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El Plan Alta Mar, 26 años después.

Sobre el Plan Alta Mar se han escrito excelentes artículos. Este análisis se basa en el meticuloso trabajo realizado por Iñigo Puente para la Revista Naval en diciembre de 1997, y por el Almirante Ricardo Álvarez-Maldonado para su libro “Crónica de la Armada Española, 1939-1997”, editado por la entonces Empresa Nacional Bazán. Nuestro objetivo es, sin embargo, analizar la actualidad de la Armada Española en 2016 frente a los planes de sus líderes para reforzarla a principios de la década de los 90.

Comenzaremos a hablar del Plan General de la Armada (PLANGENAR) de 1978, un documento doctrinal que sustituía al PLANGENAR 72/79. Este plan de 1978 incluía entre sus objetivos “La mentalización del pueblo español de la condición marítima de España”, objetivo que aún hoy día está lejos de cumplirse, pero además, recalcaba la necesidad de mantener dos grupos de combate (esto es, dos portaaviones), una fuerza anfibia capaz de poner en la playa dos Batallones Reforzados de Desembarco, un arma submarina de entre doce y dieciséis unidades y entre 30 y 40 escoltas.

El PLANGENAR 78 estaba condicionado por la experiencia de la Marcha Verde, que había coincidido con un periodo de mantenimiento del Dédalo, lo que había impedido a España contar con un grupo aeronaval durante la crisis. De ahí la necesidad de mantener dos grupos de combate, que además permitirían mantener operaciones militares de gran intensidad sostenidas en el tiempo.

El glorioso y breve momento en que tuvimos dos portaaviones.

El glorioso y breve momento en que tuvimos dos portaaviones.

Evidentemente, y a pesar de haber sido redactado durante la Guerra Fría, se trataba de un plan ambicioso, que fue recortado a lo largo de la década de los ochenta por las distintas ediciones del Plan Estratégico Conjunto de la Junta de Jefes de Estado Mayor.

EL PLAN ALTA MAR.

En 1988, el entonces AJEMA, Almirante Nardiz, y su Estado Mayor, elaboraron un plan viable, que fueron adaptando a la realidad presupuestaria hasta su publicación en 1990 tras la firma del Ministro de Defensa, Narcís Serra.

El Almirante Nardiz, padre del Plan Alta Mar.

El Almirante Nardiz, padre del Plan Alta Mar.

Consultando el Jane’s Fighting Ships de 1990-1991, la Armada Española tenía entonces en servicio:

– Los 4 submarinos de la Serie 70.
– Los 4 submarinos de la Serie 60.
– El portaaviones Príncipe de Asturias.
– 4 destructores de la clase Gravina.
– 5 fragatas de la clase Baleares.
– 4 fragatas de la clase Santa María (la F-84 se entregó ese año).
– 6 corbetas de la clase Descubierta.
– 4 corbetas (utilizadas como patrulleros) de la clase Atrevida.
– 6 patrulleros de la clase Lázaga.
– Más de 60 patrulleros menores.
– 2 Transportes de ataque de la clase Castilla.
– 3 LST de la clase Velasco.
– 4 dragaminas de la clase Guadalete.
– 8 dragaminas de la clase Júcar.

Portaaeronaves Dédalo y destructor Churruca, buques de la Armada de los 80, en un cuadro de Aledo.

Portaaeronaves Dédalo y destructor Churruca, buques de la Armada de los 80, en un cuadro de Aledo.

Según el Almirante Álvarez Maldonado, el orden de prioridad a la hora de adquirir nuevos buques era: escoltas, logísticos, cazaminas, buques anfibios, dragaminas y submarinos. Se elaboró un plan de adquisiciones (y su correspondiente calendario de pagos) hasta el año 2002. En palabras de Iñigo Puente, se trataba de un plan posibilista, y no maximalista, como muchos de sus predecesores, que renunciaba a algunas de las “reclamaciones” históricas de la Armada, como eran dotarse de un segundo portaaviones y de submarinos de propulsión nuclear.

ESCOLTAS.

La prioridad asignada a este tipo de buques se debía a dos razones principales: por un lado, se trataba de unidades polivalentes, capaces de cumplir un gran número de misiones; por otro, la OTAN había mostrado su preocupación por el escaso número de escoltas de nuestra Armada, teniendo en cuenta la entonces previsible baja de los destructores de la Clase Gravina.

El destructor Gravina en una estampa imponente, a pesar de que había sido construido en 1944 y tenía 44 años de servicio...

El destructor Gravina en una estampa imponente, a pesar de que había sido construido en 1944 y tenía 44 años de servicio…

Cómo hemos visto, España disponía de 4 destructores, 9 fragatas y 6 corbetas, frente a los 50 escoltas de Reino Unido y Francia, o los 34 de Italia. Aunque el PLANGENAR 78 establecía el requisito en 30 escoltas, los sectores más realistas decidieron marcarse un objetivo que pudiera alcanzarse: 15 fragatas y seis corbetas.

Con objeto de reforzar en un plazo inferior a diez años las escuadrillas de escoltas, se encargaron dos F-80 adicionales, la Navarra y la Canarias, y se preveía la construcción de 4 fragatas clase F-100 (una F-100 mucho más básica que la que conocemos hoy en día) a las que seguiría una serie de 5 NFR-90 (posteriormente, tras el “colapso” del consorcio europeo, denominadas F-110) que relevarían a las ya entradas en años fragatas de la clase Baleares.

La NFR-90, en uno de sus posibles diseños.

La NFR-90, en uno de sus posibles diseños.

BUQUES DE APOYO LOGÍSTICO.

Se trataba sin duda de uno de los puntos débiles de nuestra Armada. La entonces reciente baja del Teide había motivado la construcción del petrolero de flota Mar del Norte, posteriormente denominado Marqués de la Ensenada, que se entregaría en 1991. Además, se había habilitado el petrolero de CAMPSA Campeón. Pero se trataba, sin duda, de medios insuficientes. Es necesario destacar que por aquel entonces todos los planeadores navales tenían en mente la experiencia británica en las Islas Malvinas, donde habían requerido un ingente apoyo logístico, incluyendo la requisición de buques civiles, ¡y esto a pesar de las nada desdeñables dimensiones de su Royal Fleet Auxiliary!.

Una de las primeras maniobras del Marqués de la Ensenada. ¡Por fin teníamos un verdadero petrolero de flota!

Una de las primeras maniobras del Marqués de la Ensenada. ¡Por fin teníamos un verdadero petrolero de flota!

Por esta razón, y en colaboración con la marina real holandesa, se aprobó la construcción del hoy llamado A-14 Patiño.

FUERZA DE MEDIDAS CONTRA MINAS.

España contaba en 1990 con una fuerza de medidas contra minas entrada en años, compuesta por XX dragaminas americanos construidos durante la II Guerra Mundial. El lamentable estado de nuestros dragaminas oceánicos aconsejaba su sustitución por un total de ocho cazaminas. Posteriormente se construirían cuatro dragaminas que sustituirían a los vetustos dragaminas costeros de la clase Júcar.
Finalmente, hubo que esperar hasta 1999 para la entrada en servicio de una única serie de seis cazaminas de la clase Segura.

Dragaminas Guadalquivir, construido en 1956 y dado de baja en el año 2000.

Dragaminas Guadalquivir, construido en 1956 y dado de baja en el año 2000.

ANFIBIOS.

Tras la baja del antiguo L-31 Galicia en 1987, y el mal estado de los LST de la Clase Velasco y de los Transportes Aragón y Castilla, la situación del Grupo Delta era dramática.

El antiguo Galicia, L-31.

El antiguo Galicia, L-31.

Para alcanzar el objetivo estratégico marcado, se planeó la construcción de un buque del tipo LPD (también en colaboración con la marina holandesa), y se alquilaron a los Estados Unidos dos LST de la clase Newport News, el Hernán Cortés (ex USS Barnstable County) y el Pizarro (ex USS Harland County), que entraron en servicio en 1994 y 1995.

Las presiones de los astilleros consiguieron además la construcción de una segunda unidad del tipo LPD (el hoy L-52 Castilla), si bien es cierto que el Plan Alta Mar contemplaba en un principio hasta cinco nuevos buques anfibios.

SUBMARINOS.

En palabras del Almirante Álvarez-Maldonado, la Armada siempre había considerado que el número de submarinos que necesitaba era diez, una cifra que también defendía el Plan Estratégico Conjunto. Sin embargo, el Plan Alta Mar no contemplaba la construcción de nuevas unidades en la década de los 90, época dorada de nuestra Flotilla de Submarinos, con la Serie 70 recién salida del horno y la Serie 60 aún operativa.

Se determinó que debería iniciarse la construcción de una nueva serie a partir del año 2000 para sustituir a los S-60, y se aprobaron una serie de modernizaciones de la Clase Galerna que se tradujeron en el PERCOSUB (periscopio optrónico), el SOLARSUB (sonar remolcado para bajas frecuencias) y en nuevos equipos de guerra electrónica.

ARMA AÉREA.

Un aspecto poco conocido del Plan Alta Mar era su programa de adquisición de aeronaves, que contemplaba la adquisición de un total de 18 helicópteros SH-60, además de los 6 recibidos en 1988, en distintas versiones (6 de ellos para transporte de tropas y 6 con sonar calable, cuya entrada en servicio estaba prevista a partir de 1994). También se contemplaba reforzar la 9ª escuadrilla de aeronaves.

SH-60F calando su sonar. Desde la transformación de nuestros SH-3 Sea King a helicópteros de transporte no hemos vuelto a disponer de sonares calables en helicópteros.

SH-60F calando su sonar. Desde la transformación de nuestros SH-3 Sea King a helicópteros de transporte no hemos vuelto a disponer de sonares calables en helicópteros.

LOS RESULTADOS DEL PLAN ALTA MAR EN LA ACTUALIDAD.

La situación actual de la Armada Española es por (casi) todos conocida. Mantenemos 11 escoltas, 6 de ellos, las F-80, en su último tercio de vida. De las seis corbetas, quedan cuatro, convertidas en patrulleros, lo que ha reducido su capacidad ofensiva y les ha hecho perder el sobrenombre de “hormigas atómicas”. El programa F-110, que debía haberse iniciado en la pasada década, no comenzará hasta 2020. El número de escoltas, con 4 de las 6 fragatas de la Clase Santa María habiendo superado (o a punto de superar) los 30 años de servicio, es muy mejorable.

La F-110, en un diagrama elaborado por el periódico ABC.

La F-110, en un diagrama elaborado por el periódico ABC.

Hay que destacar, sin embargo, que las fragatas F-100 que hoy conocemos son un buque mucho más capaz del que imaginaban los redactores del Plan Alta Mar. Por otro lado, se han entregado cuatro Buques de Acción Marítima, y se están construyendo otros dos, que a pesar de su limitado poder ofensivo permiten a la Armada mantener su presencia naval en zonas de interés como el Índico o el archipiélago canario (ahora que la fuerza de patrulleros ha sido reducida a su mínima expresión).

La fuerza anfibia cuenta con buques modernos y capaces, como el Juan Carlos I y los dos LPD. Sin embargo, el LHD ha terminado por convertirse en el sustituto de los dos LST de la clase Newport y del portaaviones Príncipe de Asturias, dado de baja antes de tiempo por falta presupuestaria y sin haber tenido la más mínima oportunidad de entrar en acción. Además, la Infantería de Marina clama una modernización de sus medios, empezando por los ya vetustos carros de combate M-60 o los obuses autopropulsados M-109.

No es una escena de la película "Patton". Este es el carro de combate de nuestra Infantería de Marina.

No es una escena de la película “Patton”. Este es el carro de combate de nuestra Infantería de Marina.

Se ha construido un segundo AOR, el A-15 Cantabria, y se ha dado de baja el Marqués de la Ensenada. Evidentemente la situación es mucho mejor que en 1990 pero aun así, ahora que nuestras misiones son principalmente expedicionarias (y volviendo a las enseñanzas británicas en la Guerra de las Malvinas) una tercera unidad garantizaría el apoyo logístico de nuestra fuerza.

La Fuerza de Medidas Contraminas ha visto reducida sus dimensiones a las seis unidades de la clase Segura, con la primera unidad entregada con cierto retraso, en 1999. Son buenos buques, basados en la clase HUNT británica, pero tal vez insuficientes para garantizar la libertad de uso del espacio marítimo de un país con 7900 km de línea de costa.

La situación más dramática, sin duda, es la vivida por la Flotilla de Aeronaves y la Flotilla de submarinos. Nuestro arma aérea no es muy distinta a la de 1990. Es cierto que se adquirieron seis helicópteros SH-60, y ocho nuevos aviones Harrier. También se transformaron los veteranos SH-3 en helicópteros de transporte de tropas y últimamente se ha iniciado la modernización de los AB-212. Pero en grandes líneas, la situación es muy similar al momento en que se redactó el Plan Alta Mar. El NH-90 navalizado todavía no ha llegado, y hay quién cuestiona sus capacidades. El Harrier todavía no tiene sustituto. Nuestra alerta aérea embarcada sigue en manos de los vetustos SH-3 Searchwater. Y desde la transformación de los helicópteros de la 5ª escuadrilla, no hemos vuelto a ver sónares calables.

F-35B, el sueño quizás irrealizable de la Flotilla de Aeronaves.

F-35B, el sueño quizás irrealizable de la Flotilla de Aeronaves.

Por otro lado, la Flotilla de Submarinos tiene en estos momentos dos submarinos operativos y uno en gran carena, con más de treinta años en sus cuadernas. Han sido modernizados, pero el retraso de la Serie 80 ha dejado al arma submarina en una situación crítica, sin que siquiera exista una fecha definitiva de entrega del S-81 Isaac Peral. En 1997, como destaca Iñigo Puente, se planteaba la construcción de una serie de submarinos basada en el Scorpene francés. Los contratos chileno y malasio, que garantizaban la carga de trabajo para Navantia – Cartagena, postergaron esa decisión hasta llevarnos a la situación actual.

Submarino clase Scorpene. ¿Oportunidad pérdida? Sin lugar a dudas habrían servido de transición entre los S-70  y los S-80.

Submarino clase Scorpene. ¿Oportunidad pérdida? Sin lugar a dudas habrían servido de transición entre los S-70 y los S-80.

CONCLUSIÓN.

La Armada Española cuenta hoy en día con medios avanzados. La F-100 es uno de los mejores escoltas del mundo y ha colocado a Navantia en la cumbre de la construcción naval europea -de escoltas, al menos-. Dispone de buenos medios anfibios y de dos excelentes buques de apoyo logístico. Sin lugar a dudas, el hecho de que la Armada cuente con estas unidades modernas es en gran parte consecuencia del concienzudo desarrollo del Plan Alta Mar, que aunque sólo cubría hasta el año 2002, todavía ofrece resultados hoy en día (hecho que debe hacernos reflexionar sobre la necesidad de un nuevo plan de potenciación de la Armada).

Quizás una buena idea sería continuar mejorando la serie F-100, en lugar de embarcarnos en el proyecto F-110. Los americanos lo han hecho con su clase Arleigh Burke y no parece que les haya ido mal.

Quizás una buena idea sería continuar mejorando la serie F-100, en lugar de embarcarnos en el proyecto F-110. Los americanos lo han hecho con su clase Arleigh Burke y no parece que les haya ido mal.

Sin embargo, presenta también graves carencias. En general, son necesarias más unidades (más escoltas, más anfibios, más buques logísticos, más cazaminas). Urge la modernización de los medios de la Infantería de Marina. Urge, también, la adquisición de medios aéreos con los que potenciar la FLOAN. Y urge, especialmente, una solución para la Flotilla de Submarinos.

La Armada no puede regirse por las necesidades industriales del país. No puede no existir un programa naval definido. Las necesidades de defensa no cambian según el gobierno de turno. Desde Fuerza Naval desearíamos un nuevo Plan Alta Mar, razonado y realizable, con el componente del PLANGENAR 78 de mentalización de la ciudadanía sobre la necesidad de mantener una Armada fuerte.

Existen decenas de propuestas para hacer de nuestra Armada una Fuerza Naval fuerte: una sexta F-100, una solución para la Flotilla de Submarinos (que incluiría, incluso, la adquisición a Alemania de dos submarinos AIP para garantizar la supervivencia del arma), la compra de nuevos SH-60, la instalación de sistemas de defensa de punto… Pero eso, quizás, merezca un artículo por separado. Y vosotros ¿qué opináis?, ¿qué pasos daríais para potenciar nuestra fuerza naval?.

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4 comments to “El Plan Alta Mar, 26 años después.”

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  1. Fran - 16 mayo, 2016 at 12:29 Reply

    Excelente pagina con excelentes artículos…MUY AGRADECIDO POR SU TRABAJO!!!

    España es un país marítimo por excelencia cuenta con un perímetro litoral de 4.960 Km, dos importantes archipiélagos, y una profunda dependencia de sus zonas costeras, con un amplísimo tráfico marítimo comercial y turístico. No debemos de olvidarnos que tenemos las llaves del Mediterráneo, controlamos el Estrecho de Gibraltar, una de las rutas marítimas más importantes del Mundo. Las aguas territoriales de soberanía española se dividen jurídicamente en tres áreas funcionales: las costeras interiores (que comprenden hasta las 12 millas), las costeras exteriores (más allá de las 12 millas), y la Zona de Exclusión Económica (ZEE) que se ejerce sobre las 200 millas. Aparte de lo expuesto, contamos con numerosos compromisos con nuestros aliados en diferentes escenarios, tan lejanos como el Índico en la Operación Atalanta.

    La Armada es, sin duda el Ejército más expedicionario de las FAS. Este debe ser equipado con medios modernos y capaces de cumplir sus compromisos dentro y fuera de nuestras fronteras. Además de ello, es el unido Ejercito de las FAS que tiene efectivos y misiones por Tierra (Infantería de Marina), Mar (la propia FLOTA y FLOSUB) y Aire (FLOAN). Por estos motivos necesita estar equipado para cumplir con éxito con todas sus funciones y cometidos en sus diferentes medios.

    FUERZA DE ACCION NAVAL
    ESCOLTAS
    6 DESTRUCTORES F-100 (misiles de crucero SCALP NAVAL)
    6 FRAGATAS F110(misiles de crucero SCALP NAVAL)
    4/6 CORBETAS ¿¿¿ AFCOM???

    PORTAERONAVES/ANFIBIOS
    2 LHD( Capacidad de defensa de punto y armamento potenciado)
    2LPD (Capacidad de defensa de punto y armamento potenciado)
    LOGISTICOS

    3 AOR (Capacidad de defensa de punto y armamento potenciado)
    FUERZA ACCION MARITIMA

    10/12 BAM (VITAMINADOS con refuerzo de su armamento, pudiendo ser las nuevas “hormigas atómicas”)
    4 BAM especializados (investigación oceanográfica, apoyo al buceo, mando de la flotilla de medidas contra minas, y obtención de inteligencia en la Armada española)

    FLOSUB
    6/8 S-80+ (misiles de crucero SCALP NAVAL)

    FLOAN
    13 AV-8B Harrier II, a sustituir por 18/24 F-35B (programa conjunto con el EdA)
    34 NH-90 (14NTH+14NFH+6 AEW)
    12 MV-22 Osprey
    Grupo 22 del EdA pasa a depender de la FLOAN equipado con 6/8 C-295 Persuader
    6/10 UAV Fire Scout 6/10
    UAV Scan Eagle

    FUERZA DE INFANTERIA DE MARINA
    Potenciación del Cuerpo con una Segunda BRIMAR, en Murcia (antigua acuartelamiento del EdA “Los Alcaceres”)
    Equipamiento moderno, Leopard 2E con kit de vadeo y tratamiento anticorrosión, PZH 2000, más Pirañas y VAMTAC ST5.

    Este proyecto se torna “casi imposible”, con el aporte de PIB en defensa, no solo ahora en tiempos de crisis, sino también en época de “vacas gordas”. La dejadez en materia de defensa, debido a la demagoga visión popular de nuestra Nación hacia sus militares, hacen que los presupuestos de defensa no sean acordes a la dimensión de nuestros intereses nacionales y compromisos internacionales, comprometiendo con ello su misión y por ende nuestra seguridad.

    …Para construir una gran nación, tenemos que ser capaces de defender nuestros intereses
    “El país con el que soñamos necesitará cada vez más contar con Fuerzas Armadas equipadas y cualificadas para el cumplimiento de sus atribuciones. Un país que pretende tener dimensión internacional debe tener en sus Fuerzas Armadas un ejemplo de su capacidad y de su competencia. Una política de defensa asertiva es necesaria para el desarrollo económico y también para una política externa soberana. Para construir una gran nación es fundamental disponer de capacidad en la defensa de los intereses, por los más variados medios, especialmente los disuasorios.”

    “Somos de hecho un país pacífico, pero no vamos a estar indefensos”…

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