Potenciando la Armada en diez cómodos pasos. Fase IV: Rellenar las reservas de espacio y peso.

Retomamos tras varios meses de retraso nuestra propuesta para potenciar las capacidades de la Armada con esta cuarta entrega. En anteriores episodios abordamos la necesidad de resucitar el Arma Submarina, de modernizar la Flotilla de Aeronaves y de hacernos con una segunda cubierta. Hoy nos proponemos hacer frente a uno de los eufemismos más controvertidos utilizados por los responsables de nuestra Fuerza Naval: las “Reservas de Espacio y Peso”.

Goalkeeper, el CIWS holandés, ampliamente utilizado por Corea del Sur.

Goalkeeper, el CIWS holandés, ampliamente utilizado por Corea del Sur.

Este término ha sido utilizado para justificar la no instalación, durante la construcción de nuestras unidades navales, de sistemas caros de adquirir, y cuya necesidad no es inmediata en tiempo de paz, con la excusa de que las condiciones presupuestarias para su adquisición y montaje no son lo suficientemente propicias.

Estas reservas de espacio y peso se han traducido, especialmente, en carencias en dos importantes aspectos de la guerra naval: la defensa de punto y la guerra antisubmarina.

El MEROKA fue la fallida apuesta nacional por dotar a nuestros buques de un sistema de defensa de punto.

El MEROKA fue la fallida apuesta nacional por dotar a nuestros buques de un sistema de defensa de punto.

En 1999, nuestra Fuerza Naval contaba con seis sónares remolcados pasivos operativos, uno por cada fragata de la clase “Santa María”, y con cinco potentes sónares de profundidad variable o VDS en cada una de las fragatas de la clase “Baleares”. Hoy en día no disponemos de medios remolcados, ya que en las fragatas clase “Santa María” el desuso ha atrofiado el órgano (el TACTAS) y en las fragatas de la clase “Álvaro de Bazán”, el lugar que debería ocupar el sónar remolcado es una de nuestras afamadas “reservas de espacio y peso”.

En resumen: ahora mismo nuestra Armada no dispone de medios antisubmarinos remolcados. Y esta en una grave carencia si tenemos en cuenta que las peculiaridades de la propagación acústica favorecen, normalmente, a aquel que sea capaz de explotar la inmensidad del océano “por debajo de la capa”.

SQS-35. el VDS de nuestras fragatas clase Baleares.

SQS-35. el VDS de nuestras fragatas clase Baleares.

Pero sin lugar a dudas, la capacidad más afectada por el eufemismo de estas reservas de espacio y peso es la defensa de punto. Una vez abandonada la apuesta nacional -el Meroka, que pudo haber llegado a convertirse en un excelente sistema CIWS- todos los buques construidos desde la entrega a la Armada de la fragata Canarias adolecen de una importante carencia: la falta de un sistema de defensa cercana.

Así nos encontramos con que unidades de primer orden que en otras marinas disponen de sistemas de este tipo, carecen de ellos en la Armada Española. Tal es el caso del LHD Juan Carlos I, de los buques de asalto anfibio Galicia y Castilla, de los buques de apoyo al combate Patiño y Cantabria… e incluso de nuestras flamantes F-100, consideradas por algunas voces lo suficientemente protegidas por sus misiles SM-2 y ESSM (misiles con los que cuentan, sin embargo, los Arleigh Burke americanos, que además disponen de sistemas de defensa de punto Vulcan Phalanx).

Desde Fuerza Naval tenemos dos propuestas claras para esta Fase IV de potenciación de nuestra Armada:

1º – Dotar a las fragatas clase F-100 de sistemas sonar remolcados. Un buen candidato sería el AN/SQR-19 que ya equipa a la clase Arleigh  Burke, aunque nuestra opción preferida sería el CAPTAS-4, un VDS activo de baja frecuencia fabricado por la europea Thales.

El CAPTAS-4 de Thales.

El CAPTAS-4 de Thales.

2º – Dotar de sistemas CIWS (RAM, Goalkeeper o Phalanx) a los buques de nuestra flota, cubriendo al menos 1 sistema por cada F-100, 2 sistemas por cada buque de aprovisionamiento o de asalto anfibio y 4 sistemas para nuestro buque insignia, el LHD Juan Carlos I.

Sea RAM, defensa de punto mediante misiles derivados del Stinger.

Sea RAM, defensa de punto mediante misiles derivados del Stinger.

 

 

 

 

Así se defiende el espacio aéreo español.

Sin lugar a dudas, la defensa del espacio aéreo español constituye una de las misiones más importantes de nuestras Fuerzas Armadas. Con un esfuerzo prolongado las 24 horas del día, los 365 días del año, el peso de esta misión recae en el Ejército del Aire, si bien las unidades de artillería antiaérea del Ejército de Tierra y las fragatas de la Armada contribuyen constantemente a la protección de nuestro espacio aéreo.

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La importancia de esta misión es tal que en los últimos años se ha creado el Mando de Defensa y Operaciones Aéreas (MDOA), bajo dependencia directa del Jefe de Estado Mayor de la Defensa, la máxima autoridad militar. Este Mando, delegado al Comandante del Mando Aéreo de Combate del Ejército del Aire (MACOM) es responsable del planeamiento, conducción y seguimiento de las operaciones de vigilancia, seguridad, control y policía aérea en los espacios aéreos de soberanía, responsabilidad e interés nacional.

EL CEREBRO.

El Mando Aéreo de Combate está ubicado en Torrejón de Ardoz. Desde la reestructuración de la OTAN en 2010, comparte ubicación con el CAOC TJ, el centro que coordina la vigilancia del espacio aéreo de los miembros de la OTAN en el Sur de Europa, desde las Islas Azores hasta Rumanía.

Área de responsabilidad del CAOC de Torrejón.

Área de responsabilidad del CAOC de Torrejón.

El control del espacio aéreo español se realiza a través de la Jefatura del Sistema de Mando y Control, que tiene bajo su mando tres unidades principales:

– El Grupo Central de Mando y Control (GRUCEMAC), ubicado en Torrejón de Ardoz y también conocido como “Pegaso”.
– El Grupo Norte de Mando y Control, ubicado en Zaragoza y conocido como “Polar”, que se alterna cada semana con “Pegaso” en la responsabilidad de controlar nuestro espacio aéreo.
– El Grupo de Alerta y Control (GRUALERCON), situado en la Base Aérea de Gando, Gran Canaria, responsable de la defensa aérea de las islas y conocido como “Papayo”.

Sala de Control del GRUCEMAC en Torrejón.

Sala de Control del GRUCEMAC en Torrejón.

Estos tres centros, perfectamente integrados a través de avanzados sistemas de comunicaciones que comparten información con el resto de aliados, son apoyados por el Grupo de Circulación Aérea Operativa, también ubicado en Torrejón de Ardoz y que, a través de sus escuadrillas en Madrid, Barcelona, Sevilla y Las Palmas, coordinan con las autoridades civiles el control del espacio aéreo e informando a Grupos de Mando y Control de los movimientos de aeronaves.

Existe además un Grupo Móvil de Mando y Control, que a diferencia de Pegaso, Polar y Papayo, puede ser desplegado en cualquier lugar del territorio nacional o del extranjero, ofreciendo un puesto alternativo de mando y control con todos los medios necesarios.

LOS OJOS.

Pero ¿De qué información se nutren estos centros de Mando y Control?. España, por desgracia, no dispone de aeronaves de alerta aérea temprana, pero sin embargo cuenta con una amplia red de escuadrones de vigilancia aérea equipados con modernos radares tridimensionales LANZA (fabricado por la española Indra) y RAT-31 (fabricado por la italiana Alenia), ubicados por norma en los puntos más altos de la Península Ibérica y las Islas. Estos escuadrones de vigilancia aérea son los siguientes:

– EVA 1, ubicado en El Frasno (Zaragoza), con indicativo “Siesta”.
– EVA 2, ubicado en Villatobas (Toledo), con indicativo “Matador”.
– EVA 3, ubicado en Constantina (Sevilla), con indicativo “Bolero”.
– EVA 4, ubicado en Rosas (Gerona), con indicativo “Samba”.
– EVA 5, ubicado en Aitana (Alicante), con indicativo “Kansas”.
– EVA 7, ubicado en Sóller (Mallorca), con indicativo “Embargo”.
– EVA 9, ubicado en Motril (Granada), con indicativo “Orión”.
– EVA 10, ubicado en Noya (La Coruña), con indicativo “Nécora”.
– EVA 11, ubicado en Álcala de los Gazules (Cádiz), con indicativo “Perseo”.
– EVA 12, ubicado en Espinosa de los Monteros (Burgos), con indicativo “Lira”.
– EVA 13, ubicado en Sierra Espuña (Murcia), con indicativo “Dragón”.
– EVA 21, ubicado en Vega de San Mateo (Gran Canaria), con indicativo “Nieves”.
– EVA 22, ubicado en Haría (Lanzarote), con indicativo “Siroco”.

Cobertura radar de la red de Escuadrones de Vigilancia Aérea.

Cobertura radar de la red de Escuadrones de Vigilancia Aérea.

Esta estructura de escuadrones de vigilancia aérea está en permanente renovación y ampliación. Los EVAs 11 y 12 entraron en servicio en 2000 y 2002, respectivamente, y en la última década se ha constituido el EVA 14 en Villanubla, Valladolid. En 2013 se completó la sustitución de los antiguos radares americanos por los modelos tridimensionales españoles e italianos. Y en los últimos años, la integración cada vez más frecuente de las fragatas de la clase F-100 en el sistema de defensa aérea nacional, gracias a su potente radar SPY-1D y a sus capacidades de comunicaciones con satélite, han convertido a estos magníficos escoltas en un vector más de la vigilancia de nuestro espacio aéreo, que además aporta las capacidades de sus temibles misiles SM-2.

F-102 Almirante Juan de Borbon_2

EL SISTEMA NERVIOSO.

Para que los EVAs puedan nutrir de información a los centros de Mando y Control, y estos a su vez puedan emitir órdenes a las unidades de reacción rápida, la defensa aérea nacional mantiene un sistema de comunicaciones que es considerado uno de los mayores activos estratégicos de nuestro país.

La antigua Red de Microondas, hoy en día integrada en la Red Conjunta de Telecomunicaciones de las Fuerzas Armadas, proporciona la columna vertebral de las comunicaciones de nuestra defensa aérea, monitorizada permanentemente desde el Estado Mayor del Aire en Moncloa. La ubicación de los repetidores de la red de microondas es mantenida con la debida reserva, al constituir uno de los pilares de nuestra capacidad de respuesta ante las amenazas a las que puede enfrentarse nuestro espacio aéreo.

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EL MÚSCULO.

La capacidad de reacción ante amenazas aéreas en nuestro país depende, principalmente, de los aviones en QRA (Quick Reaction Alert). En España, cinco bases aéreas mantienen parejas de cazas de reacción rápida. En las islas Canarias, dos F-18 del Ala 46, montan guardia permanentemente en Gando. En la Península, los Eurofighter de las Alas 11 y 14 de Morón y Albacete, y los F-18 de las Alas 12 y 15 de Torrejón y Zaragoza, comparten esta responsabilidad, habiendo al menos cuatro aviones siempre disponibles para reaccionar ante cualquier eventualidad.

F-18 del Ala 12, basada en Torrejón de Ardoz

F-18 del Ala 12, basada en Torrejón de Ardoz

Tanto el F-18 como el más moderno Eurofighter son aviones con una buena capacidad en combate aire-aire (podría decirse que excelente en el caso del EF-2000), y además disponen de armamento avanzado para cumplir su cometido, como son los misiles IRIS-T o SideWinder para el combate a corta distancia, o los misiles AIM-120 AMRAAM o AIM-7 Sparrow para el combate más allá del horizonte visual.

Eurofighter del Ala 14 en el reciente despliegue en Lituania.

Eurofighter del Ala 14 en el reciente despliegue en Lituania.

Estos aviones permanecen guarecidos en hangares “bunkerizados” y listos para despegar en un tiempo máximo de 15 minutos (la realidad es que en los ejercicios que se realizan constantemente, el tiempo de reacción es mucho menor). Los pilotos, vestidos con mono de vuelo y preparados para subirse a la cabina en cuanto suene la alarma. La defensa aérea española no descansa ni un sólo minuto a lo largo del año.

F-18 estacionado frente a un hangar reforzado de alerta.

F-18 estacionado frente a un hangar reforzado de alerta.

En el mar, como hemos mencionado antes, y especialmente en caso de conflicto, las modernas fragatas F-100, pero también las más veteranas F-80, pueden contribuir a la defensa aérea creando una barrera de misiles SM-1 y SM-2, probablemente la familia de misiles antiaéreos navales más capaz en el mercado (si bien es cierto que ya existen modelos mucho más avanzados como el SM-3 o el SM-6, con capacidad incluso de derribar misiles balísticos).

F-102 lanzando un misil Standard SM-2.

F-102 lanzando un misil Standard SM-2.

El Ejército de Tierra, por su parte, aporta la artillería antiaérea. Además de los 92 cañones bitubo Oerlikon de 35 mm, con direcciones de tiro Skyguard y Skydor, los regimientos de artillería antiaérea (RAAA) disponen de una gran variedad de sistemas de misiles. El más capaz, probablemente, sea el misil Patriot. España dispone de tres baterías de este misil (1 adquirida en 2004 y las dos restantes adquiridas recientemente), que pertenecen al RAAA 81 de Marines, Valencia. El RAAA 74, con bases en Sevilla y Cádiz, dispone de seis baterías de misiles Hawk, con bastantes años en servicio. El RAAA 71, con base en Cartagena, dispone de seis baterías de misiles Aspide y tres de misiles NASAMS (existe una batería de misiles NASAMS adicional en el archipiélago Canario).

Batería Patriot.

Batería Patriot.

Aunque estas baterías se encuentran habitualmente en sus acuartelamientos, su gran movilidad permite desplegarlos a lo largo y ancho del territorio nacional. Existen planes para, en caso de conflicto, organizar la defensa efectiva de instalaciones militares, industriales y energéticas vitales para la seguridad nacional.

¿ESTÁN NUESTROS CIELOS BIEN PROTEGIDOS?

Desde Fuerza Naval consideramos que, en comparación con otras áreas que presentan bastantes carencias en el seno de nuestras Fuerzas Armadas, la defensa aérea está bien organizada y equipada.

Sin embargo, todo es susceptible de mejorar. Consideramos que el actual despliegue de EVAs es suficiente, como también lo es la calidad de los equipos utilizados (el radar LANZA ha demostrado ser un equipo excepcional para controlar el espacio aéreo). Sin embargo, la adquisición de aviones de alerta aérea temprana permitiría reforzar y extender nuestra capacidad de control del espacio aéreo, ya que su altura de vuelo proporciona unos alcances radar excepcionales.

En el mercado hay opciones interesantes… como el Wedgetail adquirido por Turquía, Australia o Corea del Sur…

E7A - Wedgetail

E7A – Wedgetail

O el C-295 AEW, un proyecto ofrecido por EADS-CASA que además se fabricaría en nuestro país.

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El número de “interceptores” aguanta la comparación con nuestros socios europeos (cosa que no ocurre en otras comparaciones referidas a nuestra capacidad militar). Frente a los 235 cazas británicos (aquí quizás deberíamos decir “vecino”, en lugar de “socio”), los 243 franceses, los 189 alemanes, los 144 italianos y los -sorpresa- 231 griegos, España dispone de un nada despreciable número de 146 cazas, si bien hay que tener en cuenta que el porcentaje de aviones operativos -que desconocemos- es uno de los datos más importantes a tener en cuenta, y estimamos que será mayor en los países del norte que en las naciones mediterráneas.

La artillería antiaérea del Ejército de Tierra ha dado pasos en la dirección correcta al adquirir las dos baterías adicionales de misiles Patriot, pero consideramos que es necesario unificar materiales y modernizar el inventario. Sustituir progresivamente las baterías de misiles Hawk por baterías adicionales de Patriot y reemplazar los Aspide por nuevas baterías de NASAMS sería una buena opción, al menos a ojos de Fuerza Naval.

Y como resumen, aquí os dejamos un vídeo con una demostración de las capacidades de nuestra defensa aérea…