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Reinstaurar el servicio militar: ¿Una opción realista?

El 31 de diciembre de 2001, de una forma un poco chapucera y motivado por las amplias presiones sociales, el servicio militar obligatorio era suspendido en España bajo el gobierno de José María Aznar. 15 años después, España tiene un ejército profesional de algo más de 130.000 efectivos, pero también unos gastos de personal del 75% que inutilizan el exiguo presupuesto de defensa, una tasa de paro por debajo de los 25 años del 46%, y el mayor porcentaje de “ninis” (ni estudian, ni trabajan) de la Unión Europea, con un 25% de los jóvenes entre 15 y 29 años viviendo de sus padres.

Esta situación se repite (de una forma menos dramática) en algunos países europeos. En Francia, por ejemplo, donde existe una importante tasa de paro juvenil (nada que ver con la española, en cualquier caso) Nicolás Sarkozy, que vuelve a postularse como candidato a la presidencia en las elecciones de 2017, ha propuesto reinstaurar el servicio militar obligatorio para jóvenes desempleados. En Berlín también se ha planteado recientemente la reinstauración del servicio militar, suprimido hace sólo cinco años. Pero eso sí, sólo en casos extraordinarios.

La realidad es que ante la situación actual de nuestra juventud, con ese alto porcentaje de “ninis”, con esa tasa de jóvenes desempleados que en ocasiones carecen de motivación ante el oscuro futuro laboral que se les plantea, la idea de reinstaurar el servicio militar ha surgido en algunos foros de nuestro país. Y especialmente en uno, el familiar, en el que muchos padres con buenos recuerdos de la mili (sí, algunos hay), creen que el servicio militar obligatorio sería una buena experiencia para sus desorientados hijos.

Seamos francos, la mili, tal y como la conocimos, no era ninguna maravilla. Los “quintos” recibían una paga mensual ridícula, el equivalente a seis euros de hoy en día. Las medidas de seguridad brillaban por su ausencia, y cada año alrededor de 150 reclutas perdían la vida en maniobras, en labores rutinarias, y en accidentes de vehículos (y también en suicidios). Para muchos jóvenes, la mili interrumpía su vida académica o laboral, para finalmente acabar destinado haciendo alguna tarea en absoluto relacionada con la profesión castrense, desde jardineros a meros sirvientes.

La Legión, uno de los cuerpos más temidos como destino en el sorteo de los "Quintos" por la dureza de las condiciones de vida impuestas en la unidad.

La Legión, uno de los cuerpos más temidos como destino en el sorteo de los “Quintos” por la dureza de las condiciones de vida impuestas en la unidad.

Además, nuestro servicio militar no era en absoluto igualitario, pues ni siquiera en sus últimos años se planteó hacerlo extensivo a la mujer. Familiares de políticos y de altos funcionarios del estado conseguían librarse del servicio a la patria. En los últimos años, además, la objeción de conciencia y la insumisión se extendían como la pólvora. Y quizás lo peor de todo es que la motivación final del servicio militar obligatorio era absurdamente simple e interesada: era la forma más económica de mantener unas Fuerzas Armadas de alrededor de 400.000 efectivos, que debían contener una hipotética invasión de la Unión Soviética al sur de los Pirineos.

Ya en 1961 se denunciaba, de forma cómica, las deficiencias de material del Ejército.

Ya en 1961 se denunciaba, de forma cómica, las deficiencias de material del Ejército.

Pero como nada es blanco o negro, la mili también tuvo sus virtudes: para empezar, ofreció formación y ocupación a toda una generación de jóvenes, especialmente hasta la década de los 70. La movilidad geográfica impuesta por el sistema de sorteo obligó a un gran número de jóvenes a salir de sus casas a una edad temprana, a conocer algo más allá de su provincia, y establecer lazos -en algunos casos inquebrantables- con gente de otras regiones de España con las que aprendieron a sobreponerse a la a veces exagerada disciplina y a la dureza de la vida militar.

La mili era también un lugar donde hacer amigos para el resto de la vida. Una oportunidad de salir de casa y de conocer mundo más allá de tu propia provincia.

La mili era también un lugar donde hacer amigos para el resto de la vida. Una oportunidad de salir de casa y de conocer mundo más allá de tu propia provincia.

El sistema ha sido muy vilipendiado a lo largo de estos años. Pero la realidad es que la profesionalización de las Fuerzas Armadas, en la primera década de este siglo, situó a nuestros ejércitos en una situación muy comprometida. Tal fue el déficit de personal que se abrió la puerta de los centros de reclutamiento a ciudadanos iberoamericanos. Muchos oficiales y suboficiales recuerdan años muy difíciles, en los que se ofertaban tres plazas por cada candidato y en los que se añoraban los soldados y marineros de reemplazo que con mayor o menor entusiasmo hacían mejor su trabajo que algunos de los primeros militares profesionales de tropa y marinería.

La situación cambió, por desgracia (pero por suerte para la defensa nacional), con la llegada de la crisis económica, que ha empujado a jóvenes con formación universitaria y con ilusión por trabajar, a lanzarse a los centros de reclutamiento para engrosar las filas de soldados y marineros de nuestras Fuerzas Armadas. Pero sobreviven en la sociedad un gran número de jóvenes sin ilusión, decepcionados por el sistema, sin motivación para buscar un empleo o mejorar su formación, que constituyen un problema social de gran magnitud. Incluso el profesor Juan A. Herrero Brasas, que ha publicado algunas obras en contra del servicio militar, narraba en una columna de opinión del periódico El Mundo: “Como anécdota curiosa, diré que hace poco Gallardón, medio en serio medio en broma, me decía que si en aquellos momentos hubiera sabido en qué dirección iba a evolucionar gran parte de la juventud española (indisciplina, botellón, indiferencia…) quizás hubiera defendido la abolición de la mili con menos apasionamiento. Yo, también medio en broma medio en serio, le dije que compartía su decepción”.

La Legión es hoy en día uno de nuestros cuerpos más valorados internacionalmente. Su experiencia en operaciones en el exterior ha convertido a este cuerpo en una de las unidades de élite del Ejército de Tierra.

La Legión es hoy en día uno de nuestros cuerpos más valorados internacionalmente. Su experiencia en operaciones en el exterior ha convertido a este cuerpo en una de las unidades de élite del Ejército de Tierra.

Es posible que el servicio militar no sea la solución al problema. Pero en Fuerza Naval nos planteamos la siguiente pregunta: ¿es una opción?. Sin lugar a dudas, su reinstauración no sería fácil. En primer lugar, porque volver a un tiempo pasado nunca es una tarea sencilla. Pero además, hacer arrancar de nuevo un servicio militar en condiciones tendría un considerable coste económico, y un enorme coste político. Muchos expertos consideran, además, que la tarea de “recuperar los valores fundamentales de la sociedad” no debe recaer, al menos exclusivamente, en las Fuerzas Armadas. La profesionalización se considera, en términos generales, más eficiente. Y en ese caso, ¿qué podría aportar recuperar el servicio militar obligatorio?

En primer lugar, desde Fuerza Naval creemos que la nueva mili debería romper cualquier tipo de lazo con el sistema suspendido en 2001. Disponemos hoy en día de unas Fuerzas Armadas modernas, bien adiestradas y equipadas, a pesar de la austeridad presupuestaria. Nuestros ejércitos nada tienen que ver con aquellas sobredimensionadas (esto quizás sea fácil de decir ahora que ha desaparecido la URSS) Fuerzas Armadas de la década de 1980, preparadas para defender el territorio, sin apenas capacidad expedicionaria, donde los “quintos” eran en ocasiones tratados con desprecio y destinados a labores poco nobles para cualquiera con alguna motivación por la carrera de las armas.

La idea no es descabellada. Naciones consideradas más “modernas” que la nuestra, como Austria, Finlandia o Suiza, mantienen el servicio militar obligatorio. Concretamente en Suiza, la eliminación del servicio militar obligatorio fue rechazada en un referéndum en 2013 con el 73% de votos en contra. La nueva mili debería estar dignamente remunerada, debería ofrecer una oportunidad igualitaria a jóvenes de ambos sexos no involucrados en un empleo o en cualquier tipo de estudios de formar parte de la defensa nacional (o de realizar cualquiera de los servicios sociales tan necesarios en estos tiempos de crisis, si presentaran su objeción de conciencia). Quizás deberían reducirse, frente al modelo anterior, los plazos a cumplir, limitando su duración pero ofreciendo a los nuevos “quintos” una verdadera experiencia militar, alejada de tareas superfluas, con un programa de adiestramiento completo y exhaustivo similar al que realizan los actuales militares profesionales de tropa y marinería.

El equipamiento y la formación de nuestras Fuerzas Armadas en la actualidad no tiene nada que ver con el material y la instrucción que recibían los quintos en la década de los ochenta.

El equipamiento y la formación de nuestras Fuerzas Armadas en la actualidad no tiene nada que ver con el material y la instrucción que recibían los quintos en la década de los ochenta.

Nuestras Fuerzas Armadas tienen ahora unos estándares de seguridad impensables en la década de los ochenta (a veces tan restrictivos que limitan las posibilidades de adiestramiento). La formación es variada y completa, cubriendo áreas de aplicación en la vida civil -tales como mecánica, seguridad, administración, entre varias decenas de especialidades…-, y podría ser un valor en alza para esos jóvenes escasamente formados y sin empleo que constituyen un 25% de nuestra juventud. Pero además, aunque no sea tarea exclusiva de nuestras FAS, el servicio militar podría reinstaurar valores básicos para el buen funcionamiento de la sociedad. Podría despertar vocaciones. Ayudaría a nuestros jóvenes a conocer mejor el país en el que viven, a descubrir que son más las cosas que les unen que las que les separan de sus compañeros de otras Comunidades Autónomas. Podría contribuir a paliar un problema social que asola nuestro país y al mismo tiempo contribuir a la defensa de España en estos tiempos inciertos.

Nuestra Infantería de Marina, la más antigua del mundo, es hoy en día un cuerpo moderno y eficaz, con amplia experiencia en operaciones internacionales.

Nuestra Infantería de Marina, la más antigua del mundo, es hoy en día un cuerpo moderno y eficaz, con amplia experiencia en operaciones internacionales.

En algunos medios, ante esta remota posibilidad de reinstaurar el servicio militar, cuestionan para qué ha servido entonces la creación de la Reserva Voluntaria. Pero lo cierto es que la Reserva Voluntaria ha sido un costoso mecanismo para enseñar a los civiles las unidades y acuartelamientos, para darles a conocer las virtudes de la profesión militar, para acercar las Fuerzas Armadas a la sociedad. Pero esta Reserva Voluntaria tiene un público escaso, normalmente ya familiarizado -o al menos, con algún interés- en la institución castrense, y además, ofrece poco valor militar. Una mili “bien hecha”, quizás una suerte de “Reserva No Voluntaria”, acercaría las Fuerzas Armadas al grueso de la población; ofrecería una oportunidad de aventura, de formación técnica y moral a nuestros jóvenes; y además, contribuiría a mejorar las posibilidades defensivas de nuestro país.

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15 comments to “Reinstaurar el servicio militar: ¿Una opción realista?”

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  1. Jesús María Serrano - 8 septiembre, 2016 at 20:57 Reply

    Supongo que este artículo viene a colación por esa noticia que se conoce en Alemania respecto a plantearse nuevamente el servicio militar obligatorio, hecho que considero un error. A la mili, al ejército, deben ir quienes así lo deseen y nunca forzar a los jóvenes a prestar ese servicio, truncando sus proyectos y contra su voluntad. El artículo está bastante bien redactado, pero no habla de los hechos que propiciaron que el Gobierno de Aznar se viese en la obligación de acabar con el servicio militar obligatorio, o se hace muy tangencialmente, que no es otro, como todos sabemos, del fenómenos de la objeción de conciencia, que pienso fue mayoritariamente seguido por unos jóvenes Testigos de Jehová que ingresaban en los Penales Militares y resistían año tras año, algunos de ellos, tengo entendido más de veinte y ni el Estado ni el Ejército, conseguían quebrar sus voluntades, luego despue,s se unieron a ellos otros objetores de conciencia no religiosa y aquello terminó siendo delirante, chicos que se negaban categóricamente, pero todo esto es sabido y no descubro nada.

    Únicamente pongo una objeción al párrafo final donde se dice: “Una mili “bien hecha”, quizás una suerte de “Reserva No Voluntaria”, acercaría las Fuerzas Armadas al grueso de la población; ofrecería una oportunidad de aventura, de formación técnica y moral a nuestros jóvenes; y además, contribuiría a mejorar las posibilidades defensivas de nuestro país.” En cuanto a que los ejércitos se permitan dar lecciones de moral a la sociedad civil, por respeto y buen gusto me voy a reservar mi opinión.

    Un saludo,

    Jesús María

  2. Ruben Andres Ros Lloret - 9 septiembre, 2016 at 12:42 Reply

    Señor Jesus Maria Serrano no se corte por favor y exponga su opinion sobre que las FAS den lecciones de moral y civismo a esta juventud Española en donde un gran porcentaje tienen de todo menos moral y civismo…
    En muchisimas unidades estos reclutas llegarian como agua de Mayo ya que hay una grandisima falta de personal y ya organicamente ni cuento aparte del envejecimiento de la tropa.

    Como bien dice el articulo si no quieren hacer la mili que hagan servicios sociales de algun tipo pero ya le digo que esta juventud o gran parte de ella que se han criado jugando al ordenador o videoconsola con juegos en su mayoria belicos les gustaria vivir esta aventura temporal.

    Saludos y vivan las FAS!

  3. Juan - 9 septiembre, 2016 at 15:40 Reply

    No es la primera vez que se abre este debate, pero puede aportar mucha luz para la juventud ni-ni, los desorientados con problemas de incorporación a la vida laboral.
    Hay países como Suiza o Israel que lo han convertido en una inversión social rentable. Por una parte, ayudan a la cohesión interna del país. por otra, promueven infinidad de cursos de capacitación técnica que convierte a sus soldados en personal muy capacitado para manejar y mantener sistemas de armas complejos. A cambio, deben comprometerse a prestar servicio durante algún tiempo más y luego vuelven a la vida civil con mucha facilidad para encontrar empleos.
    Cuando yo fui a la mili, el ejército enseñaba a leer y a escribir a todos los analfabetos, ayudándoles a una mejor integración en la vida laboral. Hoy podría hacer lo mismo con los ni-nis, formando especialistas y ayudando a la sociedad a superar esta situación de cambio tecnológico para la que no todos están preparados. Por supuesto, siempre voluntarios. Y el beneficio sería para todo el país. Sería muy bueno que se extendiera este debate.

  4. juan - 9 septiembre, 2016 at 16:33 Reply

    Falta de personal? Si se han presentado 20.000 personas para 1500 plazas en la última convocatoria…

  5. ToniB - 9 septiembre, 2016 at 16:48 Reply

    Al final se trata de realizar un trabajo de forma obligatoria, obteniendo además una formación o una experiencia no? Por la misma regla de tres adoptar el sistema de subvención en trabajo y no en dinero saldría más rentable, ya existe en países en que hay que cumplir horas de trabajo para cobrar prestaciones por desempleo.
    Poner a todas esas personas a trabajar por obligación por decreto suena a locura ¿pero no es lo mismo que mandarlos a hacer el trabajo de un militar por obligación? Obligar a los ninis a realizar tareas de formación y trabajo es lo mismo, beneficia a empresas que no recibirán el apoyo en dinero que pueda acabar en manos privadas,las empresas que reciben esa clase de ayuda deben contratar si desean seguir recibiendo ayuda, el coste es menor y la utilidad mayor que sobredimensionar el aparato militar, no existen problemas de género ni objección de conciencia… No digo que imponer estudiar y trabajar sea una solución, ni que no pueda convivir más de unaopción, pero sí que puestos a plantear una actividad obligatoria hay otras opciones que la vía militar, y mucho trabajo que hacer tanto apoyando la actividad industrial con algo más que dinero para el bolsillo del empresario como otras tareas civiles que han caído en declive por recortes como trabajos de conservación, protección civil, socorrismo, limpieza de superficies forestales etc para cuyo desarrollo no es un requisito recibir instrucción militar.

  6. Jorge - 9 septiembre, 2016 at 18:35 Reply

    Buenos tardes, estoy en desacuerdo con el servicio militar obligatorio y eso es debido a que el Ejército hoy en día lo forman gente muy cualificada que ha tardado muchos años en formarse, con 9 meses lo único que conseguirán es hacer perder el tiempo a los que estamos trabajando día a día en las unidades en las que servimos, el problema juvenil debe atajarse desde mi humilde opinión desde bien pequeños dándoles una formación y unos valores adecuados tanto en el colegio como en su hogar, hay creo que es donde radica el problema y la solución.

  7. uno - 9 septiembre, 2016 at 20:06 Reply

    Pujol hizo la mili y arthur mas tambien

  8. uno - 9 septiembre, 2016 at 20:08 Reply

    Y que el etarra santi potros y otegui la hicieran no lleva a pensar en que se gana la moralidad en la mili

  9. Bartolo - 10 septiembre, 2016 at 20:14 Reply

    Pues si al final es el Ejército tiene que formar a nuestros jóvenes ¿para qué queremos un sistema educativo que nos cuesta cinco o seis veces más que el gasto en Defensa? Mejor cerramos universidades y centros de formación profesional y que el ejército forme a nuestra juventud.

    Pero eso es un concepto erróneo. Un ejército no tiene que educar a nadie, ni formar buenos ciudadanos, ni mantener ocupados a los ninis, ni esas zarandajas progres. Los ejércitos están para la guerra. Así de crudo. Un ejército lo que tiene que hacer es prepararse para hacer y sobre todo ganar guerras. Los ejércitos no son ONGs para ayudar a jóvenes desorientados. Son instrumentos para hacer y ganar guerras. Y la tarea de formar y educar a los jóvenes mejor se la dejamos al ministerio de Educación, que por cierto nos cuesta una pasta.

  10. Bartolo - 10 septiembre, 2016 at 20:25 Reply

    Respondo a uno. Por no hablar de que Francesc Maciá, fundador de Esquerra Republicana de Catalunya y que proclamó la República catalana en los años 30, fue teniente coronel del Ejército. O que algunos líderes independentistas sudamericanos fueron oficiales del Ejército español. Pasar por el Ejército no garantiza que alguien no vaya a hacerse separatista después. En el caso de los etarras, esta organización terrorista prefería a gente que hubiera hecho el servicio militar porque así el entrenamiento en el manejo de armas se lo proporcionaba el (para ellos) ejército enemigo.

  11. José M. Magallón - 11 septiembre, 2016 at 10:55 Reply

    Os he conocido a través de blo del General Dávila en el que opino con frecuencia, al igual que en el blog citado expreso mi inquietud sobre este tema, al igual quiero compartirlo en vuestra web.

    Hay más países europeos que aún conservan el servicio militar obligatorio, Austria, Dinamarca, Finlandia, también es cierto que en Europa se respira un ambiente “bélico” diversos países europeos, USA, Japón, Canada… ya tienen preparados planes de “acopio” de alimentos, medicinas y combustibles.

    El caso es que la izquierda española, sin oposición alguna de la derecha ha sabido bien aniquilar, el concepto de patria, nación y FFAA, cuando resulta que precisamente en las naciones de izquierda o lo fueron es más el apego que tienen por la defensa de la Patria.

    También es cierto a mi criterio que poco han hecho a quienes correspòndería defender estos conceptos como podría ser los altos mandos de las FFAA.

    Las distintas asociaciones de ex militares no tienen un nexo común y así como en las escuelas de vez en cuando van GC y PN hacer sus charlas, las FFAA están vetadas, hasta en determinados Ayuntamientos, impensable en cualquier Nación Europea. Pero quiero creer que en caso de peligro de nuestra Nación, reaccionarían.

    Ahora bien realmente ¿Se puede hacer carrera militar desde soldado en España? sencillamente no, y menos permanecer todo el tiempo como tropa. ¿que atractivo real ofrecen las FFAA a nuestros jóvenes? ¿Porque abandonan tan pronto? ¿que reconocimiento tienen por su sacrificio de la Nación?.

    Soy un ex militar francés retirado con 36 años de edad, 17 años efectivos de servicio y computables 21 años, en el ejército francés en fuerzas operacionales aún hoy te puedes jubilar con 19 años de servicio, antes 17, en fuerzas especiales antes 15 años de servicio, ahora 17 años de servicio “computable” se refiere al hecho de que según especialidades (cursos, stages, saltos, etc e intervenciones te computan años a tus servicio y cotización de ahí que a efectos computables por mis servicios he obtenido 4 años más. También soy un ex CLP en la III Bandera 11 CIA 19 meses de servicio que no me han servido para nada y como a miles de españoles tampoco en las cotizaciones sociales.

    Otra particularidad común en el ejército francés todo aquel soldado que haya intervenido 90 días consecutivos en alguna intervención cuando finalice su contrato o llegue a la jubilación tendrá derecho al TRN (titulo de reconocimiento de la Nación) lo que le supondrá una paga anual adicional de por vida, heredable a la viuda, hoy de 676€ pero este título tiene aparejadas otras ventajas sociales y entre ellas acceso a residencias de jubilados, militares que hay muchas o civiles.

    Nuestro juramento a la Bandera dice; Si cumplís vuestro juramento o promesa, la Patria os lo agradecerá y premiará ¿a cuantos la Patria les ha negado este juramento? ni agradecido ni premiado. De hecho recientemente una asociación formada por ex soldados, GC y PN han tenido que acudir al TDHE para que España les reconozca los derechos que la Patria les niega.

    Pero ahora pasemos a la formación, en Francia existe carrera de armas y oficios, quienes van directamente a una academia militar, sea de oficial o suboficial, si necesita títulos escolares, sin embargo, la progresión se realiza según los méritos militares para los alistados desde tropa. Cualquier puede hacer carrera, no por los diplomas escolares o profesionales obtenidos en la vida civil, sino más bien por los especialidades militares, logrados durante los contratos sucesivos.

    A tal efecto en todas las convocatorias se reserva un porcentaje para estos casos en concreto para acceso a suboficial el 66% ser reserva a tropa profesional y para oficial el 70% se reserva a los suboficiales. ¿Se es mejor oficial o suboficial por títulos universitarios?.

    En Francia está asumido que pocos llegarán a ser Coroneles en activo (muchos accederán a coronel para pasar a la jubilación) y menos a General, los Generales no se jubilan nunca, están a disposición permanente del Presidente la la República de los que aproximadamente utiliza unos 100 en distintos destinos de la administración.

    Diversas unidades españolas han actuado junto a franceses, nuestras tropas regresaran sin más y reconocimiento alguno de la Nación, si tal vez una medalla de campaña pero necesitara 30 años de servicio para poder acceder a la jubilación.

    Hace un tiempo hablando con unos altos mandos españoles les dije ¿ud., tienen idea de lo que es estar 17 años en una unidad operacional de intervención inmediata o servicios especiales?.

    https://excombatiente.wordpress.com/2016/06/13/se-puede-hacer-carrera-militar-desde-soldado-en-espana/

    Mi deseo es que mejoren en mucho las condiciones del personal de nuestro ejército, ahora que están desplazados en conflictos internacionales y si fijen más a quienes corresponde en nuestros homólogos europeos, si bien Francia siempre mimo a sus soldados
    Un fraternal abrazo legionario

  12. uno - 11 septiembre, 2016 at 11:26 Reply

    felipe gonzalez queria mantener la mili y aznar la quito

  13. ALFONSO DURAN ALONSO - 27 septiembre, 2016 at 13:13 Reply

    UNA MILI DE DOS AÑOS ESTARIA BIEN , BIEN INSTRUIDA LA TROPA , FORMANDO UNA GUARDIA NACIONAL COMO TIENEN LOS AMERICANOS, CUBRIENDO LAS UNIDADES QUE ESTEN FALTOS DE PERSONAL, CUANDO ESTOS ESTEN EN MISIONES INTERNACIONALES

  14. Dejan - 16 noviembre, 2016 at 10:45 Reply

    Yo también creo que sería positivo la vuelta de la “mili”, pero más que un servicio militar de reemplazo pienso que sería mejor reducir la plantilla de oficiales, ahorrando costes en sueldos de generales que están a cargo de piscinas porque no tienen destino operativo donde mandar y potenciar más la tropa, dándoles un sueldo atractivo. A esos ninis conflictivos que no tienen futuro los reclutaría forzosamente y creo que sería beneficioso para ellos mismos y para la sociedad. Por una parte se les daría un sueldo, una ocupación que además implica disciplina, podrían aprender algún oficio, etc… y así la sociedad se libraría de este tipo de parásitos que se pasan todo el día haciendo el vago, bebiendo y drogándose.

  15. ALFONSO - 21 abril, 2017 at 12:22 Reply

    LOS POLITICOS NO DEBERIAN INTERVENIR EN ABSOLUTO EN LAS TAREAS DE RECLUTAMIENTO EN EL CASO HIPOTETICO DE RESTAURACION DEL SERVICIO CIVIL O MILITAR OBLIGATORIO.

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