Operación Maracaibo – ¿Cómo sería la evacuación de los españoles de Venezuela?

Esta entrada es mera ficción. Se trata, únicamente, de un ejercicio de reflexión sobre nuestra voluntad y capacidades para ejecutar una operación de evacuación de no combatientes en un escenario complejo y de actualidad: Venezuela.

Madrid, 4 de febrero de 2019. 22:30.

-¿Pero seguro que esto es necesario, Josep? – Preguntó el presidente. Se habían detenido a las puertas de una sala de reuniones donde se encontraban los miembros del Consejo de Seguridad Nacional, convocados de manera urgente.-

-Pedro, no puedes demorarlo más – dijo el Ministro de Asunto Exteriores, con cierto tono de desesperación – La declaración de esta mañana ha sido valiente, pero hemos asumido un riesgo. Las fuerzas chavistas se lo tomarán como una afrenta. Tenemos que estar preparados para defender a los nuestros.-

Con “los nuestros”, el Ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, se refería a los casi 170.000 españoles que residían en Venezuela. El Centro Nacional de Inteligencia había sido claro en su análisis: las cosas podían ponerse muy feas.

Composición del Consejo de Seguridad Nacional (www.dsn.gob.es)

Borrell casi empujó al presidente al interior de la sala, donde la veintena de asistentes esperaban de pie. Frente a una enorme pantalla, un grupo de militares con uniformes de los tres ejércitos aguardaban el momento de tomar la palabra. Al frente de todos ellos estaba el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, el General del Ejército de Tierra Fernando Alejandre. Zapador y paracaidista, con una amplia experiencia en organismos internacionales, el General Alejandre era un hombre de ideas claras.

El Ministro de Asuntos Exteriores hacía una pequeña introducción. El presidente desconfiaba de una reunión en la que los militares parecían haber acaparado todo el protagonismo, pero varios de sus asesores le habían asegurado que era imprescindible asistir y tomar algunas decisiones. Borrel continuaba con su exposición.

Queremos evitar lo que ha ocurrido en Libia en los últimos años, donde nuestros predecesores, con poca capacidad de previsión, tuvieron que organizar rápido y corriendo la evacuación del personal diplomático y de las empresas españolas en la región. Claro que entonces se trataba de poco más de un centenar de hombres y mujeres.

Borrell había intentado convencer al presidente de la necesidad de prepararse para el peor escenario varias semanas antes. Sin embargo, la única medida que se había tomado había sido reforzar la seguridad de la embajada enviando algunos miembros del Grupo Especial de Operaciones de la Policía Nacional. Mientras tanto, Maduro había contratado a medio millar de centenarios de una empresa rusa, el grupo Wagner, a modo de guardia pretoriana. Sin lugar a dudas se preparaba para una escalada de violencia.

– ¿Y tenemos indicios de que será necesaria una operación de este tipo? – interrumpió el presidente.

– El CNI lo considera altamente probable – intervino el General Félix Sanz Roldán, director del Centro Nacional de Inteligencia.-

– Pero de momento no está ocurriendo nada – dijo el presidente. Borrell intentaba disimular su desesperación.-

– Señor presidente – intervino el JEMAD, que permanecía de pie, esperando su turno para hacer su presentación – el problema con el que nos enfrentamos es que si queremos estar preparados para evacuar a 170.000 ciudadanos españoles en un país a más de 6000 km de la península, necesitamos empezar a prepararnos ya.-

El Ministro de Asuntos Exteriores quería acelerar la reunión, así que hizo un breve pero completo resumen de las opciones que habían barajado. Terminó diciendo:

– Las fronteras con Colombia y Brasil están colapsadas. Y de entre nuestros aliados, somos sin duda los que se enfrentan a la NEO de mayor volumen.-

-¿Qué es una NEO? ¡Josep, no me marees con acrónimos!-

-Una operación de evacuación de no combatientes.-

-¿Operación? ¿Sólo nos queda la vía militar?-

– Hace unas horas he estado hablando con el presidente de Iberia. Se ofrece a comprometer todos los aviones disponibles… “siempre y cuando no afecte a las obligaciones de la compañía con sus cliente”. Además, de hacerlo, exigiría que la situación de seguridad en los aeropuertos venezolanos ofreciera todas las garantías. No podemos estar seguros de que esto vaya a ser así.-

– Está bien. ¿Y cuál es nuestra opción militar? –

El JEMAD comenzó a hablar, sin más preámbulos. Tras él esperaba el Jefe del Mando de Operaciones y otros dos oficiales, uno de la Armada y otro del Ejército del Aire, que hablarían de las particularidades del despliegue que llevaban semanas estudiando.

– Como he dicho anteriormente –comenzó el JEMAD- los dos grandes retos a los que nos enfrentamos son la distancia a Venezuela –de más de 6000km- y el gran número de ciudadanos españoles que continúan en el país. Las opciones principales que a continuación se expondrán para enfrentar esta situación son dos; el envío de una fuerza naval; y el despliegue de aeronaves de transporte y protección en las proximidades de la zona de operaciones.-

-¿Y han pensado en algún emplazamiento para el despliegue de esas aeronaves? – intervino la vicepresidenta del gobierno.-

– Curaçao – respondió secamente Borrell.

– ¿Dónde está eso? ¿Brasil? – preguntó la vicepresidenta.

– Curaçao –volvió a decir Borrell – En las Antillas Holandesas. El gobierno holandés está dispuestos a cedernos el uso del aeropuerto si les apoyamos en la evacuación de los pocos centenares de holandeses que siguen en Venezuela.-

La exposición se prolongó durante otros veinte minutos. El despliegue era uno de los más ambiciosos en la historia reciente de España, e incluía no sólo buques anfibios con aeronaves e instalaciones hospitalarias con las que apoyar la evacuación, sino también unidades de escolta. Si el CNI y la inteligencia militar estaban en lo cierto, era posible que tuvieran que hacer frente a algún tipo de oposición.

Al terminar, todos los ojos de la mesa estaban fijos sobre Pedro Sánchez. El JEMAD, ante la pasividad de la Ministra de Defensa, lanzó su pregunta final:

-Señor presidente, ¿contamos con su aprobación?-

-Tengo que darle una vuelta.-

-Señor presidente, con el debido respeto, aun dando la orden ahora mismo, necesitaríamos 48 horas para la salida de los buques y 10 días más para su llegada al Caribe. Todo el tiempo que podamos ganar será de gran valor en el momento en que la situación empeore.-

Las miradas seguían fijas sobre el presidente. No sabía dónde meterse, y después de veinte minutos hablando de barcos y aviones de combate, estaba un poco perdido. Pero no soportaba aquellas miradas inquisidoras. Se fijó en la parte superior de la pantalla. Los militares habían bautizado aquello, con poca originalidad, como “Operación Maracaibo”.

-Bien, adelante. Hagan lo necesario para que las unidades estén allí cuanto antes.-

Nadie había esperado una decisión tan rápida. El presidente se levantó y abandonó la sala, acompañado de Borrell y de sus asesores. El resto de asistentes comenzó a moverse de forma frenética. Había centenares de llamadas que hacer.

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  1. Anónimo - 5 febrero, 2019 at 20:24 Reply

    El dia que nos hagan con el Puchi y Cataluña lo que le estan haciendo a Venezuela nos vamos todos a hinchar de reir.

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