de nuevas unidades en la década de los 90, época dorada de nuestra Flotilla de Submarinos, con la Serie 70 recién salida del horno y la Serie 60 aún operativa.

Se determinó que debería iniciarse la construcción de una nueva serie a partir del año 2000 para sustituir a los S-60, y se aprobaron una serie de modernizaciones de la Clase Galerna que se tradujeron en el PERCOSUB (periscopio optrónico), el SOLARSUB (sonar remolcado para bajas frecuencias) y en nuevos equipos de guerra electrónica.

ARMA AÉREA.

Un aspecto poco conocido del Plan Alta Mar era su programa de adquisición de aeronaves, que contemplaba la adquisición de un total de 18 helicópteros SH-60, además de los 6 recibidos en 1988, en distintas versiones (6 de ellos para transporte de tropas y 6 con sonar calable, cuya entrada en servicio estaba prevista a partir de 1994). También se contemplaba reforzar la 9ª escuadrilla de aeronaves.

SH-60F calando su sonar. Desde la transformación de nuestros SH-3 Sea King a helicópteros de transporte no hemos vuelto a disponer de sonares calables en helicópteros.

SH-60F calando su sonar. Desde la transformación de nuestros SH-3 Sea King a helicópteros de transporte no hemos vuelto a disponer de sonares calables en helicópteros.

LOS RESULTADOS DEL PLAN ALTA MAR EN LA ACTUALIDAD.

La situación actual de la Armada Española es por (casi) todos conocida. Mantenemos 11 escoltas, 6 de ellos, las F-80, en su último tercio de vida. De las seis corbetas, quedan cuatro, convertidas en patrulleros, lo que ha reducido su capacidad ofensiva y les ha hecho perder el sobrenombre de “hormigas atómicas”. El programa F-110, que debía haberse iniciado en la pasada década, no comenzará hasta 2020. El número de escoltas, con 4 de las 6 fragatas de la Clase Santa María habiendo superado (o a punto de superar) los 30 años de servicio, es muy mejorable.

La F-110, en un diagrama elaborado por el periódico ABC.

La F-110, en un diagrama elaborado por el periódico ABC.

Hay que destacar, sin embargo, que las fragatas F-100 que hoy conocemos son un buque mucho más capaz del que imaginaban los redactores del Plan Alta Mar. Por otro lado, se han entregado cuatro Buques de Acción Marítima, y se están construyendo otros dos, que a pesar de su limitado poder ofensivo permiten a la Armada mantener su presencia naval en zonas de interés como el Índico o el archipiélago canario (ahora que la fuerza de patrulleros ha sido reducida a su mínima expresión).

La fuerza anfibia cuenta con buques modernos y capaces, como el Juan Carlos I y los dos LPD. Sin embargo, el LHD ha terminado por convertirse en el sustituto de los dos LST de la clase Newport y del portaaviones Príncipe de Asturias, dado de baja antes de tiempo por falta presupuestaria y sin haber tenido la más mínima oportunidad de entrar en acción. Además, la Infantería de Marina clama una modernización de sus medios, empezando por los ya vetustos carros de combate M-60 o los obuses autopropulsados M-109.

No es una escena de la película "Patton". Este es el carro de combate de nuestra Infantería de Marina.

No es una escena de la película “Patton”. Este es el carro de combate de nuestra Infantería de Marina.

Se ha construido un segundo AOR, el A-15 Cantabria, y se ha dado de baja el Marqués de la Ensenada. Evidentemente la situación es mucho mejor que en 1990 pero aun así, ahora que nuestras misiones son principalmente expedicionarias (y volviendo a las enseñanzas británicas en la Guerra de las Malvinas) una tercera unidad garantizaría el apoyo logístico de nuestra fuerza.

La Fuerza de Medidas Contraminas ha visto reducida sus dimensiones a las seis unidades de la clase Segura, con la primera unidad entregada con cierto retraso, en 1999. Son buenos buques, basados en la clase HUNT británica, pero tal vez insuficientes para garantizar la libertad de uso del espacio marítimo de un país con 7900 km de línea de costa.

La situación más dramática, sin duda, es la vivida por la Flotilla de Aeronaves y la Flotilla de submarinos. Nuestro arma aérea no es muy distinta a la de 1990. Es cierto que se adquirieron seis helicópteros SH-60, y ocho nuevos aviones Harrier. También se transformaron los veteranos SH-3 en helicópteros de transporte de tropas y últimamente se ha iniciado la modernización de los AB-212. Pero en grandes líneas, la situación es muy similar al momento en que se redactó el Plan Alta Mar. El NH-90 navalizado todavía no ha llegado, y hay quién cuestiona sus capacidades. El Harrier todavía no tiene sustituto. Nuestra alerta aérea embarcada sigue en manos de los vetustos SH-3 Searchwater. Y desde la transformación de los helicópteros de la 5ª escuadrilla, no hemos vuelto a ver sónares calables.

F-35B, el sueño quizás irrealizable de la Flotilla de Aeronaves.

F-35B, el sueño quizás irrealizable de la Flotilla de Aeronaves.

Por otro lado, la Flotilla de Submarinos tiene en estos momentos dos submarinos operativos y uno en gran carena, con más de treinta años en sus cuadernas. Han sido modernizados, pero el retraso de la Serie 80 ha dejado al arma submarina en una situación crítica, sin que siquiera exista una fecha definitiva de entrega del S-81 Isaac Peral. En 1997, como destaca Iñigo Puente, se planteaba la construcción de una serie de submarinos basada en el Scorpene francés. Los contratos chileno y malasio, que garantizaban la carga de trabajo para Navantia – Cartagena, postergaron esa decisión hasta llevarnos a la situación actual.

Submarino clase Scorpene. ¿Oportunidad pérdida? Sin lugar a dudas habrían servido de transición entre los S-70  y los S-80.

Submarino clase Scorpene. ¿Oportunidad pérdida? Sin lugar a dudas habrían servido de transición entre los S-70 y los S-80.

CONCLUSIÓN.

La Armada Española cuenta hoy en día con medios avanzados. La F-100 es uno de los mejores escoltas del mundo y ha colocado a Navantia en la cumbre de la construcción naval europea -de escoltas, al menos-. Dispone de buenos medios anfibios y de dos excelentes buques de apoyo logístico. Sin lugar a dudas, el hecho de que la Armada cuente con estas unidades modernas es en gran parte consecuencia del concienzudo desarrollo del Plan Alta Mar, que aunque sólo cubría hasta el año 2002, todavía ofrece resultados hoy en día (hecho que debe hacernos reflexionar sobre la necesidad de un nuevo plan de potenciación de la Armada).

Quizás una buena idea sería continuar mejorando la serie F-100, en lugar de embarcarnos en el proyecto F-110. Los americanos lo han hecho con su clase Arleigh Burke y no parece que les haya ido mal.

Quizás una buena idea sería continuar mejorando la serie F-100, en lugar de embarcarnos en el proyecto F-110. Los americanos lo han hecho con su clase Arleigh Burke y no parece que les haya ido mal.

Sin embargo, presenta también graves carencias. En general, son necesarias más unidades (más escoltas, más anfibios, más buques logísticos, más cazaminas). Urge la modernización de los medios de la Infantería de Marina. Urge, también, la adquisición de medios aéreos con los que potenciar la FLOAN. Y urge, especialmente, una solución para la Flotilla de Submarinos.

La Armada no puede regirse por las necesidades industriales del país. No puede no existir un programa naval definido. Las necesidades de defensa no cambian según el gobierno de turno. Desde Fuerza Naval desearíamos un nuevo Plan Alta Mar, razonado y realizable, con el componente del PLANGENAR 78 de mentalización de la ciudadanía sobre la necesidad de mantener una Armada fuerte.

Existen decenas de propuestas para hacer de nuestra Armada una Fuerza Naval fuerte: una sexta F-100, una solución para la Flotilla de Submarinos (que incluiría, incluso, la adquisición a Alemania de dos submarinos AIP para garantizar la supervivencia del arma), la compra de nuevos SH-60, la instalación de sistemas de defensa de punto… Pero eso, quizás, merezca un artículo por separado. Y vosotros ¿qué opináis?, ¿qué pasos daríais para potenciar nuestra fuerza naval?.

Desfile de la Victoria de Moscú.

Ayer, lunes 9 de mayo, tuvo lugar en Moscú el desfile de la victoria, que conmemora la rendición de la Alemania Nazi a los generales soviéticos en 1945. Se trata de una tradición que comenzó ese mismo año, aunque en una fecha distinta, por orden del mismísimo Stalin: en su primera edición, el 24 de junio de 1945, participaron más de 40.000 hombres y 1.800 vehículos, procedentes de las unidades más condecoradas de la Gran Guerra Patria, que rindieron frente al mausoleo de Lenin los estandartes nazis capturados. Aquí os dejamos un extracto del desfile, retocado para darle “color”.

El año pasado, en el 70 aniversario del final de la II Guerra Mundial en Europa, Rusia mostró al mundo sus nuevos carros de combate T-14 “Armata” junto con una importante demostración de sus nuevos vehículos (Kornet, MRAP Typhoon, BMD-4M, BTR-MDM, BMP Kurganets-25, T-15 e incluso el vehículo lanzador del nuevo ICBM RS-24 Yars). También fue la primera aparición en un desfile de los cazas Su-30 y Su-34. Este año, sin embargo, las principales novedades han sido otras…

Un ICBM RS-24 Yars sobre su vehículo lanzador.

Un ICBM RS-24 Yars sobre su vehículo lanzador.

Por un lado, es la primera vez que participan oficiales y suboficiales fememinas de las fuerzas armadas rusas.

Mujeres oficiales y suboficiales de las fuerzas armadas rusas en un nada discreto uniforme.

Mujeres oficiales y suboficiales de las fuerzas armadas rusas en un nada discreto uniforme.

Y también ha sido la primera “puesta de largo” de la recién creada Guardia Nacional Rusa y de las Fuerzas Aeroespaciales de la Federación Rusa.

Uno de los aspectos más reseñados por los comentaristas rusos durante el desfile ha sido la participación de una representación de los aviones que, de una u otra manera, se han visto implicados en las operaciones militares sobre Siria. Llama la atención que esta operación ha sido el primer bautismo de fuego de aviones tan veteranos como los TU-95 Bear.

TU-95 BEAR sobre la Plaza Roja de Moscú.

TU-95 BEAR sobre la Plaza Roja de Moscú.

Aquí os dejamos el vídeo completo del desfile de este año (donde por cierto, el desfile de vehículos fue abierto por el “vencedor” de la II Guerra Mundial, un carro de combate T-34):

Y para los nostálgicos, un regalo: el desfile de la victoria de 1984, en el punto álgido de la Guerra Fría.

Operación Salomón, el rescate de los judíos etíopes.

En un reciente viaje a Israel, esperando a embarcar en el vuelo de regreso a Madrid en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv, cayó en mis manos un libro que sólo pude ojear durante algunos minutos. El título del libro era “Operation Solomon”. Considerándome un tipo informado, me sorprendió no haber oído antes aquel nombre. Y como imagino que el tema es desconocido para la mayoría de nuestros lectores, he decidido dedicarle estas líneas en un nuevo artículo de Fuerza Naval.

En 1991, el presidente (y anterior dictador) de Etiopía, Mengistu Haile Mariam estaba a punto de sucumbir a la presión de los rebeldes eritreos y tigrays. Israel y el Congreso Judío Mundial comenzaron a elaborar un plan para evacuar a la población judía etíope, conocida como Beta Israel. Por un lado, estaban preocupados de su futuro en una Etiopía desestabilizada, y por otro, veían una oportunidad para conseguir llevar hasta Israel a una importante comunidad judía que había sufrido las privaciones impuestas por el dictador Mengistu.

Mengistu y sus amigos del círculo de dictadores.

Mengistu y sus amigos del círculo de dictadores.

Gracias a las gestiones del entonces presidente de los Estados Unidos, George H. W. Bush y de algunos miembros de su administración -hay quien dice que a cambio de armas-, Tesfaye Gebre-Kidan, el sucesor de Mengistu, autorizó la operación de evacuación.

La operación se desarrolló en el más absoluto secreto. Con objeto de acomodar a tantos judíos etíopes como fuera posible, los aviones (aeronaves comerciales de El Al y C-130 de la Kheil HaAvir) volaron hasta Etiopía sin asientos. En 36 horas y 34 vuelos, se evacuaron de Etiopía un total de 14.325 Beta Israel.

Israel recibió con los brazos abiertos a sus nuevos ciudadanos.

Israel recibió con los brazos abiertos a sus nuevos ciudadanos.

Destacar que durante esta operación se alcanzó el récord de personas a bordo de un 747 perteneciente a la aerolínea israelí El Al: embarcaron 1086 personas, y llegaron a Israel 1088, ¡ya que dos mujeres etíopes dieron a luz durante el vuelo! Según los militares que organizaron la evacuación “viendo lo livianos que eran los judíos etíopes, decidimos pasar de una previsión de 760 evacuados a 1086”.

Zona Business del 747 de El Al

Zona Business del 747 de El Al

Para el que quiera más información, aquí dejamos el título del principal libro sobre esta exitosa operación NEO…

51UPKsZ5C7L._SY344_BO1,204,203,200_