Operación Félix: los planes alemanes para invadir la península ibérica.

Junio de 1940. Francia ha caído y las fuerzas alemanas se preparan para invadir las Islas Británicas en el marco de la operación León Marino. Sin embargo, Hermann Göring cree que la prioridad es otra: dominar el Estrecho de Gibraltar y convertir el Mediterráneo en el Mare Nostrum del Eje. La idea es secundada por otros militares, como Guderian y Jodl. Creen que tomar la Península conseguirá cortar las comunicaciones de Gran Bretaña con su imperio oriental. Juntos intentan persuadir a Hitler de la viabilidad del plan, que recibe el nombre en clave de Operación Félix. La idea convence a Adolf Hitler.

Una delegación de la inteligencia militar alemana visita a Franco en el mes de julio. Al frente está el jefe de la Abwehr, Wilhem Canaris, un experto en España y, además, líder de un grupo de militares alemanes opuestos a las tesis de Hitler.

El Almirante Wilhem Canaris era el jefe de Inteligencia Militar -Abwehr- de Hitler.

Canaris sabe que Gibraltar es un objetivo estratégico cuya toma puede alterar el curso de la guerra. Sabe también que para que la Wehrmatch pueda asaltar Gibraltar necesitan la colaboración de Franco, pues no pueden arriesgarse a entrar por la fuerza y abrir un nuevo frente en España, con una orografía muy complicada y una población curtida en la Guerra Civil, dispuesta a tomar las armas frente a cualquier agresión externa.

Además, Gibraltar es un hueso duro de roer. Los británicos han evacuado a toda la población civil, y sólo residen en el Peñón los operarios del puerto y los miembros de la guarnición reforzada que custodian La Roca.

Focos antiaéreos iluminan el cielo sobre el Peñón de Gibraltar durante un ataque aéreo.

Por tanto, la solución pasa por desalentar a Franco y mantenerlo fuera del conflicto. En Agosto se reúne con el cuñado del “Caudillo”, Ramón Serrano Súñer. Serrano Súñer está a punto de convertirse en Ministro de Asuntos Exteriores, y tiene una gran influencia sobre el dictador.

Canaris le explica (y más tarde lo haría directamente a Francisco Franco) que, si España entra en la guerra, corren el riesgo de una invasión aliada de la Península. Y por otro lado le convence de que Hitler no invadirá España si Franco se niega a cooperar, argumentado que estará demasiado ocupado con el desarrollo de la Operación Barbarroja: la invasión de la Unión Soviética. Sólo la entrada de Portugal en la contienda junto a los aliados justificaría una invasión no autorizada de la Península. También le hace una atrevida confesión: está convencido de que Alemania no ganará la guerra.

Mientras, en Berlín, Hitler aprueba los planes para tomar el Peñón. Las cosas no van bien en la Operación León Marino, pues la RAF está asestando duros golpes a la Luftwaffe. La idea de su Estado Mayor es que dos Cuerpos de Ejército atraviesen los Pirineos: uno se dirigiría a Gibraltar. El otro custodiaría la frontera con Portugal, en previsión de un contraataque aliado a través del territorio luso. Como curiosidad, decir que el sector de Sevilla estaba previsto que fuera custodiado por una de las unidades más temidas de las fuerzas alemanas: la división SS Totenkopf (Calavera).

Los alemanes pretendían utilizar hasta 150 “robots” Goliath, operados a control remoto y dotados con una carga explosiva.

Franco, que no tiene ningún interés en introducir a nuestro depauperado país en las fauces del mayor conflicto de la historia de la humanidad, oficializa sus condiciones para que España entre en la lucha del lado de Alemania: Gibraltar, las colonias francesas de Marruecos, oeste de Argelia y Camerún, armas, trigo y combustible. Estas tres últimas peticiones eran, en realidad, indispensables para sostener la paupérrima economía de posguerra en España.

Las condiciones son inaceptables para Alemania. En la reunión entre Hitler y Franco en Hendaya, el 23 de octubre de 1940, Hitler insiste en que España debe entrar en la guerra del lado del Eje, a cambio de Gibraltar. El resto de las peticiones no pueden ser atendidas. Francisco Franco da entonces mil respuestas elusivas durante siete horas evitando comprometer la suerte de su país. La reunión es un fracaso.

Hitler y Franco se reunieron en la fronteriza localidad francesa de Hendaya. El Fuhrer confesaría más tarde a Mussolini que la reunión con el Caudillo había sido un auténtico calvario.

A lo largo de los últimos meses de 1940, Hitler se obsesiona con la idea de asaltar Gibraltar, y planea cruzar los Pirineos en enero de 1941. Considera incluso la posibilidad de invadir Portugal para hacerse con el control de toda la Península, aún con la negativa de Franco. Las fuerzas alemanas tomarían además el Norte de África y las Islas Canarias, ofreciendo así nuevas bases navales para sus U-boot.

Plan inicial de la Operación Félix, donde dos Cuerpos de Ejército atravesarían los Pirineos. Uno de ellos se encargaría de Gibraltar y el otro sellaría la frontera con Portugal para evitar un contraataque británico.

Canaris vuelve a reunirse con el Caudillo en diciembre, pero este se niega a aceptar las condiciones alemanas, alegando que España no está en condiciones de apoyar logísticamente a las fuerzas de la Wehrmacht, dado el estado de las infraestructuras y de las reservas de alimentos. Además, no quiere arriesgarse a un contragolpe británico que suponga un bloqueo del indispensable comercio marítimo para la Península (máxime tras la negativa alemana a acceder a sus demandas de combustible y víveres) o la pérdida de las Islas Canarias o de las colonias en África.

Hitler considera que Franco está cometiendo un gran error, según le confiesa a Mussolini en una misiva. Pero ante la inminencia de la fecha marcada para comenzar la invasión de la Unión Soviética, es necesario plantearse si la Operación Félix es viable o es necesario cancelarla. Pronto esos dos Cuerpo de Ejército serían necesarios en el frente oriental, y no conviene invadir España sin el apoyo de Madrid, pues podrían encontrarse con una fuerte resistencia apoyada por los británicos0.

Pese a las presiones diplomáticas de última hora por parte de Berlín y Roma, España permanecerá [relativamente] neutral hasta el final de la contienda.

En los documentos del diplomático italiano se recoge una cita de Hitler relativa al encuentro en Hendaya, en la que supuestamente comentó a Mussolini:

¡Preferiría que me arrancaran cuatro dientes que volver a reunirme con ese hombre otra vez!

Tras la guerra, el Mariscal de Campo Keitel diría: “En lugar de atacar Rusia, debimos haber estrangulado al Imperio Británico cerrando el Mediterráneo. El primer paso habría sido tomar Gibraltar. Esa fue otra gran oportunidad perdida”.

Gibraltar mantuvo una importancia estratégica clave para las operaciones británicas durante toda la contienda.

¿Habría ganado Alemania la guerra de haber llevado a cabo la Operación Félix antes de empezar a cavar su tumba en Rusia?. La respuesta a esta pregunta está muy discutida.

Recientemente, el historiador James Holland sentenciaba que las fuerzas alemanas enfrentaban numerosos problemas logísticos que les habrían conducido a la derrota en cualquier caso. Pero la realidad es que haber tomado Gibraltar habría convertido al Mediterráneo en terreno de juego del eje, dificultando enormemente la comunicación del Reino Unido con su imperio oriental y asegurando a Alemania el suministro de combustible desde los campos petrolíferos del Norte de África.

Planes alemanes para cerrar el Mediterráneo en favor del Eje.

Privar al Reino Unido de los suministros que procedían de su imperio en Oriente Próximo, el este de África y Asía podría haber acabado en la sumisión de Gran Bretaña tras los estragos que en 1940 provocaban los submarinos alemanes al transporte marítimo con rumbo a las islas. No en vano, en 2013 el Reino Unido desclasificó documentos que revelaban que el gobierno de Churchill había invertido el equivalente a más de 200 millones de dólares de hoy en día en sobornar a altos cargos del Ejército y del gobierno español para mantener a nuestro país al margen de la contienda a toda costa.

Quién sabe. Tal vez de haber tomado Gibraltar, hoy la esvástica ondearía en Trafalgar Square (y probablemente también en Cibeles).

De haberse llevado a cabo, la operación Félix podría haber cambiado el curso de la guerra, y tal vez, permitir una victoria alemana.

La circunnavegación submarina soviética de 1966.

Hace algún tiempo tratábamos en un artículo la gesta del submarino Tritón: la primera circunnavegación submarina del globo, llevada a cabo en 1960 bajo el nombre en clave de Operación Sandblast. La idea era demostrar a la Unión Soviética las capacidades de la fuerza de submarinos de propulsión nuclear con la que Estados Unidos empezaba a dotarse. Seis años después, un grupo de submarinos de la flota soviética se hacía a la mar para emular la hazaña del Tritón. La navegación no era, en realidad, una circunnavegación, pues su derrota les llevaría desde la península de Kola, en el Mar de Barents, a Kamchatka, en el NW del Océano Pacífico; pero serviría para demostrar al mundo (y a Moscú) las excepcionales capacidades de los submarinos de propulsión nuclear.

La operación se desarrolló bajo la supervisión del Contraalmirante Anatoly Ivanovich Sorokin, que ejecutó los planes del Almirante Chernavin (que posteriormente sería sucesor del padre de la renovada y oceánica Flota Roja, Sergey Gorshkov, que ocupó este puesto durante 29 años) y que comprendía ese movimiento entre bases de dos submarinos nucleares soviéticos: el K-133, de la clase November y bajo el mando del Capitán de Fragata Vinogradov, y el K-116, de la clase Echo, bajo el mando del Capitán de Fragata Stolyarov. Estos dos submarinos pertenecían a las primeras unidades de propulsión nuclear en servicio en la flota soviética, a las que acompañaba un trágico registro de accidentes.

Submarino clase November, a la que pertenecía el K-133.

Submarino de la clase Echo, a la que pertenecía el K-116.

El grupo de submarinos se hizo a la mar el 1 de febrero de 1966, acompañado del buque de rescate Polyus, que escoltaba la misión de los submarinos durante un tránsito que les llevaría desde el Mar de Barents y a través del Mar de Noruega y el Atlántico hasta el Cabo de Hornos, llegando al Océano Pacífico y arribando a su base en Vilyuchinsk el 26 de marzo del mismo año, tras más de 21000 millas náuticas navegadas y 52 días bajo la superficie.

Derrota seguida por los submarinos del Contraalmirante Sorokin.

La operación puso de relieve las excepcionales capacidades de los submarinos de propulsión nuclear. El Ministro de Defensa, Rodion Malinovsky, aprovechó su participación en el 23º Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética para anunciar el éxito del K-133 y el K-116.

Diagrama de un submarino de la clase November, primeras unidades con propulsión nuclear de la flota soviética.

La noticia fue recibida con gran entusiasmo en la URSS, e incluso medios occidentales como el New York Times se hicieron eco de la gesta del grupo de Sorokin, a través de relatos de la prensa soviética. Tanto él como los Comandantes de los Submarinos recibieron el título de Héroes de la Unión Soviética.

Para la fuerza submarina soviética, el K-133 y el K-116 se habían convertido en los catalizadores de la que fuera la mayor fuerza de submarinos de la Guerra Fría, con capacidad para interrumpir el tráfico marítimo entre los Estados Unidos y sus aliados en Europa en caso de conflicto. Los submarinos de propulsión nuclear habían demostrado sus capacidades oceánicas, y en 1969 se convertirían en un elemento indispensable de la capacidad de disuasión nuclear de Moscú, con la entrada en servicio de la muy capaz clase Yankee.

Los submarinos de la clase Yankee se convirtieron en la punta de lanza de la disuasión nuclear submarina soviética. Fue el primer submarino soviético de propulsión nuclear con silos de misiles a popa de la vela y capaz de lanzar sus armas balísticas en inmersión, dando así un salto exponencial frente a sus predecesores de la clase Hotel.

Visita exprés a las Playas del Desembarco de Normandía.

El 6 de junio de 1944, una fuerza de 160.000 hombres principalmente americanos, británicos y canadienses, asaltaban por mar y aire las costas de Normandía. Comenzaba así la operación Overlord, que a finales de agosto del mismo año había conseguido poner en tierra a dos millones de soldados, abriendo un tercer y definitivo frente que acabaría por hacer capitular a Alemania.

Casi 75 años después son pocos los supervivientes que tomaron parte en una operación decisiva que se ha labrado un hueco en la historia de la humanidad. Las playas de Normandía se han convertido en un afamado destino turístico para todos aquellos que, además de admirar la belleza de las costas del Canal de la Mancha, quieren rendir un homenaje a todos aquellos valientes que acudieron a liberar del nazismo a Francia y a Europa.

Uno de nuestros colaboradores tuvo una breve oportunidad para rendir este homenaje el pasado verano. Con un apretado calendario marcado por las necesidades familiares, os dejamos aquí nuestro itinerario recomendado para visitar lugares emblemáticos del “Día D” en una única pero intensa jornada.

Primera parada: Arromanches.

Arromanches-les-Bains es un pequeño pueblo de apenas 500 habitantes en la costa normanda. Sin embargo, su importancia en la operación Overlord ha convertido a este emplazamiento en un lugar de peregrinación que recibe anualmente cientos de miles de visitantes. Sus playas acogieron uno de los dos famosos muelles artificiales “Mulberry”, cuyos restos pueden observarse todavía hoy en día.

Comparativa de Arromanches en julio de 2017 y en junio de 1944. Pueden observarse los muelles “Mullberry” dispuestos frente al pequeño pueblo de la costa normanda.

Durante la bajamar es posible pasear por la playa de Arromanches entre los restos de los muelles Mullberry.

Apenas ocho días después del desembarco, el 14 de junio de 1944, el muelle artificial de Arromanches fue declarado operativo. Estas estructuras fueron vitales para sostener la logística de la Operación Overlord. En sus 100 primeros días de funcionamiento, este pequeño pueblo de la costa normanda vio desembarcar más de un millón de hombres, cerca de trescientos mil vehículos y alrededor de dos millones de toneladas de municiones y material.

Las banderas de las naciones que participaron en el desembarco ondean frente al museo de Arromanches.

Segunda parada: Longues sur Mer.

Aquellos que hayáis visto películas como “Salvar al Soldado Ryan” o “El Día Más Largo” sabréis que el desembarco encontró una fuerte oposición, especialmente en los sectores americanos, las playas de Utah y Omaha. Los alemanes habían fortificado gran parte de las costas francesas del Canal de la Mancha, estableciendo cada pocos centenares de metros trincheras, puestos de tirador, búnkeres, obstáculos anticarro… y por supuesto baterías de artillería de costa.

Uno de los cuatro emplazamientos de artillería de la batería de Longues Sur Mer, con la pieza todavía reconocible.

Una de estas baterías, conservada en muy buen estado, puede visitarse todavía en Longues Sur Mer, 7km al W de Arromanches. Con sus cuatro cañones de 152 mm, la batería dominaba desde su posición elevada las playas de Omaha y Gold. Longues sur Mer fue objeto de un severo bombardeo desde los acorazados que apoyaban el desembarco, recibiendo más de 1500 toneladas de munición sobre sus estructuras de protección. Con tres cañones inutilizados, la batería se rindió el día 7 de junio a la 231º Brigada del Real Ejército Británico.

Vista panorámica de la batería de Longues Sur Mer.

Tercera parada: el Cementerio Americano.

15 km más al oeste, sobre los acantilados que dominan la playa de Omaha, en la pequeña localidad de Coleville Sur Mer, se encuentra el Cementerio Americano de Normandía. El lugar elegido para este sobrecogedor homenaje a los caídos en la operación Overlord coincide con las primeras tumbas cavadas por el 1er Ejército de los Estados Unidos, que empezó a enterrar a sus primeros muertos el 8 de junio de 1944. Hoy en día, bajo sus hileras de inmaculadas cruces y estrellas de David blancas, descansan más de 9000 hombres, incluidos dos de los hermanos Niland, en quienes se basó la película “Salvar al Soldado Ryan”. El lugar es un centro de peregrinación para turistas americanos, muchos de ellos con familiares veteranos de la IIGM.

Más de 9000 cruces y estrellas de David marcan el lugar en el que yacen los restos de muchos de los soldados americanos que cayeron durante la operación Overlord.

El memorial que preside el cementerio ofrece infografías sobre el desarrollo de la operación Overlord.

La visita al cementerio americano es sobrecogedora e invita a la reflexión sobre el inmenso coste en vidas humanas de la liberación de Europa.

Cuarta parada: Omaha Beach.

Desde el cementerio es fácil descender hasta Omaha Beach. Desde el acceso a la playa de Saint Laurent Sur Mer, frente al monumento a “Los Valientes”, se pueden observar los 8 km de arena y roca que conformaban uno de los sectores principales (y también más hostiles) para la invasión aliada. Defendida por la 352ª División de Infantería alemana, esta playa vio morir en el primer día de la invasión a alrededor de cinco mil hombres de los 50.000 que la Task Force O (compuesta por un millar de buques) puso en tierra aquel 6 de junio de 1944.

Omaha Beach en la actualidad, desde el Cementerio americano. Al fondo pueden apreciarse los acantilados que sirvieron de excelente posición defensiva a los alemanes.

Monumento “Los Valientes”, en Omaha Beach.

Quinta y última parada: Sainte Mere Eglise

Nuestra última parada fue el pueblo de St Mere Eglise, un nombre que no pasará desapercibido para aquellos que hayan visto la película “El día más largo”. Este pueblo de apenas 2000 habitantes fue testigo, en la madrugada del día 6 de junio, de un asalto paracaidista por parte de las afamadas 82ª y 101ª divisiones aerotransportadas. Su localización estratégica había convertido a Sainte Mere Eglise en un objetivo de primer orden: la ruta N13 que atravesaba el pueblo era el camino que tomarían los refuerzos alemanes en cuanto tuvieran noticias de la invasión. En el campanario de su iglesia hay todavía un maniquí colgando de su paracaídas, en recuerdo del soldado John Steele, que tuvo que hacerse el muerto durante un par de horas mientras asistía, como espectador de excepción, a la batalla entre sus compañeros y los efectivos de la Wehrmacht. El pueblo alberga un impresionante museo de las divisiones aerotransportadas.

Un maniquí paracaidista, colgado del campanario de Sainte Mere Eglise, homenajea al soldado John Steele, que tuvo que hacerse el muerto durante horas para evitar que le dispararan.

Cabe decir que, a lo largo de toda la costa normanda, podemos encontrar museos relacionados con el día D cada pocos cientos de metros (destacando, sobre todos los demás, el de Caen)… sin lugar a dudas la zona merece una visita de al menos una semana… Pero es lo que tiene viajar con niños.

El recorrido por estos cinco puntos emblemáticos del desembarco de Normandía puede hacerse en 75 minutos en coche, atravesando los impresionantes pueblos de la costa norte francesa.

DESCLASIFICADO: Operación “Silent Tone”.

Era un secreto a voces. Incluso George W. Bush se había permitido la licencia de comentar en sus memorias la operación israelí que acabó con un reactor nuclear sirio. Pero ayer, 21 de marzo de 2018, Jerusalén desclasificó un jugoso dossier de ocho páginas con todos los detalles de la Operación “Silent Tone”, cuya autoría había negado durante años.

Todo ocurrió el 5 de septiembre de 2007. La inteligencia militar israelí y el Mossad llevaban meses recogiendo evidencias acerca de la construcción de un reactor nuclear en el noreste de Siria, cerca de la ciudad de Deiz Ez-Zor. Se sospechaba que la finalidad del reactor era obtener plutonio para desarrollar armas atómicas. Damasco contaba con la ayuda de ingenieros norcoreanos para llevar a cabo el proyecto.

El reactor, cuya construcción se había demorado seis años, fue descubierto a pocos meses de entrar en servicio, en marzo de 2007. Acabar con él era urgente. Por un lado, una Siria con capacidad nuclear, desestabilizaría todo el Oriente Medio. Por otro, una vez acabado el reactor, el ataque no podría realizarse sin un importante riesgo de provocar un grave incidente radioactivo.

F-15 RAAM y F-16 SUFA, aeronaves protagonistas de esta historia.

Una vez confirmada la información de inteligencia, tanto el gobierno israelí como sus Fuerzas Armadas comenzaron a elaborar planes dirigidos a acabar con el reactor. El asunto se mantuvo bajo el mayor de los secretos.

Los oficiales encargados en planear la operación repasaron los detalles del ataque aéreo realizado sobre un reactor nuclear en Irak en 1981: la Operación Opera. Se realizaron escenarios de ataque a larga distancia simulados, y también se probaron todos los tipos de municiones existentes en la fuerza aérea israelí con objeto de determinar que armamento era el más adecuado. No podía haber ningún error. Los pilotos de caza, que desconocían para que se estaban preparando, no dejaban de hacer conjeturas: la hipótesis que más se repetía es que se avecinaba un ataque aéreo contra Natanz, centro neurálgico del programa nuclear iraní.

Impresión artística de la Operación Opera, llevada a cabo en 1981 con el objetivo de inutilizar un reactor nuclear a las afueras de Bagdad.

Una de las grandes preocupaciones del alto mando israelí era evitar una escalada de tensión con Damasco. La misión debía garantizar la destrucción del reactor, sí, pero debía hacerlo discretamente. Un concepto -discreción- radicalmente enfrentado al plan central de la operación: un ataque aéreo definitivo. Pero no podían humillar a Bashar Al-Assad y empujarlo a una confrontación a gran escala contra un Israel que aún se estaba recuperando de la guerra de Líbano de 2006.

En julio de 2007 empezaron a saltar las alarmas. El programa avanzaba a buen ritmo. El reactor estaría listo para noviembre. No había tiempo que perder, y era conveniente aprovechar las favorables condiciones meteorológicas de la estación estival.

Los pilotos de los F-15 RAAM que participaron en los ataques reciben las últimas instrucciones antes de despegar.

Al mismo tiempo que se alistaban para la Operación Silent Tone, el Estado Mayor de las fuerzas israelíes se preparaba para lo peor: un contraataque sirio a gran escala. Las IDF (Fuerzas de Defensa Israelíes) fueron movilizadas y puestas en estado de alerta el 5 de septiembre. Algo se avecinaba, pero pocos sabían realmente el qué.

Israel ha publicado imágenes reales del día de la operación. Este es uno de los F-16I SUFA que participó en los ataques.

A las 7 de la tarde de ese 5 de septiembre, el verdadero objetivo de todos los entrenamientos que habían precedido a ese momento fue revelado a los pilotos por el General en Jefe de las fuerzas aéreas israelíes: el reactor nuclear sirio de Deiz Ez-Zor. El general Eliezer Shekdi hizo llegar a sus hombres la siguiente carta:

Soldados:

1. Hoy seréis enviados a participar en una misión de gran importancia para el Estado de Israel y el pueblo judío.
2. La misión es destruir el objetivo y regresar sin bajas, de la forma más discreta posible.
3. La intención es que esta acción no pueda ser asociada con el Estado de Israel, al menos inicialmente, con el objetivo de minimizar el riesgo de un conflicto a gran escala.
4. La misión se mantendrá en el mayor secreto, tanto antes como después de su ejecución, hasta nueva orden.
5. Confío en vosotros. Creo en vosotros, y estoy convencido de vuestras capacidades.

Buena suerte.
Eliezer Shekdi.

Carta original enviada por el Comandante de la Fuerza Aérea israelí.

Alrededor de las diez de la noche, un grupo de cuatro F-15 Raam y cuatro F-16 Sufa abandonó la base aérea de Hatzerim. El grupo fue reabastecido en vuelo antes de abandonar el espacio aéreo israelí, en estricto silencio radio. La unidad atravesó las defensas aéreas sirias, ascendió para prepararse para el bombardeo y lanzó sus armas. Los F-15 precedieron a los F-16, y estos últimos evaluaron los daños, transmitiendo al estado mayor israelí “Arizona de todos nosotros”, dejando entender, en clave, que todos las armas habían alcanzado el blanco.

Localización de la base aérea de Hatzerim y el objetivo, al NE de Siria, tras las líneas enemigas.

Detalle de la base aérea de Hatzerim, una de las principales de la IAF.

Los ocho aviones aterrizaron indemnes a las 2 de la mañana del día 6 de septiembre en la base aérea de Hatzerim. Las fuerzas israelíes permanecieron en alerta esperando un contraataque, pero acababan de escribir otra página en la intrépida historia de la Kheil HaAvir.

Análisis de daños por imágenes satélite del ataque sobre el reactor de Deiz Ez-Zor,

¿Que habría pasado si la IAF no hubiese atacado el reactor de Deiz Ez-Zor, situado al NE de Siria, en una zona que ha sufrido un constante cambio de manos entre el ISIS y las fuerzas leales al gobierno de Damasco en los últimos años? ¿Estaríamos frente a una tiranía como el DAESH armado con cabezas nucleares?.

Churchill: El instante más oscuro.

Fuerza Naval ha tenido la oportunidad de asistir esta semana al estreno de la película “El instante más oscuro”, dirigida por Joe Wright y protagonizada por Gary Oldman. La película narra la llegada al poder de Winston Churchill en mayo de 1940, coincidiendo con la invasión alemana de los Países Bajos, Bélgica y Francia.

La película muestra el lado humano de Winston Churchill, con sus dudas y miedos sobre ofrecer una resistencia numantina al imparable avance alemán en Europa o doblegarse ante la atractiva oportunidad de un tratado de paz que salvara a Gran Bretaña de los horrores de la guerra.

Para aquellos amantes de la IIGM, se trata de un filme indispensable, cargado de significado, y donde se reproducen dos de los más famosos discursos de Winston Churchill: “Sangre, sudor, lágrimas y sufrimiento” y “No nos rendiremos jamás”.

¡Lucharemos en las playas, en los aeródromos, en los campos y en las calles. Lucharemos en las colinas. No nos rendiremos jamás!

¡Lucharemos en las playas, en los aeródromos, en los campos y en las calles. Lucharemos en las colinas. No nos rendiremos jamás!

No tengo nada que ofrecer salvo sangre, sufrimiento, lágrimas y sudor.

No tengo nada que ofrecer salvo sangre, sufrimiento, lágrimas y sudor.

La película hace también referencia a una graciosa anécdota: la primera vez que Churchill hizo el símbolo de la V de Victoria lo hizo mostrando el dorso de la mano… que en los barrios obreros británicos era una forma de “mandar a tomar por culo”.

¡Fuck off! ¡A tomar por culo!

¡Fuck off! ¡A tomar por culo!

También se menciona en este largometraje una cita habitualmente usada por Churchill, y que sería de total aplicación a los tiempos modernos, en los que la sociedad no entiende la necesidad de mantener unas Fuerzas Armadas bien preparadas y capaces de defender lo que esa misma sociedad representa:

“Habló pues el valiente Horacio, capitán de la puerta: A todo hombre de esta tierra tarde o temprano le llega la muerte ¿Qué mejor manera de morir puede tener un hombre que la de enfrentarse a su terrible destino, defendiendo las cenizas de sus padres y los templos de sus dioses?”

El escenario principal de la película es el “War Cabinet”, el conjunto de búnqueres desde donde se dirigió la guerra. Fuerza Naval tuvo oportunidad de visitar estas instalaciones, hoy abiertas al público, en una visita a Londres. Sin duda una visita muy interesante donde se pueden ver las salas de reuniones, de mapas estratégicos e incluso el catre que Churchill se hizo instalar por si debía pasar la noche en el búnquer, si bien es sabido que nunca tuvo intención de esconderse de la Luftwaffe y dormía habitualmente en su dormitorio de Downing Street.

La "War Room" o sala de guerra de Churchill, abierta al público desde 1984.

La “War Room” o sala de guerra de Churchill, abierta al público desde 1984.

Como cualquier museo británico, el Churchill War Rooms está perfectamente conservado, cuidando hasta el más mínimo detalle.

Como cualquier museo británico, el Churchill War Rooms está perfectamente conservado, cuidando hasta el más mínimo detalle.

Dunkerque: un fiasco para los amantes del cine bélico.

Como la mayoría de los autores de esta página somos padres de familia, no ha sido hasta hace poco que hemos podido ver esta película en la pantalla de nuestras casas. Y el resumen de nuestras impresiones se encuentra en el título: Fiasco.

Una retirada a tiempo puede ser una victoria. Dunkerque es un buen ejemplo.

Una retirada a tiempo puede ser una victoria. Dunkerque es un buen ejemplo.

Dirigida por Cristopher Nolan, Dunkerque ha cautivado a la crítica cinematográfica por su estética, pero a muchos aficionados al cine bélico les habrá dejado fríos. El periódico The Guardian sentenciaba: Bloodless, boring and empty (nada sangrienta, aburrida y vacía), y no podemos estar más de acuerdo.

Evidentemente, no era una tarea fácil hacer una película épica de una batalla que fue una victoria estratégica, pero una vergonzosa derrota táctica: la operación Dinamo.

Así se desarrolló la evacuación.

Así se desarrolló la evacuación.

En 1940, Alemania ejecuta el Plan Manstein. Evitando un enfrentamiento directo en la línea Maginot, los ejércitos alemanes tienden una trampa a las fuerzas aliadas, que esperan una invasión a través del norte de Bélgica y los Países Bajos. Mientras el grupo de ejércitos B ejecuta el plan esperado por los aliados, ocupando Holanda y lanzando un ataque de distracción en la frontera con Bélgica, el grupo de ejércitos A, dirigido por Von Rundstedt atraviesa las supuestamente impenetrables Árdenas con sus divisiones Panzer, aislando a las fuerzas aliadas en que intentaban contener el avance del grupo de ejércitos B.

El grupo de ejércitos A avanza rápidamente hasta las costas del Canal de la Mancha, creando lo que se conocería como “La Bolsa de Bélgica”, en la que quedan atrapados importantes contingentes de fuerzas francesas y belgas, pero también el grueso del Royal Army: la Fuerza Expedicionaria Británica.

La bolsa de Bélgica.

La bolsa de Bélgica.

Conscientes de su desesperada situación, se organizó la Operación Dinamo, con el objetivo de rescatar al mayor número posible de efectivos. Ejecutada por la Royal Navy, y apoyada por un elevado número de embarcaciones menores y de recreo, la Operación Dinamo consiguió rescatar a 215.787 británicos y 123.095 belgas y franceses en apenas seis días.

Hasta 700 embarcaciones menores, muchas de ellas requisadas a civiles, participaron en la evacuación.

Hasta 700 embarcaciones menores, muchas de ellas requisadas a civiles, participaron en la evacuación.

Hitler diría de la batalla: “Dunkerque ha caído. 40.000 hombres es todo lo que queda de los antaño formidables ejércitos británico y francés. Ingentes cantidades de equipo han sido capturadas. La mayor batalla en la historia del mundo ha finalizado”.

Efectivamente, 40.000 hombres fueron los que logró capturar (eso sí, junto con alrededor de 80.000 vehículos y grandes cantidades de combustible, armamento y víveres). Pero la realidad es que el Reino Unido consiguió rescatar a la flor y nata de su ejército. Pasarían cuatro años hasta que Gran Bretaña fue capaz de devolver el golpe.

Los bombarderos alemanes no lo pusieron fácil.

Los bombarderos alemanes no lo pusieron fácil.

Lorient: la base de submarinos.

En 1940, con la invasión de Francia, la Kriegsmarine obtenía uno de sus objetivos estratégicos: bases en el Atlántico. Disponer de enclaves en la costa atlántica francesa evitaba el arriesgado tránsito alrededor de las islas británicas para sus submarinos. Ciudades como Brest, Lorient, St. Nazaire, La Rochelle o Burdeos fueron espectadoras, hasta los últimos días de la guerra, de la entrada y salida del arma más temida por los aliados: los U-Boat.

Imagen de la década de los 40 de Lorient, y plano con la disposición de los muelles para submarinos.

Imagen de la década de los 40 de Lorient, y plano con la disposición de los muelles para submarinos.

Hace algunos meses, uno de los editores de esta página ha tenido la oportunidad de visitar Lorient, en la Bretaña francesa. Con escaso atractivo turístico, la ciudad es un imán para todo entusiasta de la II Guerra Mundial. En su puerto se levanta una estructura tosca de hormigón, dirigida a proteger de los bombardeos aliados el arma más preciada de Doenitz, sus submarinos.

Acceso al museo.

Acceso al museo.

Hoy en día, los llamados búnkeres de Keroman alojan un centro de práctica de vela, con exclusivos astilleros dedicados a este deporte ocupando los anitguos diques de submarinos. Incluso se ha publicado recientemente que serán utilizados para obtener energía solar, con la instalación de una serie de paneles solares en sus tejados. Pero la realidad es que Lorient alberga una obra maestra de la ingeniería militar.

En la antigua base alemana puede visitarse el submarino francés de la clase Daphne "La Flore".

En la antigua base alemana puede visitarse el submarino francés de la clase Daphne “La Flore”.

Construidos por obreros franceses, los búnkeres K1, K2, K3 y el inconcluso K4 eran capaces de albergar hasta 30 submarinos. La presencia de esta fuerza de submarinos en la ciudad convirtió a Lorient en el objetivo de numerosos bombardeos aliados, que incapaces de destruir los búnkeres, decidieron acabar con la mano de obra forzosa de los alemanes: los habitantes de Lorient y sus viviendas. Las más de 60.000 bombas incendiarias lanzadas sobre la ciudad son la razón por la que Lorient no es en absoluto un centro turístico, a diferencia de otras muchas poblaciones bretonas, sino más bien una ciudad reconstruida con prisa tras la posguerra.

Bombas anti-bunker TallBoy, empleadas sin éxito contra la base de submarinos.

Bombas anti-bunker TallBoy, empleadas sin éxito contra la base de submarinos.

La base fue utilizada por la Marine Nationale francesa hasta 1997, y renombrada Base Ingeniero Stosskopf, un francés germanoparlante que actuó como director de las obras de construcción de los búnkeres mientras ofrecía a la resistencia valiosísima información sobre los movimientos de los submarinos alemanes.

Emblemas de las dos flotillas de submarinos basadas en Lorient, y placa en homenaje a los obreros fallecidos que participaron en la construcción de la base.

Emblemas de las dos flotillas de submarinos basadas en Lorient, y placa en homenaje a los obreros fallecidos que participaron en la construcción de la base.

En la actualidad, además de “La ciudad de la vela”, la base Keroman alberga el submarino museo Flore, un museo sobre métodos de supervivencia en un submarino, y la posibilidad de visitar el interior de algunos de los búnkeres Keroman, aunque lo cierto es que uno puede campar a sus anchas por los diques para submarinos sin que nadie se interponga en su camino.

Interior de uno de los diques. Como puede verse es empleado por embarcaciones de recreo.

Interior de uno de los diques. Como puede verse es empleado por embarcaciones de recreo.

Salida al mar de los diques del búnquer K3. La foto está tomada desde un pantalán para embarcaciones de recreo.

Salida al mar de los diques del búnquer K3. La foto está tomada desde un pantalán para embarcaciones de recreo.

Todavía queda algún resquicio del origen alemán de los búnqueres.

Todavía queda algún resquicio del origen alemán de los búnqueres.

A pocos kilómetros, en un lugar llamado Larmor-Plage, se levanta una bonita mansión hoy día propiedad de la marina francesa: Villa Kerillón fue la sede del Cuartel General de Doenitz en Lorient hasta 1942, momento en que la acción de los comandos británicos en St. Nazaire aconsejó trasladar al Almirante a París. Rodeada de búnkeres, resistió a los bombardeos y sirvió como centro de mando de quién se convertiría en el líder de la Alemania nazi tras el suicidio de Hitler.

Villa Kerillon, Cuartel General de Doenitz en Lorient.

Villa Kerillon, Cuartel General de Doenitz en Lorient.

Pese a parecer una residencia normal y corriente, estaba completamente fortificada y disponía de un búnquer subterráneo para resistir los bombardeos (que nunca alcanzaron la casa).

Pese a parecer una residencia normal y corriente, estaba completamente fortificada y disponía de un búnquer subterráneo para resistir los bombardeos (que nunca alcanzaron la casa).

El Coro del Ejército Rojo.

Pocos ejércitos del mundo pueden alardear de tener un coro de reconocido prestigio mundial. Creado en 1928, y más conocido hoy en día por el nombre de su primer director  (y compositor del sobrecogedor himno de la Unión Soviética), el “Conjunto Alexandrov” es el coro oficial del ejército ruso y uno de los conjuntos masculinos mejor valorados a lo largo y ancho del globo.

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El General Alexandrov, “padre fundador” del coro.

Durante la II Guerra Mundial llevó a cabo más de 1500 actuaciones para elevar la moral de las tropas. Muchas de sus representaciones actuales, como la “Canción de los barqueros del Volga”, recuerdan el sufrimiento del pueblo soviético en la lucha contra los ejércitos nazis durante esta contienda.

El afamado barítono Leonid Kharitonov, cantando “Los Barqueros del Volga”.

Desde su creación, el coro del ejército rojo ha ofrecido numerosas actuaciones internacionales, transmitiendo la fuerza artística de la canción popular rusa, y consiguiendo incluso un “disco de oro” de la Academia Francesa. Un gran ejemplo de esta fuerza es la canción “La Guerra Sagrada”.

“La Guerra Sagrada” combinada con imágenes de la escultura de “La Madre Patria” en Volgogrado, antiguamente conocida como Stalingrado.

 

El 25 de diciembre de 2016, 64 de sus integrantes fallecieron en un accidente aéreo, cuando se dirigían a la base aérea de Latakia, en Siria, para actuar frente al contingente ruso allí desplegado durante las fiestas de Navidad. El coro ya ha retomado sus giras internacionales, y entre su repertorio nunca puede faltar la madre de todas las canciones rusas: el Himno Ruso, con la melodía del himno de la Unión Soviética.

Suenan tambores de guerra en el Kurdistán

 

La llegada de Donald J. Trump a la presidencia de EEUU ha sido una auténtica revolución en el contexto internacional. No cabe duda de que el Presidente norteamericano es un hombre eminentemente de negocios, y por ende tremendamente práctico. No es un hombre de política, de protocolos, de relaciones internacionales. El Presidente de EEUU es un empresario de pies a cabeza y por ende ésta, su cabeza, la tiene estructurada en el riguroso esquema que establecen las relaciones empresariales.

El Presidente Trump tiene la empresa más poderosa del mundo a sus órdenes, y lo sabe. Y como está demostrando, no va a vacilar en utilizarla con el mayor pragmatismo que conciba para llevarla a beneficios. Unos beneficios que pasan por erradicar la enorme deuda externa que arrastra fruto de su negativa balanza comercial y excesivo gasto interno durante los últimos años.

Y dado su perfil empresarial y su forma de hacer negocios, lo que esperamos es que utilice los medios y los métodos más incisivos, sus Fuerzas Armadas, en el menor tiempo posible. Quiere resultados, y los quiera ya.

Si analizamos su primer viaje de estado al extranjero y los acontecimientos que se están desarrollando, podremos hacernos una idea de lo viene por la proa.

En su primera salida al exterior, Donald J. Trump visitó dos países clave en su política nacional e internacional. A Arabia Saudí le dejó claro que era su principal aliado árabe en la zona, y a Israel que le prestaba su incondicional apoya con todas las consecuencias. Posteriormente se dirigió a Europa, donde repitió de nuevo que se habían acabado las buenas intenciones. Si los europeos quieren seguridad, tendrán que pagarla en su justa medida. Y por último, se dirigió a Taormina, Sicilia, donde no dudó en presentar sus credenciales para convertir a EEUU en la potencia indiscutible que ha sido desde la desintegración de la URSS.

Así pues, y analizando detenidamente los acaecimientos pasados y presentes en Oriente Medio, es probable que el conflicto por la independencia del Kurdistán dé una vuelta de tuerca.

Situándonos en el contexto histórico, el Kurdistán es una zona geográfica que se sitúa al sur de Turquía y al norte de Irak, Siria y Noroeste de Irán. Sus habitantes son principalmente de etnia kurda y de religión mayoritariamente musulmana, y la posición estratégica y los recursos minerales que alberga son de gran interés para todos los actores involucrados.

Los principales actores implicados son Turquía, Siria, Irak, Irán y el PKK (Partido Kurdo del Kurdistán), todos ellos enfrentados entre sí por los diferentes intereses en esta zona.

El PKK aspira a lograr la reunificación de todos los Kurdos en un territorio independiente llamado Kurdistán. Para ello, debe conseguir la independencia de Turquía, Siria, Irak e Irán, y ninguno de los cuales está dispuesto a concedérsela.

No obstante, cuenta con apoyo de EEUU, quienes ayudaron al pueblo kurdo a librarse del yugo de Saddam Hussein en los 90, y quienes están dispuestos a apoyar la formación de su anhelado estado. ¿Y qué gana EEUU en este proyecto? Principalmente, continuar explotando sus recursos minerales (recordemos que varias empresas petrolíferas de EEUU explotan de facto los pozos petrolíferos de la región del Kurdistán Iraquí sin la mediación del gobierno de Bagdad) y el control de un gobierno títere en una zona geostratégica de vital importancia para el paso de oleoductos y gaseoductos a Europa a través de Turquía.

No es de extrañar, por tanto, que tanto Turquía como Irak y Siria, estos últimos con el apoyo de Irán y Rusia, estén centrando sus esfuerzos militares contra los combatientes kurdos en la zona.

Así pues, tampoco es extraño que recientemente un avión de combate F-18 de EEUU haya derribado a un Su-22 de las fuerzas aéreas sirias en su propio territorio, alegando que estaban atacando a los combatientes kurdos apoyados por EEUU en la lucha contra el ISIS.

Y tampoco nos debe extrañar la reorientación estratégica de Turquía en la escena internacional. Los intereses energéticos y geopolíticos de Donald J. Trump en la zona difieren de los del resto de actores, incluido Turquía. Tras el incidente ocurrido el año pasado entre Turquía y Rusia por el derribo de un avión de combate ruso en espacio aéreo turco y el consiguiente deterioro de las relaciones biliterales entre ambos países, la deriva islamista del Presidente Turco, Recep Tayyip Erdogan, y el supuesto intento de golpe de estado del que el propio Presidente culpa a occidente, quien da cobijo a su principal opositor, Fetula Gulen, Turquía se ha ido acercando a Rusia y alejando de la OTAN. Y esto, en términos energéticos y militares, tiene su importancia.

La deriva turca hacia el este podría alinear su política internacional con los intereses de Moscú y sus socios en la zona, y debilitar las de EEUU y los GCC. Por tanto, es probable que también repercuta en un incremento de las operaciones militares contra los grupos rebeldes kurdos apoyados por EEUU.

Si Donald J. Trump se decide a aplicar su pragmatismo empresarial, no sería descabellado pensar que EEUU se dispusiese a apoyar una declaración de independencia en el Kurdistán. Una opción que perjudicaría gravemente las aspiraciones de Irán, Qatar, Turquía y Rusia en los países afectados, y que beneficiaría la opción del GCC y de EEUU, quiénes podrían abastecer a Europa de energía no solo a través del oleoducto y gaseoducto saudí, sino también por el atlántico gracias a la incipiente industria del fracking que tanto se ha esmerado en potenciar.

Proyecto Islero: cuando España pudo convertirse en una potencia nuclear.

El 29 de octubre de 1947, un miura llamado “Islero” arrancaba la vida del famoso torero “Manolete”. 15 años después, en 1962, el nombre de este toro sería utilizado para bautizar uno de los proyectos militares más secretos de nuestra historia reciente: la fabricación de un arsenal nuclear.

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En 1951 se creaba la Junta de Energía Nuclear (JEN). Con una dirección militar, recibiría un fuerte impulso en 1955 bajo el amparo del programa “Átomos para la Paz”, en el que se aprobaba, por parte de Washington, la transferencia de tecnología norteamericana para la construcción de centrales de energía nuclear y la formación de personal clave en sus centros de investigación y universidades: uno de los elegidos para esta excepcional oportunidad de la posguerra sería el entonces Comandante del Ejército del Aire Guillermo Velarde, catedrático de física nuclear, que a su regreso a España sería nombrado Jefe de la División de Teoría y Cálculo de Reactores de la JEN.

Guillermo Velarde, en una reciente entrevista en RNE.

Guillermo Velarde, en una reciente entrevista en RNE.

Veamos ahora el contexto histórico. En 1956 Marruecos conseguía la independencia. Un año más tarde comenzaba la guerra de Ifni, en la que nuestras fuerzas armadas, dotadas mayormente de material de origen norteamericano (cedido tras los acuerdos de 1953), vieron cortadas sus alas al negarnos Washington su utilización contra su principal aliado en el Magreb.

Paracaidistas españoles en Ifni, en su primera acción de guerra.

Paracaidistas españoles en Ifni, en su primera acción de guerra.

Esta situación causó gran alarma en el gobierno de Franco. Su vicepresidente, el Capitán General Agustín Muñoz Grandes, veterano de la División Azul, encargo entonces al Almirante Otero Navascués un estudio sobre la posibilidad de desarrollar un arsenal nuclear sin levantar sospechas en la comunidad internacional.

Aunque el principal objetivo de este arsenal era disuadir a Marruecos de cualquier agresión contra los territorios españoles en el Norte de África, hacerse con armas nucleares permitiría situar a España en el selecto club de naciones con capacidad nuclear, reforzando su papel como potencia regional en el área del Mediterráneo.

El Comandante Velarde recibiría entonces el encargo de desarrollar para España cabezas nucleares basadas en Plutonio. En este proceso, apenas cuatro años después, el proyecto tuvo un golpe de suerte, que no fue tan bien considerado en la localidad almeriense de Palomares… El 17 de enero de 1966 un B-52 cargado con cuatro bombas termonucleares B28RI se estrellaba en vuelo con un avión cisterna. Su preciada carga caería sobre el sureste de España, afortunadamente sin explosionar. Un nutrido equipo de la JEN acudiría entonces al lugar del accidente antes de la retirada del material por parte de personal americano. Allí se consiguió información sobre estructura de las bombas, detonadores, núcleos… que serviría para dar un empujón al proyecto “Islero”, que hasta entonces había obtenido pocos progresos.

En la década de 1970 el proyecto iba viento en popa a toda vela. Incluso se llegó a especular con la posibilidad de realizar pruebas en el Sáhara Occidental.

En la década de 1970 el proyecto iba viento en popa a toda vela. Incluso se llegó a especular con la posibilidad de realizar pruebas en el Sáhara Occidental.

En 1968, mientras España entraba en la sospechosa lista de países con ambiciones nucleares por no firmar el TNP (Tratado de No Proliferación), se instalaba en la JEN el Coral-1, un pequeño reactor con capacidad para producir Plutonio con fines militares. Tres años después, los seis kilogramos necesarios para fabricar la primera bomba estaban cerca de alcanzarse, y había más razones para el optimismo: por un lado, España disponía de unas importantísimas reservas de uranio, de las que extraer el plutonio; por otro lado, en 1972 estaba prevista la entrada en funcionamiento de la central nuclear de Vandellós, de tecnología francesa -enemiga de las inspecciones de la OIEA- y cuyo residuo facilitaba conseguir más plutonio militar. Incluso se especuló con la posibilidad de utilizar nuestra colonia del Sahara Occidental como campo de pruebas. Sin embargo, nuestras ambiciones nucleares empezaban a distar mucho de pasar desapercibidas.

Un informe de la CIA del verano de 1973 enunciaba:

España es el único país europeo que merece atención como posible proliferador de armas nucleares en los próximos años. El país tiene reservas propias de uranio, un extenso programa nuclear con tres reactores operativos, siete en construcción y hasta 17 más proyectados, así como una planta piloto de separación química […] España ha rehusado firmar el TNP, aduciendo que las garantías de protección para los países no nucleares son insuficientes.

Central Nuclear de Vandellós, en Tarragona. De los residuos de esta central de tecnología francesa se planeaba extraer el Plutonio para las bombas.

Central Nuclear de Vandellós, en Tarragona. De los residuos de esta central de tecnología francesa se planeaba extraer el Plutonio para las bombas.

Es necesario mencionar que durante todo este tiempo el General Franco fue muy reacio a los éxitos de este proyecto, temiendo que Estados Unidos, al enterarse, aplicara sanciones económicas a la ya de por sí comprometida situación de nuestras finanzas. Carrero Blanco, sin embargo, era un firme partidario de este programa, en el que depositó sus esperanzas de que la relación entre Estados Unidos y España pasara del vasallaje a una relación entre iguales en la que Washington se comprometiera firmemente en la defensa de los intereses de Madrid.

Carrero Blanco era un político incómodo para Estados Unidos, y son varios los autores que han especulado con la posibilidad de que su muerte a manos de ETA, un día después de su entrevista con Kissinger, fuese facilitada por la CIA por orden de Washington ante la posibilidad de que el probable relevo de Franco tras la muerte del dictador fuese este marino ferozmente anticomunista y patriota.

Carrero Blanco en su reunión con Kissinger, un día antes de su muerte en manos de ETA.

Carrero Blanco en su reunión con Kissinger, un día antes de su muerte en manos de ETA.

Pero la muerte de Franco y su relevo por Carlos Arias Navarro no supusieron el final del proyecto Islero. Apenas un mes después de aquel 20 de noviembre de 1975 se aprobaba la construcción del CINSO (Centro de Investigación Nuclear de Soria), capaz de producir material para una producción de hasta 23 cabezas nucleares al año. El gobierno de Adolfo Suárez mantuvo el esfuerzo investigador para dotar a España de estas armas.

Sin embargo, el gobierno de Jimmy Carter, al conocer los avances del programa, redobló sus presiones para acabar con el Proyecto Islero, incitando a Madrid a la firma del TNP. La amenaza de sanciones económicas por parte de Estados Unidos si no se aceptaban inspecciones de la OIEA y la crisis política originada por el fallido golpe de estado del 23 de febrero de 1981 consiguieron, finalmente, frenar las ambiciones nucleares de España.

El proyecto Islero se mantuvo frágilmente con vida gracias al apoyo del gobierno de UCD de Leopoldo Calvo-Sotelo, que a pesar de su reconocido atlantismo apoyaba la idea francesa de una tercera nación nuclear europea que no dependiera, para su seguridad, de la tutela americana. En 1987, la firma del TNP por parte del gobierno del PSOE, le daría el golpe de gracia.

España renunció entonces a convertirse en una potencia nuclear, en aras de “facilitar” su acogida en la comunidad internacional, especialmente en el seno de la Unión Europea. Se renunciaba así a un proyecto que habría permitido a nuestro país gozar de una mayor independencia en política de defensa, que habría permitido a nuestro país convertirse en un importante actor regional.

A día de hoy, Ceuta, Melilla y los peñones e islas de soberanía española en el Norte de África siguen sin estar bajo el paraguas de la OTAN.

En Fuerza Naval nos hemos preguntado como sería hoy en día una España con armas nucleares. ¿Estaríamos en el Consejo de Seguridad de la ONU? Probablemente no, Israel, Pakistán, India… no han sido aceptados en este selecto club aunque posean armas nucleares. ¿Seríamos una potencia regional? Sin lugar a dudas, las armas atómicas sitúan en una posición de fuerza a su poseedor.  En el caso de Irán, por ejemplo, su programa nuclear es una forma de hacerse valer frente a potencias regionales como Pakistán (potencia nuclear) y Arabia Saudí (potencia económica) ¿Sufriríamos presiones internacionales para deshacernos de nuestro arsenal? Probablemente en un principio. Pero en la UE conviven dos potencias nucleares, Francia y Reino Unido, sin demasiados problemas. ¿Habríamos podido mantenerlo económicamente? Mantener un arsenal nuclear es un gasto extraordinario, inasumible con nuestro actual presupuesto de defensa. La única razón que creemos que haría que el gobierno aceptase este gasto sería mantener una importante posición como potencia regional ¿Y políticamente? En la actualidad política de nuestro país, es difícil ver a España como potencia nuclear. Sin embargo, quizás de haber tenido estas armas a finales de la década de los setenta nuestra historia política habría sido otra. ¿Habría intentado Marruecos “tomarnos el pulso”, como hizo en Perejil? Desde luego, lo habría pensado dos veces. En cualquier lugar, no es un conflicto de la magnitud suficiente para que España -y mucho menos la comunidad internacional- viera legitimado usar armas nucleares ¿Tendríamos ICBMs, SLBMs? Es poco probable que tuviésemos armas balísticas. Nuestro arsenal nuclear sería más parecido al de Israel: armas tácticas, lanzables desde aeronaves (en bombas o misiles) o desde submarinos mediante misiles de crucero.

AGM-142, más conocido como Popeye: el vector lanzamiento nuclear israelí.

AGM-142, más conocido como Popeye: el vector lanzamiento nuclear israelí.

Para más información, os recomendamos acudir directamente a la fuente. Animaros a comprar el libro escrito por el responsable del proyecto, Guillermo Velarde, y conoced a fondo los entresijos de esta interesante parte de nuestra Historia.

Proyecto Islero, el libro.

Proyecto Islero, el libro.