Potenciando la Armada en diez cómodos pasos. Fase V: Capaces por Tierra y Mar.

Hace algo más de un año que “atacábamos” al eufemismo de las Reservas de Espacio y Peso en esta serie de artículos dirigidos a reflexionar sobre las carencias de nuestra Fuerza Naval. En anteriores episodios abordamos la necesidad de resucitar el Arma Submarina, de modernizar la Flotilla de Aeronaves y de hacernos con una segunda cubierta. Hoy es el turno del “Puño ofensivo de la Armada”: la Infantería de Marina.

Los últimos años han sido muy duros para los herederos de las Compañías Viejas del Mar de Nápoles. Tras más de una década participando en despliegues de mayor o menor entidad en Bosnia, Líbano y Afganistán, llegó la sequía. Y en nuestras económicamente restringidas Fuerzas Armadas, no desplegarse se traduce en olvido presupuestario, y esto a su vez en programas de modernización cancelados, adiestramientos insuficientes y necesidades sin cubrir.

COMGEIM pasando revista a la fuerza.

Afortunadamente, la marea parece estar cambiando. Desde comienzos de este año, dos secciones del Segundo Batallón de Desembarco están desplegadas en Malí, junto con unidades de la Legión. En 2019 se especula con que sea el Batallón de Desembarco Mecanizado de la BRIMAR el que tome el relevo en el despliegue en Letonia.

Desplegarse: este es uno de los aspectos clave para revitalizar a nuestra Infantería de Marina, “Valientes por Tierra y Mar”. El nombramiento del anterior Jefe del Mando de Operaciones, Almirante Teodoro López Calderón, como Jefe del Estado Mayor de la Armada, parece estar íntimamente relacionado con este resurgir de la BRIMAR. Y es que las misiones en el exterior dan acceso a fondos y adiestramiento, aumentan la moral de las unidades (al llevar a la vida real aquello para lo que pasan años preparándose) y pone en alza las particulares capacidades de cada una de nuestra unidades desplegables. Sin duda el antiguo CMOPS sabe que si queremos más Infantería de Marina, la Infantería de Marina tiene que hacer más cosas, ser más visible.

La FGNE, unidad de operaciones especiales de la Armada, compuesta por miembros de la Infantería de Marina y también del Cuerpo General de la Armada, se ha desplegado frecuentemente en los últimos años en equipos de adiestramiento. Un aumento en la frecuencia y número de despliegues de la BRIMAR conseguirá volver a poner el centro de atención en una unidad tan versátil como es la Infantería de Marina.

La Infantería de Marina es, por los propios pilares de su concepto operativo, una unidad desplegable, expedicionaria. No se trata únicamente de mantener en activo a la unidad más veterana de este tipo en todo el globo. Es el tipo de unidad que España necesita. Muy capaz y muy bien preparada. Ligera. Dispuesta a acudir allá donde sea necesaria.

Pero para mantener una Infantería de Marina capaz, bien preparada y proyectable, hay una serie de actuaciones que no pueden demorarse más…

La renovación de los carros de combate.

La BRIMAR cuenta con 16 carros de combate M-60A3 TTS. La versión más moderna de un carro de combate, equipada con sensores térmicos… que data de los años 60. Si queremos una fuerza anfibia con capacidad de desplegar por sí misma una unidad de carros de combate, hay que considerar -urgentemente- la necesidad de un sustituto. Hay voces que claman por el Leopard, utilizado por el Ejército de Tierra, bien en su versión 2E, o incluso en la anterior, la 2A4, de la que 53 unidades fueron almacenados en los tiempos más duros de la crisis. Se trata, sin lugar a dudas, de una opción razonable: el Leopard 2 es, en cualquier de sus versiones, un excelente carro de combate que minimizaría el impacto logístico, permitiría operar conjuntamente con el Ejército de Tierra y dotaría a la Infantería de Marina de una necesaria potencia de fuego.

Los M60A3 de la Infantería de Marina piden a gritos un sustituto.

Los Leopard 2E fueron probados con éxito a bordo del Juan Carlos I y sus LCM. El Ejército de Tierra mantiene varias decenas de carros como este en almacenamiento, al no disponer de presupuesto para operarlos.

El relevo de los Vehículos de Asalto Anfibio.

Otro de los próximos frentes a los que deberá poner solución la Infantería de Marina es la inminente obsolescencia de los Vehículos de Asalto Anfibio AAV-7P, de los que se cuenta con 19 unidades. Se trata de un vehículo acorazado de transporte de personal con capacidad de “navegar”, diseñado en los 60, producido en la década de los 70, y en el caso español, modernizados en 1988. Sin embargo, tras la cancelación en 2012 del programa Expeditionary Fighting Vehicle por parte de los Marines, no existe ningún sustituto en el mercado. Tal vez, la solución pasase por acometer una nueva remodelación adaptando los vehículos disponibles al estándar RAM/RS (Reliability, Availability, and Maintainability/ Rebuild to Standard), y adquirir vehículos adicionales al USMC.

El EFV estaba llamado a sustituir a los AAV7 en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, pero el programa fue cancelado. La única alternativa pasa por modernizar los disponibles o adquirir nuevos vehículos, ya modernizados.

Renovación de los sistemas de artillería.

Uno de los elementos más veteranos del inventario de nuestra Infantería de Marina son los 6 obuses autopropulsados M109A2, muy fiables, pero diseñados en la década de los 60. Una opción sería modernizarlos hasta el estándar M109A6, utilizado ampliamente por las Fuerzas Armadas estadounidenses, y que incluye mejoras en el blindaje, la suspensión, un nuevo sistema de navegación inercial, mayor capacidad de munición y reducción del tiempo de “entrada en batería”. Existen también sistemas europeos similares que podrían actuar como sustitutos, algunos muy capaces como el PzH 2000 alemán, que ya está en servicio en varios países europeos donde ha relevado al M109.

Variante A6 del obús M109. Casi un millar de unidades sirven en las fuerzas norteamericanas.

Otro tanto ocurre con los obuses remolcados M-56, de los que se disponen de 12 unidades dispuestas en 2 baterías. Estos obuses de fabricación italiana están al final de su vida operativa, y se espera sean reemplazados por el Light Gun británico, ya en servicio en el Ejército de Tierra.

PzH2000, de fabricación alemana. Nuestra apuesta para sustituir a los M109A2 con un sistema moderno y muy capaz.

Remozando el parque de vehículos.

En los párrafos anteriores hemos hablado de los sistemas que reclaman un relevo urgente (y también un aumento de los números). Pero en general, existe una necesidad generalizada de modernización y ampliación de los medios de la Infantería de Marina. Los 123 Hummer americanos recibidos en la primera mitad de la década de los 90 están siendo progresivamente relevados por los VAMTAC, esperamos que en un número suficiente (se prevén 280) que cubra todas las misiones que hasta ahora hacían los vehículos americanos: portaarmamento, ambulancia, mando, transporte…

La BRIMAR recibió en la primera mitad de los 90 más de un centenar de vehículos Hummer, siendo la única unidad equipada con este modelo de las Fuerzas Armadas españolas.

VAMTACs en servicio con la Infantería de Marina.

El exiguo número de vehículos Piranha III (39) también podría ampliarse, tal vez en el marco del programa de renovación de los 8×8 del Ejército de Tierra, anunciado como prioridad por la Ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, en la Pascua Militar de 2018. El Piranha V de la empresa suiza Mowag es uno de los favoritos para hacerse con este contrato.

El Piranha III ha demostrado su versatilidad. Su buen rendimiento en la BRIMAR probablemente haya influenciado a que el Piranha V se postule como ganador del concurso 8×8.

UAVs y medios aéreos.

La Infantería de Marina depende de los medios aéreos de la Flotilla de Aeronaves de la Armada. Desde Fuerza Naval creemos que el carácter expedicionario de la BRIMAR debe ser apoyado por una importante capacidad de helitransporte y de apoyo aéreo cercano, y en base a esas necesidades clamábamos por un Arma Aérea modernizada, que recuperara además la 7ª Escuadrilla de helicópteros Cobra y que, tal vez, en algún momento se plantee adquirir el MV-22 Osprey, ahora que hemos catado sus mieles a bordo del Juan Carlos I en ejercicios conjuntos con el SPMAGTF de Morón.

AH-1W Super Cobra, evolución de los Cobra que ya sirvieron en la 7ª Escuadrilla de la Armada. Sin duda, aportarían nuevas capacidades de apoyo aéreo cercano a la BRIMAR, a un coste asumible.

Nuestra Infantería de Marina ha tenido la oportunidad de trabajar con los MV-22 del SPMAGTF de Morón.

En cuanto a UAVs, la Infantería de Marina dispone de UAVs tácticos como el FULMAR, el HUGGINS o el WASP. Su número debería ampliarse, pues constituyen una incalculable fuente de información para las unidades en operaciones, mientras esperamos que la 11ª Escuadrilla de Scan Eagle de la Armada siga ofreciendo su apoyo a las misiones de la Infantería de Marina, tal y como está ocurriendo hoy en día en Irak.

Un paso atrás organizativo.

Es un asunto polémico, pero no nos termina de convencer. La Flota absorbió la Fuerza de Infantería de Marina. El Comandante General de la Infantería de Marina, que antes respondía ante el AJEMA, ahora lo hace un escalón por debajo, ante el ALFLOT. Desde Fuerza Naval creemos que la Infantería de Marina se merece “volver a subir al escalón” que perdió en el año 2008, y que fue acogido con cierto desagrado en el Cuerpo, como reflejó el ex-COMGEIM, General de División Juan Chicharro, en este artículo en el que denunciaba que esta reorganización no había traído mayor eficacia o eficiencia. Quedémonos con lo positivo, el nuevo funcionamiento conjunto en el que un Infante de Marina puede acceder a puestos antes reservados al Cuerpo General, pero dotemos al puño ofensivo de la Armada de la entidad organizativa que merece, reforzando el Tercio de Armada y manteniendo el impecable trabajo de las unidades de la Fuerza de Protección.

Una reflexión final.

La Infantería de Marina Española es la más veterana del mundo. Desde 1537 han estado en todos y cada uno de los conflictos en los que se ha visto inmerso nuestro país. Pero además, es el tipo de unidad que España necesita hoy en día. Ligera, proyectable, bien preparada. Pero es necesario que siga siendo así. Y para ello hay que dotarla de personal motivado y preparado, hay que proporcionarle los medios adecuados y hay que contar con ella para cualquier escenario en el que sea necesario desplegar fuerzas españolas. Es una unidad que hay que potenciar e incluso ampliar, si existiese la siempre carente disponibilidad presupuestaria. Remitiendo al lector al artículo del General de División Chicharro citado en el párrafo anterior, acabamos esta reflexión con esta cita…

Su propia naturaleza anfibia es la que dota a la Infantería de Marina de un incomparable carácter expedicionario, siendo una de las primeras opciones que tiene España para dar una respuesta inmediata en cualquier parte del mundo […] y tenemos experiencias recientes de ello como, por ejemplo, en el Líbano en el año 2006 o antes en Haití. Esto es evidente y no hay otra fuerza similar en España, ni se puede por lo tanto obviar; es decir, si no existiera la Infantería de Marina habría que inventarla por pura lógica.

Los SH-3D fueron convertidos de su misión antisubmarina a la misión de transporte de tropas. Estos helicópteros acumulan alrededor de 50 años de servicio a España.

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2 comments to “Potenciando la Armada en diez cómodos pasos. Fase V: Capaces por Tierra y Mar.”

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  1. Voluntario013 - 31 mayo, 2018 at 12:59 Reply

    Interesante artìculo, pero tengo algunas objeciones:

    1) No veo claro lo de los Leopard 2A4, son ya muy viejos, estàn en un pèsimo estado de conservaciòn, y habrìa que gastarse un pastòn en ponerlos al dia ¿para tener sòlo 16, 18 o 20?.De optar por uno, serìa la versiòn A6 o E como la llamamos en España, con BMS, sistema de protecciòn Trophy, etc…Y aùn asì creo que tendrìamos un problema de peso para las LCM’s y de volumen para estibarlos en las bodegas del JCI.

    2) Es cierto que los AAV-/ no tienen sustituto, pero segùn dicen en la AE, modernizarlos sòlo supondrìa un 10% del costo de uno de segunda mano de los Marines, y en su ùltima versiòn, mucho más capaz y protegida.

    3) En cuanto a la artillerìa, prefiero la versiòn A6 Paladin del M-109 antes que el PzH 2000.Primero porque el M-109 ya es conocido, no supone cambiar la cadena logìstica, y es más ligero que el alemán, y de dimensiones más contenidas.Volvemos al problema de implantar los Leopard para estibar en el LHD o en las LCM’s.

    4) En cuanto a los VAMTAC ST5, no sè porque no se plantea la introducciòn de unidades con torretas RIWS como en el ET, o vehìculos de exploraciòn como el VERT.Siempre que se hace algùn encuentro entre la industria y las FAS, no veo más que mandos del ET, como en el ùltimo encuentro que ha habido en Toledo, ¿es que a la Infª de Marina no le interesa nada de todo eso, o es por falta de recursos?.En cuanto al Piraña siempre me pareciò una “castaña”.Està bien para llevarlo a Haitì o al Lìbano pintadito de blanco, pero dudo que aguante una campaña en condiciones con RPG’s o IED’s a mansalva.Además hay una cosa que no entiendo, si el movimiento buque-costa lo hacen los AAV’s, ¿para què los Piraña anfibios?.Yo apostarìa por los Piraña V como los del ET en diferentes versiones, zapadores, VCI, VEC con torres de 30 mm., etc…incluso con torres más potentes de 105 mm.

    5) Yo tambièn apostarìa por una escuadrilla de helos de apoyo.Podrìamos seguir el ejemplo de la Infª de Marina brasileña que se ha hecho con un lote de AH-1W de los Marines, o incluso aspirar al AH-1Z.Pensar en un Tigre como los del ET “navalizado”, se me antoja imposible.Que oportunidad perdimos de haber unificado plataformas con el ET y tener ambas fuerzas el mismo helo, con todas las ventajas econòmicas y logìsticas que eso supone, más para un paìs como el nuestro.Lo de los Osprey, sinceramente no lo veo.Caro de comprar y caro de mantener.Ya nos va a salir un pastòn el NH-90 naval.

    6) Apruebo la mociòn de volver a depender del AJEMA.

    Ya hablando un poco de todo, hay algo en lo que el redactor del artìculo no ha caido.Si importante es el dinero, no lo son más las personas.Todo ese incremento de medios (helos, carros, AAV’s,…), tiene que llevar consigo un aumento de personal.En cada nueva convocatoria de MTP, a la Infª de Marina se le asigna poca gente, creo que habrìa que cambiar esa tendencia, y aunque sè que alguien se pueda “mosquear” conmigo, a lo mejor habrìa que “atar en corto” al ET que mantiene una estructura enorme y consume buena parte del presupuesto.

  2. Lector interesado - 26 julio, 2018 at 13:13 Reply

    Saludos,

    Lo que veo yo es que existe un problema más fundamental en cuanto al planteamiento institucional de la infantería de marina. Por una parte, parece ser un cuerpo de guerra expedicionaria, mientras que por otro parece ser un cuerpo más bien enfocado exclusivamente a operaciones anfibias y litorales. Estas dos cosas no son lo mismo, y, mientras que es posible que un cuerpo expedicionario abarque la capacidad litoral/anfibia, es más difícil que un cuerpo pensado, equipado y entrenado principalmente para operaciones litorales acoja el papel de unidad expedicionaria con todo lo que ello conlleva.

    Creo que esto crea un problema a la hora de decidir cuantos efectivos y que material necesita la IM, por no hablar también de las dificultades para desarrollar una doctrina coherente para su uso, que es lo que determina que capacidades (y por tanto material y organización) debe tener el cuerpo.

    Esta dificultad surge, en parte, al hecho de que la IM se encuentra en competencia con la Legión como la principal unidad expedicionaria, lo que crea una redundancia de cuerpos y un fraccionamiento de la capacidad expedicionaria. Está claro que un país peninsular, con intereses globales y una importante economía pesquera, necesita una armada que este a la altura, y la única opción con sentido es priorizar la capacidad expedicionaria de la armada por encima de otros cuerpos que, al contrario que los paracaidistas o cazadores de montaña, no poseen una especialidad concreta o movilidad que les justifique en ese papel. A no ser que la IM vaya a limitarse estrictamente al papel de asalto anfibio, creo que lo ideal sería disolver esa unidad totalmente superflua que es la Legión, que le roba presupuesto, oportunidades de experiencia, reclutas y visibilidad institucional a la IM, y empezar a utilizar esa IM expandida y mejor financiada en un mayor número de misiones. De hecho la armada debería ser, en general, la prioridad de nuestras fuerzas armadas, dada nuestra geografía y la flexibilidad de las fuerzas navales para realizar todo tipo de cometidos de defensa de intereses más allá de lo estrictamente militar. Además, le vendría bien al país un mayor enfoque en política externa que una política ‘navalista’ conllevaría.

    Quizá un buen modelo a seguir sería el de los Troupes de Marine franceses, que a pesar de pertenecer al ejército y no tener un papel anfibio (cosa que la IM si tendría) son un ejemplo de cuerpo dedicado a operaciones expedicionarias, y de la envergadura y el carácter que le correspondería a la IM que España necesita y se merece. Otra alternativa seria el modelo de los Royal Marines británicos, que es un cuerpo de infantería con ciertos elementos de artillería ligera, y que es tanto una unidad anfibia como la unidad expedicionaria británica por excelencia, encontrándose constantemente en uso en todo tipo de operaciones. Son un ejemplo de un cuerpo principalmente expedicionario, y que dentro de esa función acogen la capacidad anfibia. En todo caso, a la infantería de marina española le hace falta un papel más amplio y mejor definido dentro de las fuerzas armadas y la política de defensa.

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