El Presupuesto de Defensa para 2018.

El pasado 3 de abril se publicaron los borradores de los Presupuestos Generales del Estado para 2018. El documento de 336 páginas puede consultarse online, e incluye una partida de 8087 millones de euros para Defensa, excluyendo los gastos de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, y suponiendo un incremento del 6.9% frente al gasto del año 2017 (y tal vez, caminando lentamente hacia el nivel de gasto exigido por la OTAN: el 2% del PIB).

Presentación del Proyecto de PGE para 2018.

4487 de estos millones de euros estarán dedicados a los gastos de personal. Los 3600 restantes deben servir para financiar los programas de adquisición y modernización, adiestramiento, operaciones permanentes… Aunque varios conceptos de esta partida en la que se excluyen los gastos de personal han aumentado en hasta un 18%, la realidad es que sigue siendo insuficiente para mantener unas Fuerzas Armadas con las capacidades que España requiere. Cabe destacar que adicionalmente se pretenden atender compromisos de pago de los Programas Especiales de Modernización por importe de 2164 millones de euros, no incluidos en los presupuestos al no tener efecto en el déficit de 2018.

Los presupuestos contemplan completar la modernización de los veteranos AB-212 de la 3ª Escuadrilla de la Armada.

El documento enumera una serie de objetivos más o menos abstractos para estos fondos: mejorar la política de personal de las FAS; mejorar la eficacia de nuestros Ejércitos y la Armada, unificando la sanidad y la logística en operaciones, y potenciando el adiestramiento conjunto; consolidar la vocación internacional de nuestras fuerzas y garantizar la defensa de nuestros intereses; desarrollo de la Cultura de Seguridad y Defensa…

Se fija, además, el número de efectivos de tropa y marinería en 79.000 para el año 2018.

En este otro documento pueden consultarse los gastos desglosados por programas.

Quizás uno de los apartados más interesante sea el dedicado a los programas de modernización (Programa 122A). Por parte de la DGAM (Dirección General de Armamento y Material), los programas especificados en el programa de mayor importancia son:

– La modernización de los helicópteros AB-212 de la 3ª Escuadrilla de la Armada.
– La adquisición de sistemas aéreos no tripulados, incluyendo la financiación del EUROMALE.
– La modernización de los misiles Taurus de nuestro arsenal.

EUROMALE, proyecto europeo de aeronave no tripulada de largo alcance y media altitud.

En cuanto al Ejército de Tierra, no se hace referencia a ningún programa específico. El Ejército del Aire no es mucho más concreto, mencionando únicamente el desarrollo de la capacidad de detección y control de la red de defensa aérea.

La Armada, por su parte, menciona dos importantes programas:

– La adquisición de misiles ESSM.
– La modernización de los aviones AV-8B.

Los misiles ESSM complementan las capacidades antiaéreas de las fragatas F-100, ofreciendo un excelente arma para los enfrentamientos a corta distancia.

Pero las joyas de la corona se esconden en el programa 122B: Los Programas Especiales de Modernización. En 2017 se completaron los pagos de los nuevos aviones apagafuegos, los misiles Taurus y el BAC Cantabria. Los presupuestos de 2018 esperan completar el pago, entre otros, de nodos CIS de la UME, helicópteros EC-135 y el LHD Juan Carlos I.

El A-400M está llamado a revolucionar las capacidades de transporte aéreo de nuestras Fuerzas Armadas.

Los presupuestos contemplan, además, pagos de los programas Tigre, A-400M, Eurofighter, Leopard, Pizarro, BAM, helicópteros, misiles Spike e IRIS-T, fragatas F-100… y por primera vez, una partida para el vital programa 8×8, llamado a sustituir los BMR.

El Piranha V es el vehículo elegido para sustituir a nuestra veterana flota de BMR, en uno de los programas de modernización más urgentes de nuestras FAS.

La circunnavegación submarina soviética de 1966.

Hace algún tiempo tratábamos en un artículo la gesta del submarino Tritón: la primera circunnavegación submarina del globo, llevada a cabo en 1960 bajo el nombre en clave de Operación Sandblast. La idea era demostrar a la Unión Soviética las capacidades de la fuerza de submarinos de propulsión nuclear con la que Estados Unidos empezaba a dotarse. Seis años después, un grupo de submarinos de la flota soviética se hacía a la mar para emular la hazaña del Tritón. La navegación no era, en realidad, una circunnavegación, pues su derrota les llevaría desde la península de Kola, en el Mar de Barents, a Kamchatka, en el NW del Océano Pacífico; pero serviría para demostrar al mundo (y a Moscú) las excepcionales capacidades de los submarinos de propulsión nuclear.

La operación se desarrolló bajo la supervisión del Contraalmirante Anatoly Ivanovich Sorokin, que ejecutó los planes del Almirante Chernavin (que posteriormente sería sucesor del padre de la renovada y oceánica Flota Roja, Sergey Gorshkov, que ocupó este puesto durante 29 años) y que comprendía ese movimiento entre bases de dos submarinos nucleares soviéticos: el K-133, de la clase November y bajo el mando del Capitán de Fragata Vinogradov, y el K-116, de la clase Echo, bajo el mando del Capitán de Fragata Stolyarov. Estos dos submarinos pertenecían a las primeras unidades de propulsión nuclear en servicio en la flota soviética, a las que acompañaba un trágico registro de accidentes.

Submarino clase November, a la que pertenecía el K-133.

Submarino de la clase Echo, a la que pertenecía el K-116.

El grupo de submarinos se hizo a la mar el 1 de febrero de 1966, acompañado del buque de rescate Polyus, que escoltaba la misión de los submarinos durante un tránsito que les llevaría desde el Mar de Barents y a través del Mar de Noruega y el Atlántico hasta el Cabo de Hornos, llegando al Océano Pacífico y arribando a su base en Vilyuchinsk el 26 de marzo del mismo año, tras más de 21000 millas náuticas navegadas y 52 días bajo la superficie.

Derrota seguida por los submarinos del Contraalmirante Sorokin.

La operación puso de relieve las excepcionales capacidades de los submarinos de propulsión nuclear. El Ministro de Defensa, Rodion Malinovsky, aprovechó su participación en el 23º Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética para anunciar el éxito del K-133 y el K-116.

Diagrama de un submarino de la clase November, primeras unidades con propulsión nuclear de la flota soviética.

La noticia fue recibida con gran entusiasmo en la URSS, e incluso medios occidentales como el New York Times se hicieron eco de la gesta del grupo de Sorokin, a través de relatos de la prensa soviética. Tanto él como los Comandantes de los Submarinos recibieron el título de Héroes de la Unión Soviética.

Para la fuerza submarina soviética, el K-133 y el K-116 se habían convertido en los catalizadores de la que fuera la mayor fuerza de submarinos de la Guerra Fría, con capacidad para interrumpir el tráfico marítimo entre los Estados Unidos y sus aliados en Europa en caso de conflicto. Los submarinos de propulsión nuclear habían demostrado sus capacidades oceánicas, y en 1969 se convertirían en un elemento indispensable de la capacidad de disuasión nuclear de Moscú, con la entrada en servicio de la muy capaz clase Yankee.

Los submarinos de la clase Yankee se convirtieron en la punta de lanza de la disuasión nuclear submarina soviética. Fue el primer submarino soviético de propulsión nuclear con silos de misiles a popa de la vela y capaz de lanzar sus armas balísticas en inmersión, dando así un salto exponencial frente a sus predecesores de la clase Hotel.

La Fuerza de Preposicionamiento de los Estados Unidos.

1991, Guerra del Golfo. Estados Unidos y una coalición internacional deciden intervenir militarmente para liberar Kuwait. La 7ª Brigada Expedicionaria de los Marines recibe órdenes de desplegarse el 10 de agosto. El 25 del mismo mes 15.000 hombres con todo su equipo se encuentran listos para el combate en Al Jubayl, en la frontera norte de Arabia Saudí.

¿Cómo se consigue desplegar una MEB (Marine Expeditionary Brigade) con todo su equipo -incluyendo centenares de vehículos- en tan sólo 15 días?

La respuesta está en el título de este capítulo: la Fuerza de Preposicionamiento.

Buque de la fuerza de preposicionamiento cargando vehículos y carros de combate en Guam.

El programa de Preposicionamiento es gestionado por el Military Sealift Command (MSC), que organiza el transporte estratégico por vía marítima de las Fuerzas
Armadas de los Estados Unidos. Actualmente, el programa dispone de una treintena de buques (el número oscila habitualmente, según las necesidades, entre 27 y 34 unidades) que sirven a la Armada, la Fuerza Aérea, el Ejército, la Agencia Logística de la Defensa y, principalmente, a los Marines.

USNS John P. Bobo, en la base aliada de Souda, Creta. Muchos de los buques del MSC reciben el nombre de condecorados con la Medalla de Honor del Congreso, la más alta condecoración militar estadounidense.

La mayor parte de la flota de Preposicionamiento la componen buques de carga que almacenan en sus bodegas todo el material necesario para unidades de entidad brigada expedicionaria. De esta forma, estos buques -próximos a la zona de conflicto, lo que ahorra decenas de días de navegación de los puertos de los Estados Unidos- permiten proporcionar el material y munición que una brigada expedicionaria (cuyo personal puede transportarse rápidamente por vía aérea) necesitará para los 30 primeros días de combate.

Composición de los dos escuadrones de preposicionamiento utilizados por los Marines, y con base en Diego García y Guam.

La estimación es que para trasladar al personal de una brigada expedicionaria se necesitan un total de 250 vuelos, mientras que para trasladar todo el equipamiento que necesitarían serían necesarios alrededor de 3000 vuelos de los mastodontes de la USAF: los gigantescos C-5 Galaxy y sus hermanos pequeños, los C-17 Globemaster, que componen la columna vertebral del transporte aéreo estratégico.

“Hardware” que compone una Brigada Expedicionaria de los Marines.

Sin embargo, los buques de preposicionamiento del MSC, como los desplegados en por los Marines en los “fondeaderos avanzados” de Guam -en el Pacífico- o Diego García -en el Índico- permiten disponer de todo el material necesario en la zona de operaciones reduciendo enormemente los tiempos de tránsito. Hasta 2012 existía un tercer escuadrón de preposicionamiento desplegado permanentemente en el Mediterráneo, pero fue disuelto en septiembre de ese mismo año, tras 28 años de servicio.

Buques de preposicionamiento fondeados en el atolón de Diego García, en el océano Índico.

Los buques del programa de preposicionamiento disponen, por norma general, del equipamiento necesario para desembarcar por sus propios medios toda su carga; bien a través de barcazas, bien en puerto mediante sus propias grúas. Estos buques, con dotaciones compuestas por marinos mercantes, pueden pertenecer al gobierno de los Estados Unidos o ser contratados para realizar servicios concretos.

Impresión artística de la fuerza de preposicionamiento desembarcando material a través de barcazas.

Existen distintos tipos de buques… desde portacontenedores con material de la fuerza aérea a buques de transporte de carga seca y municiones de la Armada. El
MSC dispone incluso en su inventario de dos buques “gasolinera”, destinados a suministrar combustible, desde 8 millas mar adentro, a la fuerza desplegada en la costa. No se trata de petroleros, sino de estaciones de bombeo capaces de hacer llegar este elemento vital de las operaciones militares desde una zona
segura a las bases logísticas en la costa. Sin embargo, el grueso de los buques del MSC son buques de carga al servicio del US Army y del US Marine Corps.

USNS VA Wheeler, diseñado para bombear combustible desde una posición separada de costa hasta 8 millas.

El US Army, que cuenta con bases a lo largo y ancho del globo en las que almacenar material, dispone de buques de carga del tipo Roll-On/Roll-Off, con una superficie de carga de más de 28.000 metros cuadrados y con todas las facilidades para embarcar y desembarcar vehículos de ruedas y de cadenas. Además, dispone de dos buques portacontenedores en los que transporta la munición para estas unidades.

Buque de transporte de vehículos USNS Dahl, de la clase Watson. Estados Unidos dispone de ocho buques de este tipo, a los que rodeó cierto controversia tras ser señalados como prisiones flotantes utilizadas por la CIA para interrogar a prisioneros.

El Cuerpo de Marines dispone de dos escuadrones MPS (Maritime Prepositioning Ships). Estos escuadrones disponen de entre cuatro y seis buques de carga con todo lo necesario -vehículos, municiones, víveres, equipamiento sanitario, repuestos, combustible…- para dotar y apoyar a una Brigada Expedicionaria de Marines de hasta 16000 hombres durante 30 días.

Escuadrón de Preposicionamiento de los Marines. La composición mostrada se corresponde con la disposición habitual en el Océano Índico.

Anexo: Ejemplo de material disponible en cada uno de los buques de un escuadrón MPS, con fecha de marzo de 2003, previo a la invasión de Irak, y extraído de Globalsecurity.org.

Quantity Item
5.2 Million gallons cargo fuel
2,174 50,000-pound cargo containers
76 TOW missile launchers
24 Light armored vehicles (LAV)
105 Amphibious assault vehicles (AAV)
30 Combat tanks (M1A1)
30 155mm howitzers
123 Electrical generators
1 Field hospital (200 beds)
14 50,000-pound container handlers
8 25-ton cranes
16 7.5-ton cranes
47 Floodlight sets
7 Tactical airfield fuel dispensing systems
6 Motorized road graders
4 Wheeled scraper trackers
104 3,000-gallon collapsible fabric tanks
50 Tractors (various types)
107 Forklift trucks (various types)
41 Reverse osmosis water purification units
203 Cargo trailers
89 Powered trailers (various types)
282 5-ton cargo trucks
42 5-ton dump trucks
22 5-ton wrecker trucks
530 Cargo/troop carriers (HMMWV)

Disponer de una fuerza de preposicionamiento de este tipo está sólo al alcance de una super potencia. Se trata, sin lugar a dudas, de una idea eficaz, de alto coste económico, pero necesaria para mantener una capacidad real para operar en cualquier lugar del globo, en el menor tiempo posible.

La capacidad de preposicionamiento ha aumentado exponencialmente desde sus inicios en 1980.

MV-22: ¿Un multiplicador de fuerza VTOL?

El convertiplano MV-22 es una de las aeronaves más características de nuestro tiempo. Mitad helicóptero, mitad avión, su desarrollo fue largo, tedioso y, sobretodo, muy caro -tanto en vidas como en miles de millones de dólares-.

Un Harrier tomando a popa de un MV-22 a bordo del Juan Carlos I.

Un Harrier tomando a popa de un MV-22 a bordo del Juan Carlos I.

Pero el Osprey es hoy en día una aeronave madura, con más de doscientas unidades en servicio en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, en su Fuerza Aérea, y desde hace poco tiempo, en Japón.

Así resumía la prensa las capacidades del Osprey tras la noticia de que Japón adquiriría 17 unidades.

Así resumía la prensa las capacidades del Osprey tras la noticia de que Japón adquiriría 17 unidades.

El MV-22 permite despegar y aterrizar en vertical, con el eje de giro de los rotores dispuesto perpendicular al suelo; y en menos de 12 segundos pasar a “modo de vuelo”, con el eje de giro paralelo al suelo, una velocidad que dobla la de los helicópteros convencionales y una autonomía que cuadriplica estos valores.

Comparativa de autonomía y rango de acción de un MV-22 frente a un veterano CH-46 Sea Knight.

Comparativa de autonomía y rango de acción de un MV-22 frente a un veterano CH-46 Sea Knight.

Se trata de una aeronave muy característica, que por sus especiales capacidades, ofrece opciones interesantes para las fuerzas navales con aviación embarcada de aterrizaje y despegue vertical: es el caso de Reino Unido, Italia y España.

Los MV-22 de la fuerza especial de tareas de los Marines en Morón  (SPMAGTF) han operado en repetidas ocasiones desde el JCI, demostrando su interoperabilidad.

Los MV-22 de la fuerza especial de tareas de los Marines en Morón (SPMAGTF) han operado en repetidas ocasiones desde el JCI, demostrando su interoperabilidad.

Un MV-22 Osprey descendiendo al hangar del Juan Carlos I.

Un MV-22 Osprey descendiendo al hangar del Juan Carlos I.

Los hangares del Juan Carlos I han demostrado su capacidad para albergar el MV-22 Osprey.

Los hangares del Juan Carlos I han demostrado su capacidad para albergar el MV-22 Osprey.

En el caso de la Armada Española, la retirada de los helicópteros SH-3 equipados con el radar Searchwater ha dejado a nuestra fuerza naval sin capacidad de alerta aérea temprana. Existen estudios para equipar al MV-22 con un radar de exploración aérea capaz de convertir al Osprey en una suerte de E-2C Hawkeye a escala reducida.

Impresión artística de un MV-22 Osprey con un radar para alerta aérea temprana en la parte superior.

Impresión artística de un MV-22 Osprey con un radar para alerta aérea temprana en la parte superior.

Otras aplicaciones del Osprey ya están en desarrollo, y algunas incluso en fase de pruebas: se trata de la versión de abastecimiento en vuelo (capacidad que nuestra Armada nunca ha tenido); la versión COD o Carrier Onboard Delivery (para el transporte de material y personal crítico a y desde el portaaviones… incluso existe una versión capaz de transportar una turbina de F-35); o la versión ISR, equipada con sensores que permiten explotar a favor de la fuerza toda la información disponible en el espectro electromagnético. Con una ventaja: una misma aeronave sería capaz de realizar todas estas funciones ya que los módulos son “desmontables”. Es decir, un MV-22 podría hacer hoy de COD y dentro de dos días hacer de aeronave de reabastecimiento en vuelo.

Diagramas presentados por la Liga Naval de los Estados Unidos con las distintas versiones del Osprey.

Diagramas presentados por la Liga Naval de los Estados Unidos con las distintas versiones del Osprey.

El módulo de reabastecimiento en vuelo es una realidad y sería una opción muy interesante para nuestra Arma Aérea.

El módulo de reabastecimiento en vuelo es una realidad y sería una opción muy interesante para nuestra Arma Aérea.

A estas aplicaciones habría que añadir su misión principal: el aerotransporte de fuerzas de Infantería de Marina, incrementando la capacidad actual de las aeronaves de la 3ª y 5ª Escuadrillas y ofreciendo una excelente plataforma para la inserción de unidades de operaciones especiales (el MV-22 es ampliamente utilizado por el USSOCOM, como han demostrado las operaciones en Yemen). El Cuerpo de Marines de los Estados Unidos está incluso estudiando la posibilidad de dotar a la aeronave con misiles Hellfire y otro armamento de ataque a tierra.

Marines del SPMAGTF de Morón realizando Fast Rope desde uno de los MV-22 estacionados en esta base de la provincia de Sevilla.

Marines del SPMAGTF de Morón realizando Fast Rope desde uno de los MV-22 estacionados en esta base de la provincia de Sevilla.

Pero como viene siendo habitual en todas las innovaciones del sector de la defensa, el MV-22 tiene un precio sólo al alcance de unos pocos. El coste de adquisición es de 58 millones de euros, que podría parecer razonable. Pero el coste total de propiedad por hora de funcionamiento es de 67.000€, lo que lo convierte en una aeronave de “gama alta”. En cualquier caso, la Armada Española podría considerarlo como plataforma multiplicadora de sus capacidades, ampliando las opciones a ofrecer en caso de crisis.

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Los siete programas prioritarios de armamento de la Ministra de Defensa.

El pasado seis de enero, coincidiendo con la Pascua Militar, la Ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, identificó los siete programas prioritarios de adquisición de armamento para las Fuerzas Armadas a los que dedicará un programa de inversión de 15 años, mencionando además un incremento del presupuesto dirigido a sacar adelante el programa S-80, que maneja 2022 como fecha de entrega de la primera unidad, si bien parece que inicialmente no contará con el sistema de propulsión independiente de la atmósfera.

Estos son los siete programas prioritarios.

1. LAS FRAGATAS F-110.

Nuestros escoltas de la clase Santa María necesitan un relevo. Estos veteranos buques, antaño pequeños caballos de batalla de la US Navy, con una nada despreciable capacidad antiaérea para su época (fueron diseñadas en la década de los 70), están cerca de quedarse obsoletos.

Las fragatas de la clase Santa María necesitan un relevo urgente.

Las fragatas de la clase Santa María necesitan un relevo urgente.

La buena noticia es que nuestra industria naval, si bien no ha cosechado grandes éxitos en la construcción de submarinos, puede presumir en su currículum de haber construido uno de los escoltas de mayor capacidad militar y reconocido prestigio del mundo occidental: la clase Álvaro de Bazán.

Una imagen para el recuerdo: la fragata Álvaro de Bazán escoltando al portaaviones Theodore Roosevelt.

Una imagen para el recuerdo: la fragata Álvaro de Bazán escoltando al portaaviones Theodore Roosevelt.

La F-110 contará con reforzadas capacidades antisubmarinas (incluyendo un sonar de profundidad variable) para una Armada que ha perdido capacidades en este campo progresivamente, especialmente durante la primera década del S.XXI. Se sabe, además, que entre sus capacidades antiaéreas contará con el fiable SM-2, si bien la defensa de corto alcance parece relegarse al Sea Ceptor europeo dejando de lado años de buenas experiencias con el ESSM.

El mástil integrado ¿revolución tecnológica o riesgo innecesario?

El mástil integrado ¿revolución tecnológica o riesgo innecesario?

Como aspecto negativo, desde Fuerza Naval consideramos que el pretendido mástil integrado es un reto (y un riesgo) industrial que puede comprometer la entrega de las primeras unidades, cuando parece evidente que las F-80 necesitan un pronto relevo.

2. EL PROGRAMA 8X8.

A nadie debe extrañar que un relevo de los BMR sea una de las necesidades prioritarias de las Fuerzas Armadas. Aparentemente, Defensa ya se ha posicionado a favor de una Unión Temporal de Empresas formada por General Dynamics – Santa Bárbara, Indra Sistemas y Sapa, que utilizarán el exitoso Piranha 5 como plataforma sobre la que trabajar para adecuarla a las necesidades del Ejército de Tierra. Sin poder entrar en demasiado detalle (al fin y al cabo, esta es una página naval), la experiencia de la Infantería de Marina con este modelo ha sido muy satisfactoria.

Un Piraña V del ejército danés. El fabricante suizo Mowag ofrece un impecable producto.

Un Piraña V del ejército danés. El fabricante suizo Mowag ofrece un impecable producto.

3. HELICÓPTEROS NAVALIZADOS NH-90.

Aunque la experiencia de la Armada Española con el Sikorky SH-60 no ha podido ser más productiva, parece que la muy necesaria renovación del parque de aeronaves de ala rotatoria de la marina pasa por este modelo que se fabricará en la planta de Eurocopter en Albacete, asegurando así que parte de la inversión se queda en territorio patrio. Se espera que para 2023 Airbus Helicopters haya solventado las pegas observadas en la navalización del modelo, que dado que es inevitablemente el futuro helicóptero de los tres ejércitos, esperamos sea un éxito.

Francia y otras marinas europeas ya operan el NH-90 naval... con algunos problemas.

Francia y otras marinas europeas ya operan el NH-90 naval… con algunos problemas.

4. AVIONES DE REABASTECIMIENTO EN VUELO.

Una necesidad urgente no sólo en España, sino a lo largo y ancho de Europa, como reveló la campaña aérea sobre Libia en 2011, donde Estados Unidos -queriendo mantenerse al margen- se vio obligado a proporcionar gran parte del apoyo logístico. Tras la baja de los veteranos 707, se hace necesario potenciar una capacidad que ahora mismo recae en los muy limitados Hércules.

A pesar de la entrada en servicio del A-400M, parece que el Ejército del Aire se decanta por el A-330 MRTT, una conversión de la aeronave comercial de Airbus que se transforma en su factoría de Getafe, y que ya está en servicio en varias fuerzas aéreas, como la Royal Air Force. Se especula con la adquisición de tres unidades.

La fuerza aérea australiana opera el A-330 MRTT. Convertidos en Getafe, podemos ver a los F-18 del Ejército del Aire realizando las pruebas de validación.

La fuerza aérea australiana opera el A-330 MRTT. Convertidos en Getafe, podemos ver a los F-18 del Ejército del Aire realizando las pruebas de validación.

5. HELICÓPTEROS CHINOOK MODERNIZADOS.

Las operaciones en Afganistán y otros escenarios recientes han puesto de relieve el importantísimo papel de las fuerzas de infantería aerotransportada. El veterano modelo CH-47 Chinook sigue demostrando su eficacia como mula de carga aérea, y en el mercado se ofrecen ahora mismo opciones modernizadas como el CH-47F… En nuestro caso parece que nos limitaremos a adaptar las 17 aeronaves en servicio con las FAMET.

Holanda ha apostado por el CH-47F para su capacidad aeromóvil.

Holanda ha apostado por el CH-47F para su capacidad aeromóvil.

6. UN SUSTITUTO PARA LOS AVIONES DE ENSEÑANZA C-101.

A pesar del excelente rendimiento obtenido de los “culo-pollo”, se hace necesario un relevo. En este artículo ya hablábamos de nuestra preferencia por el italiano Alenia Aermacchi M-346, operado por fuerzas aéreas eficientes como la israelí o la de Singapur, pero a día de hoy no hay un modelo ganador.

El M-346 de Alenia Aermacchi. ¿Un candidato demasiado capaz para sustituir al C-101?

El M-346 de Alenia Aermacchi. ¿Un candidato demasiado capaz para sustituir al C-101?

7. UN SISTEMA DE MANDO Y CONTROL PARA EL EJÉRCITO DE TIERRA.

Pocos detalles se conocen sobre ese sistema: pero estamos seguros de que se hace necesario. Aunque lo ideal sería retomar el llamado SIM (Sistema de Información Militar) y potenciar esta red de redes que facilitaría operar de forma conjunta.

SMYC

8… AQUÍ ACABA… PERO FN TIENE SU LISTA PARA LOS REYES MAGOS.

Desde Fuerza Naval creemos que esta lista de prioridades presenta grandes carencias.

¿Artillería de cohetes para el Ejército de Tierra?

Con la baja de los Teruel, el Ejército de Tierra perdió la capacidad de artillería de cohetes.

Con la baja de los Teruel, el Ejército de Tierra perdió la capacidad de artillería de cohetes.

¿Un relevo decente para el P-3 Orión?

El P-8 Poseidón quizás se nos vaya de las manos, pero sería un excelente paso adelante para recuperar las capacidades antisubmarinas.

El P-8 Poseidón quizás se nos vaya de las manos, pero sería un excelente paso adelante para recuperar las capacidades antisubmarinas.

¿Aeronaves de inteligencia / alerta aérea temprana?

Corea del Sur, Australia, Turquía... operan el E-7 Wedgetail. ¿Deberíamos cubrir nuestra histórica carencia de aviones de alerta aérea temprana?

Corea del Sur, Australia, Turquía… operan el E-7 Wedgetail. ¿Deberíamos cubrir nuestra histórica carencia de aviones de alerta aérea temprana?

¿Un sustituto para el Harrier?

El F-35B ya ha sido mencionado por el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada como única opción para sustituir los Harrier, pese a su elevado coste.

El F-35B ya ha sido mencionado por el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada como única opción para sustituir los Harrier, pese a su elevado coste.

¿UAVs armados?

Se han adquirido UAV de largo alcance, que serán desplegados en Lanzarote. Quizás armarlos con Hellfire sería de interés para nuestras operaciones en el Sahel.

Se han adquirido UAV de largo alcance, que serán desplegados en Lanzarote. Quizás armarlos con Hellfire sería de interés para nuestras operaciones en el Sahel.

¿Más dinero para desplegar fuerzas?

Al final, han sido las operaciones internacionales las que más han aportado a la defensa nacional, las que han proporcionado más adiestramiento, han justificado el gasto en Defensa y han demostrado el valor de los hombres y mujeres de nuestras Fuerzas Armadas.

Al final, han sido las operaciones internacionales las que más han aportado a la defensa nacional, las que han proporcionado más adiestramiento, han justificado el gasto en Defensa y han demostrado el valor de los hombres y mujeres de nuestras Fuerzas Armadas.

AMARG: El cementerio de aviones más grande del mundo.

Si alguna vez os escapáis a Arizona para visitar el Gran Cañón del Colorado, quizás tengáis la suerte de nuestro colaborador y vuestra familia acepte ir un poco más al Sur, hasta Tucson, ciudad que alberga la Davis Mothan Air Force Base, que no sería más que otra base de A-10 Warthogs sino fuera porque también aloja en su inmenso recinto el AMARG, o Aerospace Maintenance and Regeneration Group.

El AMARC visto desde el aire. Esta es la única foto no tomada por el autor.

El AMARC visto desde el aire. Esta es la única foto no tomada por el autor.

Con alrededor de 4000 aviones (se puede consultar el inventario mes a mes aquí) en distintos estados de almacenamiento -que permite, según el nivel de alistamiento, poner las aeronaves en vuelo en pocos o días o simplemente utilizar partes de las aeronaves como repuestos- el AMARG es el mayor cementerio de aviones del mundo.

Unos cuantos P-3 Orión. No nos vendrían mal.

Unos cuantos P-3 Orión. No nos vendrían mal.

Conocido como “The Boneyard” (El Osario), su origen se remonta a 1946, cuando se hizo necesario almacenar grandes cantidades de excedentes de unidades aéreas del Ejército de los Estados Unidos. A lo largo de los años, el AMARG pasó a convertirse en el principal cementerio del Departamento de Defensa, y actualmente aloja cualquier unida aérea dada de baja perteneciente a organismos del gobierno federal.

¡Póngame una docena de aviones cisterna KC-135!

¡Póngame una docena de aviones cisterna KC-135!

Tuvo un papel relevante tras la firma de los tratados START, pues fue en sus instalaciones donde se desmanteló, a plena vista de los satélites de observación soviéticos, cientos de ICBM y de bombarderos estratégicos B-52.

¡Y otra docena de C-130 Hércules!

¡Y otra docena de C-130 Hércules!

Las excepcionales condiciones de temperatura y, especialmente, de humedad en el área de Arizona son ideales para la conservación de las aeronaves, a las que se somete a un completo proceso de vaciado de fluidos hidráulicos y de “envoltorio” con un material llamado Spraylat para evitar una rápida degradación. Se trata de un proceso complejo, que también elimina elementos peligrosos (como las cargas de eyección de los asientos) o clasificados (como los equipos de guerra electrónica). Este proceso permite, según el grado de aplicación, separar a las aeronaves en cuatro grupos principales:

– Las que están listas para volar en un breve plazo de tiempo.
– Las que podrían volver a volar tras un periodo de acondicionamiento.
– Las aeronaves canibalizadas para utilizar sus componentes como repuestos.
– Los excedentes de Defensa, que se almacenan para su uso futuro o su venta a naciones aliadas.

Mejor póngame dos docenas.

Mejor póngame dos docenas.

El cementerio puede visitarse a través de los tours que ofrecen en el PIMA Air&Space Museum, muy cercano a la base. Este museo merece también una visita, ya que dispone de una excelente colección de aviones, que va desde los míticos F-14 de la US Navy, hasta la aeronave supersónica de espionaje SR-71 o el Air Force One utilizado por el presidente John F. Kennedy.

Entrada al PIMA.

Entrada al PIMA.

Una rara avis, el Blackbird SR-71.

Una rara avis, el Blackbird SR-71.

El F-14 de Maverick.

El F-14 de Maverick.

Otra joya de la aviación naval, un A-6 Intruder.

Otra joya de la aviación naval, un A-6 Intruder.

Un poco de "nose art" en un S-3 Viking de lucha antisubmarina desde portaaviones.

Un poco de “nose art” en un S-3 Viking de lucha antisubmarina desde portaaviones.

El Air Force One de JFK.

El Air Force One de JFK.

Un MH-53, veterano de operaciones de COMBAT SAR en la primera guerra del Golfo (Operación Tormenta del Desierto).

Un MH-53, veterano de operaciones de COMBAT SAR en la primera guerra del Golfo (Operación Tormenta del Desierto).

Si tenemos la mala fortuna de pasar por Tucson un sábado o domingo, y no hay tour, siempre queda la opción de acercarse al vallado y deleitar la vista con todo ese potencial militar aparcado en el desierto de Arizona.

Pero ojo con traspasar la valla...

Pero ojo con traspasar la valla…

Como “bonus track”, pocos kilómetros al Sur, en dirección a México, podemos encontrar el Museo de Misiles Titán: un antiguo silo de misiles intercontinentales Titán donde veteranos de la Fuerza Aérea dirigen visitas guiadas a los pozos de los misiles y a los centros de mando y control asociados.

Exterior del silo de misiles.

Exterior del silo de misiles.

Un misil Titán (sin cabeza nuclear, lógicamente) en el silo.

Un misil Titán (sin cabeza nuclear, lógicamente) en el silo.

Misil Titán visto desde el interior del silo, al que se accede por unos pasillos utilizados por el personal de mantenimiento.

Misil Titán visto desde el interior del silo, al que se accede por unos pasillos utilizados por el personal de mantenimiento.

Proyecto Islero: cuando España pudo convertirse en una potencia nuclear.

El 29 de octubre de 1947, un miura llamado “Islero” arrancaba la vida del famoso torero “Manolete”. 15 años después, en 1962, el nombre de este toro sería utilizado para bautizar uno de los proyectos militares más secretos de nuestra historia reciente: la fabricación de un arsenal nuclear.

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En 1951 se creaba la Junta de Energía Nuclear (JEN). Con una dirección militar, recibiría un fuerte impulso en 1955 bajo el amparo del programa “Átomos para la Paz”, en el que se aprobaba, por parte de Washington, la transferencia de tecnología norteamericana para la construcción de centrales de energía nuclear y la formación de personal clave en sus centros de investigación y universidades: uno de los elegidos para esta excepcional oportunidad de la posguerra sería el entonces Comandante del Ejército del Aire Guillermo Velarde, catedrático de física nuclear, que a su regreso a España sería nombrado Jefe de la División de Teoría y Cálculo de Reactores de la JEN.

Guillermo Velarde, en una reciente entrevista en RNE.

Guillermo Velarde, en una reciente entrevista en RNE.

Veamos ahora el contexto histórico. En 1956 Marruecos conseguía la independencia. Un año más tarde comenzaba la guerra de Ifni, en la que nuestras fuerzas armadas, dotadas mayormente de material de origen norteamericano (cedido tras los acuerdos de 1953), vieron cortadas sus alas al negarnos Washington su utilización contra su principal aliado en el Magreb.

Paracaidistas españoles en Ifni, en su primera acción de guerra.

Paracaidistas españoles en Ifni, en su primera acción de guerra.

Esta situación causó gran alarma en el gobierno de Franco. Su vicepresidente, el Capitán General Agustín Muñoz Grandes, veterano de la División Azul, encargo entonces al Almirante Otero Navascués un estudio sobre la posibilidad de desarrollar un arsenal nuclear sin levantar sospechas en la comunidad internacional.

Aunque el principal objetivo de este arsenal era disuadir a Marruecos de cualquier agresión contra los territorios españoles en el Norte de África, hacerse con armas nucleares permitiría situar a España en el selecto club de naciones con capacidad nuclear, reforzando su papel como potencia regional en el área del Mediterráneo.

El Comandante Velarde recibiría entonces el encargo de desarrollar para España cabezas nucleares basadas en Plutonio. En este proceso, apenas cuatro años después, el proyecto tuvo un golpe de suerte, que no fue tan bien considerado en la localidad almeriense de Palomares… El 17 de enero de 1966 un B-52 cargado con cuatro bombas termonucleares B28RI se estrellaba en vuelo con un avión cisterna. Su preciada carga caería sobre el sureste de España, afortunadamente sin explosionar. Un nutrido equipo de la JEN acudiría entonces al lugar del accidente antes de la retirada del material por parte de personal americano. Allí se consiguió información sobre estructura de las bombas, detonadores, núcleos… que serviría para dar un empujón al proyecto “Islero”, que hasta entonces había obtenido pocos progresos.

En la década de 1970 el proyecto iba viento en popa a toda vela. Incluso se llegó a especular con la posibilidad de realizar pruebas en el Sáhara Occidental.

En la década de 1970 el proyecto iba viento en popa a toda vela. Incluso se llegó a especular con la posibilidad de realizar pruebas en el Sáhara Occidental.

En 1968, mientras España entraba en la sospechosa lista de países con ambiciones nucleares por no firmar el TNP (Tratado de No Proliferación), se instalaba en la JEN el Coral-1, un pequeño reactor con capacidad para producir Plutonio con fines militares. Tres años después, los seis kilogramos necesarios para fabricar la primera bomba estaban cerca de alcanzarse, y había más razones para el optimismo: por un lado, España disponía de unas importantísimas reservas de uranio, de las que extraer el plutonio; por otro lado, en 1972 estaba prevista la entrada en funcionamiento de la central nuclear de Vandellós, de tecnología francesa -enemiga de las inspecciones de la OIEA- y cuyo residuo facilitaba conseguir más plutonio militar. Incluso se especuló con la posibilidad de utilizar nuestra colonia del Sahara Occidental como campo de pruebas. Sin embargo, nuestras ambiciones nucleares empezaban a distar mucho de pasar desapercibidas.

Un informe de la CIA del verano de 1973 enunciaba:

España es el único país europeo que merece atención como posible proliferador de armas nucleares en los próximos años. El país tiene reservas propias de uranio, un extenso programa nuclear con tres reactores operativos, siete en construcción y hasta 17 más proyectados, así como una planta piloto de separación química […] España ha rehusado firmar el TNP, aduciendo que las garantías de protección para los países no nucleares son insuficientes.

Central Nuclear de Vandellós, en Tarragona. De los residuos de esta central de tecnología francesa se planeaba extraer el Plutonio para las bombas.

Central Nuclear de Vandellós, en Tarragona. De los residuos de esta central de tecnología francesa se planeaba extraer el Plutonio para las bombas.

Es necesario mencionar que durante todo este tiempo el General Franco fue muy reacio a los éxitos de este proyecto, temiendo que Estados Unidos, al enterarse, aplicara sanciones económicas a la ya de por sí comprometida situación de nuestras finanzas. Carrero Blanco, sin embargo, era un firme partidario de este programa, en el que depositó sus esperanzas de que la relación entre Estados Unidos y España pasara del vasallaje a una relación entre iguales en la que Washington se comprometiera firmemente en la defensa de los intereses de Madrid.

Carrero Blanco era un político incómodo para Estados Unidos, y son varios los autores que han especulado con la posibilidad de que su muerte a manos de ETA, un día después de su entrevista con Kissinger, fuese facilitada por la CIA por orden de Washington ante la posibilidad de que el probable relevo de Franco tras la muerte del dictador fuese este marino ferozmente anticomunista y patriota.

Carrero Blanco en su reunión con Kissinger, un día antes de su muerte en manos de ETA.

Carrero Blanco en su reunión con Kissinger, un día antes de su muerte en manos de ETA.

Pero la muerte de Franco y su relevo por Carlos Arias Navarro no supusieron el final del proyecto Islero. Apenas un mes después de aquel 20 de noviembre de 1975 se aprobaba la construcción del CINSO (Centro de Investigación Nuclear de Soria), capaz de producir material para una producción de hasta 23 cabezas nucleares al año. El gobierno de Adolfo Suárez mantuvo el esfuerzo investigador para dotar a España de estas armas.

Sin embargo, el gobierno de Jimmy Carter, al conocer los avances del programa, redobló sus presiones para acabar con el Proyecto Islero, incitando a Madrid a la firma del TNP. La amenaza de sanciones económicas por parte de Estados Unidos si no se aceptaban inspecciones de la OIEA y la crisis política originada por el fallido golpe de estado del 23 de febrero de 1981 consiguieron, finalmente, frenar las ambiciones nucleares de España.

El proyecto Islero se mantuvo frágilmente con vida gracias al apoyo del gobierno de UCD de Leopoldo Calvo-Sotelo, que a pesar de su reconocido atlantismo apoyaba la idea francesa de una tercera nación nuclear europea que no dependiera, para su seguridad, de la tutela americana. En 1987, la firma del TNP por parte del gobierno del PSOE, le daría el golpe de gracia.

España renunció entonces a convertirse en una potencia nuclear, en aras de “facilitar” su acogida en la comunidad internacional, especialmente en el seno de la Unión Europea. Se renunciaba así a un proyecto que habría permitido a nuestro país gozar de una mayor independencia en política de defensa, que habría permitido a nuestro país convertirse en un importante actor regional.

A día de hoy, Ceuta, Melilla y los peñones e islas de soberanía española en el Norte de África siguen sin estar bajo el paraguas de la OTAN.

En Fuerza Naval nos hemos preguntado como sería hoy en día una España con armas nucleares. ¿Estaríamos en el Consejo de Seguridad de la ONU? Probablemente no, Israel, Pakistán, India… no han sido aceptados en este selecto club aunque posean armas nucleares. ¿Seríamos una potencia regional? Sin lugar a dudas, las armas atómicas sitúan en una posición de fuerza a su poseedor.  En el caso de Irán, por ejemplo, su programa nuclear es una forma de hacerse valer frente a potencias regionales como Pakistán (potencia nuclear) y Arabia Saudí (potencia económica) ¿Sufriríamos presiones internacionales para deshacernos de nuestro arsenal? Probablemente en un principio. Pero en la UE conviven dos potencias nucleares, Francia y Reino Unido, sin demasiados problemas. ¿Habríamos podido mantenerlo económicamente? Mantener un arsenal nuclear es un gasto extraordinario, inasumible con nuestro actual presupuesto de defensa. La única razón que creemos que haría que el gobierno aceptase este gasto sería mantener una importante posición como potencia regional ¿Y políticamente? En la actualidad política de nuestro país, es difícil ver a España como potencia nuclear. Sin embargo, quizás de haber tenido estas armas a finales de la década de los setenta nuestra historia política habría sido otra. ¿Habría intentado Marruecos “tomarnos el pulso”, como hizo en Perejil? Desde luego, lo habría pensado dos veces. En cualquier lugar, no es un conflicto de la magnitud suficiente para que España -y mucho menos la comunidad internacional- viera legitimado usar armas nucleares ¿Tendríamos ICBMs, SLBMs? Es poco probable que tuviésemos armas balísticas. Nuestro arsenal nuclear sería más parecido al de Israel: armas tácticas, lanzables desde aeronaves (en bombas o misiles) o desde submarinos mediante misiles de crucero.

AGM-142, más conocido como Popeye: el vector lanzamiento nuclear israelí.

AGM-142, más conocido como Popeye: el vector lanzamiento nuclear israelí.

Para más información, os recomendamos acudir directamente a la fuente. Animaros a comprar el libro escrito por el responsable del proyecto, Guillermo Velarde, y conoced a fondo los entresijos de esta interesante parte de nuestra Historia.

Proyecto Islero, el libro.

Proyecto Islero, el libro.

 

 

 

 

 

 

 

 

Defensa Antiaérea Submarina.

¿Una revolución en la guerra marítima?

Imagine que es piloto de uno de los helicópteros SH-60B de nuestra Armada. Se encuentra, en un futuro no muy lejano, escoltando a las unidades de proyección y a los más de mil infantes de marina que transportan frente a la amenaza submarina enemiga. La fuerza a la que protege, incluida la fragata desde la que ha despegado, se encuentra a una distancia considerable, lejos de donde creen que la amenaza submarina enemiga puede estar esperándonos.

Confían en usted. Dirige a bordo a un equipo de tres hombres perfectamente adiestrado. Su aparato lleva una impresionante variedad de sensores, desde un complejo procesador para las 25 sonoboyas que puede lanzar hasta un detector de anomalías magnéticas, pasando por una potente cámara infrarroja, un sensor de detección de emisiones electromagnéticas y un radar que aprovecha la altura de vuelo para ganar cualquier contacto en el horizonte. De cada lateral cuelga un torpedo Mk-46, suficientemente veloz y preciso como para eliminar cualquier submarino enemigo. Se desplaza casi diez veces más rápido que los buques de superficie para investigar cualquier posible contacto. Acústicamente, es indetectable para un enemigo que confía principalmente en su sonar para saber lo que le rodea. Pero además, aporta una ventaja vital frente a las fragatas que protegen a la fuerza: es invulnerable. O al menos lo ha sido hasta ahora.

Helicóptero SH-60B

Helicóptero SH-60B

Para no alertar al submarino vuela con el radar apagado. Su cámara infrarroja busca metódicamente sobre la superficie para detectar cualquier mástil. Es posible que el submarino quiera confirmar, a través de sus periscopios o de sus sensores de guerra electrónica, la presencia de nuestra fuerza naval. Y quizás eso le obligue a ser indiscreto.

Al final, después de muchos vuelos que han requerido un gran esfuerzo y concentración de las distintas dotaciones de los SH-60 que protegen a la fuerza, hay suerte. Parece que la cámara infrarroja ha detectado algo: un punto de calor minúsculo sobre la superficie de las frías aguas del Atlántico. Pone rumbo hacia el punto de calor para seguir investigando. Puede que se trate de un barril a la deriva. Quizás sólo sea una gaviota que ha amerizado para descansar. Inmediatamente, se informa por radio a la fuerza. Están casi a cuarenta millas, pero los torpedos modernos tienen un gran alcance y ante la posibilidad de que hayamos detectado a un submarino, no conviene correr riesgos. Inmediatamente, los buques que transportan a los infantes de marina ponen rumbo de evasión mientras los escoltas adoptan una postura más agresiva y ponen sus sónares a transmitir.

Nuestro helicóptero sigue acercándose. La imagen de la cámara infrarroja no es todavía muy precisa. Podría tratarse de dos mástiles, posiblemente el sensor de emisiones electromagnéticas, que busca los radares de nuestros barcos, y un periscopio para vigilancia. Lo más probable es que si el submarino nos ve acercarnos arríe sus periscopios e intente evadirse. Si da tiempo a identificar sin lugar a dudas los mástiles, el helicóptero lanzará un torpedo. Si no, quizás sea necesario lanzar algunas sonoboyas y confirmar que se trata de un submarino antes de gastar una de nuestras valiosas armas.

Helicóptero SH-60F, con sonar calable. España no dispone de esta versión.

Helicóptero SH-60F, con sonar calable. España no dispone de esta versión.

El helicóptero está ahora a apenas dos millas y no parece haber ninguna duda de que se trata de los mástiles de un submarino. Están perdidos. Casi sin esperarlo, oirán un torpedo entrar en el agua y empezar a transmitir tan cerca que no tendrán tiempo a evadirse. El oficial de guardia en el periscopio ni siquiera habrá visto llegar al helicóptero en acercamiento. El copiloto prepara el lanzamiento del arma. Pero algo inusual ocurre. De repente, la superficie del agua se quiebra. Un objeto acaba de llegar a superficie, y en su parte inferior se aprecia, acto seguido, la ignición de un motor cohete.

En los pocos segundos que preceden al derribo de nuestro helicóptero, la primera impresión es que estamos ante el lanzamiento de un misil antisuperficie, probablemente un Sub-Harpoon. Sin embargo, el misil vira rápidamente hacia la aeronave. Tenemos tan poco tiempo de reacción que las bengalas que intentan captar la atención del misil no sirven de nada. Horas después, otro helicóptero de nuestra Armada encuentra los restos de la aeronave flotando sobre la superficie. No ha habido supervivientes.

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¿Qué ha ocurrido? Veamos las cosas desde la óptica del comandante del submarino enemigo.

Su misión es acercarse, sin ser detectado, a la fuerza naval española. Y a la distancia óptima de lanzamiento de sus torpedos, atacar las unidades más valiosas: aquellas que transportan los contingentes de infantería de marina o los suministros vitales para mantener el esfuerzo de guerra. Bajo su mando tiene una obra maestra de la ingeniería alemana. Un submarino tipo 214 dotado de propulsión independiente de la atmósfera, lo que le permite ser muy discreto. Sabe que su mayor amenaza son los medios aéreos. Los escoltas no le preocupan demasiado, tiene una gran ventaja acústica sobre ellos y si se acercan demasiado, siempre puede poner un torpedo en el agua para ahuyentarles de sus esfuerzos por darle caza.

Los operadores sonar le han informado de la presencia de una serie de contactos que acústicamente parecen buques de guerra españoles. Quiere confirmarlo antes de abandonar su zona de espera para interceptar a los barcos del enemigo. Sube a cota periscópica e iza el mástil de exploración electromagnética. Efectivamente, en esa misma dirección hay transmisiones radar similares a las que podrían esperarse de los buques españoles. Mientras los operadores de guerra electrónica analizan la información, él vigila el horizonte por si se acercase alguna aeronave. Tradicionalmente han sido la principal amenaza para las fuerzas submarinas, y siguen siendo un enemigo temible. Pero ahora tiene otras opciones si apareciera un helicóptero o un avión de patrulla marítima.

A través de la cámara infrarroja del periscopio observa algo que le llama la atención. Un punto de calor que vuela nivelado, lo que descarta que sea un pájaro. Ha sido descuidado. Los mástiles han estado expuestos demasiado tiempo, y ahora un helicóptero les ha detectado. No transmitía con el radar, así que no ha habido alerta previa. No hay duda de que se dirige hacia ellos, y en cuanto tengan claro que se trata de un submarino, lanzarán uno de sus torpedos justo sobre su vertical, lo que les hará muy difícil escapar. Si en sus tubos no llevase cuatro ejemplares de su nueva arma, sólo le quedaría arriar todo, bajar a la cota de evasión e intentar escapar. Pero ahora tiene otra opción.

Misil IDAS

Misil IDAS

Decide permanecer en cota periscópica. Ya le han detectado, y tendrá que intentar acercarse a la fuerza naval española en otra ocasión. Pero ahora, evadirse no es su única opción. Puede pasar datos precisos sobre la posición del helicóptero aprovechando que lo tiene en el periscopio. El oficial de armas introduce los datos en una consola y da la orden de fuego. A los pocos segundos, uno de los cuatro misiles IDAS alojados en uno de sus ocho tubos lanzatorpedos sale hacia la superficie, arrancando su motor cohete. La cámara infrarroja de la parte delantera del misil envía imágenes a través de un cable de fibra óptica conectado con la consola de armas del submarino. El oficial de armas distingue claramente que se trata de un SH-60B y durante la fase de aproximación, da órdenes al misil para evitar las bengalas que intentan distraer su atención. ¡Impacto!. El helicóptero se precipita al mar envuelto en llamas y el comandante del submarino empieza una evasión que puede llevarle días hasta encontrar una nueva posición de lanzamiento. Ha perdido la oportunidad de atacar, pero ha escrito una nueva página en la historia de la guerra submarina.

Defensa activa frente a defensa pasiva.

Hasta ese momento, y desde la aparición del submarino en los escenarios de guerra marítima del S.XX, las aeronaves han sido el adversario por excelencia de los submarinos. Durante la II Guerra Mundial, la presión de los aviones de patrulla marítima basados en tierra y en portaaviones salvó el sistema de convoyes indispensable para el sostenimiento de Gran Bretaña y forzó el desarrollo del snorkel, convirtiendo a los sumergibles en verdaderos submarinos al aumentar exponencialmente el porcentaje de tiempo en inmersión, ya que les permitía cargar baterías sin estar en superficie. El snorkel permitió enfrentar la amenaza aérea con tácticas pasivas. La evasión se convirtió en la principal defensa, relegando al pasado las piezas de artillería antiaérea que poblaban la cubierta de los U-Boat. El desarrollo de la propulsión nuclear, que permite a los submarinos permanecer en inmersión profunda –esto es, alejados de los peligros de la cota periscópica- durante meses si es necesario, no hizo más que convencer a la comunidad submarinista que la mejor defensa frente a las aeronaves era evitar la detección a toda costa. Sin embargo, mientras los submarinos confiaban su defensa a sus posibilidades de evasión en cota profunda, los medios aéreos antisubmarinos evolucionaban en completísimas plataformas de armas guiadas y sensores que aportaban, frente a los buques de superficie, dos principales ventajas: la velocidad y, sobretodo, la invulnerabilidad.

Las aeronaves son la mayor amenaza para los submarinos desde la II Guerra Mundial.

Las aeronaves son la mayor amenaza para los submarinos desde la II Guerra Mundial.

Durante la Guerra Fría, sólo existieron tímidos intentos en proporcionar verdaderas opciones de defensa activa frente a las aeronaves antisubmarinas. Soviéticos y británicos elaboraron complejos sistemas para lanzar misiles de corto alcance desde versiones instaladas en mástiles similares a los periscopios. No es hasta finales de los años ochenta que surge el concepto SUBSAM (Submarine Surface-to-Air Missile), un proyecto de la Agencia de Investigaciones Avanzadas de la Defensa (DARPA, en sus siglas inglesas) que surge para contrarrestar los estudios de la Unión Soviética dirigidos a conseguir la capacidad de lanzar desde cota periscópica versiones de los misiles SA-7 y SA-14 frente a los P-3, SH-3 y SH-60 americanos. El fracaso del diseño ruso basado en el misil de guía infrarroja SA-14 Strela (dadas las condiciones de humedad reinantes en el ambiente marítimo) dirige a los americanos hacia un desarrollo basado en el misil de guía radárica AMRAAM alojado en el cuerpo de la versión de lanzamiento submarino del misil Tomahawk. Esta configuración permitiría aprovechar la autonomía del Tomahawk, haciendo posible al misil orbitar alrededor de una hora sobre la posición del submarino y sirviendo como elemento disuasorio de cualquier aeronave en aproximación. La idea original era conseguir que el AMRAAM se desprendiese del cuerpo del Tomahawk en caso de una detección, utilizando su velocidad de Mach 4 para alcanzar el blanco, eliminando cualquier amenaza para el submarino. La imposibilidad de que el operador pudiese discriminar si el misil atacaba a una unidad enemiga o a una aeronave amiga o neutral acabó con el programa.

Los británicos intentaron instalar, sin mucho éxito, un lanzador de misiles BlowPipe en un mástil para sus submarinos.

Los británicos intentaron instalar, sin mucho éxito, un lanzador de misiles BlowPipe en un mástil para sus submarinos.

En 1992 las empresas Aerospatiale y DASA, comienzan el desarrollo del programa Polyphem. Inicialmente se trataba de un misil con capacidades exclusivamente antibuque, pero en 1996 se añade la posibilidad de dotar al misil de capacidad antiaérea. Surge el proyecto Tritón. A diferencia del proyecto americano basado en el AMRAAM, el Tritón incorporaría guiado mediante un cable de fibra óptica, de forma que el operador podría controlar todas las fases de vuelo del misil. Además, incluía una guía infrarroja para guiado autónomo.

El proyecto fue cancelado en 2007, pero aportó innovaciones que serían aprovechadas para otras iniciativas de defensa activa ante aeronaves antisubmarinas. Disponía de un modo de búsqueda en trayectoria helicoidal, explorando todo el horizonte, lo que permitía atacar aeronaves enemigas aún sin tener datos precisos del blanco (lo que normalmente ocurre si el submarino no tiene ningún mástil izado). Además, utilizaba los contenedores de lanzamiento ya existentes para la versión submarina del misil Exocet, lo que le proporcionaba la ventaja adicional de romper la superficie a media milla de la posición del submarino, evitando revelar su posición exacta.

En 2006 los americanos dan un nuevo impulso al proyecto SUBSAM, esta vez con una versión del popular misil Sidewinder, también conocido como ASRAAM. El desarrollo incorporaba innovaciones importantes: resolvía los problemas derivados de lanzar desde una posición estática un misil diseñado para ser lanzado a las altas velocidades de un avión de combate y permitía su utilización desde los tubos de lanzamiento vertical de los misiles Tomahawk mediante unas cápsulas desechables denominadas SACS, diseñadas para adaptar cualquier tipo de misil a su utilización desde submarinos.

Desarrollos actuales.

Lamentablemente, todos los proyectos anteriores apenas consiguieron pasar de simples prototipos. Pero muchas de estas enseñanzas han sido aplicadas en el desarrollo de la primera promesa de revolución en la guerra submarina: el misil alemán IDAS.

Se trata de un desarrollo conjunto de las compañías alemanas HDW y Dhiel, y de la noruega Kongsberg, basado en el misil aire-aire Iris-T y sus nada desdeñables prestaciones: un alcance de 20 km, un techo de 20.000 metros y una velocidad de Mach 3. El IDAS es el sucesor natural de las investigaciones del proyecto Tritón, y hereda muchas de sus innovaciones. Dispone de un cableado redundante de fibra óptica que permite al operador recibir señal de vídeo normal y de cámara infrarroja, lo que además le permite atacar buques de pequeño porte y objetivos en tierra. Utiliza su trayectoria helicoidal para explorar todo el horizonte si no existen datos precisos del blanco. Y es capaz de navegar en inmersión antes de romper la superficie, evitando delatar la posición exacta del submarino.

Presenta, adicionalmente, otras mejoras. No necesita ser encapsulado, sino que alcanza la superficie por sus propios medios. Los misiles se almacenan en grupos de cuatro en contenedores de tamaño similar a un DM2A4, lo que permite disponer de cuatro misiles ocupando un único tubo de diámetro estándar. Algunas fuentes mencionan también la posibilidad de alojar el arma en un mástil multifunción de la compañía alemana Gabler, tal y como ocurría en los frustrados desarrollos de la Guerra Fría. Además, el sistema ofrece al operador el control de todas las fases del vuelo, permitiéndole seleccionar el blanco más amenazante de entre todos los detectados, destruir el misil en vuelo o incluso elegir el punto de impacto idóneo, si estamos atacando una unidad de superficie.

El sistema ha sido probado desde submarinos alemanes en 2008 y 2011. Noruega y Turquía también han demostrado recientemente su interés por dotar a sus submarinos de este misil.

Pruebas de lanzamiento del misil IDAS

Pruebas de lanzamiento del misil IDAS

Por su parte, las compañías DCNS y MDBA han presentado un proyecto, también derivado del Tritón. El sistema puede ser utilizado desde un lanzador integrado en un mástil (mediante una adaptación del misil tierra-aire Mistral) o utilizando las cápsulas de lanzamiento que usa la versión submarina del Exocet para lanzar una modificación del misil aire-aire Mica. Se trata de adaptar al entorno submarino misiles ya existentes, por lo que el riesgo del proyecto se estima bajo.

Existen además otras alternativas en estudio, que incluyen, por ejemplo, la integración en un mástil de un sistema de láser de alta energía como el embarcado en el USS Ponce para hacer frente a la amenaza de drones y pequeñas embarcaciones. El principal inconveniente de este sistema es su alto consumo de energía, que sin embargo no supone un excesivo problema para los submarinos con propulsión nuclear. El ya mencionado mástil Triple-M de la empresa alemana Gabler ofrece otra interesante alternativa: la instalación de un cañón Rheinmetall de 30mm que, alojado en un mástil estanco, permite enfrentar aeronaves antisubmarinas a corta distancia.

Un cambio en las reglas del juego en la guerra naval.

Hoy en día, las aeronaves antisubmarinas pueden permitirse investigar, clasificar y atacar un contacto submarino sin sentir su seguridad amenazada ni preocuparse de conceptos como la Stand-off Distance (distancia máxima de acercamiento según el alcance de las armas antiaéreas del enemigo). Aprovechan, además de esta invulnerabilidad, las ventajas inherentes a sus plataformas: velocidad muy superior a la de los buques escolta, sistemas de combate que integran una amplia variedad de armas y sensores o la capacidad de barrer grandes áreas en poco tiempo.

P-3 Orion, durante años, el avión antisubmarino por excelencia.

P-3 Orion, durante años, el avión antisubmarino por excelencia.

Las armas antiaéreas submarinas están llamadas a igualar este desequilibrio. Obviamente, la discreción es la principal virtud de un submarino, así que es poco probable que existan enfrentamientos directos o provocados entre las aeronaves submarinas y sus objetivos. La evasión seguirá siendo la primera opción. Pero si un submarino tiene la certeza de haber sido detectado, si aprecia en su sonar las transmisiones activas de sonoboyas o sónares calables que suelen preceder a un ataque, podrá defenderse. Sin embargo, la principal ventaja que aportan estos sistemas es otra: conseguir ejercer cierta disuasión, acabar frente a la tranquila invulnerabilidad de las aeronaves de patrulla marítima que las ha convertido en el arma más eficaz contra la amenaza submarina.

Estos sistemas son especialmente necesarios en submarinos de propulsión no nuclear, dado que su dependencia, en mayor o menor medida, de realizar snorkel en cota periscópica periódicamente y su menor velocidad de evasión les convierte en presas más fáciles. Tal es el caso del S-80, el futuro submarino español, una plataforma que será uno de los pilares estratégicos de la defensa española de las próximas décadas y que podría incorporar opciones antiaéreas como el misil IDAS -que además utiliza contenedores de similares características al torpedo alemán DM2A4, arma que ya está previsto utilizar a bordo de la nueva serie de submarinos- para aumentar exponencialmente sus posibilidades de supervivencia ante una acción antisubmarina enemiga.

Misil IDAS

Misil IDAS

Por otro lado, el progresivo desplazamiento de la guerra naval hacia el litoral, donde las sondas son, por regla general, menores y por tanto se hace más difícil evadirse utilizando medidas pasivas (como la variación de cota), hace patente la necesidad de dotar a los submarinos de un sistema de defensa antiaérea como los que se han expuesto en los últimos párrafos de este artículo.

Por supuesto, la guerra es un juego de evolución, de supervivencia de los más adaptados. Ante la emergencia de amenazas a la invulnerabilidad de las aeronaves antisubmarinas surgen desarrollos como el P-8 Poseidón americano, actualmente en servicio en los Estados Unidos y la India, y que probablemente reemplazará a la flota estadounidense de aviones P-3 Orión. Esta aeronave es capaz de lanzar sonoboyas guiadas por GPS en alturas superiores al techo operativo de los misiles en desarrollo. Incluso se están desarrollando pequeños planeadores no tripulados para transportar torpedos desde grandes alturas de lanzamiento hasta la vertical del submarino amenaza, evitando así que la aeronave de patrulla marítima tenga que entrar en la Stand-off Distance.

El HAASW, destinado a acercar los torpedos lanzados desde 20.000 pies a la superficie del mar.

El HAASW, destinado a acercar los torpedos lanzados desde 20.000 pies a la superficie del mar.

Pero abierto el camino para dotar a los submarinos de misiles antiaéreos, los nuevos retos presentados por la amenaza aérea –como en el caso del P-8 Poseidón- no tardarán en encontrar desarrollos de armas más capaces que intentarán desestabilizar el equilibrio que pronto existirá entre aeronaves y submarinos.

Así es el interior del P-8.

Así es el interior del P-8.

Así se defiende el espacio aéreo español.

Sin lugar a dudas, la defensa del espacio aéreo español constituye una de las misiones más importantes de nuestras Fuerzas Armadas. Con un esfuerzo prolongado las 24 horas del día, los 365 días del año, el peso de esta misión recae en el Ejército del Aire, si bien las unidades de artillería antiaérea del Ejército de Tierra y las fragatas de la Armada contribuyen constantemente a la protección de nuestro espacio aéreo.

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La importancia de esta misión es tal que en los últimos años se ha creado el Mando de Defensa y Operaciones Aéreas (MDOA), bajo dependencia directa del Jefe de Estado Mayor de la Defensa, la máxima autoridad militar. Este Mando, delegado al Comandante del Mando Aéreo de Combate del Ejército del Aire (MACOM) es responsable del planeamiento, conducción y seguimiento de las operaciones de vigilancia, seguridad, control y policía aérea en los espacios aéreos de soberanía, responsabilidad e interés nacional.

EL CEREBRO.

El Mando Aéreo de Combate está ubicado en Torrejón de Ardoz. Desde la reestructuración de la OTAN en 2010, comparte ubicación con el CAOC TJ, el centro que coordina la vigilancia del espacio aéreo de los miembros de la OTAN en el Sur de Europa, desde las Islas Azores hasta Rumanía.

Área de responsabilidad del CAOC de Torrejón.

Área de responsabilidad del CAOC de Torrejón.

El control del espacio aéreo español se realiza a través de la Jefatura del Sistema de Mando y Control, que tiene bajo su mando tres unidades principales:

– El Grupo Central de Mando y Control (GRUCEMAC), ubicado en Torrejón de Ardoz y también conocido como “Pegaso”.
– El Grupo Norte de Mando y Control, ubicado en Zaragoza y conocido como “Polar”, que se alterna cada semana con “Pegaso” en la responsabilidad de controlar nuestro espacio aéreo.
– El Grupo de Alerta y Control (GRUALERCON), situado en la Base Aérea de Gando, Gran Canaria, responsable de la defensa aérea de las islas y conocido como “Papayo”.

Sala de Control del GRUCEMAC en Torrejón.

Sala de Control del GRUCEMAC en Torrejón.

Estos tres centros, perfectamente integrados a través de avanzados sistemas de comunicaciones que comparten información con el resto de aliados, son apoyados por el Grupo de Circulación Aérea Operativa, también ubicado en Torrejón de Ardoz y que, a través de sus escuadrillas en Madrid, Barcelona, Sevilla y Las Palmas, coordinan con las autoridades civiles el control del espacio aéreo e informando a Grupos de Mando y Control de los movimientos de aeronaves.

Existe además un Grupo Móvil de Mando y Control, que a diferencia de Pegaso, Polar y Papayo, puede ser desplegado en cualquier lugar del territorio nacional o del extranjero, ofreciendo un puesto alternativo de mando y control con todos los medios necesarios.

LOS OJOS.

Pero ¿De qué información se nutren estos centros de Mando y Control?. España, por desgracia, no dispone de aeronaves de alerta aérea temprana, pero sin embargo cuenta con una amplia red de escuadrones de vigilancia aérea equipados con modernos radares tridimensionales LANZA (fabricado por la española Indra) y RAT-31 (fabricado por la italiana Alenia), ubicados por norma en los puntos más altos de la Península Ibérica y las Islas. Estos escuadrones de vigilancia aérea son los siguientes:

– EVA 1, ubicado en El Frasno (Zaragoza), con indicativo “Siesta”.
– EVA 2, ubicado en Villatobas (Toledo), con indicativo “Matador”.
– EVA 3, ubicado en Constantina (Sevilla), con indicativo “Bolero”.
– EVA 4, ubicado en Rosas (Gerona), con indicativo “Samba”.
– EVA 5, ubicado en Aitana (Alicante), con indicativo “Kansas”.
– EVA 7, ubicado en Sóller (Mallorca), con indicativo “Embargo”.
– EVA 9, ubicado en Motril (Granada), con indicativo “Orión”.
– EVA 10, ubicado en Noya (La Coruña), con indicativo “Nécora”.
– EVA 11, ubicado en Álcala de los Gazules (Cádiz), con indicativo “Perseo”.
– EVA 12, ubicado en Espinosa de los Monteros (Burgos), con indicativo “Lira”.
– EVA 13, ubicado en Sierra Espuña (Murcia), con indicativo “Dragón”.
– EVA 21, ubicado en Vega de San Mateo (Gran Canaria), con indicativo “Nieves”.
– EVA 22, ubicado en Haría (Lanzarote), con indicativo “Siroco”.

Cobertura radar de la red de Escuadrones de Vigilancia Aérea.

Cobertura radar de la red de Escuadrones de Vigilancia Aérea.

Esta estructura de escuadrones de vigilancia aérea está en permanente renovación y ampliación. Los EVAs 11 y 12 entraron en servicio en 2000 y 2002, respectivamente, y en la última década se ha constituido el EVA 14 en Villanubla, Valladolid. En 2013 se completó la sustitución de los antiguos radares americanos por los modelos tridimensionales españoles e italianos. Y en los últimos años, la integración cada vez más frecuente de las fragatas de la clase F-100 en el sistema de defensa aérea nacional, gracias a su potente radar SPY-1D y a sus capacidades de comunicaciones con satélite, han convertido a estos magníficos escoltas en un vector más de la vigilancia de nuestro espacio aéreo, que además aporta las capacidades de sus temibles misiles SM-2.

F-102 Almirante Juan de Borbon_2

EL SISTEMA NERVIOSO.

Para que los EVAs puedan nutrir de información a los centros de Mando y Control, y estos a su vez puedan emitir órdenes a las unidades de reacción rápida, la defensa aérea nacional mantiene un sistema de comunicaciones que es considerado uno de los mayores activos estratégicos de nuestro país.

La antigua Red de Microondas, hoy en día integrada en la Red Conjunta de Telecomunicaciones de las Fuerzas Armadas, proporciona la columna vertebral de las comunicaciones de nuestra defensa aérea, monitorizada permanentemente desde el Estado Mayor del Aire en Moncloa. La ubicación de los repetidores de la red de microondas es mantenida con la debida reserva, al constituir uno de los pilares de nuestra capacidad de respuesta ante las amenazas a las que puede enfrentarse nuestro espacio aéreo.

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EL MÚSCULO.

La capacidad de reacción ante amenazas aéreas en nuestro país depende, principalmente, de los aviones en QRA (Quick Reaction Alert). En España, cinco bases aéreas mantienen parejas de cazas de reacción rápida. En las islas Canarias, dos F-18 del Ala 46, montan guardia permanentemente en Gando. En la Península, los Eurofighter de las Alas 11 y 14 de Morón y Albacete, y los F-18 de las Alas 12 y 15 de Torrejón y Zaragoza, comparten esta responsabilidad, habiendo al menos cuatro aviones siempre disponibles para reaccionar ante cualquier eventualidad.

F-18 del Ala 12, basada en Torrejón de Ardoz

F-18 del Ala 12, basada en Torrejón de Ardoz

Tanto el F-18 como el más moderno Eurofighter son aviones con una buena capacidad en combate aire-aire (podría decirse que excelente en el caso del EF-2000), y además disponen de armamento avanzado para cumplir su cometido, como son los misiles IRIS-T o SideWinder para el combate a corta distancia, o los misiles AIM-120 AMRAAM o AIM-7 Sparrow para el combate más allá del horizonte visual.

Eurofighter del Ala 14 en el reciente despliegue en Lituania.

Eurofighter del Ala 14 en el reciente despliegue en Lituania.

Estos aviones permanecen guarecidos en hangares “bunkerizados” y listos para despegar en un tiempo máximo de 15 minutos (la realidad es que en los ejercicios que se realizan constantemente, el tiempo de reacción es mucho menor). Los pilotos, vestidos con mono de vuelo y preparados para subirse a la cabina en cuanto suene la alarma. La defensa aérea española no descansa ni un sólo minuto a lo largo del año.

F-18 estacionado frente a un hangar reforzado de alerta.

F-18 estacionado frente a un hangar reforzado de alerta.

En el mar, como hemos mencionado antes, y especialmente en caso de conflicto, las modernas fragatas F-100, pero también las más veteranas F-80, pueden contribuir a la defensa aérea creando una barrera de misiles SM-1 y SM-2, probablemente la familia de misiles antiaéreos navales más capaz en el mercado (si bien es cierto que ya existen modelos mucho más avanzados como el SM-3 o el SM-6, con capacidad incluso de derribar misiles balísticos).

F-102 lanzando un misil Standard SM-2.

F-102 lanzando un misil Standard SM-2.

El Ejército de Tierra, por su parte, aporta la artillería antiaérea. Además de los 92 cañones bitubo Oerlikon de 35 mm, con direcciones de tiro Skyguard y Skydor, los regimientos de artillería antiaérea (RAAA) disponen de una gran variedad de sistemas de misiles. El más capaz, probablemente, sea el misil Patriot. España dispone de tres baterías de este misil (1 adquirida en 2004 y las dos restantes adquiridas recientemente), que pertenecen al RAAA 81 de Marines, Valencia. El RAAA 74, con bases en Sevilla y Cádiz, dispone de seis baterías de misiles Hawk, con bastantes años en servicio. El RAAA 71, con base en Cartagena, dispone de seis baterías de misiles Aspide y tres de misiles NASAMS (existe una batería de misiles NASAMS adicional en el archipiélago Canario).

Batería Patriot.

Batería Patriot.

Aunque estas baterías se encuentran habitualmente en sus acuartelamientos, su gran movilidad permite desplegarlos a lo largo y ancho del territorio nacional. Existen planes para, en caso de conflicto, organizar la defensa efectiva de instalaciones militares, industriales y energéticas vitales para la seguridad nacional.

¿ESTÁN NUESTROS CIELOS BIEN PROTEGIDOS?

Desde Fuerza Naval consideramos que, en comparación con otras áreas que presentan bastantes carencias en el seno de nuestras Fuerzas Armadas, la defensa aérea está bien organizada y equipada.

Sin embargo, todo es susceptible de mejorar. Consideramos que el actual despliegue de EVAs es suficiente, como también lo es la calidad de los equipos utilizados (el radar LANZA ha demostrado ser un equipo excepcional para controlar el espacio aéreo). Sin embargo, la adquisición de aviones de alerta aérea temprana permitiría reforzar y extender nuestra capacidad de control del espacio aéreo, ya que su altura de vuelo proporciona unos alcances radar excepcionales.

En el mercado hay opciones interesantes… como el Wedgetail adquirido por Turquía, Australia o Corea del Sur…

E7A - Wedgetail

E7A – Wedgetail

O el C-295 AEW, un proyecto ofrecido por EADS-CASA que además se fabricaría en nuestro país.

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El número de “interceptores” aguanta la comparación con nuestros socios europeos (cosa que no ocurre en otras comparaciones referidas a nuestra capacidad militar). Frente a los 235 cazas británicos (aquí quizás deberíamos decir “vecino”, en lugar de “socio”), los 243 franceses, los 189 alemanes, los 144 italianos y los -sorpresa- 231 griegos, España dispone de un nada despreciable número de 146 cazas, si bien hay que tener en cuenta que el porcentaje de aviones operativos -que desconocemos- es uno de los datos más importantes a tener en cuenta, y estimamos que será mayor en los países del norte que en las naciones mediterráneas.

La artillería antiaérea del Ejército de Tierra ha dado pasos en la dirección correcta al adquirir las dos baterías adicionales de misiles Patriot, pero consideramos que es necesario unificar materiales y modernizar el inventario. Sustituir progresivamente las baterías de misiles Hawk por baterías adicionales de Patriot y reemplazar los Aspide por nuevas baterías de NASAMS sería una buena opción, al menos a ojos de Fuerza Naval.

Y como resumen, aquí os dejamos un vídeo con una demostración de las capacidades de nuestra defensa aérea…

Espías desde el Cielo.

Este fin de semana, los redactores de Fuerza Naval hemos tenido la oportunidad de ver “Espías desde el Cielo”, película británica dirigida por Gavin Hood y que narra un interesante supuesto de operación antiterrorista en Nairobi, donde se reúne una hipotética célula de Al Shabaab entre cuyos miembros se encuentran ciudadanos británicos y norteamericanos.

La película ha obtenido un 6.9 de media en las críticas de los usuarios de FilmAffinity, e incluso críticas muy positivas de los nada belicistas críticos cinematográficos de nuestro país.

MQ-9 Reaper despegando en Afganistán.

MQ-9 Reaper despegando en Afganistán.

Y es que “Espías desde el Cielo” trata con bastante realismo algunos de los dramas de la guerra moderna. Desde el difícilmente asumible riesgo de bajas colaterales hasta la crudeza y abstracción con la que los operadores de UAVs manejan desde las Vegas estas polémicas máquinas de guerra, “Eye in the Sky” ofrece al espectador un relato realista y completo sobre las operaciones antiterroristas contemporáneas, con colaboración entre aliados y fuerzas locales, aviones no tripulados, reglas de enfrentamiento y consideraciones políticas.

La base aérea de Creech, en Indian Springs, Nevada, hogar de gran parte de los escuadrones de UAV de la USAF.

La base aérea de Creech, en Indian Springs, Nevada, hogar de gran parte de los escuadrones de UAV de la USAF.

Llama particularmente la atención las condiciones de trabajo de los operadores de los Reaper (por cierto, el mismo modelo que el seleccionado por el Ejército del Aire español), que desde unos contenedores en la base aérea de Creech, Nevada, controlan aviones no tripulados en la otra punta del globo durante ocho o doce horas, realizando en ocasiones ataques con misiles Hellfire o bombas GBU-12 o GBU-38 para después volver a sus casas a cenar con la familia y ver un partido de la NFL. No es de extrañar que sea una de las unidades con mayor porcentaje de suicidios de las fuerzas armadas americanas.

Sala de control de UAV Predator en la base aérea de Holloman, Nuevo México.

Sala de control de UAV Predator en la base aérea de Holloman, Nuevo México.

En definitiva, una buena película, realista y esclarecedora sobre las particularidades de la guerra moderna.